La Cleopatra de Netflix desata odio y racismo.

Ni la bella anglosajona de ojos violeta de los años sesentas del s. XX ni la desteñida artista de raza negra de Netflix son Cleopatra. El cine y la televisión se han encargado de distorsionar la historia y desfigurar la imagen de la legendaria reina de Egipto que ha fascinado por más de 20 siglos.  

En el film producido en 1963 por 20th Century Fox se podía ver a la actriz Elizabeth Taylor deslumbrando al público por su espectacular belleza que se exhibía en escenas como la entrada a la ciudad de Roma, rodeada de pompa, con la muchedumbre agolpándose para contemplar su figura. El film la convirtió en “la mayor estrella de Hollywood” de su tiempo.

Con la diva de moda del cine, que terminó ganando 7 millones de dólares, la cifra más alta pagada a un artista hasta ese momento, los productores lograron presentar la “Cleopatra más bella de todos los tiempos”. La crítica mediática no fue muy favorable para la película pero contribuyó a  promocionarla: «Una de las grandes películas épicas de nuestros días» (The New York Times); película enorme y decepcionante» (Chicago Tribune»). Sobre la actuación de Liz Taylor se dijo que “está irremediablemente fuera de su profundidad”.

El film más caro de la época fue un éxito de taquilla y consiguió 9 nominaciones y 4 Oscares, aunque ninguna estatuilla correspondió a la Taylor. Detrás de la realización estuvo el pomposo derroche de los productores y el escandaloso amorío de Elizabeth con Richard Burton (Marco Antonio en el film) que protagonizaron una pasión desenfrenada plagada de cuernos, peleas y alcohol, y se convirtieron en los grandes promotores de la cinta.  

Sesenta años después Netflix ha producido «La reina Cleopatra», serie documental de 4 capítulos que ha desatado un aluvión de críticas  y rechazos acusada de suscitar “una distorsión de la historia”. Tanto el público como la  crítica han sido implacables con la plataforma, algunos se han arriesgado a señalar que es “la serie peor valorada de todos los tiempos”.

La Cleopatra negra, interpretada por una actriz de esa raza, ha disgustado a Egipto que se ha lanzado en contra de Netflix por considerar que el documental ha ofendido a la identidad nacional. Historiadores y arqueólogos de ese país han señalado que «Cleopatra era griega, lo que significa que era de piel clara, no negra». El Centro Egipcio para el Pensamiento Estratégico de Egipto lo ha tomado como “un insulto a los antepasados egipcios” y ha dicho que Netflix debería pedir disculpas al pueblo egipcio.

Netflix intentó sorprender al público con una versión novedosa de “la mujer más famosa, poderosa e incomprendida del mundo” enfrentando a las representaciones tradicionales con una faraona negra, que rompe los estereotipos anglosajones. Adele James, la actriz que encarna a Cleopatra, intenta defender de manera obsesiva la condición africana de Cleopatra pero carece de fuerza interpretativa para expresar la astucia, la sabiduría política y el encanto seductor de la soberana egipcia.

Netflix  habrá escarmentado tras el mediocre trabajo del director, la productora y los actores; la pobreza de contenido; y la falta de rigor en la investigación de la vida de Cleopatra y la historia de la nación egipcia que muestra el documental. Pero los vacíos de la serie no justifican el ensañamiento de la crítica y la audiencia, y la hostilidad y el odio desatados contra la artista negra Adele James

La imagen de Cleopatra ha caminado envuelta en el mito y la leyenda. No se ha logrado establecer su verdadero origen; es muy poco lo que se conoce sobre su vida y su rostro; y no hay certezas sobre  el color de su piel. ¿Por qué, entonces, Egipto se obstina en defender la figura de una Cleopatra blanca que represente a los invasores árabes, griegos, romanos o  europeos occidentales despreciando a los egipcios de piel oscura?

Con vacíos y limitaciones la controvertida serie de Netflix ha logrado destapar el debate sobre el origen y el color de la piel de Cleopatra y el racismo condenable y peligroso que subyace en las sociedades de origen caucásico que defienden la supremacía blanca y desprecian a las etnias que consideran inferiores.

