Mick Jagger o el arte de seducir

¿Qué hay detrás del loco de la melena alborotada y la lengua de fuego que ha coleccionado más de 4.000 mujeres, ha engendrado hijos en plena senectud, continúa contorsionándose en los escenarios como si fuese un adolescente y ha logrado vencer al tiempo liderando a los inefables Rolling Stones?                    

A sus casi 80 años, y con sesenta en los escenarios, Mick Jagger, el dinosaurio del rock, continúa desplegando energía incontenible y recogiendo lisonjas de sus admiradores. Parecería que su filosofía “diles no a las grasas, controla tus excesos, cuida tu cabello por encima de todas las cosas, no le temas al fracaso, ten mujeres e hijos de a montones” es infalible.        

Jagger ha sido muy riguroso para cuidar su cuerpo físico: nadar, correr, hacer ejercicios para mantener la resistencia y el equilibrio físico y emocional es parte de la rutina diaria que practica con la guía de un entrenador. A eso se suman clases de ballet, yoga, pilates y una dieta para atletas de alta resistencia basada en pescado, alimentos orgánicos y comida integral.     

Con el sexo y las mujeres el  roquero ha sido rigurosamente voraz para mantener su fogosidad de bisabuelo en plenitud sexual. Una larga lista de mujeres han desfilado por su cama desde las miles de fans anónimas hasta reconocidas figuras del espectáculo y la política como Angelina Jolie, Carla Bruni, la princesa Margarita de Inglaterra, la célebre roquera Tina Turner, las actrices Uma Thurman y Farrah Fawcett, o Margaret Trudeau esposa del ex primer ministro canadiense Pierre Trudeau. 

Sus biógrafos han registrado más de 4.000 mujeres y algún caballero como David Bowie en el prontuario sexual del cantante. Algunas damas compartieron solo una noche fugaz, otras unas cuantas semanas de fornicación loca. Quizá la única excepción haya sido la enigmática nicaragüense Bianca Macías que lo sedujo con sus ojos ardientes, se casó con él, llegó a abofetearle en público y terminó pidiéndole el divorcio acusándolo de adúltero.  

Muchas lo amaron, otras lo rechazaron, algunas lo abandonaron, pero Jagger nunca escarmentó. Promiscuo, insaciable y padre irresponsable el roquero engendró ocho hijos con 5 mujeres distintas de edades que van de los 17 a los 45 años. A los 73 años fue padre de su octavo hijo con una joven 44 años menor de él.         

Jagger no solo ha seducido mujeres. Por décadas ha hechizado a multitudes de jóvenes y mayores de los 2 sexos que han sido arrastrados por el frenesí del rock. La música de Jagger es música para oír, ver y sentir: salta, levanta los brazos, mueve los hombros y la cadera, golpetea el piso y corre como un frenético. Sus pasos de baile se han inspirado en grandes estrellas como Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Tina Turner y han sido creados para su cuerpo delgado y desgarbado.      

Jagger es la imagen de los Stones. Él es The Tolling Stones los sucios, cínicos, escépticos y groseros roqueros que han contrastado con los “adorables” Beatles. La monstruosa banda que ha bregado entre los excesos, las drogas y los enfrentamientos con la ley ha sido adorada por sus seguidores, abucheada y censurada por otros: mientras realizaban un concierto en la ciudad de Lima los músicos fueron lanzados a la calle por los gerentes de 2 hoteles “por la vestimenta indecorosa que llevaban dentro de los comedores”. Pero muy pocos han logrado presentarse ante millones de personas, como lo hicieron ellos en el concierto de Río de Janeiro, uno de los conciertos más multitudinarios de la historia, que congregó a 2 millones de delirantes admiradores provenientes de países de América, Europa y Asia.    

Desde Giacomo Casanova hasta Julio Iglesias y Andrés García, los latinos han sido considerados como los mejores amantes del planeta. Sir Mick Jagger ha roto ese mito. Y ni siquiera presume de aquello, solo ha sido fiel a su vocación de amante insaciable y seductor empedernido.                         

