Ciclistas ecuatorianos, ¡qué coraje, qué tenacidad!

Los ciclistas ecuatorianos Jhonatan Narváez, Jonathan Caicedo y Richard Carapaz  han alcanzado la gloria en el Giro de Italia. El Ecuador celebra  hoy, más allá de los podios, su obstinada tenacidad, su coraje ante la adversidad, su fe alta como las montañas que dominaron, su manía de soñadores  empedernidos.

Este 15 de octubre de 2020 Jhonatan Narváez logró triunfar en la etapa 12. El ciclista, nacido en la provincia de Sucumbíos, vecina del Carchi,  buscó el triunfo desde el arranque. “Los ciclistas no debemos ser conformistas, tenemos que ser corredores llenos de ambición”. Pedaleando en medio de la lluvia, Narváez trepó la montaña sacando ventaja a sus compañeros y llegó a la meta solo, con más de 1 minuto de ventaja de su inmediato seguidor.

Tras brillante actuación, hace diez días, el carchense Jonathan Caicedo, se adjudicó la tercera etapa del Giro entre Enna y Etna, que tiene un recorrido de 150 kilómetros. Y el precursor  de los aguerridos pedalistas del Ecuador, Richard Carapaz,  se coronó campeón del Giro de Italia  en junio de 2019, tras defender su ventaja en la clasificación general, triunfar en las etapas cuarta y decimocuarta y llegar victorioso en la final de Verona. A esto se añade que hace 3 semanas  Carapaz se ubicó en el Tour de Francia como tercer mejor sudamericano y subcampeón en la clasificación de montaña luego de subirse al podio en las etapas 16 y 18.

Carapaz, Caicedo y Narváez, los triunfos de ustedes  más que suyos son de millones de ecuatorianos. Todos quisiéramos movernos con  su voluntad, su optimismo, su ambición. Los jóvenes se miran en sus rostros para copiar las sonrisas de la victoria y los viejos habrían deseado construir vidas como las suyas. Todos celebramos a los  valientes deportistas de la Federación Deportiva del Carchi, quienes nos advierten que aún es posible creer en este país suyo y nuestro. Los triunfos de ellos nos sacuden mientras  el Ecuador intenta restaurar la justicia y sostener la cabeza con firmeza  ante la nube de inconscientes y ambiciosos que buscan llegar al poder por  fatuidad, vanidad, o para buscar la impunidad que les permita zafarse de las culpas que les han implantado grilletas, condenas, o procesos que nos avergüenzan a todos.

Los ejemplos límpidos de los 3 ciclistas traen luz a un país que quiere reconquistar la esperanza.             

El día en que la pasión atravesó a Manuela y Bolívar

Montado en caballo blanco el “héroe de mil y un batallas” marcha sobre la Calle de las siete cruces. El pueblo de Quito aclama al visitante y se desborda en ovaciones. Una corona de rosas y ramas de laurel grande y pesada cae sobre el pecho del general que intenta controlar a su asustado corcel. Al levantar la mirada descubre en un balcón la figura seductora  de una dama ruborizada e improvisa una galante sonrisa para saludarla con el sombrero levantado.

El 16 de junio de 1822 Simón Bolívar entraba triunfante a Quito tras la victoria conseguida en la Batalla de Pichincha por el ejército independentista comandado por el general Antonio José de Sucre. El Libertador tropieza con una  sorprendente  “Caballeresa del sol” y Manuela Sáenz tiene el encuentro soñado con el “Mesías americano” del que tanto había oído hablar. Ese día marcó de manera indeleble la vida de Manuela Sáenz y Simón Bolívar y desvió el trayecto de la historia.