Adele James, «Queen Cleopatra»; y Elizabeth Taylor, «Cleopatra» (1963).

 

Impunidad con las alas doradas.

 “Impunidad con las alas doradas, yo pensaba reír y hoy me pongo a llorar.”  La canción se convierte en pesadilla y altera el sueño del hombre que no se resigna a perder el poder que tanto ha amado. Lo perdió hace tiempo, pero sigue acariciándolo en sus sueños. La obsesión de volver no le deja dormir.   

Los seguidores no admiten que su líder se ponga a llorar, quieren que vuelva a sonreír: desde la legislatura un grupo de audaces, revestidos de poderes “supremos”, intentan perdonar los pecados del delincuente sentenciado a fin de que vuelva a ser presidente del país de donde escapó para no cumplir la condena.

La política quiere destrozar el sistema penal ecuatoriano imponiendo revisiones en el Código Integral Penal que permitan revertir las sentencias condenatorias ejecutoriadas a favor de los delincuentes; quiere asaltar a la Corte Constitucional, a la Fiscalía General y otros órganos de control para someterlos al poder de la legislatura.

Detrás del demoníaco proyecto está el líder auto exiliado que sigue soñando con la impunidad que le permita regresar a continuar pisoteando leyes, prostituyendo a la justicia y sembrando ignorancia para someter incautos, engañarles y usarles para gobernar.

En las últimas semanas las pesadillas se han tornado asfixiantes: el gobernante que ha empezado a enfrentar a los violentos que sembraban el miedo y el terror; y la fiscal que investiga las redes de corrupción del crimen organizado se han convertido en fantasmas tenebrosos. Hay que pararle al presidente y hay que torcerle el cuello a la fiscal para que dejen de joder.

La política corrupta no puede permitir el avance del combate contra la inseguridad y el crimen con la participación de la fuerza militar que está contribuyendo al afán del ejecutivo y la fiscalía para llevar a los terroristas y otros criminales ante la justicia. Por eso persiste en la batalla sucia para torcer las leyes desfigurando la justicia penal e instaurando la impunidad que abra el camino para que los delincuentes condenados recuperen la libertad.

A los enemigos de la democracia no les conviene que el narco crimen y el terror desaparezcan, les interesa sostener el país donde se mataba a una persona cada 69 minutos, el país donde las cárceles se habían convertido en hoteles de lujo con instalaciones de televisión, videojuegos, baños ostentosos, saunas, piscinas y discotecas que ofrecían una vida confortable a los capos de la mafia.

La inmunidad importuna al parlamento ecuatoriano; gira, insiste, da vueltas pero no puede despegar. Se resbala, se cae; con buenas y malas artes  vuelve a intentar. En el país del absurdo todo es posible pero esta vez parece que no. La razón de unos y la reflexión de otros está derrotando a la audacia y la necedad.

Los amigos incondicionales no han conseguido ahuyentar el insomnio y las pesadillas de su líder. No han podido hacerle reír, tendrán que resignarse a verle llorar. 

 

“Sólo quiero un abrazo antes de morir».                                                     

El mensaje sacudió las redes sociales: “Tengo cáncer y me estoy muriendo. Solo quiero un abrazo antes de irme”. El que estaba muriendo era un perro que mostraba en su cara el deterioro producido por la enfermedad fulminante que lo estaba matando.    

Sólo era un perro, pero Greta, la dueña del albergue que hospedaba al animal, estaba abatida de pensar que debería quitar la vida a la perrita más amorosa de la manada que cuidaba con la ayuda de su hijo. El veterinario se ha mostrado terminante: “El cáncer ha avanzado de manera rápida e indetenible. Tendrá que sacrificarle”.  

El chico compartía la angustia de su madre pero no sabía cómo ayudar. Sólo se le ocurrió sacar una foto de la mascota y subirle a las redes. El animal enfermo aparecía con un pañuelo blanco, anudado al cuello, que mostraba un mensaje dirigido a buscar la solidaridad de la gente.  

