No te maldigo 2020

Has traído muerte, dolor, hambre, desolación, desesperación pero no te voy a llamar año maldito, 2020. Tampoco te voy a quemar como lo hacíamos antaño en el Ecuador con los muñecos de  aserrín. Es estúpido decirlo, pero no  deseo que te vayas porque temo la llegada del 2021.

Nos tomaste distraídos. Hace un año estábamos ensimismados en despedir al año viejo comiendo, bebiendo, danzando, jolgoreando, lanzando al fuego que consumía a los monigotes los infortunios y fracasos acumulados y las mochilas llenas de culpas y olvidos, hasta terminar con resacas agobiantes y bolsillos agujereados por los desenfrenos.

Mientras  el mundo se divertía en las fiestas de fin de año, el 31 de diciembre en la ciudad china de Wuhan, se alertaba sobre la aparición de un extraño virus que afecta las vías respiratorias. Y los agoreros de desastres alarmaban que 2020 sería un año de mala suerte, por eso de “año bisiesto, año siniestro”, recordando  tragedias históricas como el hundimiento del transatlántico Titanic, en 1912; el comienzo de la dictadura militar argentina, encabezada por Jorge Videla, en 1976, que dejó 30 mil desaparecidos;  el asesinato de Mahatma Gandhi en 1948;  en 1980 el asesinato de John Lennon, con cinco balazos, en Nueva York.

El mundo termina el año 2020 devastado por el covid 19 que ha dejado más de un millón 700 mil muertos y más de 80 millones de infectados; 90 millones de personas que  han caído en la pobreza extrema; impactos de la desaceleración económica que ha afectado de manera muy dura a las empresas y los empleos de los países en desarrollo; gastos en salud que  han llevado al límite de la pobreza a decenas de millones de personas; 1500 millones de niños y jóvenes que se han quedado sin escuela en más de 160 países.

En el Ecuador el virus ha causado 210 mil infectados y 14 mil muertos. La pérdida de empleos y la caída de miles de negocios ha lanzado a  la población a vender  baratijas en las calles porque prefiere perecer contagiada por el virus a morirse de hambre y desesperación. Lo inaudito, los  actos de corrupción perpetrados durante este año en hospitales y entidades estatales y seccionales que involucran a dignatarios, funcionarios y negociantes inescrupulosos investigados penalmente por delitos como cohecho, peculado, enriquecimiento ilícito, concusión y tráfico de influencias. Y algo que me avergüenza decirlo: un ex presidente, un ex vicepresidente y varios ex ministros condenados por algunos de estos delitos, la gran mayoría de ellos prófugos; y más de 60 asambleístas investigados por inmoralidades. 

Estoy ofuscado por la manera insólita y brutal de matar del virus. No sé si el invisible microbio que nos dejas es un demonio o el ángel de la muerte. Me sorprende su forma despiadada de llevarse a familiares y amigos, a poderosos y a miserables. No sé si ha venido para destruir o para enseñar  a aceptar la muerte y valorar la vida, a respetar la naturaleza, el aire, la tierra y a los otros seres humanos. No sé si utiliza su forma sin forma para detener las carreras desbocadas de ciertos humanos que alimentan su codicia robando, mintiendo, agrediendo, destruyendo.

Nada ganaríamos lanzándote a la hoguera, 2020. El virus sanitario y el económico van a seguir matando durante el próximo año. Y el virus de la corrupción, la violencia, la mentira y la estupidez  seguirá embistiendo enmascarado en el  populismo que ahora mismo camina indetenible por las redes sociales y otros medios engañando y comprando conciencias.

Cuando suene la última campanada, la noche del 31 de diciembre, no voy a pedir que te largues 2020,  ni voy a decir feliz 2021, ni a poner velas para que se haga el milagro de recuperar la salud y la economía y, peor aún, la honestidad y la decencia que seguirán proscritas por mucho tiempo. Solo voy a encender la esperanza para que crezca el número de gentes que aceptamos tu mensaje de reflexionar, recapacitar y cambiar.

China: El covid 19 se originó en América Latina

China nunca ha admitido que la neumonía causada por una nueva cepa de coronavirus en diciembre de 2019, se originó en la ciudad de Wuhan, extendiéndose a otros continentes. No solo que lo niega. Ahora pretende convertirse en víctima. El Global Global Times, un diario sensacionalista  chino que pertenece al periódico Diario del Pueblo, subordinado al Partido Comunista Chino, señala que los habitantes de Wuhan “tienden a creer que esa ciudad fue «agraviada» por el mundo exterior por ser llamada el origen del coronavirus».  

Las informaciones y comentarios del tabloide chino inducen también a creer que el virus se originó en países de América Latina.  Ecuador, Chile, Brasil, Uruguay, entre otros, son los países bajo sospecha de China. ¿Por qué el Global  empezó a difundir sus mensajes la víspera del inicio de la vacunación en el Reino Unido con la vacuna Pfizer? Los chinos saben cómo, cuándo y dónde golpean. Los propósitos son evidentes.