En las calles la noche se desparrama en fuegos artificiales y en el salón de recepciones un aire de fiesta y danza recibe a Bolívar en el “Baile de la victoria”  organizado por las autoridades quiteñas en su honor. El encuentro formal empieza con un cruce de miradas intensas que prende una llamarada entre el general y la bella quiteña. Manuela encara al libertador con sutil coquetería y el militar dispara su artillería de seductor imbatible. -“Su excelencia sabrá disculparme  por el inesperado suceso de esta mañana”. –“Usted, estimada señora, ha incendiado mi corazón con su corona. Si todos mis soldados tuvieran esa puntería, yo habría ganado todas las batallas’”.

Para Bolívar el baile es la mejor manera de preparar estrategias de guerra y de amor. La contradanza muestra al bailarín entrenado en los salones de París y el minué enlaza a la pareja con saludos y posturas galantes. El vals los estrecha con sones de Strauss y cadencias vienesas  dejando que el militar pinte movimientos circulares que le dejan volar con su  pareja sobre el escenario. A mitad de la pieza el ritmo se torna más lento, romántico. Bolívar aprieta con sutileza el talle de la dama y lo atrae hacia su pecho mientras roza con los dedos de la mano derecha la escotada espalda. Manuela se somete, sonríe y suspira. En el tramo final de la pieza vuelven los movimientos circulares con pasos rápidos que desbordan la imaginación y la agilidad de los danzarines. Los invitados aplauden a la radiante pareja. Ellos quisieran un salón privado para entregarse al frenesí que ha surgido en la noche quiteña.

La agenda del libertador no le deja tiempo para actividades personales, pero él está obsesionado con Manuela. Mueve sus habilidades de conquistador y le pide una entrevista privada mientras le susurra al oído: “encuentro apasionado”. Bolívar  instala  su cuartel general en la hacienda El Garzal a donde invita a la dama. Una campiña rebosante de mangos, naranjos, flores y mariposas los acoge. El amor está en el aire y en cada paraje. Dos locos unidos por el sueño de la América libre inician una relación tempestuosa salpicada de sobresaltos. Vuelan en alas del placer, construyen el amor, encadenan sus nombres bajo las sábanas, se abandonan con voluptuosidad.

Bolívar y Manuela sustantivos inextinguibles de la historia de la región. El amor les hizo beber el elixir de la gloria y la pócima de la ruindad, la intriga y la traición. Él, el más grande de los líderes iberoamericanos de la independencia,   protagonista de grandes hazañas guerreras, exquisito cultor de la palabra y amante insigne.  Ella, heroína de la emancipación de Sudamérica, adelantada de su tiempo, pionera de los derechos de la mujer, valiente, rebelde, apasionada.  

Vivieron juntos y separados durante ocho años. Bolívar murió en San Pedro Alejandrino-Colombia acosado por la enfermedad, el desaliento, la frustración, la desolación y las traiciones de sus enemigos. Manuela falleció abandonada en el puerto de Paita-Perú perseguida por la pobreza,  la envidia, las tergiversaciones y  la maledicencia. Su cadáver fue enterrado en una fosa común.  

Mafalda está triste, llora Mafalda

Pobre niña, no había terminado de celebrar su 56 cumpleaños  y de pronto se queda sola. Quino, su padre, partió sin retorno hoy 30 de septiembre desde Mendoza, su ciudad natal, en donde vivía durante  los últimos años atado a una silla de ruedas por causa de su ceguera y problemas de movilidad.

Joaquín Lavado, el autor de la tira cómica más difundida del planeta creó a Mafalda en 1964 y después de realizar 1.928 tiras, protagonizadas por la nena irreverente, dejó de dibujarla en 1973. ¿Porqué Mafalda y no Mafaldo? Quino bautizó a su creatura con el nombre de una niña  que había visto en una película en donde se llamaba así  y decidió que fuera la protagonista de la tira porque “las mujeres son más avispadas”.  El día que la trajo al mundo fue el primer sorprendido con la figura física de su personaje. “Nunca terminé de aprender a dibujarla; tenía que calcarla».