La foto de la perrita de ojos cansados y mirada triste conmovió a decenas de personas que acudieron al refugio para darle el último adiós. Llovieron los abrazos y los mimos; y una tímida luz de esperanza se encendió con las flores amarillas, que le habían regalado los niños.

Greta había rescatado al animal en la puerta de un restaurant donde esperaba que le regalen las sobras que dejan los comensales en el plato.  Después que la mujer compartió una parte de su almuerzo con la perrita advirtió que caminaba detrás de ella y no quería separarse.  

La expresión tierna del can había conquistado a la dueña del refugió que decidió llevarle al hogar que ha construido para cuidar a los perros de la calle. Con su talante manso y apacible el animal se ganó al cariño de la gente y la aceptación de sus compañeros; y Greta decidió llamarle Dulce. 

Pocos meses después de haber llegado al refugio la hambrienta que devoraba la comida y contagiaba su felicidad a los otros perros empezó a mostrarse irritable y huraña; se veía escuálida, tenía dificultad para tragar y lo poco que comía le causaba vómito y problemas digestivos.      

El pequeño bulto que presentaba en el lomo cuando llegó al hogar que le acogió había crecido de manera alarmante. La cirugía que le practicó el veterinario ayudó muy poco, el cáncer se había apoderado del cuerpo viejo y deteriorado de un animal que pasaba los 10 años de edad.

Greta estaba desolada pero no se resignaba perder a Dulce, las donaciones que le habían dejado los visitantes solidarios le ayudaron a insistir en las terapias. Armada de optimismo, amor y fe se lanzó a pelear contra las células cancerosas que estaban matando al animal.

Después de largos meses de angustioso tratamiento Greta y su hijo percibieron algo extraño en el albergue: las flores que le dejaron los niños a Dulce, el día que acudieron a despedirle, seguían vivas en el florero; y la dulce sonrisa de la perrita tampoco se había extinguido a pesar de la enfermedad.

 

El presidente Noboa y el provocador.

El eco del enfrentamiento entre el presidente Daniel Noboa y un ex presidente de la república continúa resonando en las redes sociales que se han llenado de memes y burlas. La hilarante frase pronunciada por Noboa en una entrevista de TV sigue alborotando a los medios.

Burlarse del ex presidente remedando una frase pronunciada por éste con deplorable inglés  («bicos jis nais…»), sin duda, habrá desatado severo colerín en un personaje fatuo que pretende saberlo todo, se cree superior a los demás y agrede sin piedad a los que se atreven a criticarlo.

¿A quién beneficia la confrontación?  

Al final del día el ex mandatario lo habrá tomado como un golpe más; y el incidente tampoco contribuirá a que el presidente Noboa siga subiendo en las encuestas; aunque en un país como el Ecuador el enfrentar al agresor siempre será muestra de hombría y coraje.  

La comunicación entre personas diametralmente opuestas es algo  complicado, pero la convivencia pacífica es indispensable para encontrar soluciones a los complejos problemas que afectan a la nación.

La provocación del ex presidente surgió después que las encuestas dieron un 80 por ciento de aceptación a la gestión de Noboa. El adversario no pudo soportar una subida tan alta en pocos días de gestión y se lanzó a minimizar al mandatario calificándolo de tonto.   

Durante más de una década el ex presidente ha impuesto su personalidad agresiva, prepotente e intolerante que ha terminado hastiando a los ecuatorianos. El país resolvió poner fin a la política del vituperio y la agresión y eligió, por eso, a un hombre mesurado y sensato.

Los ecuatorianos saben que el nuevo mandatario sería incapaz de ultrajar con insultos a los adversarios. En su lenguaje no se conciben  estigmatizaciones  como  “gordita horrorosa”, “indios fracasados”, o actitudes racistas y sexistas dirigidas a humillar a la gente. 

El país precisa un gobernante dispuesto a lidiar con los problemas represados que están haciendo metástasis. Necesita que Daniel Noboa siga luchando contra la intolerable inseguridad y los graves problemas que están agudizando la crisis económica de la nación.

