¡Salud! van Beethoven

Brindo por uno de los grades genios de la música universal el sordo, antisocial y borracho Ludwig van Beethoven. En un mundo egoísta, indiferente y excluyente, su magistral Sinfonía n.º 9 en re menor sigue convocando a la armonía y la conciliación de los humanos 200 años después.

El misántropo y paranoico Beethoven, que desconfiaba de todos, vivió solo y alejado de la gente durante los 56 años de su vida refugiándose en el vino, la búsqueda obsesiva de mujeres y la incontenible pasión por la música; sin saber que traería felicidad a millones de personas en todo el mundo.

La sordera, los padecimientos gastrointestinales y los trastornos emocionales, que torturaron al gran maestro, lo empujaron a crear sus grandes obras musicales. El análisis de sus partituras inmortales, entre las que se encuentran sus grandes sinfonías, lleva a esa conclusión.

Inmensamente bella y profundamente triste, la majestuosidad de la Novena sinfonía ha cautivado y ha sacudido lo más profundo del alma humana, como lo advertía cien años atrás el compositor francés Hector Berlioz. La Novena es una sinfonía revolucionaria que se ha convertido en “el mayor logro de la música clásica occidental”.

Ludwig van Beethoven compuso esta sinfonía coral entre 1822 y 1824 y la estrenó en Viena hace 200 años, el 7 de mayo de 1824. El compositor dirigió su obra de espaldas al público con movimientos frenéticos, retrasando varios compases. El concierto fue interrumpido varias veces por los aplausos de los 2000 asistentes que presenciaban el estreno. Pero Beethoven no pudo escucharlos, estaba completamente sordo.

La inolvidable melodía que compuso el maestro a la “Oda a la alegría”, del escritor alemán Friederich Schiller, que la incorporó en el cuarto movimiento de la sinfonía, marcó el impacto de la obra en la música clásica y su enorme difusión en el espacio y el tiempo. 

El compositor enfrentaba una de las situaciones más difíciles de su vida cuando compuso la Novena sinfonía, pero admiraba a Schiller, se identificaba con los ideales de hermandad expresados por el poeta y soñaba que la sociedad humana encuentre la paz. Eso le impulsó a componer esta partitura que se ha convertido en el himno de la fraternidad universal.

Las limitaciones auditivas tuvieron impacto insospechado en su música. Su aislamiento del mundo exterior y su lucha contra la sordera le permitieron crear matices que sólo él podía escuchar y a expresar sus emociones de manera más intensa y sensible.

Enérgica,  jubilosa, apasionada y esperanzadora la Novena es una sinfonía a temporal. El Beethoven que estuvo al borde del suicidio, denuncia las limitaciones, contradicciones y dolores de la especie humana y en la parte final de la obra entona un canto de esperanza y fe en un hombre nuevo, unido y solidario.

Peer Gynt de Grieg, la joya olvidada.

Mientras se respira reggaetón y otros ritmos banales de vida efímera, que se distinguen por su superficialidad rítmica y vocal, grandes piezas clásicas como las célebres suites de Peer Gynt, compuestas por Edvard Grieg, duermen olvidadas en algún estante de la música clásica.

El compositor noruego contaba treinta y tres años de edad, en 1875, cuando compuso la música para la obra “Peer Gynt” del dramaturgo Henrik Ibsen, que le dio vida al aventurero, que se propuso recorrer el mundo en búsqueda de dinero y poder, después de conocer en una fiesta a Solveig, la mujer que se convertiría en su dulce amada.

De las partituras originales Grieg extrajo dos suites de exquisita hechura que han contribuido a crear una identidad nacional de su país, han pasado a formar parte del patrimonio cultural de Noruega y se convirtieron en piezas afamadas de la música clásica de la última parte del siglo XIX y primera mitad del siglo XX.

Cuando escuché por primera vez la música de Peer Gynt imaginaba al gran pianista bebiendo la brisa de los lagos y pintando en las teclas del piano los mágicos paisajes noruegos. La música de Grieg siempre me ha parecido dulce y apacible en contraste con la monstruosa energía que despliega la música de Beethoven, el gran maestro del clasicismo y el romanticismo, que tanto he admirado.  

Varios de los 8 movimientos de las 2 suites de Peer Gynt han sido utilizados por casi cien años para componer las bandas sonoras de muchas películas y acompañar numerosas representaciones teatrales. El fragmento La mañana, que abre la suite 1  y La canción de Solveig, que cierra la suite 2, se han convertido en las melodías más difundidas y afamadas de Peer Gynt.

