
Los ciclistas ecuatorianos Jhonatan Narváez, Jonathan Caicedo y Richard Carapaz han alcanzado la gloria en el Giro de Italia. El Ecuador celebra hoy, más allá de los podios, su obstinada tenacidad, su coraje ante la adversidad, su fe alta como las montañas que dominaron, su manía de soñadores empedernidos.
Este 15 de octubre de 2020 Jhonatan Narváez logró triunfar en la etapa 12. El ciclista, nacido en la provincia de Sucumbíos, vecina del Carchi, buscó el triunfo desde el arranque. “Los ciclistas no debemos ser conformistas, tenemos que ser corredores llenos de ambición”. Pedaleando en medio de la lluvia, Narváez trepó la montaña sacando ventaja a sus compañeros y llegó a la meta solo, con más de 1 minuto de ventaja de su inmediato seguidor.
Tras brillante actuación, hace diez días, el carchense Jonathan Caicedo, se adjudicó la tercera etapa del Giro entre Enna y Etna, que tiene un recorrido de 150 kilómetros. Y el precursor de los aguerridos pedalistas del Ecuador, Richard Carapaz, se coronó campeón del Giro de Italia en junio de 2019, tras defender su ventaja en la clasificación general, triunfar en las etapas cuarta y decimocuarta y llegar victorioso en la final de Verona. A esto se añade que hace 3 semanas Carapaz se ubicó en el Tour de Francia como tercer mejor sudamericano y subcampeón en la clasificación de montaña luego de subirse al podio en las etapas 16 y 18.
Carapaz, Caicedo y Narváez, los triunfos de ustedes más que suyos son de millones de ecuatorianos. Todos quisiéramos movernos con su voluntad, su optimismo, su ambición. Los jóvenes se miran en sus rostros para copiar las sonrisas de la victoria y los viejos habrían deseado construir vidas como las suyas. Todos celebramos a los valientes deportistas de la Federación Deportiva del Carchi, quienes nos advierten que aún es posible creer en este país suyo y nuestro. Los triunfos de ellos nos sacuden mientras el Ecuador intenta restaurar la justicia y sostener la cabeza con firmeza ante la nube de inconscientes y ambiciosos que buscan llegar al poder por fatuidad, vanidad, o para buscar la impunidad que les permita zafarse de las culpas que les han implantado grilletas, condenas, o procesos que nos avergüenzan a todos.
Los ejemplos límpidos de los 3 ciclistas traen luz a un país que quiere reconquistar la esperanza.




