La población confía que el joven jefe de Estado hará honor a su alta investidura con la valentía, la prudencia y la energía que ha demostrado en sus primeras semanas frente al gobierno de un país complicado como el Ecuador.

Daniel Noboa Azín. Dibujo: elpaís.com.

 

Las mascotas robotizadas desplazan a los perros reales.    

En mi lejana niñez tenía un amigo con quien compartía mi comida, mi cama, mis juguetes y mis correrías; él tenía cola y 4 patas y vino a llenar el vacío que dejó mi hermano que se fue para no volver. En mis años adultos llegó Ogu, el perro que me enseñó a amar la vida, la gente; y con su cara de niño grande me decía que se puede ser feliz con casi nada.

No sé si las historias de los humanos con los perros se sumen en un pasado que se extingue. En las sociedades desarrolladas la revolución tecnológica pretende desbaratar la comunicación estrecha que durante milenios han tejido los humanos con los animales, reemplazando a los canes con androides que cumplan el papel social de las mascotas.

El primer robot en forma de perro fue creado hace 2 décadas por Sony; y en 2018 la empresa nipona puso a la venta la nueva versión de su juguete inteligente -llamado “Aibo”- ideado para “interactuar con los humanos como si fuera una mascota”. Aibo tiene color blanco, orejas negras y mueve la cola. Con sus ojos grandes y profundos el robot quiere inspirar ternura para “ganarse el cariño de la gente”.

Con la llegada de Aibo los robots de compañía se han puesto de moda en el Japón; los japoneses prefieren las mascotas robóticas a los perros reales, creen que los robots tienen capacidad de dar afecto y comparten a su perro mecánico con familiares y amigos. Cuando el juguete se ha dañado los dolidos propietarios acuden a los templos budistas para despedirlo con una ceremonia fúnebre, como si fuese un humano.  

Los creadores de Aibo están convencidos de que el robot de plástico será aceptado por los niños como compañero social con quien podrán conversar, jugar y divertirse. Y en el Japón lo están logrando: investigadores han observado que algunos pequeños no quieren despegarse del juguete y otros pretenden llevarlo de paseo o a la escuela. La figura familiar del perro de Sony seduce a los niños y les inclina a enamorarse de él.

Por comodidad, quizá, la sociedad japonesa ha resuelto llevar a su casa un perro no viviente para que juegue con sus hijos: Aibo no tiene necesidades básicas como los canes reales; aunque no crece, no se reproduce, no decide por sí mismo y no tiene voluntad, solo sirve para aquello en lo que está programado. Está claro, la inteligencia de las mascotas artificiales no puede competir con la inteligencia de los perros vivos. Y parece difícil que aquello pueda ocurrir.

Pero los investigadores sostienen que en un mundo superpoblado las mascotas robotizadas serán algo normal en la próxima generación y se arriesgan a predecir que “las mascotas reales pronto serán un lujo”. Aquello, quizá, ya está sucediendo en el mundo desarrollado, aunque las predicciones de los académicos tardarán en marcar a regiones como América Latina donde se observa un creciente afecto de los humanos por los perros y otros animales vivos.  

Ningún animal es tan cercano a los humanos como el perro. También él piensa y razona, aunque de forma diferente a las personas. Su memoria le permite recordar hasta 200 palabras distintas; a través de las formas, los colores, los sonidos y el sentido del olfato puede captar el entorno y comunicarse fácilmente con los humanos. Su sensibilidad para percibir el estado de ánimo de las personas, para hacer amigos y amar a la gente le ha convertido en animal excepcional.

La gente que posee un perro viviente de cualquier raza se siente atrapada por el amor del animal. Sabe que dentro de esa masa de pelos late un corazón capaz de amar sin límites; siente que la tibieza de sus latidos le calienta el alma; detrás de su indescifrable mirada ha encontrado expresiones entrañables que no tienen los humanos. Y no le importa que el perro no hable porque ha aprendido a entender el lenguaje de gestos, sonidos y gruñidos propios de él.