La madre negra de los 20.000 hijos                                          

Esta es la historia de Carmen, corazón rojo de madre negra cincelado por el dolor y el amor, que palpita en la vida de sus descendientes y en la gratitud de miles de hijos adoptivos. El relato condensa decenas de crónicas publicadas sobre la “mami” negra del Juncal que crió 8 hijos naturales y cobijó a 20.000 hijos adoptivos dándoles calor humano, alojamiento y comida.      

Mami Carmen nació y creció en los caseríos de afro descendientes que se habían asentado junto al río Chota para protegerse de los rigores del clima tropical caluroso y seco y habían levantado poblados  pequeños en el valle enclavado en la frontera de las provincias de Imbabura y Carchi en Ecuador. Es una negra robusta de voz fuerte y caderas anchas que se viste con colores vivos y cubre su cabeza con turbante.    

Su historia es la historia de las madres afro descendientes pobres del Ecuador. Un padre alcohólico y violento la lanzó a la calle a los 10 años obligándola a poner cara al hambre. Casada a los 18 años, abandonó el colegio para vender frutas en el mercado y subsistir, parir y criar a sus hijos.

Más que la aridez de las laderas erosionadas que cuelgan de la cordillera, los negros del Valle del Chota muestran en su cara el verdor de la vegetación que crece a orillas del río y llevan en el cuerpo y la sangre el ritmo de la música de tambor de sus ancestros africanos. Carmen es eso y es humanitarismo derramándose en los migrantes venezolanos que ha acogido en su casa para brindarles comida, un rincón para dormir y una sonrisa bordada de esperanza y fe.

En el 2017 ella empezó su trabajo fraterno transportando desde la frontera de Colombia hasta su pueblo a los caminantes venezolanos que llegaban al Ecuador para buscar trabajo en este país o para viajar a Perú y Chile. Los que han seguido de cerca la labor de la juncaleña creen que alrededor de 20.000 migrantes venezolanos han pasado por su vivienda entre 2017 y 2020 recibiendo su ayuda. “Nunca pensamos que mi casa se convertiría en un albergue, pensábamos solamente en ayudarlos a ellos”.                      

Carmen se convirtió en confidente de las tristes historias de los migrantes y refugiados venezolanos que abandonaron ese país arrastrados por la crisis política, económica y social. 1.850.000 se desplazaron por el territorio ecuatoriano que en julio de 2019 registró más de 7 mil ingresos en un día y concedió refugio a 400.000. En su crónica viva la afro descendiente ha registrado las angustias de los migrantes que llegaron al país con los zapatos rotos, hambrientos, enfermos, sin documentos y algunos sin maletas y sin dinero porque les habían robado en el camino.                                            

La protagonista de este relato es una luchadora que ha logrado derrotar a la adversidad en una sociedad machista, injusta y egoísta. Herida por el dolor y el maltrato que soportaron sus antepasados africanos, que fueron traídos como esclavos hace cientos de años para trabajar en las minas y después en las plantaciones de caña, ha transformado el resentimiento y el rencor en coraje y solidaridad que ha sabido repartir entre sus semejantes. Con sus propios recursos y con la ayuda que ha obtenido de gente caritativa ha atenuado el dolor y la angustia de los refugiados  que durante 3 años pasaron por el país.

Mujer y madre, Carmen Carcelén encarna la tenacidad, el sacrificio y el desprendimiento de las madres negras y de todas las madres humildes del Ecuador.

El mejor amigo del hombre                      

El vagabundo que se metió en la vida de los humanos, miles de años atrás, se ha convertido en otro miembro de la familia y en “el mejor amigo del hombre”. Y ha conseguido alterar las rutinas y costumbres de la gente.          