En China se piensa que el coronavirus habría sido importado a Wuhan a través de productos congelados importados. Según el Global las tiendas en el mercado de mariscos de Huanan, (mercado de Wuhan donde se informó los primeros casos de Covida-19 en China), solían vender mariscos importados de la cadena de frío, como cangrejos,  mariscos y productos cárnicos de Brasil y Alemania. Agrega que esa ciudad importó, asimismo, bistec australiano, cerezas chilenas y mariscos ecuatorianos antes de 2019.

A un año de la aparición del virus en Wuhan  el tema ha tomado inquietantes dimensiones políticas con acusaciones que van y vienen entre oriente y occidente. Cuando el presidente Donald Trump declaró que el coronavirus fue liberado de un laboratorio en Wuhan, científicos chinos se apresuraron a desmentirlo señalando que las pruebas apuntan a un origen natural.  Y el Global acaba de contra atacar expresando que muchos de sus entrevistados creen que “el virus fue traído por los estadounidenses durante los Juegos Mundiales Militares celebrados en Wuhan en octubre de 2019”.

China ha empezado a regar en el planeta la hipótesis de que el brote de coronavirus en Wuhan se ha originado a partir de alimentos congelados importados.  El Global argumenta que  el virus puede importarse dentro del proceso de transporte de alimentos de cadena de frío para largas distancias a través de las fronteras y pasar a humanos. Pero no advierte que en ese largo trayecto pueden ocurrir contactos y manipulaciones difíciles de establecer.

El Global Times concluye  que “Wuhan no es el lugar donde ocurrió por primera vez la transmisión del SARS-CoV-2 de persona a persona”. Sostiene  que virólogos de su país piensan que Wuhan  ha sido víctima de la mencionada ruta de transmisión. Pero otros científicos sacuden esa teoría  advirtiendo  que se necesita más evidencia para verificarla. Un experto que vive en Beijing ha expresado que «teóricamente, es posible que el coronavirus de otros países haya causado el brote temprano en Wuhan, pero carecemos de evidencia», agregando «no podemos concluir hasta ahora si el coronavirus existía en otros países antes de que se mostraran los primeros casos en Wuhan».

Mientras la comunidad internacional sigue buscando el origen del  covid 19 las  investigaciones de los expertos se estrellan contra las limitaciones para acceder a los datos y registros médicos de los hospitales chinos. El  Partido Comunista Chino mantiene un sofisticado sistema de censura de Internet para monitorear la crítica pública. Informes sobre el virus marcados  como «documento interno, mantener la confidencialidad» resultan inaccesibles. Ese blindaje le ha permitido a China rechazar de manera tajante las críticas  de gobiernos occidentales que han expresado de forma reiterad que el país asiático  ha ocultado deliberadamente información sobre el manejo del virus.

¿De dónde salió el coronavirus? ¿De Wuhan, de otros lugares de Asia, de América Latina, de Estados Unidos? De fuentes chinas probablemente nunca lo sabremos. Hasta hoy, el origen de la peste “es una pregunta sin respuesta».  

Quito afligida pero altiva

La ciudad de leyendas, misterios y ternuras no luce su alegría y salero de siempre. Herida por la violencia, agotada por la pandemia, arrollada  por la inoperancia y la corrupción, Quito ostenta su altivez. Los quiteños  y los ecuatorianos la aclaman en este aniversario.

Desde hace cerca de un año un enemigo invisible y letal la tiene secuestrada, y no han cicatrizado aún las heridas que dejó la violencia hace 14 meses cuando  vándalos, terroristas y políticos llegaron en tropel. Indios y mestizos confabulados para destrozar, agredir y matar se parapetaron detrás de un reclamo contra el gobierno instigados por un enemigo de la paz que los azuzaba desde las sombras. Quito se tornó escenario de guerra: neumáticos en llamas,  vehículos incinerados, calles bloqueadas, edificios incendiados, negocios saqueados. Hordas desbocadas secuestraban policías y periodistas, mientras encapuchados agredían y disparaban con armas caseras a los transeúntes. La ciudad estuvo inerme,  abandonada. Mientras los bárbaros la ultrajaban el alcalde ensordeció y enmudeció. Y el virus ingresó con paso firme porque una alcaldía inconsciente e inepta lo recibió.   

La insolencia, la agresión y la inoperancia no han podido con la altivez de la capital. Los atrevidos, los bárbaros no pasarán; los inoperantes e incapaces se largarán; los virus  se extinguirán. En vano han intentado herirla, maltratarla, abandonarla. Quito seguirá liderando a la nación y brillando con luz propia en su historia.

Caranquis, shirys, quitus la erigieron mil años antes de Cristo. Guerreros y princesas indias se enamoraron de su cielo, sus ríos, sus volcanes;  subieron  a la gran montaña y la edificaron cerca del sol. Los incas la invadieron, los españoles la conquistaron y la reconstruyeron en piedra de volcanes.