Con su cuerpo pequeño, cabellera revuelta, mirada burlona la adorable loquilla  que dice cosas terribles a los adultos, ha viajado durante más de 5 décadas por todos los continentes y ha difundido sus raciocinios en casi una treintena de idiomas.  Y con ella sus inseparables compinches: Felipe el soñador,  el divertido Manolito,  la enamoradiza Susanita, el filósofo Miguelito y Guille el irreverente. El  Guille que mientras su madre mira los garabatos dibujados en una pared de la casa la sorprende: “¿No ez increíble todo lo que puede tened adentro un lápiz?”.  

Sencillo y reservado Quino no era el típico argentino. El genio del humor gráfico y la reflexión filosófica contó alguna vez que eligió dibujar porque hablar le cuesta bastante. En su casa había colocado un cartel que mostraba su parquedad: “Por razones de timidez no se aceptan reportajes de ninguna índole”. Habría deseado ser pintor como Picasso, el compatriota de sus antepasados andaluces, pero prefirió ser el retratista de su país y el mundo. Joaquín y Alicia, su mujer, no quisieren tener hijos. “Es una mala porquería traer a alguien aquí sin haberle preguntado”. Prefería no hablar de sus creencias. “Soy agnóstico, porque no creo que la mente humana logre algún día captar este misterio del universo, pero no puedo decir que soy ateo porque tampoco podemos demostrar que Dios no existe”. Dueño de un inmenso prestigio, Quino se resistió a la fama.

La indignada Mafalda ha hecho meditar y reír a muchos y ha irritado a los que andan por el mundo regando deshonestidad, ambición, discriminación, injusticia, egoísmo, violencia mientras ella busca la tolerancia y la paz. A ella le preocupa que el mundo no tenga remedio.”Lo peor de todo es que el empeoramiento es solo el comienzo del empeorar”. Observa que la corrupción beneficia a unos y desangra a los inocentes. “Nadie puede amasar una fortuna sin hacer harina a los demás”. El mundo éste la tiene asustada. “¡Paren el mundo, que me quiero bajar!”. Pero sueña en un mundo con amor y razón.  “Lo ideal sería tener el corazón en la cabeza y el cerebro en el pecho. Así pensaríamos con amor y amaríamos con sabiduría”. La realidad  la endurece. “¿Y no será que en este mundo hay cada vez más gente y menos personas?”.  La espantosa incomunicación le  agobia.  “Lo malo de los medios masivos de comunicación es que no nos dejan tiempo para comunicarnos con nosotros”. Qué difícil es ser auténtico y transparente. “Algunos me aman por ser como soy, otros me odian por la misma razón, pero yo vine a esta vida a tratar de ser feliz…¡no a complacer a nadie!”.  Nadie se salva de su mordacidad, tampoco los periodistas. “Lo malo de los reportajes es que uno tiene que contestarle en el momento a un periodista todo lo que no supo contestarse a sí mismo en toda la vida… Y encima pretenden que uno quede como inteligente”.

Quino soñaba que el mundo cambie. La esperanza de cambio se ha ido. Pero nos deja la ironía rotunda de Mafalda. Y su ingenuo optimismo. “Yo diría que nos pusiéramos todos contentos sin preguntar por qué”

La cultura, esa cenicienta

Como en el cuento de  Charles Perrault en el Ecuador la sociedad y el Estado han marginado de forma inalterable a la cultura privilegiando a otros bienes. La inconsciencia colectiva y el quemeimportismo de los gobernantes han mantenido arrinconada a la cenicienta que guarda la riqueza de costumbres, lengua, tradiciones y otros valores, ignorándola o minimizándola.  