El perro ha logrado perturbar a la ciencia, la filosofía, la literatura y las leyes. Mientras la ciencia navega buscando el origen de este animal, la ley establece derechos para proteger a las mascotas, la ficción literaria y la especulación filosófica profundizan el  análisis sobre el comportamiento de humanos y de cánidos.                                                                                   

La ciencia cree que las conductas extrañas de los perros obedecen a trastornos mentales, pero no hay conclusiones claras. No hay acuerdos si el perro es un lobo domesticado o si pertenece a otra especie. Algunos sostienen que la domesticación de los perros empezó hace 10 mil años y otros piensan que ocurrió 30.000 años atrás.                                        

Médicos, investigadores y científicos han comprobado que hay pequeñas diferencias genéticas entre humanos y perros y admiten que tienen cualidades innatas para comunicarse con los humanos, pero no han descubierto aún los genes que influyen en el nivel de sociabilidad de los canes.                                                                                        

Los investigadores están de acuerdo que los perros poseen sentimientos como la alegría, el miedo, la ira, el amor e incluso los celos; pero la ciencia y la tecnología no han podido demostrar si los canes sienten emociones complejas como la vergüenza o la culpa, aunque saben que los animales carecen de lenguaje, memoria y razón y, por lo tanto, no pueden reflexionar.        

Las legislaciones de muchos países del mundo conceptúan a los animales  como seres vivos dotados de sensibilidad. Hoy, las mascotas ya no son consideradas como objetos, han pasado a ser miembros de la familia. Los derechos de los animales establecen que ellos son inembargables y señalan que en caso de fallecimiento de su propietario el juez fijará el destino de un animal.

Después de observar la conducta de los unos y los otros, la filosofía y la literatura se siguen preguntando si los perros son mejores que las personas. Los antiguos griegos pensaban en los perros como «poseedores de cierto espíritu elevado». Para la filosofía china y la filosofía maya el perro ha sido símbolo de amor incondicional, lealtad, fidelidad y justicia. Otros filósofos han exaltado la simplicidad de la vida de los perros y han llegado a señalar que su amor incondicional puede llevarlo a dejarse morir cuando su dueño ha muerto.              

Montañas de versos y miles de relatos fantasiosos dedicados a los perros han logrado cautivar a los lectores de todos los tiempos. La poesía rebosa de elegías dedicadas al amor puro de los animales y la ficción literaria ha llenado páginas innumerables sobre los sentidos ampliados de los perros que les permiten ver otras dimensiones y su delicada sensibilidad que les lleva a percibir situaciones que no están al alcance de los humanos.                                   

Millones de perros viven satisfechos junto a los humanos. Pero hay millones de filósofos de la libertad que siguen corriendo por el mundo escarbando la basura, buscando que les regalen migajas de comida, durmiendo bajo la cubierta del cielo arropados por la lluvia y el frío. Como los lobos -o como los humanos- los perros aman su libertad. Y nadie sabe porqué prefieren ser libres a someterse al  hombre. Como nadie sabe qué hay detrás de la extraña mirada de los perros cuando fijan sus ojos en la nada.                

Por milenios humanos y cánidos hemos convivido y compartido hábitos y costumbres. Pero la ciencia no ha terminado de descifrar las señales y el lenguaje corporal de los perros y no ha respondido de dónde vienen estos seres “misteriosos”.

 

¿Y si el “pájaro loco” se escapa, presidente?  

No estoy hablando del divertido personaje del comic que entretenía al mundo occidental con sus historietas en el siglo pasado. Me refiero al delincuente que con un gracioso habeas corpus salió de la cárcel hace más de una semana antes de cumplir el tiempo de sus condenas. 

Que un turbio juez haya ordenado la libertad de un convicto que cumplía penas de prisión con dos sentencias ejecutoriadas por delitos de corrupción omitiendo el uso de grillete electrónico y la vigilancia policial, permitiéndole que circule libremente por el país y solo se presente una vez por mes ante la autoridad es parte del surrealismo que ofende y avergüenza al Ecuador.   