Quito es escultura sembrada de Iglesias con columnas salomónicas, capillas, altares y púlpitos de tallas doradas donde se mezclan el barroco, morisco, mudéjar y neogótico. Es urbe de casas antiguas con balcones que esconden amores locos y romances imposibles, de barrios viejos donde duermen los ecos de cantantes y guitarreros que deshojaban albazos y pasillos para las guambras bonitas, de ventanas a la calle que convocaban a tertuliar a los vecinos. Es ciudad milenaria plena de monumentos pintada de  paisajes, poblada de volcanes y casas pendiendo de los cerros.

Los geranios volverán a colgar de los balcones; las sonrisas se agolparán en  las calles; la alegría desbordará  en diciembre, en agosto, en cada mes del año. “Balcón quiteño, balcón florido, / tu eres testigo de mis pasiones, / eres de Quito la maravilla, / la maravilla de mis canciones«.

Las guitarras seguirán entonando en las noches de bohemia y los cantores continuarán pregonando las maravillas de la bella capital.  “Mi quito es un edén de maravillas / poblado de mil versos y canciones / Mi quito es un jardín de inspiraciones / poemas y sentidas melodías”.                                    

Claro que algunas maravillas se han esfumado, al aire y a la tierra lo han ensuciado y la cara de Quito ya no es “carita de dios”. Pero cada diciembre seguiremos coreando  “Lindo Quito de mi vida Yo te canto con amor, es la tierra más querida capital del Ecuador”. Y pregonando¡Viva Quito!

Maradona se ha ido. ¿A dónde?

Ha muerto Diego Armando Maradona el “único”, “eterno”, “irrepetible”;  el que protagonizó grandes hazañas en los estadios del mundo; el que hizo delirar  a las multitudes. El mundo del fútbol está conmocionado  y vibra con gritos, aplausos y llantos. Se ha ido uno de los grandes mitos de nuestro tiempo. Sus restos han quedado en un cementerio de Buenos Aires.

Diarios del mundo han puesto en portada titulares sorprendentes: “Dios ya está en el cielo”, “Diego es eterno”. Unos rezaban “Dios vive”,  otros “Dios está muerto”. Un medio francés  le llamaba «Celestial» y la prensa inglesa escribió con ironía “¿Dónde estaba el VAR cuando más lo necesitábamos?», aludiendo al momento más polémico en la historia de los mundiales cuando Maradona se convirtió en “la mano de Dios”.

El fanatismo y sus grandes habilidades para manejar el balón convirtieron al “Pibe de oro” en héroe y en dios. El “Gol del siglo” con el que Argentina eliminó a Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de México 1986 y que le dio el campeonato, y los grandes  triunfos alcanzados con el Napoli de Italia colocaron sobre la cabeza del delantero argentino un áurea que ha alumbrado su figura aún después de retirarse del fútbol. Para los argentinos Maradona ha sido la patria y para los napolitanos la venerable efigie que pasearon por las calles en procesión.

El pequeño deportista salido de una barriada humilde de Buenos Aires llegó a comandar un ejército de admiradores incondicionales que incluía desde escritores que le dedicaban versos, músicos que le escribían canciones, políticos que se arrimaban a su popularidad, hasta  masas  anónimas de devotos que se veían representadas en el ídolo que alcanzaba triunfos  que ellos habrían deseado obtener. Todos han proclamado sus hazañas y la mayoría se ha solazado con sus desenfrenos que le llevaron a abandonar la cancha aplastado por el efecto de las drogas.

Su partida ha revivido la imagen de los grandes ídolos del fútbol. Para unos Pelé sigue siendo el “rey”del balompié mundial, para otros el “10”argentino es el más grande futbolista de la historia. Con 2 décadas de diferencia, estos magos han acaparado millones de fanáticos que han convertido al rectángulo gramado y a las pantallas de televisión en escenarios donde explotaban   emociones e histerias. ¿Qué tiene Maradona que no haya tenido Pelé? El brasilero es sinónimo  de disciplina, preparación, perfección, respeto. Diego ha sido habilidad, imaginación, picardía. Y escándalo. Para las multitudes mientras más escandaloso más famoso. El sensacional futbolista argentino conquistó los estadios, tuvo muchos enfrentamientos, y ganó. Pero no era invulnerable, el  encuentro que siempre perdió fue el que le tocó jugar consigo mismo. Y éste del 25 de noviembre.

Héroe y villano, mejor en algo peor en mucho, Diego Maradona fue producto de un mundo novelero, fanático y fabulador. La Argentina fabricante de mitos ha levantado 2 grandes pedestales, uno para Gardel, el cantautor que “canta cada vez mejor” y otro para el genio del fútbol que acaba de irse “al encuentro con dios”. ¿Dónde están los dos? Donde están todos los  humanos que se han ido. El mito de Gardel sigue creciendo, el de Maradona quién sabe.