La mañana empieza con un diálogo entre la flauta y el oboe, que cantan la llegada del nuevo día, hasta que las cuerdas y los cornos describen con sutileza el majestuosa paisaje matinal y las maderas colorean bandadas de pájaros surcando las montañas con suaves aleteos. La bella melodía muestra a un Grieg enamorado del paisaje noruego, haciendo flotar en el aire  los colores melancólicos  de los bosques y de los lagos cubiertos de luz.

La suite continúa con La muerte de Aase, que narra la muerte de la madre de Peer Gynt; en Danza de Anitra, el aventurero visita África en donde conoce a bellas muchachas árabes, entre ellas Anitra, que baila una danza para él; finaliza con El rey de la montaña en donde los gnomos, piden al rey la muerte de Peer Gynt que se ha atrevido a perseguir a una doncella gnomo.

En la suite 2 la magia griegeriana relata en sus 4 movimientos las desventuras del pícaro Peer Gynt y el regreso a su patria para morir en brazos de su amada: El rapto de la novia, Danza Arábiga, El retorno de Peer Gynt, La canción de Solveig.

Para muchos melómanos -también para mí- La canción de Solveig, melodía que finaliza la obra, es lo más fascinante de Peer Gynt. Luego de haber escuchado la versión de la soprano noruega Sissel Kyrkjebø la he repetido docenas de veces hasta convertirla casi en una adicción. Probablemente haber nacido en el país de los fiordos le ha permitido a Sissel sentir con mayor intensidad la melancolía de la composición de su paisano Edvard Grieg. 

Sissel Kyrkjebø, una de las sopranos más reconocidas del mundo, ha sido por largo tiempo la voz perfecta para representar a Solveig debido a su singular estilo que se mueve con soltura entre el pop, la música popular, las arias de ópera y la música clásica, tal como se advierte en el siguiente video:

¿Glas víctima o pendejo?

En la comedia de un reconocido humorista de Guayaquil Jorge Glas despierta sobresaltado en su celda de la cárcel de La Roca cuando su abogado le dice ”Fiscalía tiene la clave de tu correo”:  –¡¡Nooooo!!. Y su terror estalla cuando encuentra a su gran amigo prófugo tumbado junto a su cama aseverando “Ahora si somos compañeritos pero de celda”.

Las pesadillas son las compañeras del ex vicepresidente que se encuentra solo y desesperado en la prisión de mayor seguridad del país. Sus compinches se han tornado solidarios porque saben que Glas es el único que se ha dejado atrapar por la justicia, mientras los otros delincuentes han huido para gozar de sus rapiñas lejos del país.   

La mala fortuna persigue a Glas. Los sucesos de la Embajada de México, en donde le capturaron para llevarle preso, han levantado solidaridades inútiles como aquella del delincuente mayor que para defenderle llegó a pedir que se declare la guerra, se le persiga, y se le humille a su país.

Por encima de los lamentos, las amenazas y las presiones Glas sigue enterrado en La Raca, los exabruptos del traidor a la patria  y la ridícula defensa del presidente que alcahuetea a criminales y narcos lo han dejado más solo y embarrado.    

¿Por qué  Glas se dejó atrapar? ¿Por que confió demasiado en que sus amigos le ayudarían a sobornar jueces y comprar sentencias para salir de la cárcel? ¿O por pendejo? Sus amigos no han podido torcer del todo a la justicia. Ni los 250.000 dólares pagados por el ex capo mafioso Leandro Norero para sobornar a funcionarios judiciales han servido para que Glas consiga su liberación definitiva.    

El amigo de juventud de Rafael Correa, que llegó a compartir con el ex presidente el poder, la corrupción y los saqueos de los dineros del Estado, se siente atrapado y sin salida y advierte que cada día se hunde más: El ejecutivo de Odebrech, José Conceição, ha afirmado a la justicia gringa que Glas solicitaba dinero para adjudicar contratos. Y que habría realizado el pago de más de 14 millones de dólares en sobornos al ex vicepresidente, entre el 2012 y 2016.