La salud mental del ex vicepresidente estaba “seriamente afectada”: Según informes de sus médicos veía sangre en las paredes cuando no la hay, escuchaba voces que le hablaban en la noche, en la mañana, todo el día y “había riesgo alto de suicidio si seguía en la cárcel”.  Un paciente con ese cuadro y que además ha recibido más de setenta amenazas de muerte, debía salir de la prisión inmediatamente. Por eso el humanitario juez decidió proteger al enfermo para evitar un desenlace fatal.    

El surrealismo continuó fuera de la prisión cuando el loco borró súbitamente de su mente la sangre de las paredes, salió sonriente mostrando la satisfacción del que ha disfrutado de un plácido descanso, y después de largos desplazamientos, presidió un mitin político en donde abrazó a y arengó a sus seguidores.     

La sociedad está complacida con el regreso del reo y ha reconocido sus méritos de tal forma que, según ha referido su abogado, “ya tiene dos contratos de trabajo de al menos dos prestigiosas universidades de Guayaquil”. ¿Qué puede aportar a la sociedad y a la educación un condenado loco que deja la cárcel a través de un cuestionado habeas corpus?  ¿Acaso los institutos de educación superior del puerto han introducido en sus pensum las cátedras de cohecho, peculado, y delincuencia organizada? ¿Es que los ecuatorianos hemos perdido totalmente la decencia y queremos  envenenar a la juventud con lecciones de corrupción desde la academia?                                                         

El santo varón, que salió de prisión hace una semana, limpio de rencor y perdonando a sus enemigos, no está enfermo ni loco. “…No tengo ni una pizca de arrepentimiento de lo que hice por el país” es el primer mensaje que dio a la población. No solo que no ha escarmentado. Él está listo para volver a las viejas andanzas de la banda de saqueadores que co dirigió durante diez años con el ex presidente condenado y prófugo. Y esa pandilla  de delincuentes, incrustados en diferentes estratos del poder desde hace 15 años, ha logrado acorralar al acoquinado Estado que ha abandonado a la población y nos ha dejado a merced del crimen, la farsa y la corrupción.     

No es difícil intuir lo que estará tramando el presidiario que intentó convencer a médicos, abogados, jueces y a 17 millones de cándidos ecuatorianos que está gravemente enfermo. Después de 3 semanas, cuando deba presentarse ante la autoridad, lo veremos.   

El ex segundo mandatario  no es un loco ni un pendejo. Nadie duda que luego de haber conseguido la libertad condicional, tras farsear su inocencia durante más 4 años, no estará pensando regresar a la cárcel como un correcto condenado, mientras otros co idearios delincuentes han logrado burlar la ley y la  justicia.            

A un país de ladrones y mafiosos como el Ecuador no le sirve un presidente que se deje arrinconar  por la delincuencia común y la delincuencia política, y permita que le sometan el chantaje y el miedo. No esperamos, presidente Lasso, que usted se convierta en un atrabiliario y cínico  gobernante que tuerza la justicia y abuse del poder para perseguir a sus adversarios. De eso ya tuvimos bastante durante 10 años.  Pero exigimos un comandante fajado que con coraje y firmeza enfrente los complots que se vienen armando para destruir al Estado.    

Mientras los nubarrones negros ensucian el cielo ecuatoriano, señor Guillermo Lasso, el pajarraco que ahora mismo circula libremente por el país, sin que nadie sepa donde se encuentra, puede salir volando en cualquier momento por encima de los controles que no han sabido poner sus inútiles funcionarios. ¿Y si lo hace, qué le dirá al país, presidente Lasso?  Ojalá mis percepciones estén equivocadas.          

 

 

Glas héroe, Lasso traidor                                                                               

El Ecuador amaneció cubierto de banderas negras después que un habeas corpus concedió la libertad a un presidiario que estaba “gravemente enfermo y sin asistencia médica y psicológica”.  Al salir de la cárcel con rostro rozagante, sonrisa incontenible, rechoncho, con implantes que han recuperado el cabello que se había caido y con aretito adornando una de sus orejas el detenido fue recibido como héroe por seguidores que decidieron ignorar las sentencias que lo mantenían detenido: 2 por los delitos de asociación ilícita y cohecho, y un proceso de peculado con apelación pendiente de resolver.                                                           

Como en tiempos de campaña política una turba de fanáticos que lo esperaba fuera de la cárcel aullaba de júbilo celebrando la «inocencia» del político que estuvo encarcelado injustamente por la perversidad de sus perseguidores que torcieron la justicia para condenarlo: “El héroe de la revolución ciudadana salió libre”. “Viva la revolución ciudadana”.    