 

“Alexa” la mandadera.     

Todos hemos sido mandaderos alguna vez. Cuando yo era un chiquitín hacía los mandados de mi mamá: “Héctor cómprame el pan”. “Héctor dale la comida al perro”. “Héctor lávame los platos”. En los hogares del s. XXI  la  esclava que obedece a sus amos con sorprendente sumisión se llama Alexa.

Alexa es un robot doméstico habilitado para ejecutar comandos por interfaz de voz y realizar múltiples tareas, desde  buscar alguna información específica hasta hacer compras por internet. Es otro de los logros de la inteligencia artificial que ha invadido millones de hogares en el mundo con una sierva a quien se puede ordenar todo, o casi todo.

El asistente virtual desarrollado por Amazon utiliza tecnologías avanzadas para atender pedidos. Al activar Alexa con un comando de voz, el dispositivo envía la solicitud a los servidores de Amazon que analizan las palabras clave. Allí se busca la respuesta respectiva en la base de datos y después de completar la información en los servicios en línea se re envía la respuesta al dispositivo.

Las tecnologías que dispone Alexa le permiten ofrecer diversas funcionalidades como encender y apagar luces, cerrar puertas con cerraduras inteligentes, controlar electrodomésticos; a través de servicios como Spotify puede reproducir música de streaming  y conectarse con fuentes de información en línea para obtener información del clima, noticias de actualidad, datos históricos o sucesos curiosos.

La llegada del asistente virtual sorprendió al mundo de la tecnología hace 10 años. Las ventas de las diferentes gamas de altavoces inteligentes hicieron presumir a Amazon de haber superado con largueza todas las expectativas. Pocos días después de entrar a los mercados de Estados Unidos y de Europa las ventas superaron los 8 millones de unidades; y, entre 2016 y 2019 se habían vendido 100 millones de equipos en todo el mundo.

Después del exitoso debut llegó la crisis y la estrepitosa caída: los altavoces inteligentes Echo con el asistente de voz Alexa no habían conseguido las expectativas de rentabilidad y obligaron a la empresa a despedir más de 10.000 empleados, por encima del optimismo de Amazon de superar la incertidumbre y su convicción de seguir.  

La crisis se desató en el primer trimestre de 2022 cuando las pérdidas alcanzaron los 3.000 millones de dólares y para fines de ese año el equipo de hardware había acumulando pérdidas por 10.000 millones de dólares. Amazon no pudo monetizar el negocio, las compras en línea no generaban los resultados esperados y la  competencia de Google Assistant y Siri, de Apple golpeaba con dureza a la exitosa transnacional.

Amazon terminó su primera década con un fracaso inevitable. Ahora intenta levantarse ofreciendo nuevos dispositivos que puedan llamar al usuario por su nombre, monitorear el hogar cuando está dentro o fuera de él o controlar quien entra y sale de la casa. También ofrece actualizaciones con audio mejorado y procesador más rápido; pero hay que invertir en los dispositivos y actualizarlos con frecuencia pagando costos altos.

La nueva década de Alexa está llena de retos: conseguir que la IA no pretenda alucinar al usuario y le haga sentir que no está hablando con una máquina sino con otro humano; no permitir que el ChatGPT defraude al interlocutor inventando repuestas cuando no está bien informado. Y desarrollar un altavoces más fluido, conversacional e inteligente».

Para convencer a sus clientes los fabricantes de Alexa deben demostrar que están haciendo algo diferente a lo que hacían en la década anterior. Y deben garantizar que son mejores que sus competidores.

¿Podrá la IA igualar a la inteligencia humana?                      

Hace 30 años el director de cine japonés Mamoru Oshii visualizaba la intensificación de la relación del hombre con las máquinas que ocurriría en el mundo 30 años después. En la película «Ghost in the Shell» (El alma de las máquinas), realizada en 1995, presagia los adelantos de la inteligencia artificial que han empezado a desvanecer las diferencias entre lo humano y lo inhumano. 