Mientras permanecía en prisión Glas nunca descansó de buscar formas de salir en libertad alegando un estado de salud muy delicado. Sus médicos llegaron a informar que la salud mental del ex vicepresidente estaba “seriamente afectada”: veía sangre en las paredes y “había alto riesgo de suicidio si seguía en la cárcel”. Cuando un juez humanitario le concedió la libertad, el enfermo salió de la prisión para presidir un mitin político que buscaba enardecer a sus seguidores.

Los intentos de suicidio, las huelgas de hambre han perdido credibilidad; las victimizaciones y lloriqueos no han generado lo resultados que se buscaban. La justicia espera que el sentenciado pague sus culpas en la prisión y repare el mal que hizo al Ecuador, junto con los otros sentenciados y procesados, que festinaron los dineros del pueblo en la década robada.  

A los agentes del narco socialismo les sobra audacia y cinismo, ahora quieren  presentar a Glas como víctima de persecución política e intentan exhibirlo como bandera de lucha y símbolo. Y sí, Glas es un símbolo. Símbolo  de rapiña, descaro y corrupción. Por eso resulta insensato seguir insistiendo que un delincuente que carga 2 condenas en firme y un proceso en marcha por crímenes contra el Estado es un perseguido político.

Caricatura: diario El Universo, Bonil

Noboa: dialogar enfundando las espadas.

Aunque López Obrador desató el conflicto al inmiscuirse en asuntos internos del Ecuador el presidente ecuatoriano no se ha enconado ni se ha ocultado, está dispuesto a dialogar con el presidente de México para buscar un entendimiento del diferendo diplomático, siguiendo el ejemplo de otro presidente ecuatoriano que logró la paz de un centenario conflicto territorial que mantenía enredados al Ecuador y al Perú.

Noboa no ha dicho que se arrepiente de haber ordenado la incursión en la  embajada de México pero ha manifestado que no tiene problema de «invitar a comer un ceviche a López Obrador o de comer unos tacos y poder hablar, aunque eso sucederá cuando él esté listo». Acogiendo el llamado de los países que han instado al diálogo para arreglar el desacuerdo se ha abstenido de avivarlo como lo viene haciendo su homólogo que quiere someter al Ecuador con prepotencia y mentiras.  

El 6 de agosto de 1998, cuatro días antes de asumir la Presidencia del Ecuador, el presidente Jamil Mahuad se enteró de que el ejército peruano estaba listo para invadir su país y declarar una guerra total. Después de asumir el poder el 14 de agosto Mahuad solo tendría cuatro días para evitar la tragedia o embarcarse en un enfrentamiento bélico de impredecibles consecuencias.  

Mahuad se adelantó a los hechos, llamó al presidente peruano Alberto Fujimori y en el discurso de posesión ante el congreso nacional hizo una invocación a la paz: “Quiero hacer un llamado al presidente Fujimori para que en un esfuerzo conjunto, responsable y solidario; pensando en el futuro de nuestros pueblos, firmemos La Paz”. Los asistentes al acto lo aplaudieron de pie y respaldaron la actitud del nuevo gobernante. Fujimori acogió la invitación de Mahuad y ordenó paralizar cualquier intervención militar y observar todo lo que hiciera el presidente ecuatoriano desde el día de su elección.

Después de casi 30 años Ecuador y Perú recuerdan a Mahuad y Fujimori como los presidentes de la paz. Los mandatarios no se conocían y vivían circunstancias diferentes: Mahuad acababa de llegar y Fujimori estaba de salida. Ahora o nunca. Eso reflexionaron los dos, sabían que mañana será demasiado tarde y se sentaron a firmar la paz. El “Acuerdo de Brasilia” se dio  porque ambos resolvieron recorrer el camino del diálogo sin buscar réditos políticos sino el bien de sus respectivas naciones.

Quizá las mayores fortalezas de Daniel Noboa son la serenidad y el equilibrio. Con serenidad enfrenta a las bandas de terroristas y narcocriminales que han venido aterrorizando al país; y lidia con los  enemigos políticos que no paran de tenderle trampas para que resbale y caiga. Con equilibrio confronta  a los defensores de la impunidad que le condenan por haber ordenado la incursión de la fuerza policial al recinto diplomático de México para capturar a un delincuente sentenciado que se estaba burlando del país.

Como lo hizo el presidente Mahuad en su momento Noboa encara ahora el conflicto diplomático con México e invita a López Obrador a conversar. Obrador ha preferido ignorar la invitación, continúa atacando al Ecuador convencido de que se puede conseguir la paz acudiendo a la maquinación y el engaño.