El presidiario liberado es un ex vicepresidente de la república, virtuoso de la lealtad, que nunca delató al jefe de la banda y a los otros delincuentes que asolaron al país y saquearon los recursos públicos durante 14 años y que están sentenciados unos y procesados otros. Su liberación es el premio a otro virtuoso de la política, el ex presidente prófugo que con incansable tenacidad acosó, chantajeó y acorraló a los gobernantes de turno para comprar impunidad.   

El juez que firmó la libertad es un oscuro magistrado que ejercía en un pueblito perdido en el mapa de la provincia del Guayas, situado a más de 400 kilómetros de la prisión en donde estuvo detenido el “héroe”. El  juececillo registra antecedentes grises como las denuncias por tenencia ilegal de armas y no pago de alimentos. Y un memorando que quince días atrás había recibido el Consejo de la Judicatura solicitando la suspensión del juez y que ha sido inexplicablemente retirado después del Habeas Corpus.  

¿Quiénes y dónde fraguaron la trama de la ignominiosa decisión judicial?  Probablemente nunca se sepa porque los responsables directos e indirectos no darán la cara. Mientras el “héroe” descansa en su casa con más placidez y confort de los que tenía en la cárcel el Presidente de la república calla, los órganos de la Judicatura enmudecen, la Fiscalía baja la vista.      

El voto de la mayor parte de los 4.656.426 ecuatorianos que permitieron que Guillermo Lasso acceda al poder en abril de 2021 fue un voto de censura en contra del sentenciado prófugo con la esperanza de que el candidato de derechas limpie la basura y repare los destrozos que se habían acumulado en el país durante 14 años de saqueo y desgobierno. Después del vergonzoso Habeas Corpus esos votantes se sienten indignados y defraudados porque perciben que el presidente los ha traicionado.                                                                   

El pacto secreto se ha transformado en el pacto de la vergüenza. Con la credibilidad debajo del piso el novel ministro de gobierno, uno de los actores más visibles del acuerdo, formado en el catecismo de la revolución ciudadana, ha tratado de sorprender al país al condenar los hechos y afirmar que el gobierno del presidente Lasso va a caminar con firmeza hacia el futuro.   

No sabemos cuántos días o semanas le quedan al presidente en el poder. Pero difícilmente podrá seguir gobernando de la mano del más peligroso aliado político que gobernante alguno pueda tener. Como no se convierta también él en otro corrupto. Pero ningún demócrata auténtico puede mantenerse en el poder con la democracia secuestrada y la justicia convertida en prostituta.

Guillermo Lasso: ¿pactar o morir?                                                         

Hace 45 años España logró encauzarse por la ruta de la prosperidad cuando descubrió que el diálogo civilizado  puede conducir a la convivencia democrática y la transformación económica de la nación. Los representantes de los más importantes partidos políticos de la maltratada España pos franquista decidieron cambiar el país. Y lo hicieron a través del denominado “Pacto de la Moncloa” que suscribieron para “vigorizar la actuación política y jurídica y buscar el saneamiento y la reforma de la economía”.

¿Será posible que en el Ecuador se puedan efectuar acuerdos políticos para afianzar la democracia y trabajar de forma mancomunada por el progreso del país? Me parece que no. En el Ecuador se ha institucionalizado el canibalismo entre bandos políticos que se afanan en degradar al adversario y desprestigiar a la política. Caciques llenos de apetitos voraces transitan liquidando adversarios y destruyendo partidos, sin importar que eso pueda destrozar a la nación.        