Una centella de luz quebró la oscuridad y el desaliento hace 76 años. El visionario Benjamín Carrión trajo una propuesta sorprendente: “Si no podemos ser una potencia política, económica,  seremos una gran potencia de la cultura, porque así nos alienta nuestra historia”. Escritor  convertido en suscitador del pensamiento nacional, Carrión diseñó el sueño de construir un hogar de la cultura nacional que se ocupe de promover la ciencia, las letras y el desarrollo artístico cultural. Convenció a los poderes públicos y en agosto de 1944 el Presidente  José María Velasco Ibarra, promulgó el Decreto Ejecutivo que crea la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

La singular institución  se convirtió en el hogar de escritores, artistas y científicos dispuestos a trabajar para convertir al país en “una potencia cultural”. Uno de los sueños de Benjamín Carrión fue construir  un edificio de forma circular  y diseño modernista  con estructuras de hormigón y   revestimiento de cristal que refleje el paisaje circundante. El edificio concebido con espacios colectivos como auditorios, salas de exposiciones, salones multifuncionales, locales administrativos y espacios para la instalación de micro sedes culturales que alberguen el patrimonio histórico y cultural de la nación se tomó varios lustros en construir y fue terminado a fines del siglo anterior. Allí se han  instalado bibliotecas como la Biblioteca Nacional que preserva la historia bibliográfica del país, museos como el Pedro P. Traversari que contiene más de 2.000 piezas de instrumentos musicales, el Museo de Arte Colonial que contiene pinturas y esculturas de los grandes maestros de la Escuela Quiteña y otros espacios que lo convierten en  auténtica morada de la cultura nacional.

La perenne ausencia de presupuesto dilató la construcción del edificio a pesar del entusiasmo y el trabajo de administradores, artistas y gestores culturales. El “edificio de los espejos” no refleja el valor de la cultura ecuatoriana. La mística que impulsó a la casa en los primeros años se fue apagando aplastada por el condenable desinterés del poder ejecutivo y el legislativo y la ausencia de políticas culturales. La Casa y el Ministerio de Cultura, creado en 2007, cumplen funciones casi paralelas en la protección del patrimonio cultural del país y dependen de las políticas culturales que define cada gobierno.  Durante los últimos 14 años las 2 instituciones han caminado al ritmo de la indolencia estatal. Hace treinta años, cuando se produjo este documental, ya se advertía la apatía del Estado para manejar el desarrollo cultural. Hoy, en el siglo de la pandemia económica y moral, la cultura sigue marginada en una esquina. A los artistas y gestores culturales les ha llegado el gran reto: rescatar la cultura nacional  con creatividad y tenacidad sin esperar la llegada del príncipe que venga a salvar a la cenicienta,  porque nunca vendrá.

Video original convertido de caset U-matic a DVD. Duración: 28’53´´. Enlaza con Youtube.https://www.youtube.com/watch?v=g_J7MoOzR2U&feature=youtu.be

Cien años de Benedetti

Rara mezcla de sencillez y singularidad, Mario Benedetti, además de notable poeta era un  hombre bueno, humilde, tierno y alegre. Una suerte de hombre extraño que escribía versos. No se celebran cien años de su nacimiento, seres como él no tienen tiempo.

De Benedetti no se dirá,que “su poesía es superior a nuestras fuerzas y no cabe en ningún diccionario” como se ha dicho de César Vallejo, el poeta que enfrentó el destino con dolor y tragedia. Tampoco lo que se ha dicho de Neruda, el “escritor excelso que reinventó el oficio de poeta”, a quien García Márquez calificó como el poeta más grande del siglo XX. El poeta uruguayo  era el hombre bueno que buscaba el amor, la verdad, la paz, la libertad, la justicia y  que tenía el privilegio de descubrir a la poesía en las cosas simples de la vida.