El presidente ecuatoriano se mantiene dispuesto a escuchar a su homólogo y reiterarle su posición con entereza y respeto, está convencido de que la punta de la espada nunca podrá llevar al entendimiento con el contrario. El joven mandatario ha tendido la mano a su oponente pero es muy probable que López Obrador le deje con la mano extendida.  

 

 

Noboa no se amilana, el acero se forja al fuego.

El  conflicto diplomático que involucra a México y Ecuador se precipitó cuando un gobernante que apadrina a criminales y narcotraficantes concedió asilo a un delincuente sentenciado vulnerando lo que establece la Convención sobre Asilo Diplomático. Ecuador no podía admitir ese atropello e irrumpió en la Embajada mexicana para capturar al transgresor.   

Tras el incidente el presidente López Obrador rompió relaciones diplomáticas y al Ecuador se lo ha acusado de irrespetar la inviolabilidad del recinto consular de México. La Embajada de ese país se había convertido en guarida de forajidos y el presidente Daniel Noboa resolvió impedir que un malhechor escape en sus narices. 

Las críticas rabiosas que se han desatado contra el Ecuador han llevado a la mala fe y a la interpretación antojadiza y parcializada del derecho internacional, ignorando el contenido jurídico. Se ha llegado a victimizar a México y solidarizarse con ese país, a pesar de que no ha utilizado el reciento consular para el trabajo diplomático, como lo establece la norma internacional, sino para fines políticos que avergüenzan y ofenden a la región. 

En ingreso de la policía a la embajada para detener a un criminal ha escandalizado. Noboa sabía que esa decisión desataría el terremoto que sacude ahora a su gobierno, pero no estaba dispuesto a permitir que el malhechor, sin contar con el salvoconducto que le había negado, salga de la embajada y vuele a México como lo han hecho otros bandidos que han burlado la ley.

El ingreso de la fuerza de seguridad logró abortar a fuga del transgresor que se burlaba de la justicia. El gobierno de México nunca lo admitirá; más bien se victimiza; demanda a Ecuador ante la Corte Internacional de Justicia y pide al secretario general de las Naciones Unidas que presente ante el Consejo de Derechos Humanos y la Asamblea General del organismo la denuncia que ha enviado.   

Al centro de la discordia el ex vice presidente Jorge Glas, que se desempeñó como tal en el gobierno de otro delincuente, ahora refugiado en Bélgica, se muestra como perseguido político. Glas oculta con cinismo sus sentencias por corrupción: una de seis años de prisión por el caso Odebrecht, y otra que dispone ocho años de cárcel por el caso Sobornos; además de una orden de prisión preventiva dentro del proceso penal por el delito de peculado en el caso Reconstrucción de Manabí.  

Luego de la captura realizada cumpliendo la orden del juez competente el ex vicepresidente descansa ahora en una celda individual de 3 metros cuadrados, sin ventanas, situada en la cárcel de máxima seguridad del país, en donde comparte prisión con cabecillas de bandas narco-criminales, jueces y políticos vinculados a los casos Metástasis y Purga.

Un político ruin, enfermo de odio, ha llegado a pedir a México que declare la Guerra al Ecuador, su país, y otros malos ecuatorianos han pedido a la comunidad internacional que se lo sancione económicamente. Noboa repudia esos actos cobardes que hieren a la patria y sin amilanarse  reitera que la justicia no se negocia y que jamás protegerá a criminales; ratifica el respeto al derecho internacional y su disposición de resolver cualquier diferencia.   

El presidente ha procedido con audacia, con altivez y firmeza. Ahora debe enfrentar 2 batallas: el combate contra los grupos criminales y terroristas que han generado el conflicto armado interno que lo viene enfrentando desde el inicio de su gobierno y este conflicto diplomático que ha puesto de pie a sus enemigos para atacar a su gobierno. 

El Ecuador no será el mismo después de la crisis diplomática de México. Es posible que algunos poderosos sigan interpretando las normas internacionales a su manera para alinearse con quienes les conviene pero lo pensarán 2 veces antes de burlarse de una nación libre y soberana gobernada  por un presidente resuelto a enfrentar la mentira y la prepotencia y a defender la dignidad  a su país.   

Caricatura, Bonil

 

En manos de los verdugos.