Los pactos vergonzosos que atentan contra la moral y la ley, como aquellos que durante los últimos años sirvieron para comprar apoyo político a cambio del reparto de los recursos del Estado son ciertamente inaceptables, como lo son los pactos secretos que no se anuncian porque esconden compromisos deshonestos. Por encima de aquello, sí es factible conversar para concertar. Y no es indecente pactar con los adversarios para buscar acuerdos de gobernabilidad, siempre que no atenten contra la ética y el bien común.                 

Cuando Guillermo Lasso ganó las elecciones presidenciales sabía que necesita pactar para gobernar. Y pactó con 2 adversarios nada confiables pero enmendó el error y dejó de lado esos acuerdos para evitar que lo conviertan en rehén. Meses después la Asamblea no pudo aprobar o negar la reforma tributaria presentada por el Ejecutivo pero las sorprendentes abstenciones de un bloque de legisladores adverso al gobierno permitieron que ese proyecto entre en vigencia por el ministerio de la ley. Los asambleístas que se abstuvieron de votar nunca admitieron un acuerdo con el ejecutivo, prefirieron que la población los califique de ignorantes y corruptos. Nadie ha podido probar la existencia de un pacto secreto, pero las evidencias lo dejaron al descubierto.          

El último proyecto sobre la Ley de Inversiones no pudo ser aprobado porque el presidente se resistió a pagar las coimas y prerrogativas que pedían los asambleístas y porque no hubo un pacto. Las permanentes trabas de la Asamblea y la implacable oposición que exhibe hábiles tácticas para impedirle gobernar lo tienen acorralado al mandatario.              

Lasso no se ha preocupado de trabajar en un proyecto político que le  ayude a enfrentar los destrozos que le dejaron 15 años de revolución ciudadana. Sin un frente político y sin una bancada legislativa que lo respalden el jefe de Estado se ha quedado sin capacidad de maniobra. Y si quiere seguir gobernando necesita buscar acuerdos hasta con los enemigos políticos, si fuere preciso. Pero no puede pactar con el mayor saqueador de los recursos públicos de la historia del Ecuador. Ese no es su enemigo, es enemigo del país. No es a Lasso a quien persigue, lo habría hecho con cualquier otro presidente que evite sus trampas y rechace sus chantajes.

Cuando le falta un mes para cumplir su primer año en Carondelet nadie sabe a dónde se encamina el presidente. Él ha hecho tibios cambios en su gabinete y ha reafirmado su política de “cero impunidad y cero corrupción”. Pero no ha logrado desvanecer las sospechas de que esté buscando acuerdos secretos con los indecentes que le ofrecen gobernabilidad a cambio de impunidad. Él lo sabe, los votantes que lo llevaron a la Presidencia nunca le perdonarían un pacto abierto o secreto con corruptos o con el innombrable ex presidente prófugo.

Viva la corrupción, abajo la democracia                                   

¿Acertó o se equivocó el presidente Abraham Lincoln cuando dijo “no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo”? Los pueblos de hoy viven equivocados, eligen gobernantes corruptos, conviven con el engaño y permiten que les prometan lo que no van a cumplir.   

La política ha convertido a la democracia en cómplice y alcahuete de los embustes y abusos del poder. Los encantadores de serpientes, tanto de izquierdas como de derechas, inventan falacias con las que someten a mayorías ignorantes y dóciles que caen en sus trampas y terminan aprobando sus corruptelas.     

¿Qué hacer para eliminar la corrupción antes de que termine destruyendo la democracia? Lee Kuan Yew logró convertir a una isla pobre como Singapur en uno de los países más prósperos del planeta. Y lo hizo estableciendo “tolerancia cero contra la corrupción” como política de estado e imponiendo la pena de muerte para los corruptos. Pero ha pagado alto precio por haber atentado contra el derecho a la vida y el derecho a la libertad de expresión.   