La crítica especializada, nada generosa ni concesiva, cae también en  juicios destructivos. Algo de eso le tocó a Benedetti. Alguien lo llamó “poeta de segunda división”, otros lo consideraban “poeta del montón”. Su compatriota Emir Rodríguez Monegal se refirió al escritor como “un montevideano de clase media, mediocre y lúcidamente consciente de su mediocridad, desvitalizado, con miedo a vivir, resentido hasta contra sí mismo, quejoso del país y de los otros, egoísta por la incapacidad de comunicarse, de entregarse entero a una pasión, candidato al suicidio si no suicida vocacional…”. Complicado oficio el de crítico literario, que en ocasiones reflota las limitaciones y frustraciones del juzgador.  “Hay críticos, por ejemplo, que son propensos a elogiar solamente a aquellos poetas misteriosos, cuyas obras son comprendidas por muy pocos. Esos mismo críticos tampoco los entienden”. 

La catadura sencilla del poeta, su facha de obrero de las palabras, su  mirada profunda, casi triste, hizo que algunos encontraran en su literatura una  supuesta“calma estética”. La poesía diáfana y simple que ha entusiasmado a sus seguidores Benedetti la encontraba al sumergirse en sentimientos y percepciones como el amor, el dolor, el miedo, el odio, la envidia, la alegría, la amistad, la soledad. Y la descubría en la calle, en el barrio. Por eso sus versos libres y su prosa poética han llegado a  multitudes:

La humildad no es sumisión, es elevación: “Qué bueno que no seas / un criminal / qué bueno / que puedas dialogar con tu conciencia / y en tu vida reserves más espacio / para el amor que para el odio (A un hombre humilde)”.  El amor no tiene razones que la razón no entiende, es mucho más simple: “Las caricias de los sueños / que son prodigio y encanto / adolecen de un defecto / no tienen tacto. Como aventura y enigma / la caricia empieza antes / de convertirse en caricia. Es claro que lo mejor / no es la caricia en sí misma / sino su continuación”. A los jóvenes hay que entenderlos y guiarlos: «¿Qué les queda por probar a los jóvenes / en este mundo de paciencia y asco? /¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo? / también les queda no decir amén / no dejar que les maten el amor”.  La importancia de dios: “Creo que la vida es un paréntesis entre dos nadas. Soy un ateo. Creo en un dios personal, el cual es la consciencia, y eso a lo que tenemos que rendir cuentas cada día”.  Más allá de la vida: “Cuando llegue el momento de ser nadie, la memoria habrá quedado encinta de ideas y preguntas que nunca nacerán. Nadie sabe si seremos ceniza o si nos mezclaremos con las cenizas de otros”.                                                                               

Benedetti no era el típico poeta bohemio, siguiendo a Whitman hacía poesía sobre pequeñas cosas. También incursionó en el reportaje, el teatro, la novela y el cuento que lo muestra como un cronista urbano que relataba la vida de la capital uruguaya desde la banca de un parque, las calles o un café. Reservado, prudente, mesurado, lejos de la mediocridad que alguien trató de endosarle, el escritor era “un mito discretísimo» como el título de la biografía que explora su obra y su vida.

En este primer centenario el nombre Benedetti no aparece en el parnaso de los grandes elegidos, o en los herméticos círculos intelectuales. Está en los más de 80 libros que escribió, traducidos a 20 idiomas.  Y está en el amor de la gente humilde que recibió su tímida calidez y que seguirá admirando sus versos. La poesía de Benedetti seguirá vibrando en ésta y en otras  generaciones. “Mientras más transparente es la escritura, más se ve la poesía”. (Gabriel García Márquez). 

El mito de la reforma agraria

Los ecuatorianos  caminamos por décadas persuadidos de que  la llave de la prosperidad del país la tiene la agricultura porque el nuestro “es uno de los países más ricos de América”. La suposición nunca funcionó. Y el proceso de reforma agraria tampoco.  Después de casi sesenta años de vigencia del proceso reformista el Ecuador no ha logrado solucionar los problemas derivados de la tenencia de la tierra.  Las políticas agrarias han cedido a las presiones de la agro empresa y el mercado y los pequeños propietarios siguen a la zaga o han desaparecido. ¿La reforma agraria ha sido un proceso inútil? No lo sé, pero su camino ha sido tortuoso y de magros resultados. Después de retacear la tierra y entregar a los campesinos pequeñas parcelas, sin crédito ni capacitación, el proceso reformista ha cambiado la estructura social solo de manera parcial  suscitando una incipiente representación política en los pobladores del campo.