Ellos respiran inmunidad, sueñan impunidad, se alimentan de impunidad. No les basta mentir, agredir, corromper, comprar conciencias, burlarse de 18 millones de intimidados a los que siguen acorralando. Su gran objetivo la impunidad, la impunidad total.                             

Todos saben que el brazo político del crimen organizado son los narco políticos incrustados en los poderes del Estado que exculpan a los delincuentes sentenciados y persiguen la destitución de los funcionarios que trabajan para llevar ante la justicia a los criminales.  Al primer poder del Estado no le interesa trabajar para los ciudadanos que les eligieron, se afana en defender a los mafiosos y los políticos corruptos. Las grandes bancadas legislativas bailan al ritmo que les marcan los líderes perversos. 

La fiscalía procesa a los forajidos que han burlado la ley y la justicia y alguna autoridad grita en el desierto pidiendo la participación de la población para combatir la corrupción y el crimen, mientras los bandidos se mofan de todo y de todos. El día que aquella mujer procesada por delincuencia organizada  sorprendió al país pidiendo perdón por los delitos que ha cometido –no sé si por arrepentimiento, estrategia o cinismo- los delincuentes incorregibles le hicieron fisga, enterraron sus culpas y resolvieron continuar campantes.

Los malhechores quieren borrar lo poco bueno que queda en el país para implantar una sociedad donde el poder y el dinero sean los bienes supremos, una sociedad donde se puede hacer cualquier cosa para conseguir dinero porque están convencidos de que la plata lo compra todo, también el poder. No les importa torcer las leyes, prostituir la justicia, calumniar a sus enemigos o desacreditar a los honestos para lograr sus propósitos. Juran que están diciendo la verdad y para engatusar a sus víctimas repiten las mismas mentiras cientos de veces hasta convertirlas en verdades.

El Ecuador no es un país maldito pero los inmorales  esconden con habilidad su podredumbre, festejan sus crímenes y no paran de atacar a los honestos que sufren el furor de sus agresiones. No hay mal que dure cien años, pero nadie sabe cuándo va a pasar la tormenta.

Los bandidos están logrando sus objetivos gracias a la complicidad de los cobardes que miran impasibles el avance de la inmoralidad y a pesar de sentirse hastiados y agraviados prefieren la comodidad y el conformismo.  

En la democracia con impunidad, que envuelve al país, los delincuentes prófugos no paran de inventar infamias para mofarse de la justicia, los jefes mafiosos caminan libres y preparan nuevas arremetidas, los militares siguen en las calles cazando delincuentes y la población continúa inerme y resignada 

Los ecuatorianos han caído en manos de sus verdugos que les someten, les castigan, se burlan de ellos. Y se transforman en víctimas de sus victimarios.

Foto: https://fc-abogados.com/es

 

Las mujeres más singulares del Ecuador.                                     

El país del absurdo nunca terminará de sorprender con casos insólitos como el que muestra a dos mujeres parecidas y diferentes. Ambas son jóvenes, inteligentes, atractivas, peleadoras y sus actitudes insólitas desconciertan a todos. La una arriesga la vida para instaurar la transparencia, el derecho y la justicia; la otra brilla por su destreza para afianzar la perversión política, la justicia corrupta y la delincuencia.

El rostro sensual, la mirada provocativa, el cuerpo de modelo y una buena dosis de osadía le bastaron a la hechicera para entreverar a políticos, jueces y narco delincuentes y urdir con ellos la trama de inmoralidad y cinismo que ahora distrae y asusta en las redes y las pantallas. Con el membrete de comunicadora social penetró en un canal de TV que usó para crear nexos con el ámbito de la comunicación; trepó a la Corte de justicia del Guayas donde se convirtió en traficante del poder y malabarista de la justicia junto a la jueza que presidía esa institución. Mayra ha sido la pieza clave en el tenebroso entramado de prostitución de la justicia. Actuaba como la mediadora que compra sentencias: ofrecía dinero, damas de compañía y otros favores para conseguir que los jueces suspendan las audiencias, cambien los fallos y declaren la inocencia de sus protegidos.