La IA empezó a cambiar el mundo hace varias décadas. Y para fines de la presente década se anuncian cambios aterradores: la mayoría de los fabricantes de automóviles sólo producirán coches eléctricos e híbridos, llevando a la quiebra a los productores de autos con motor de combustión y a la desaparición de las bombas de gasolina y los talleres de autos.  

Los vehículos autónomos se conducirán solos, bajando casi a cero el número de accidentes, lo que ayudará a salvar millones de vidas; sin accidentes bajarán notablemente los costos  de los seguros y el negocio de seguros de autos irá desapareciendo; la empresa de movilidad Uber, se convertirá  en la compañía de taxis más grande del mundo y los taxis tradicionales desaparecerán.     

El grupo financiero Goldman Sachs  ha señalado que la IA dejará sin trabajo a  millones de personas en el mundo. Desaparecerán los operadores de caja, trabajadores de la industria manufacturera, conductores de camiones, cajeros de bancos y operadores de marketing. Carreras universitarias  como procesamiento de datos, contabilidad y auditoría, análisis financiero básico y servicios de traducción también se verán afectadas.

La ciencia está transformando radicalmente la atención médica al realizar  trabajos propios de los humanos. La tecnología médica hace diagnósticos, tratamiento de enfermedades, operaciones quirúrgicas, y ejecuta planes terapéuticos; analiza datos epidemiológicos y clínicos para predecir la probabilidad de que un paciente desarrolle ciertas enfermedades, lo que permite la prevención y el monitoreo temprano. Pero los médicos difícilmente desaparecerán. 

La IA también está impactando en la carrera de abogados que enfrentan el riesgo de perder sus trabajos. Muchas tareas legales pueden ser realizadas de manera más eficiente por herramientas tecnológicas como el ChatGPT, reduciendo los costos de los servicios legales, lo que puede llevar a los clientes a utilizar estas soluciones en vez de contratar abogados humanos. Pero la IA no podrá reemplazar a un juez o a un abogado.

La tecnología ha cambiado la vida de la gente de setenta y ochenta años que se niega a envejecer, abandona sus reclusorios y cuenta con renovada energía para viajar, disfrutar de la naturaleza y la vida como si fuesen jóvenes. Los adultos mayores operan la computadora como si lo hubieran hecho toda su vida, se comunican con los hijos y los amigos a través de massengers, whatsapps o video conferencias. La tecnología ha puesto el mundo a sus pies.

Los avances de la ciencia y la tecnología han llevado a pensar que la superinteligencia atificial podrá superar a la inteligencia humana. ¿Cosa de locos? Parece que sí. La IA es apenas una réplica del cerebro humano y puede aprender pero no ha llegado a entender. El cerebro es un órgano inimitable que convierte a cada ser humano en un ser diferente y único. Y el funcionamiento del cerebro sigue siendo un misterio por resolver.

Resulta inadmisible que la revolución de la inteligencia artificial pueda remplazar a la inteligencia humana y llegue a convertir a las máquinas en seres con razón, sentimientos y capacidad para crear. Las máquinas son criaturas engendradas por el hombre, no puede haber inteligencia artificial sin inteligencia humana. ¿Las aventuras tecnológicas del hombre desvelan su pretensión de convertirse en dios?

Ecuador: la guerra contra el miedo.

Los salvajes que irrumpieron en un canal de tv de Guayaquil sometiendo a periodistas y trabajadores y obligando al presentador de noticias a pedir al aire que la policía se retire del lugar querían amedrentar a los ecuatorianos utilizando el terror y el miedo.

No es casual la ola de violencia que incluyó la toma de hospitales, autos incinerados, policías secuestrados, amotinamientos en las cárceles, balaceras y saqueos. El crimen organizado pretende disuadir a las autoridades de apoyar el caso Metástisis que ha empezado a procesar al narco y los criminales involucrados en la trama de corrupción.