Femicidio, la otra pandemia del mundo

El 25 de noviembre se cumple una de las conmemoraciones más inquietantes de la humanidad. La atmósfera gotea angustia y dolor. El mundo debería sentirse avergonzado, se ha manchado con la sangre de mujeres adultas, jóvenes y niñas que mueren cada día por la violencia de género.

La modalidad de asesinato a las mujeres conocida como feminicidio o femicidio registra cifras cada vez más alarmantes. En el mundo se matan cada día a 137 mujeres y en América Latina se comete un femicidio cada 2 horas y media. Después de África América Latina presenta la cifra más alta, con México y Brasil encabezando la lista.

Ecuador  gira en esta vorágine de crímenes con cifras igualmente alarmantes. En lo que va del 2020 se registran más de 100 femicidios. Cada 72 horas una mujer  es víctima de violencia machista, 6 de cada 10 mujeres son ultrajadas. Los agresores son familiares cercanos o parejas de la víctima y sus edades oscilan entre los 20 y los 70 años. El país empezó a sancionar el femicidio en 2014 con penas de hasta 2 años de cárcel. Seis años después las cifras señalan 748 mujeres asesinadas mediante esta modalidad, entre ellas  madres que han dejado más de mil niños en orfandad.

La violencia de género camina por las ciudades y los campos, se mete en vecindarios pobres o residencias  adineradas;  ataca a mujeres viejas,  enfermas, niñas, adolescentes o infantas de  pocos meses. En el curso de este año una muchacha de 14 años  fue desaparecida, golpeada, violada y asesinada; y una anciana fue victimada mediante femicidio a sus 86 años. En la provincia de Pichincha una niña de 4 años murió a causa de los golpes propinados por su madrastra, quien le había agredido hasta romperle las costillas y ocasionar daños fatales en sus órganos. En Manabí una bebé fue violada varias veces por su padrastro y perdió la vida luego del último ultraje. En el cantón Sangolquí un desquiciado cargó a su hija de 1 mes y medio de nacida y la llevó a un puente para lanzarle a las aguas del río. Acosado por los celos un hombre de 42 años, luego de discutir con su pareja de 22, tomó en los brazos a la hija de ambos, de 5 años de edad, y la llevó al lugar de trabajo de la madre en donde le dio de beber insecticida, desesperado también él tomó el veneno y los dos murieron al llegar al hospital. La lista es escalofriante.

El femicidio se ha aliado con la pandemia para empujar la violencia de género. Las agresiones psicológicas, físicas y sexuales se han incrementado durante el confinamiento. Muchas mujeres se sienten inseguras y  humilladas por sus parejas. El feriado de noviembre, que produjo un aparente relajamiento emocional en la población, sorprendió con 6 femicidios en los 4 días de descanso: Un hombre asesinó a su pareja sexual con 113 puñaladas en Cuenca; en Ambato una chica de 28 años  murió desangrada con 24 puñaladas propinadas por su ex pareja; el cuerpo de una mujer que había sido estrangulada fue encontrado en una bolsa, en Babahoyo,  luego de haber desaparecido por 2 días; otra mujer desapreció en una parroquia del noroccidente de Quito y un día después su cuerpo estrangulado fue encontrado en una funda que había sido abandonada en un terreno;  una mujer de 60 años fue asesinada con un destornillador, en Esmeraldas, por un individuo que llamó a la policía para confesar su crimen; en una parroquia del norte de Quito una señora encontró en la casa de su hija trans, el cuerpo que había sido asesinado mediante 4 puñaladas.                                            

En el graffiti pintado en un puente de ciudad de Cuenca se lee: “¿Quieren que dejemos de rayar sus muros? dejen de matarnos”. La muralla ha sido levantada por mujeres indignadas a causa de la violencia machista y defraudadas por un Estado incapaz de controlar la violencia de género. Hace 20 años las Naciones Unidas designó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Eso no ha bastado, debería instituirse El Día de la Mujer Rebelde, quizá ellas puedan frenar lo que los hombres no han podido hacerlo.

Trump se va, pero se queda

El peor presidente en la historia de Estados Unidos está a punto de dejar la Casa Blanca. Mientras se espera la proclamación de resultados oficiales  por el Colegio Electoral, el 14 de diciembre, líderes del mundo felicitan a Biden y Trump comanda la madre de todas las batallas para  satisfacer su capricho de continuar en el poder. Si se va o se queda, el presidente deja en la casa presidencial un reguero de escándalos,  procacidades, mentiras y una guerra sucia montada con osadía  para desacreditar a su oponente y conspirar contra la democracia del país.

El domingo anterior Trump admitió el triunfo de su oponente, aunque ese mismo día se contradijo: “Biden sólo ganó para los mentirosos medios de comunicación. No admito nada”. Si se confirma su derrota seguirá porfiando que ha ganado las elecciones, podría convertirse en factor de peligro para la democracia y el orden y podría inventar un poder alternativo como “líder legítimo de un pueblo al que le han robado las elecciones unas élites corruptas”. 