Sus vínculos con el negocio del narcotráfico iban desde buscar contactos en el exterior hasta programar embarques y desembarques de drogas. Mantenía relaciones con peligrosos delincuentes y logró estrechos vínculos con líderes narcos como Leandro Norero, de quien fue su pareja sentimental  y se convirtió en ficha clave de la red de sobornos que ese capo tejió dentro de la justicia: intermediaba con los jueces que manejaban los hábeas corpus con los que Norero intentaba salir libre de la cárcel; negociaba las sumas que serían pagadas y depositadas en las cuentas señaladas por los magistrados; y metía objetos prohibidos a la cárcel donde estaba Norero. Mayra tenía en sus manos el poder y los medios para corromper a la justicia y la política que los manejaba a su antojo.

En la otra orilla la mujer negra que desde su juventud enfrentó la discriminación y el racismo y siempre se ha mostrado orgullosa de su ascendencia afro ecuatoriana. Cuando concursó para el cargo de fiscal le ladearon y despreciaron: “si la morena quiere ser fiscal que se vaya a San Lorenzo”; al ser interrogado dentro del proceso un corrupto presidente de la FEF intentó atemorizarla con comentarios racistas: “La cocinera de la Casa de la Selección es negra”. Diana ascendió a la Fiscalía General  del Estado tras una lucha tenaz contra la lujuria del poder que ha tratado de vilipendiarla y marginarla. Ella ha enfrentado con firmeza las presiones de los poderosos y los intentos de soborno.

Nunca se ha doblegado y ha logrado que personajes intocables como un ex presidente y un ex vicepresidente, que hoy están prófugos, sean sentenciados tras los procesos realizados por la fiscalía; y la misma suerte les ha otorgado a altos funcionarios de ese gobierno que también han huido para no cumplir las sentencias. Las denuncias presentadas contra legisladores del partido RC arreciaron los ataques contra la fiscal  y el destape de los casos “Metástasis” y “Purga”, que han desnudado la corrupción más asquerosa de la historia del Ecuador le han traído hostigamiento y persecución de los involucrados. La figura de Diana frente a la Fiscalía irrita a los bandidos que han saqueado al Estado. Los delincuentes prófugos quieren devorarla, los intentos de enjuiciarle políticamente han fracasado de manera reiterada, pero el jefe de la banda “exige” con descaro que renuncie.  

Mujeres en las antípodas.  Procesada por delincuencia organizada en el caso Metástasis Mayra guarda prisión en la cárcel de mujeres de Chillogallo y ha relatado sus conexiones con la corrupción de la justicia y la política y sus vínculos con el narcotráfico, el lavado de activos y la prostitución. Diana no se ha amilanado ante las reiteradas amenazas de muerte contra ella y su familia. Con valor inusitado enfrenta la cacería sin pausa de sus enemigos que le exigen que se vaya a la casa o pague la valentía y la firmeza con su vida.

 

 

Bernstein y Felicia, un amor intenso, obstinado y extraño.         

No se sabe si Felicia Montealegre, la mujer de Leonard Bernsten, contrajo el cáncer que le llevó a la muerte por el sufrimiento que le causó el abandono de su marido o por los dolores que acumuló en su vida pasada, pero el músico se sentía culpable y nunca se recuperó de este golpe que le destrozó el corazón.

La noche que se conocieron Bernstein y Felicia en la casa del pianista Claudio Arrau, en Nueva York, el promiscuo y voluble director estadounidense, que estaba en los  inicios de su sorprendente carrera musical, quedó fascinado por la belleza y los encantos de la pianista y actriz chilena. Se gustaron, se comprometieron, se arrepintieron; 4 años después se reencontraron, se casaron y procrearon 3 hijos.  

Felicia sabía que tenía que lidiar con un gay pero resolvió unirse a él a pesar de su conflictiva conducta sexual: “Sos homosexual y nunca vas a poder cambiar. Estoy dispuesta a aceptarte como sos. Nuestro matrimonio no se basa en la pasión. Se basa en la ternura y el respeto mutuo”. 

Mientras el compositor llevaba a la cama a sus amantes, Felicia desconcertaba con su tolerancia para las aventuras sexuales de Leonard: “Eso no es tan horrible ya que ninguno de los 2 es perfecto”.  Intentemos ver qué pasa si eres libre de hacer lo que quieras, pero sin culpa ni confesión, le decía a su marido.

La dama costarricense-chilena se entregó con plenitud a sus actividades de madre y esposa, menguando su activismo social  y su trabajo de actriz, pianista y cantante. Lenny  le correspondía susurrándole que se ha convertido en el amor de su vida: ‘Soy infinitamente afortunado contigo”.