Entre los tironeos de la izquierda y la derecha la reforma agraria se ha quedado en mitad del camino. La Ley de Reforma Agraria y Colonización fue expedida en 1964 por una dictadura militar y otro gobierno del mismo corte trató de impulsarla en 1972, hasta que llegó la era petrolera y el campo volvió a caer en el olvido. Hace treinta años surgió una leve esperanza de cambio y de reactivación del agro, dirigentes campesinos habían logrado un espacio en la escena política pero los trabajadores habían agotado su fe en el proceso y dirigían  su  mirada a la ciudad para buscar una vida mejor. Autoridades, ex ministros y técnicos de tendencias contrapuestas, además de dirigentes campesinos, vertieron sus criterios en el documental que “Cita con la historia”  realizó 3 décadas atrás. 

Video original convertido de caset U-matic a DVD. Duración: 27’25´´. Enlaza con Youtube.

¿Correa vedette sin cabaret?

Un periodista de una cadena internacional de televisión califica   al  ex presidente Rafael Correa como “una vedette que se ha quedado sin cabaret porque lo han echado”. Desorbitado comentario, el Ecuador no ha sido ni será un cabaret. Aunque no se puede ignorar que la vedette  nos ha entretenido durante 13 años. Después que la sentencia ha cobrado ejecutoria en el caso Sobornos seguidores del principal condenado advierten que el ex divo no se ha jubilado y que volverá triunfante para levantar un santuario en donde instalará la justicia, la paz, el amor y las oportunidades para que todos vivan felices. 

Correa no es un vulgar demagogo que embauca al pueblo con lisonjas. Su palabra está llena de verdad. Él es un predestinado. Dios lo escogió para redimir al pueblo y el mandato popular confirmó en las urnas el designio divino. Turbas desagradecidas  han intentado montar una hoguera bárbara para destruir al hombre que llegó para rescatar al Ecuador de la noche neoliberal. Cumplido “su tiempo” el líder regresará  victorioso, vestido de luz y poder, para  ejercer la autoridad  que le han negado sus perseguidores.

La maldad y la envidia intentan destruir la figura del salvador. La ceguera impide reconocer que en la historia de la República no ha habido un inefable como él. Los enemigos llaman mentiras inverosímiles  a las grandes verdades de la prédica mesiánica del correísmo mientras los seguidores esperan ansiosos la  llegada de la nueva aurora que traerá  a su profeta, aunque no señalan cuándo. Tal vez en este milenio o en una repentina reencarnación.   

Correa no tiene culpa, ha sido injustamente condenado en el caso Sobornos. Culpables son los que sin razonar han votado por él; los que le han regalado largos espacios en los medios tradicionales y las redes sociales; los que han caído en sus artimañas; los que han dilapidado el tiempo hablando de sus fechorías. Él no lo pidió. Atacó con saña, amenazó con desparpajo, tergiversó con cinismo, provocó con sarcasmo, hostigó con sadismo, acorraló con odio, pero no lo pidió. Correa no es prepotente, ladrón, mentiroso, intrigante, ególatra. El es la prepotencia, la rapiña, la falsedad, la conspiración, el narcisismo. Esos son sus  atributos esenciales. Culpables somos todos. También yo por  haber destinado este espacio para citar  comentarios extraños  y hablar de sus tropelías de buena fe. Cuando no le hacen caso, el charlatán de la plaza guarda su verborrea y se va. ¿No será mejor dejar que la vedette se aniquile en su propia miseria?                