Más que Joe Biden a Trump le está derrotando su terquedad y el coronavirus, el enemigo invisible que minimizó y burló. Cuando el secretario de Salud, Alex Azar, le informó  de la presencia del virus, el 18 de enero, Trump dijo que  Azar era un alarmista, asegurando que el microbio estaba totalmente controlado;  y en febrero  declaró  que la epidemia pronto estaría «casi en cero». Siguió hablando  en mítines y disfrutando del golf, mientras la pandemia se apoderaba de la población. El covid no le perdonó, las cifras de muertos y contagiados se multiplicaron con velocidad alarmante convirtiendo a Estados Unidos en el país con las sumas más altas del mundo: más de 250 mil muertos y más de 11 millones y medio de contagiados. Los votantes  castigaron su engaño y su irresponsabilidad y le negaron millones de votos.

Ante los resultados desfavorables Trump  ha desatado una campaña de desinformación y conspiración que ha llevado al país a la confusión y el caos. Es una “víctima” prepotente que habla de fraude, elecciones amañadas, robo de resultados y pelea con un ejército de abogados que buscan voltear los resultados en las cortes. Los supervisores de los comicios niegan las acusaciones de fraude y sostienen  que ésta ha sido «la elección más segura en la historia de Estados Unidos”. El autócrata persiste en los ataques, insta a los seguidores a imitar su prepotencia ladeando la honestidad y la decencia. Y culpa a todos: China, los gobernadores, Barack Obama.  Igual que los populistas del tercer mundo ataca sin tregua a los medios de comunicación increpándolos como enemigos irreconciliables. El Washington Post y The New York Times, calificados de «deshonestos», se han convertido en los diarios más desacreditados del presidente.                                                                                                                                                 

Si Biden es declarado presidente tendrá una tarea compleja para dar el pecho a los enfrentamientos entre estadounidenses y la desconfianza en las instituciones, en un país caotizado y con legiones de seguidores incondicionales dispuestos a vengar la elección “robada”. Y tendrá que proteger a Kamala Harris de los ataques  racistas y sexistas que pueden desatar contra ella  las hordas creadas por el magnate de la violencia. A Trump no le importa destruir la democracia, sigue empeñado en ahondar las divisiones de la sociedad y seguirá en la escena política como poder perturbador del sucesor que deberá ingeniárselas para conjurar los males. “Trump ha alentado a los estadounidenses a ofenderse entre ellos. Ha sacado lo peor de nosotros para satisfacer sus propios intereses retorcidos”.  (Washington Post, opinión).

Donald Trump representa la descomposición política y moral de la sociedad norteamericana. En pocas semanas el colosal detractor de mujeres, el que ha coleccionado acusaciones de violación y agresiones sexuales y llegó a calificar de asquerosa  a la ex candidata presidencial  Hillary Clinton, se habrá ido.  «Si eres famoso puedes coger a las mujeres por el coño»;  «Poner a una mujer a trabajar es algo muy peligroso»; “Las mujeres son cerdas, gordas y muy perras. Sin duda, son animales desagradables”; “A las mujeres hay que tratarlas como si fueran mierda”. Estas frases repugnantes han sido proferidas por un misógino que alardea de imbatible y tiene una triste  valoración de su persona: “Mi belleza reside en que soy rico”

Fuentes: Washington Post, The New York Times, El País de España, redes sociales.

Entrañable celebración y beatífico viaje

Insólita semana en el Ecuador. El vice campeón de La vuelta a España, Richard Carapaz, regresa al país concretando sueños y sumado nuevos trofeos a su espléndida carrera deportiva, mientras la  vicepresidenta de la república, María Alejandra Muñoz, visita países de Europa y realiza su peregrinación al  Vaticano para cumplir el sueño de visitar al “santo padre”. 

El avión de Iberia que traía a Carapaz desde España, el martes por la noche, fue recibido en el aeropuerto Mariscal Sucre de Quito con la torre de control vestida de tricolor y festivo arco de agua. El ciclista evadió tumultos y viajó con dirección a su pueblo, junto a sus familiares. La recepción profunda corrió por cuenta de sus paisanos y los mijines (quiteñismo que significa amigo inseparable). Con ellos compartió la comida típica que tanto ha extrañado y las anécdotas que traía en su mochila.  En el morral se escondían los logros alcanzados en las competencias: décimo lugar en el ránking de la Unión Ciclística Internacional, subcampeón y mejor ciclista latinoamericano en la Vuelta a España, tercer mejor sudamericano y subcampeón en la clasificación de montaña en su debut del Tour de Francia. La confrontación tenaz, el esfuerzo extenuante han quedado en España y Francia. El pedalista ha  venido a casa para recargar energías, pedir a sus compatriotas que respeten a los ciclistas que circulan por las calles de las ciudades y sacudir a la Secretaría del Deporte y la Federación del ciclismo ecuatoriano que se mueven con ritmo lento y pesado.  