El narco ha declarado la guerra al Estado y el presidente de la república ha decidido frenarlo disponiendo a las fuerzas armadas  ejecutar operaciones militares que neutralicen a los grupos terroristas señalados en el decreto respectivo. Por primera vez en mucho tiempo la población y otros poderes del Estado se alinean junto al primer mandatario.

El Estado ecuatoriano enfrenta una guerra interna contra el crimen y la delincuencia organizada. Pero también la población debe entrar en estado de guerra. Debe declarar  una batalla definitiva contra el miedo que le paraliza y le impide enfrentar, decidir, cambiar. La guerra contra el crimen es la guerra de todos, no se puede esperar que el Estado lo haga todo.

El Ecuador no puede caer en la trampa de los criminales mirando las cosas peor de lo que son, o reaccionando de manera  errónea a las provocaciones. Si ellos  piensan que “quien controla el miedo de la gente, se convierte en el amo  de sus almas” hay que enfrentarles diciendo:  ”Tu poder radica en mi miedo; ya no tengo miedo, tú ya no tienes poder”.

2024: La fiscal en la mira de los criminales.

Sola contra los poderosos, los ladinos, los cobardes, los criminales y los políticos corruptos; la fiscal general del Estado se mueve entre el asombro, la persecución y la indiferencia; mientras la justicia exhibe su impudicia, el legislativo se enreda en sus torpezas y corruptelas y el ejecutivo se aferra a sus secretismos y su impasible silencio.   

El remezón del caso Metástasis es tan hondo que el narco lo previó meses antes de que salte a la luz y planeaba quemar la fiscalía para desaparecer las evidencias que más tarde serían encontradas en los celulares incautados por los agentes. El narco quería evitar que suceda lo que ocurrió luego, poniendo en evidencia a una repudiable gama de criminales.  

No solo los narcos, también los delincuentes fugados, sienten que Metástasis ha empezado a asfixiarles y a desmoronar sus sueños de impunidad. El Macondo que corroe la justicia y la política ecuatorianas  tiene raíces hondas que empiezan a develarse. Sentenciada a la destitución Diana Salazar enfrenta las amenazas firme y sin amilanarse. 

La autoridad de Salazar se contrapone con la obsecuencia de los fiscales del pasado reciente que permitían consumar sus trafasías al gobernante de turno. Por su firmeza ella se ha ganado el odio de jueces, fiscales, abogados, policías, políticos, algún pseudo periodista y demás involucrados que quieren borrar del mapa a la conductora del mega operativo.

Las solidaridades que rodearon a la fiscal cuando destapó Metástasis se han evaporado. Y esos apoyos fingidos han servido para exponerla al escarnio de sus enemigos, engañar a los incautos que tragan embustes y empujarla al juicio político que podría terminar en censura con los votos que están al alcance en el mercado legislativo. 

No hay política nueva en el Ecuador. Lo “nuevo”, vergonzosamente enredado en la lujuria del poder, es parte de lo mismo. Los tontos inútiles contemplan impasibles los disparos contra la ley y la decencia que sigue descargando el líder prófugo con ayuda de sus secuaces. Ellos maquinan nuevos operativos para sacar del paso a Salazar.    

El Ecuador termina el demencial año 2023 abrumado por las escandalosas corruptelas de la justicia que han conmocionado al país y desencantado por las falsas expectativas de la “nueva política” que llegaron a ilusionar a los ingenuos en algún momento ¿Hasta cuándo los autores del pacto del silencio seguirán embobando a los ecuatorianos?

Valiente, admirada y despreciada Diana Salazar no es la mujer temida que creen algunos. No es la “dama de hierro” o la “mujer maravilla”. Por encima de sus fragilidades humanas la fiscal es una mujer inclaudicable, de valor descomunal, que no se ha dejado amedrentar por las fuerzas del mal que quieren devorarla.

Hace pocas horas se fue el año que ha puesto al Ecuador a la cabeza de los países con la mayor criminalidad y con la más repudiable corrupción de la región. A nadie ni nada desprecian más los actores de Metástasis que a la fiscal y a los chats que están mostrando al país el mundo tenebroso del entramado proceso.                           