Chaplin, Cantinflas y el Omoto Albán

Pocas cosas traen felicidad a la gente como la risa,  ese fenómeno  casi indescriptible, que aparta las tensiones físicas y deja una relajante sensación de bienestar. Eso lo sabían hombres peculiares como Charles Chaplin, Cantinflas  y actores cómicos como el ecuatoriano Ernesto Albán Mosquera.

Motejado como el “Omoto Albán” por su pequeña estatura, su porte risueño y sencillo, el actor nacido en una pequeña ciudad,  140 kilómetros al sur de Quito, le dio vida a “Don Evaristo Corral y Chancleta”, personaje creado por un escritor quiteño, que caricaturizaba a los habitantes de la ciudad.  A través de  las  “Estampas Quiteñas” Albán, y su elenco realizaban sátiras políticas y sociales que reflejaban el sentir de los quiteños y los ecuatorianos.

La crítica social la expresaban a través del lenguaje y la vestimenta de las clases populares salpicados de “sal quiteña”, esa forma picaresca que han utilizado tradicionalmente los habitantes de la capital para criticar las costumbres con tono de humor. Las sátiras políticas, que ridiculizaban a funcionarios públicos y políticos, seducían al público que acudía de forma masiva a los pueblos y ciudades en donde se presentaban los artistas, pero  irritaban a quienes ejercían el poder. Don Evaristo muchas veces pagó sus chistes en la cárcel, aunque nunca estuvo detenido por más de 24 horas.

Derrochando gracia y salero el Omoto Albán se dedicó a tomar el pelo a los ecuatorianos durante 50 años. La población se divertía y se reía de sí misma al verse reflejada en las historias cómicas. Y amaba al gran actor que sigue viviendo en el recuerdo de muchos. Para relievar a este personaje singular “Cita con la Historia” produjo hace 30 años un documental que lo enlazamos hoy a través de youtube para que riegue aire fresco y mitigue la crispación y el rechazo que genera  la clase política del país.

Video original convertido de caset U-matic a DVD. Duración: 28’02´´. Enlaza con Youtube.

Ha vuelto la justicia, convalece la patria

La justicia ha regresado al Ecuador después de un largo secuestro y el país empieza a recuperar su dignidad. El Tribunal de Casación de la Corte Nacional de Justicia ratificó la  sentencia condenatoria dictada de forma unánime por siete magistrados que se pronunciaron en contra de una banda de sobornadores presidida por el ex presidente Rafael Correa con la participación de ministros y empresarios privados. El veredicto impone a los procesados ocho años de cárcel y el pago de indemnizaciones al Estado. Correa y los otros condenados también quedarían inhabilitados políticamente de por vida. La patria aún enferma empieza a convalecer.

No ha podido triunfar la desvergüenza. Junto al capataz de la banda los políticos, burócratas y empresarios que durante diez años integraron el equipo de asaltantes de los dineros del Estado se han quedado con la celebración congelada. Han fracasado los preparativos para reinstalar la cueva de ladrones. Los inmorales  se ven obligados a frenar los robos, sobornos, estafas, falsificaciones de documentos, entrega y recepción de comisiones, evasión de impuestos, blanqueo de dinero, malversación  de fondos, evasión de tributos. El grupo mafioso que pretendía reconstruir la indecencia  con una campaña de agravios, tergiversaciones y mentiras monumentales para desprestigiar a la justicia y deslegitimar los procesos penales que se siguen en contra del gran prófugo está acorralado.   

Los conjueces han cumplido su deber de defender la ley y velar por la materialización de la justicia. Y lo han hecho venciendo las amenazas que intentaban arrinconarles para que tuerzan su  conciencia y favorezcan a los culpables. Para redactar su sentencia los magistrados debieron poner por delante a la justicia y situar a los procesados a un costado. La fiscal general respira aire limpio luego del fatigoso camino que le ha tocado transitar para enterrar la impunidad.      