La dama de ojos entornados vestida de negro riguroso, a la usanza monacal, que aparece junto al papa Francisco en la foto oficial, es la Vicepresidenta María Alejandra Muñoz. Ella y su familia de 5 miembros han disfrutado de un placentero periplo del 5 al 12 de noviembre por España, Roma y El Vaticano. Nadie sabe cuánto ha costado al Estado ecuatoriano el “sumamente austero” viaje  de Muñoz. Según la información oficial la alta funcionaria llevó una ambiciosa agenda que pretendía desde alianzas pos pandemia con hospitales españoles hasta  objetivos líricos como “hablar con el papa  de la necesidad de seguir poniendo la voz a quienes no tienen voz…”.  ¿Por qué la segunda mandataria ha resuelto visitar países como España e Italia, en el momento que enfrentan un  rebrote del Covid con rigurosas medidas como establecer estado de alarma hasta mayo de 2021, limitar los movimientos entre regiones o declarar toque de queda para detener el avance del virus?  Los motivos son fáciles de adivinar, pero los ecuatorianos se han irritado al ver  que en su país, duramente golpeado por la pandemia, el saqueo,  la crisis económica  y la corrupción, el gobierno premia a su vicepresidenta con un inusitado viaje.

Mientras Carapaz celebra sus triunfos con cuy asado y morocho con leche, guarda los laureles y se prepara para continuar escalando rutas, montañas y podios, tras un corto descanso; Alejandra Muñoz acaricia los inestimables recuerdos que ha recogido en su travesía por el viejo continente: encuentros, fotos, regalos, souvenirs y bendiciones del papa, excelso  premio a su condición de devota católica.

Ajena a aquello la política sigue sacando de la chistera farsantes, payasos, saltimbanquis y pícaros en un desbocado concurso de mentiras y engaños para embaucar ingenuos y comprar votantes.  

Carapaz campeón de la tenacidad y la fe

Richard Carapaz ha ascendido al pedestal de los héroes nacionales. No al pedestal de los triunfadores providenciales sino al de los gladiadores que dejan la sangre en la arena. El ciclista ecuatoriano ha alcanzado el segundo  podio de  La vuelta a España y ha logrado el campeonato de la persistencia, la fe y el optimismo. Predestinado para caer, recibir golpes, enfrentar derrotas, el triunfo se le ha escabullido tantas veces. Pero nunca ha dejado de voltear los días grises y poner fe a su trabajo. Hoy se le ha escapado la victoria en España, en cualquier momento llegará otro laurel en otra competición.

Carapaz no se ha conformado con el vice campeonato. Lo ha aceptado con humildad y ha decidido continuar su lucha por el triunfo. El pedalista carchense se convirtió en explorador del éxito el día en que los médicos le dijeron que no podría volver al ciclismo, luego de ser envestido por un auto que le envió al quirófano con una pierna rota.

Richard ha logrado romper el infortunio de la “mala suerte” que persiguió por décadas al deporte ecuatoriano. «Vengo de un país con una cultura de la derrota, donde la gente está plagada de dudas al punto de no poder tomar decisiones. Cuando me vestí de rosa en el Giro, todos pensaban que me iba a caer o que algo me pasaría porque es imposible que un ecuatoriano gane», refirió con tristeza. Y demostró que sus compatriotas estaban equivocados, en junio de 2019 fue el gran triunfador del Giro de Italia. Las expresiones de Carapaz complementaron las que había hecho a la prensa mexicana años atrás el ex futbolista del equipo Necaxa de ese país, Alex Aguinaga: “Me da pena que en el único lugar donde se habla mal de la selección es en Ecuador”. Los dos deportistas han evidenciado con tristeza la actitud de aficionados, directivos, y periodistas que con liviandad elevaban a los deportistas a la categoría de héroes y al día siguiente los convertían en villanos. Ganar es una virtud, perder un pecado imperdonable.

El hombre que torció el cuello al destino nació en una aldea de veinte casas, en la frontera norte Carapaz ha trazado su trayectoria trepando cuestas, descendiendo pendientes, con sol o con lluvia. Cuando todos lo veían como ganador de la Vuelta al Ecuador una caída en la última vuelta malogró su sueño, en 2018 ganó la Vuelta a Asturias y fue cuarto en el Giro de Italia, al  año siguiente conquistó la emblemática competencia italiana, hace un mes y medio se ubicó como tercer mejor sudamericano y subcampeón en la clasificación de montaña del Tour de Francia. En España luchó tenazmente con varios participantes, sobre todo con el triunfador de la vuelta Primoz Roglic. Ganó, perdió y recuperó el maillot rojo y otras camisetas;  agotado, perdiendo o ganando,  terminó sonriente cada etapa. Sin bajar los brazos, utilizó sus mejores estrategias, y siempre estuvo consciente que dominar La Vuelta a España sería muy complicado. ¿Alguien manipuló los resultados? ¡Quién sabe! pero el ciclista no se enreda en especulaciones.

