
Hoy amanecí con música negra en el alma, la ansiedad apaga la luz, mancha el jardín y los cristales de las ventanas Entonces aparece él, Ogu, con su magia blanca y su cara de terapeuta impenitente. Yo le aparto de mi lado, su cara bonita de Golden retriver no basta para exorcizar mi pena. El can es necio, insiste. Y su extraño amor de perro me derrota.
Cargaba las tribulaciones del día anterior. Me sentía fracasado por haber despilfarrado sin remedio un día de mi vida. Mientras yo perdí un día el psicoterapeuta peludo ha perdido una semana de su corta vida y no ha parado de sonreír. Sin preguntas, sin rituales, sin pócimas ha logrado arrancar un trastorno que me enturbiaba los sentidos.
Yo no sé que tanto hizo Ogu. Solo se paró encima de mi rechazo, se quedó inmóvil, agachó la cabeza, se acercó muy despacio, me lamió los zapatos, me clavó sus ojos profundos y arrancó la amargura de mi cara. Y el movimiento hipnotizador de su cola me avisaba que ha terminado de aniquilar mi angustia.
Los humanos no amamos como los perros. Ellos aman sin condición, sin esperar retribución, mientras nosotros desatendemos al amor y dejamos que el odio lo arrincone. Y no sé si sabemos qué es el amor. Unos confunden amor con sensualidad y placer, otros creen que el amor es una mercancía que se compra y se vende en el mercado, algún loco piensa todavía que se lo puede buscar en las estrellas. Y las madres nunca se cansan de repartir ternuras a sus hijos como lo hacían cuando guiaban sus primeros pasos.
Nunca entenderé el amor de esta dulce bestia que me ama sin pasión ni razón y con una extraña terneza. Si le grito me perdona, el odio no ha encontrado lugar en su corazón. Él es feliz amando.
Ogú es dichoso como los niños que construyen la vida jugando. Nada pide para ser feliz, se siente afortunado con nada y está contento haciendo felices a los demás. El día que aprenda a amar como él encontraré, quizá, a la felicidad que tanto me esquiva.
Si creyera en dios pensaría que él creó a los humanos cuando estuvo desvalido y se inventó a los perros el día que el amor le estallaba en la cara.