Diana Salazar Méndez es, quizá, la última reserva moral del país. Ella está en la mira de los malhechores y no debemos contentarnos con tímidos respaldos en las redes sociales. La fiscal requiere el apoyo mayoritario de la gente de bien. Su vida, la de su familiares y de sus funcionarios están en peligro, los criminales quieren quebrarles para instaurar la impunidad.

Diario El Universo, Bonil

«El Cascanueces» se toma los teatros del mundo.                          

El cuento de hadas de E. Hoffman, convertido en ballet clásico por el compositor ruso Piotr Chaikovski, vuelve a tomarse los escenarios del planeta, desde Estados Unidos, Rusia y Japón hasta países de la Unión Europea y de Latinoamérica; para resucitar la magia de El Cascanueces, con su entrañable soldadito de madera, durante la temporada de Navidad.       

A partir del estreno realizado el 18 de diciembre de 1892, en el Teatro Mariinski de San Petersburgo, el ballet de Chaikovsky sigue tejiendo ilusiones y fantasías en los fervorosos melómanos, que en algunos casos llegan a agotar la taquilla de los teatros, para soñar al son de las danzas y las melodías que envuelven el clásico cuento navideño.     

Durante 130 años se han hecho miles de versiones y adaptaciones del cuento-ballet, quitando y poniendo escenas y personajes, que han transformado a la fantasía creada para niños en un clásico que atrapa a millones de infantes de todas las edades alrededor del mundo. Sólo en Estados Unidos se trabajan más de 400 producciones cada diciembre.      

Arropada por la música de Chaikovsky, la historia del soldadito de madera en forma de cascanueces, que le han regalado a una pequeña niña llamada Marie, que cobra vida durante la noche de navidad y se enfrenta a un ejército de ratones en una fantasiosa batalla, ha engendrado un mundo de fábula y ensoñación que ha embrujado a muchos durante largo tiempo.  

Previo al estreno de la obra Chaikovsky formó la Suite El cascanueces con algunos extractos del ballet. La suite fue aplaudida por sus coloridas sonoridades de tonos alegres, festivos y cómicos. La popularidad del ballet llegó poco después y 50 años más tarde una película de Walt Disney, que utiliza la música de El cascanueces, reforzó la aceptación del ballet.  

El Cascanueces amalgama el mundo de fábula del cuento de Hoffman, con la maestría del gran compositor ruso que en su ballet narrativo enfrenta la realidad y el sueño y junta el mundo de los adultos y los niños. El ballet enlaza en una obra escénico musical las espléndidas danzas de Rusia y otros países con el sueño y las fantasías de los pequeños.   

El estreno de El Cascanueces no fue muy feliz, la crítica de la época consideraba a la música de Chaikovsky como muy simplista. Pero el tiempo ha reconocido el valor del ballet convirtiéndolo, a partir de la segunda mitad del s. XX, en una obra obligatoria de la temporada navideña. El hechizo que genera El cascanueces no se ha desvanecido.  

Directores y arreglistas han actualizado la música de El Cascanueces con nuevos colores y formas dándole nuevos atractivos que le han convertido en un clásico intemporal. Las fantasías sonoras del ballet siguen cautivando  con melodías como “La danza de las flautas”, el “Vals del hada de azúcar” y otras que han logado penetrar los públicos del s. XXI.   

Muchos escenarios han acogido a El Cascanueces en el 2023: Con el Ballet de Kiev el Teatro Lope de Vega de Madrid presenta una larga temporada desde el 18 de diciembre hasta el 15 de enero; el Teatro Colón de Buenos Aires ha programado 6 funciones en versión sobre hielo con El Centro de las Artes Delia Zapata. La Casa de la Música ha presentado 3 funciones en Quito.

Chaikovsky no pudo ver el éxito y la proyección de la inolvidable partitura, murió poco después del primer estreno. Pero su cuento de hadas-ballet seguirá multiplicándose en las nuevas generaciones, quizá por mucho tiempo.

El Cascanueces, Danzas rusas.