Hijo de un chatarrero, rescató de un montón de fierros oxidados el esqueleto de algo que fue una bicicleta. No tenía neumáticos, frenos, pedales ni asiento. Se ingenió para arreglar su linda chatarra y conducirla frenando con las suelas de los zapatos sobre el aro, hasta meterse en las competencias que le han llevado al mundo de la  victoria y la derrota.

Gracias Richard Carapaz, sigue pedaleando por las rutas complicadas que tanto te gustan. No detengas tu inyección de optimismo. Ayúdanos a luchar contra los vicios de la corrupción, la inmoralidad, la improvisación y la ignorancia que nos mantienen inmovilizados sin pedales y neumáticos a los ecuatorianos.

La noche en que Manuela Sáenz golpeó al Libertador

El general está enfermo ¿qué tendrá el general?  “Tiene fuerte gripe, va a estar en cama por varios días”. Pasan 2 días, 3 días, 5 días y el general no aparece. Al cabo de una semana Bolívar vuelve con sus soldados; tiene manchas amortiguadas en el cuerpo, cicatrices en la cara y lleva un apósito de gasa en una de sus orejas.

La noche está tibia y Manuelita llega más temprano a la alcoba para su ritual de pasión sexual con el Libertador. Percibe un perfume extraño que la intriga. Bolívar sorprendido se levanta del escritorio para recibirla, a Manuela le parece más pequeño y menos apuesto. Entonces irrumpe en la alcoba el encanto  seductor del general. “Hoy está más hermosa que nunca mi señora. Soy afortunado de saber que tanta belleza es toda mía”. Llueven palabras y halagos disparados por el experto en el arte de amar. Los labios de fuego del amante rozan los ojos inmensos de la dama; se engolosinan con la boca, los pechos robustos, las caderas inmensas, los muslos tersos. Las manos  hambrientas  se deslizan  por la geografía tibia de Manuela que tiembla de placer hasta que los dedos se enredan en el pelo azabache y lo tiemplan con arrebato delirante. Los enamorados se absorben el aliento y se entregan  al huracán de orgasmos que los zarandea con furia. Quedan exhaustos. El amor agota.

Bolívar duerme extenuado, entretanto las manos de Manuela hurgan en la cama y encuentran un arete de plata fina debajo de las sábanas. Y la ola de pasión que envolvió hace minutos a la fierecilla indómita  se convierte en tsunami cayendo con furor sobre el amante desleal. Quisiera arrancarle los ojos que le embrujaron hace pocas semanas y ahora dormitan sobre la almohada. Comprime las uñas y las convierte en cuchillos que rasgan el pecho, el cuello, la cara; los dientes turbios se hincan sobre una oreja, los labios, el pecho, el vientre deslizándose hacia abajo con intenciones mutiladoras. Bolívar solo atina a poner los brazos como escudo. Jadeante y sudorosa, Manuela se remuerde ante la inercia del varón, se incorpora con la boca ensangrentada y se viste con atropellada torpeza. La tormenta, rápida y violenta, deja temblores de tinta escarlata  en  las sábanas y el aire.  La dama lanza el arete sobre el cuerpo del  hombre turbado antes de abandonar la alcoba maldita: “Ninguna perra volverá a dormir con usted en mi cama”.                                                

Los edecanes encuentran al general cubierto de sangre, herido, adolorido. Y muy afligido, más que por las dolencias físicas  por el silencio con que Manuela le sigue castigando. Desesperado, le ha escrito diez cartas durante todo el día, que expresan la aflicción que le atormenta: “Nunca después de una batalla encontré un hombre tan maltratado y maltrecho como yo mismo me hallo ahora, y sin el auxilio de usted. ¿Quisiera usted ceder en su enojo y darme una oportunidad para explicárselo?”… “Mi deseo es que usted no deje a este su hombre por tan pequeña e insignificante cosa. Líbreme usted misma de mi pecado, conviniendo conmigo en que hay que superarlo. Vengó ya usted su furia en mi humanidad”. El héroe imbatible suplica, se rinde ante la mujer que ha alterado su vida. Ella regresa en la noche y al encontrarlo atribulado, cubierto de vendas la cara y el cuerpo,  también cede su orgullo. Los dos saben que el amor tiene razones que la razón no entiende.

Bolívar aprendió a tener cuidado con las “perras que metía en su cama” pero siguió siendo infiel  a Manuela. A las otras las conquistaba y abandonaba, a ella le ha dejado invadir su corazón y sus sentidos. Estaba absorbido por el  amor fogoso que encendía la “adorable loca” cuando se entregaba a la pasión y por la firmeza que ponía para protegerlo de sus enemigos. Manuela lo amó con devoción, fue fiel y leal con su héroe hasta después de su muerte. “Desde el primer encuentro mi vida le perteneció para siempre”… “Vivo lo amé y muerto lo venero”. No les importaba ser pareja perfecta, les bastaba con la obsesión que les envolvía. Sus encuentros eran tormentosos y pasionales; les juntaba, quizá, una suerte de atracción fatal.  Hace más de 200 años ellos escenificaron este albazo tradicional que se canta en el Ecuador: “Ni contigo ni sin ti… / Pasar esta vida quiero… / Contigo porque me matas… / Y sin ti porque me muero…”.