El amor de Felicia avivó la creatividad de Leonard: compuso la ópera Trouble in Tahiti; después escribió la música de sus grandes éxitos de Broadway Wonderful Town’y Candiden, la música de la película On the Waterfront y  empezó a trabajar en la partitura  del célebre West Side Story, su más grande creación.

West Side Story tropezó con serias complicaciones. Cuando el rechazó de las ideas de Bernstein y las controversias surgidas entre él y el dramaturgo Arthur Laurents estuvieron a punto de impedir el estreno de la obra, la voz motivadora de Felicia impidió que su marido abandone el proyecto: “Lucha por lo que crees justo, estás muy por delante de esa mediocridad”.

Ante el público Bernstein aparecía como un hombre entregado a su esposa y sus hijos pero afuera continuaba con los romances clandestinos. Buscando  enderezar su atracción sexual por los hombres intentó varios tratamientos psicológicos y terapéuticos, mientras su mujer alentaba una  esperanza de cambio. Pero todo siguió igual.

Hasta que Lenny traicionó el acuerdo con su mujer al enamorarse apasionadamente de un joven veinteañero con quien se exhibía sin discreción alguna. Después de encontrarlos juntos en la cama Felicia fue terminante con su marido: o deja al joven galán o se acaba la unión conyugal. Bernstein abandonó a su esposa y a sus hijos y se marchó con el amante.

Felicia Montealegre quedó desolada y poco después de su separación le diagnosticaron cáncer de pulmón. El compositor regresó para cuidar a su esposa pero la enfermedad terminó con ella a los 56 años de edad. Bernstein murió a los 72 años por causa de un enfisema complicado por un tumor pleural y una serie de infecciones pulmonares.

El amor de «la mujer más bella de Chile» y la devota entrega a su marido contribuyeron a crear la leyenda de Lenny Bernstein, el director que alucinaba al público con sus frenéticas presentaciones, el  compositor que se movía entre las partituras clásicas, el teatro musical, la comedia y la ópera; el músico de los excesos; el “judío” irreverente que irritaba con su pensamiento político y escandalizaba con sus actitudes sobre el sexo y las drogas. 

La historia de Felicia y Bernstein es la historia de un amor intenso, extraño y contradictorio, marcado por el dolor. Felicia lo amó tanto que cargó por 30 años los amoríos de su marido con otros hombres. Leny la amó a su manera y solo entendió cuánto le amaba Felicia el día que la perdió. (Pulsar enlace para ver video).

Bernstein, West Side Story-Mambo; Orq. Filarmónica de New York, director L. Bernstein.

 

 

 

 

«Chito» Vera derrotado pero no vencido.

«La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana». La frase atribuida a Napoleón Bonaparte no se aplica al peleador ecuatoriano Marlon «Chito» Vera que ha perdido la palea por el título mundial de peso gallo con el actual campeón Sean O Malley. Chito ha aceptado la derrota pero no está vencido, sus seguidores no le han dejado solo en el fracaso.

Tumbado en una cama de hospital, envuelto en sudor y sangre, con los ojos enrojecidos y varios cortes en la cara, Vera siente el dolor de los golpes y el trago amargo de la derrota, pero el infortunio le ha fortalecido. «El amor de Ecuador se sintió más que nunca, gracias por respaldarme, volveré más fuerte. El cinturón será mío algún día”.

El día que Mohamed Alí (Cassius Clay) sintió el desprecio de la sociedad racista de los Estados Unidos que minimizaba y despreciaba la medalla de oro que había conseguido en los Juegos Olímpicos de Roma 1960, el joven deportista resolvió luchar sin tregua hasta lograr el campeonato mundial de box de los pesos pesados.

Tres años después Alí retaba al campeón mundial de la época, Sony Liston, y lograba que el púgil se rinda y abandone la pelea en el sexto asalto, para evitar caer noqueado por la feroz arremetida del joven desafiante: Febrero de 1964, nacía la leyenda del “mejor boxeador de todos los tiempos”. 

El estilo deslenguado y arrogante de Alí y la manera audaz de enfrentar las peleas amedrentaban a muchos de los contrincantes; sus golpes persistentes y sus pies rápidos le convertían en un bailarían que desconcertaba al oponente; pero su agilidad mental, la voluntad de acero y la fe en sí mismo, le comvirtieron en un boxeador casi invencible.

