
“¡Qué persona más falta de atractivo! ¿Es realmente una mujer?” comentaba Fréderic Chopin cuando vio por primera vez a George Sand, mientras la famosa escritora confidenciaba a una amiga: “Ese señor Chopin, ¿es una niña?”.
Detrás de los desdeñosos comentarios estaba la trampa del amor que uniría al virtuoso pianista y compositor polaco y a la controvertida escritora francesa después que fueron presentados por Franz Liszt en el otoño de 1836.
La tormentosa relación que protagonizaron estos personajes se retrata en la película Chopin, un amor imposible, (Chopin Pragnienie Milosci, 2002), dirigida por Jerzy Antczak, que reflexiona sobre la torpeza de los seres humanos para construir un amor estable y duradero.
Promiscua, extravagante, rebelde Aurore Dupin -que se hacía llamar George Sand- escandalizaba a la sociedad parisina con sus trajes masculinos, su afición a los cigarros y su desparpajo para coleccionar amantes. Su desarreglada figura contrastaba con la conducta antisocial y la apariencia tímida de Chopin que algunos calificaban como amanerada y torpe.
Entre la historia y la leyenda la cinta de amor, celos y engaños que dirige Antczak exhibe las virtudes y debilidades de los amantes que empezaron haciendo mutuos renunciamientos para entregarse con intensidad a su idilio: Chopin se apartó de su novia Maria Wodzińska y George Sand renunció al celoso escritor Félicien Mallefille, su amante de turno.
El prodigioso pianista, que se convertiría en uno de los músicos más admirados de Francia y Europa, era un saco de males: presentaba síntomas respiratorios que generaban cefalea y dolor torácico; sufría de tos recurrente que en ocasiones le traía fiebre; enfermaba con frecuencia de bronquitis, laringitis e influenza; la comida con grasas le provocaba indigestión y diarrea.
A las dolencias físicas se añadían los brotes de melancolía, esquizofrenia, alucinaciones y otros trastornos psiquiátricos que mortificaban al compositor. Sus fragilidades demandaban el cuidado de una enfermera, una nana, una madre y una amante. Sand se convirtió en todo eso atenuando esos males y mitigando la sed de ternura de su amado Frederic.
El pianista y la escritora nunca pensaron que la pasión podría agotarse y el amor acabar. El romance se rompió el día que Solange, la hija adolescente de Sand, dejó el hogar por un artista mayor a ella recibiendo la condena de su madre que no quería perdonarla. Cuando Chopin trató de proteger a la muchacha y de mediar Sand se sintió ofendida y la relación empezó a desmoronarse sin remedio.
Fréderic y Aurore se separaron tras una aventura romántica intensa y tormentosa que duró 9 años, marcó su historia e influyó de manera vigorosa en la producción artística y literaria de los dos. El compositor murió en París, a los 39 años y la escritora vivió hasta los 72. Chopin había abandonado Varsovia a los 20 años, nunca volvió a su Polonia natal y su cadáver yace en el Cementerio de Pére-Lachaise de la capital francesa, aunque sus compatriotas extrajeron el corazón del músico y lo conservan en un frasco de alcohol en la iglesia de la Santa Cruz de Varsovia.
Considerada como una de las escritoras más notables del romanticismo francés, George Sand ha pasado a la historia como una adelantada de su tiempo que se atrevió a subvertir las normas convirtiéndose en precursora del feminismo, logrando trascender en lo artístico, lo político y lo social.
Pianista virtuoso dueño de lirismo profundo y técnica perfecta, Chopin ha legado un repertorio pianístico de excepcional dimensión. Más allá del romanticismo, con que se lo ha etiquetado, el artista polaco se ha convertido en una de las grandes figuras de la música universal. Sus baladas, nocturnos, scherzos y otros géneros que abordó con talento y pasión han logrado trascender el tiempo 200 años después.