Encuentro con el primer borracho de la historia

En el Museo de Bellas Artes de Besanzón, Francia, se puede ver un lienzo del maestro veneziano Giovanni Bellini que muestra la figura de un hombre de barba blanca tirado sobre el piso.  El hombre está dormido y totalmente desnudo. Un joven le cubre los genitales con una tela y otros dos se agachan tratando de arropar el resto del cuerpo con una manta. El óleo de Bellini es conocido como “La embriaguez de Noé”. 

El ebrio de Bellini es el Noé del Antiguo Testamento, el mismo que construyó una embarcación gigante para proteger del diluvio a su familia y los animales. Después del diluvio Noé se dedicó a  labrar la tierra y sembró una viña. De la cepa obtenía una bebida dulce y jugosa que Noé tomaba  para mitigar su sed. Cierto día el bueno de Noé  consumió un jugo sobrante que estaba guardado. “Es delicioso, me hace sentir  relajado, seguro, eufórico”.  Tomó otra copa y después otra, sin saber que el zumo había fermentado. La euforia devino en sensualidad, le hizo  danzar,  quitarse la ropa e ingerir más bebida que le propinó la primera borrachera de su vida y de la historia. Después de dormir por largas horas despertó aturdido por la resaca.

Noé ha sido censurado de manera injusta por el pecado de descubrir el elixir que ha traído gozos, exaltaciones y desenfrenos a la humanidad.  El personaje del Génesis es solo un inocente libador junto a sus innumerables seguidores como Baco, no tan inocente ni tan santo como Noé.  El dios del vino de la mitología romana aparece en el Museo del Prado de Madrid, en un óleo pintado por  Diego Velásquez,  que lo retrata como un joven atractivo y sensual,  semi desnudo, sentado sobre un tonel. Baco luce en su cabeza una corona de pámpanos de vid, lleva túnica blanca y mantiene los brazos extendidos para coronar a un hombre que ha sido admitido en el círculo de adoradores del vino, que aparece arrodillado en actitud reverencial. La imagen más difundida que ha escogido  el arte para pintar a Baco es aquella que lo muestra  como inspirador de los cultos orgiásticos, conocidos como bacanales, que han hecho correr raudales de vino y desenfreno.

La historia registra legiones de alcohólicos famosos, como el emperador romano Nerón, gran adorador del vino, que mató a su esposa embarazada lanzándole una patada cuando estaba borracho; el compositor ruso  Modest Musorgski que murió a los 42 años por causa de una «epilepsia alcohólica»; el poeta  fundador de la escuela del simbolismo francés Paul Verlaine, a quien el alcohol le hundió en una vida miserable hasta que murió en un hospital acompañado de dos viejas prostitutas. En el presente siglo relucen el cantante mexicano José José que era   secuestrado por el alcohol  durante meses hasta que fue internado en una clínica para salvarle la vida; la actriz y modelo estadounidense Lindsay Lohan a quien el licor  le acarreó numerosos arrestos, comparecencias ante tribunales,  encarcelamientos, procesos de rehabilitación.

Ernest Hemingway, el más célebre de los escritores cautivados por la bebida merece párrafo aparte. Para sacarse fotos junto a la escultura de bronce del novelista muchos de los turistas que recalan en la capital de Cuba toman una calle para peatones, en la Habana Vieja, hasta llegar a  “El Floridita”, un restaurante-bar donde el Nobel de Literatura recibe a los visitantes de pie, apoyado a la barra, invitando a tomar una copa de Daiquiri, su coctel preferido. El autor de “El viejo y el mar” escribió ésta y otras novelas en Cuba acompañado de su inseparable  vaso de whisky. El Hemingway adicto al alcohol, es lo que buscan los turistas que visitan El Floridita. A pocos les interesa indagar  la vida del novelista a quien la depresión lo llevó a desarrollar dependencia por el alcohol y a vivir entre la megalomanía y la melancolía. “La muerte es como una vieja puta en un bar. Le compraré un trago pero no iré al cuarto con ella”. Cuando el escritor entendió que ya no podía escribir, porque no le brotaban las palabras, fue en búsqueda de la vieja ramera, agarró su arma de caza preferida, se sentó en la sala de su casa y apretó el gatillo con el cañón del arma colocado en su boca. Nadie sabe si para el novelista el alcohol fue elixir para saborear la vida, o anestesia para soportarla.

La primera copa de vino siempre será un “placer genial, sensual”. Se empieza diciendo salud, pero se puede terminar brindando en la cama de un hospital.  Y hasta en el cementerio, como lo recuerda la socarrona canción que entonan los bohemios en la provincia española de Navarra: Pobrecitos los borrachos / que están en el camposanto / que Dios los tenga en la gloria / por haber bebido tanto / Los borrachos en el cementerio / dicen salud.

Escultura de Hemingway en La Habana Vieja