Eso no bastaba. Detrás del peleador inteligente, lenguaraz y agresivo había un hombre disciplinado que se preparaba de forma dura y exigente: entrenaba seis días a la semana y trabajaba largas horas en el gimnasio. Cuando se enfrentó a Liston sabía que el campeón era un toro peligroso pero le sorprendió controlando la pelea desde el primer asalto, imponiendo su ritmo endiablado y sus excepcionales condiciones físicas y mentales.

Mohamed Alí no nació para ser el más grande del cuadrilátero, nació para pelear en la vida y en el ring. El legendario campeón estadounidense de raza negra y los grandes triunfadores de la historia se han forjado en los fracasos, no en el éxito.

Si Chito habría conseguido una victoria fácil estaría caminando sobre un triunfalismo tal vez efímero y fugaz. Hoy, después de haber mordido la derrota, es un hombre más fuerte y más convencido de que el triunfo solo llega con el dolor y el fracaso.

El peleador ecuatoriano no ha caído en la trampa de la suerte y no se ha puesto a llorar por la derrota. Si trabaja duro y fortifica la fe en sí mismo es posible que consiga un día el sueño de ser el mejor peso gallo del mundo.

 

Los viejos deben darse prisa y morir.

Mientras la canción de Serrat condenaba a la sociedad por despreciar, arrinconar y abandonar a los viejos (“Quizá llegar a viejo / sería todo un progreso, / si todos entendiésemos que todos / llevamos un viejo encima”); un gobernante japonés conminaba a los adultos mayores a desaparecer para dejar de ser una carga para el Estado: “Los ancianos deben darse prisa y morir».   

Contaminada por la estúpida expresión del ministro japonés la sociedad occidental ahora archiva a las personas cuando dejan de ser productivas y a los ancianos les tira en algún rincón como objetos desechables; aunque hay excepciones, como el caso de países del norte de Europa, en donde el Estado garantiza el bienestar de las personas de edad avanzada.  

Noruega, Suiza, Islandia, Irlanda, Luxemburgo, Países Bajos, Dinamarca; además de  Australia y Nueva Zelanda, ofrecen las mejores condiciones económicas para la jubilación de los ancianos gracias a la atención de la salud de ellos que ha redundado en una esperanza de vida superior a los 80 años. 

América Latina contradice esas actitudes situándose en los últimos lugares entre las naciones que atienden el bienestar de sus habitantes. En esta región es casi común observar el maltrato a las personas mayores, exceptuando a muy pocos países como Chile o Costa Rica que han desplegado iniciativas para la prevención y manejo del maltrato a los ancianos.

Ser viejo es un pecado para las sociedades insensibles y sordas que ignoran el desgaste que produce el tiempo en los seres humanos. De nada sirven la experiencia y la sabiduría que han conseguido los ancianos durante su larga vida. Tampoco importan los dolores, las angustias, las arrugas, la falta de memoria y otros males que los han deteriorado.

Cuando los padres ya no son importantes ni necesarios llegan a complicar la vida de los hijos. Es muy trabajoso lidiar con abuelos que crean problemas: se olvidan de las cosas, cuentan muchas veces las mismas historias, derraman la comida, repiten con frecuencia la misma pregunta o terminan tropezando y cayendo por causa de su torpe caminar.

Por eso los geriátricos se han llenado de trastos inútiles. Si el afecto se ha extinguido y la intolerancia llega resulta más cómodo acudir a un lugar de acogida. No es extraño observar en esos centros a viejos que han sido olvidados y abandonados por sus hijos, sin importar que se vayan cobijados por la soledad y la tristeza.

En la insensata sociedad donde vivimos aún queda una especie rara que ama  y respeta a los ancianos. Son los hijos que han aprendido a amar la vida y cultivar la gratitud. Ellos están conscientes de que el tiempo a nadie perdona y muy pronto ellos también llegarán a viejos.

Joan Manuel Serrat es hoy un hombre de 80 años que ha tenido el mérito y la fortuna de envejecer con dignidad. El cantautor catalán sigue soñando con una sociedad menos estúpida y menos injusta.

El ex ministro japonés Taro Aso tiene 84 años y debería estar muerto si fuese consecuente con su pensamiento, aunque estaría mejor que fuese un anciano que ha aprendido a cuidar su lengua, vivir con decencia y decoro, respetar la fragilidad humana y el derecho a la vida.