La culminación del caso Sobornos devuelve la fe de 18 millones de ecuatorianos que esperan se destierre de forma definitiva la impunidad y la injusticia, que el país recupere la paz y salga del mundo de odio, venganza y persecución forjado por la mente del insensato que hoy se hunde en su condena. El gran delincuente prófugo se atraganta con sus sarcasmos y se  refugia en la cobardía para huir de la celda que le espera; los otros condenados se remuerden los dientes, algunos han fugado, otros se esconden en los tejados. Pero la epidemia de la degradación moral está latente. Mientras los políticos no cuelguen su codicia, sus vanidades y ambiciones; mientras los forajidos no escarmienten; mientras no sean castigados todos los criminales, la corrupción y la violencia volverán a atacar a los hombres y mujeres honrados del Ecuador.

La débil luz de la vela que rodeaba al Tribunal casatorio ha logrado disipar las sombras y ahora ilumina a la justicia.  Está en manos de los ecuatorianos conservar viva la llama que se ha encendido manteniendo con firmeza vigilancia permanente.

Caricatura Chamorro/4 pelagatos

La iglesia neogótica más singular de América está en Quito

Su estructura,  dimensiones, estilo y las peculiaridades que rodearon a su construcción hacen  de la Basílica del Voto Nacional de Quito el templo neogótico más singular de América y uno de los más grandes de la región. Su construcción tomó más de cien años por la convergencia de factores, técnicos, económicos y también políticos.

El templo fue diseñado por el arquitecto francés Emilio Tarlier, quien se inspiró en la catedral de Notre Dame. Forman parte del edificio una nave central, dos naves menores y 24 capillas laterales. La nave central tiene 140 metros de largo por 35 metros de ancho, las torres frontales tienen 115 metros de altura cada una. En las dos torres hay un juego de campanas de bronce grandes y pesadas. Cuenta también con siete puertas de acceso,  una cripta subterránea, un panteón donde descansan los restos de varios jefes de Estado y conventos adjuntos que contienen cientos de pinturas de artistas destacados de la Escuela Quiteña como Caspicara, Vélez, Legarda y otros.

Los planos originales de la Basílica sufrieron varias modificaciones. La capilla de la primera etapa y otras obras de la fachada principal fueron construidas con piedra y  las construcciones complementarias se levantaron con ladrillo y concreto. Las gárgolas mitológicas del gótico europeo, que decoran la capilla menor, fueron reemplazadas con figuras de animales endémicos y exóticos de la fauna ecuatoriana, entre los que se destaca  el cóndor considerado ave nacional. Los vitrales muestran representaciones de la flora endémica del Ecuador y los rosetones, que en el gótico tradicional contienen figuras geométricas, en esta iglesia presentan figuras de lirios y orquídeas, flores símbolo del país.

La edificación de la iglesia fue concebida por el presidente Gabriel García Moreno y un sacerdote  cuencano. Los  dos pretendieron levantar un monumento gótico similar a los de Europa sin considerar los costos y el financiamiento de la obra.  La edificación se inició  en 1887 con un presupuesto aprobado por el Congreso Nacional que rigió por poco tiempo. La obra se paralizó varias veces y caminó por largos años entre paralizaciones y reinicios. El Estado implantó un impuesto por las compras de la sal que también fue efímero, hasta  que surgieron las donaciones de los católicos que aportaban con dinero, mano de obra y materiales de construcción a cambio de grabar sus nombres en las piedras. El templo fue inaugurado varias veces y no encontró aceptación de la población quiteña que consideraba que el estilo neogótico  desentona con la arquitectura del Quito colonial en donde predominan el barroco, mudéjar, y neoclásico. En el documental de “Cita con la Historia”, que se adjunta a través de you tube, constructores y  arquitectos exponen criterios contrapuestos defendiendo y censurando el valor arquitectónico de la Basílica.

Video original convertido de caset U-matic a DVD. Duración: 26’18´´. Enlaza con Youtube