La corrupción ha emporcado las páginas de la historia desde épocas remotas: Demóstenes fue obligado a huir acusado de haberse apoderado de dinero depositado en la Acrópolis; a Pericles “el Incorruptible” lo acusaron de especular sobre los trabajos de construcción del Partenón; Napoleón decía a sus ministros que les estaba permitido robar siempre que administrasen con eficiencia. Para la ex secretaria general del Partido Popular de España, Dolores Cospedal García, la corrupción es patrimonio de todos ya que «si en una sociedad se realizan conductas irregulares, se realizan en todos los ámbitos». ¿Es que la deshonestidad es algo intrínseco del hombre y da lo mismo ser virtuoso o inmoral?     

Nuestras sociedades miran con impavidez la guerra que se ha desatado entre la democracia y  la corrupción. Las falsas democracias del s. XXI gobiernan con funcionarios que trabajan con total sumisión, leyes dirigidas a encubrir picardías, jueces a la medida de los atracos. Y políticas de “cero tolerancia” para quienes se atrevan criticar al dueño del poder.   

En el Ecuador no hay interés de construir una democracia auténtica y efectiva. Los populistas de derechas y de izquierdas, hábiles captadores de votos, cuando consiguen el poder proceden apegados al sistema tradicional. Por eso desde hace décadas la democracia ha sido el gobierno de los peores. Y quienes se han atrevido a desmarcarse de las tretas del viejo esquema han pagado el intento con su vida, como le sucedió al presidente que fue liquidado por enemigos que actuaron en las sombras sin dejar huellas cuarenta años atrás.    

El actual gobernante espera azorado el momento que lo derriben del poder por haberse atrevido a romper el viejo esquema. Buitres hambrientos lo amenazan devorarlo por negarse a atender sus apetitos voraces que van desde el reparto de órganos de control del Estado hasta dar paso a una declaratoria de inocencia para el ex presidente prófugo, a cambio de una estabilidad transitoria.    

La democracia ecuatoriana soporta turbulencias de impredecibles consecuencias. Está herida. Y advierte que la voz del pueblo no es la voz de Dios, es la mentira de los corruptos listos para captar el poder en favor de sus intereses en nombre del pueblo.    

Al presidente le ha llegado la hora cero. Debe actuar con honestidad y valentía. Debe reivindicar la democracia o morir de pie antes de sucumbir ante los chantajes y las asechanzas de los enemigos. No puede defraudar a 17 millones de ecuatorianos.

La vida que amanece y la vida que se apaga                                     

Esta historia se rescata de la ilusión y la nostalgia. Amanecía en la existencia de Milo y anochecía en la vida de Ogu. Pero los 2 perros eran felices porque ninguno había sentido el miedo de vivir o el temor de morir que inquieta a los humanos.     

La mañana empezaba a despuntar en la vida del cachorro bebé que acababa de refugiarse en casa. Lanzaba chillidos lastimeros durante las noches llamando a su madre biológica, hasta que el amor lo venció: el cariño de la flamante familia lo convenció de que estaba en su nuevo hogar.        

La  vida del pequeño perro explotaba en todos los espacios: cálido, alocado, quería devorar el mundo; engullía la comida; mordía lo que encontraba al paso; se paraba sobre las patas traseras para repartir abrazos a sus nuevos amigos; ensayaba maratónicas carreras y se balanceaba en el aire; buscaba jugar con todos perros del barrio en las caminatas del parque.                         

Mezla de Golden Retriever y Labrador, Milo es un perro mestizo de estructura atlética que riega vigor por toda la casa. Come y aprende jugando, disfruta destrozando sus juguetes, es un ciclón que contagia felicidad. Pero sufre cuando la familia sale y lo deja solo: siente el temor de que no regresen y lo abandonen. Y al verlos de nuevo su júbilo no tiene límites: manotea, muerde, y corre como un poseído.                                                             

Cuando llegó el cachorro la tarde estaba cayendo en la vida de Ogu. Con casi 90 años de humano  el tiempo había empezado a castigar su cuerpo, menguar la energía y arrugarle la memoria. Caminaba lento, comía poco y dormía mucho. Estaba viejo, pero causaba asombro el vigor de sus emociones, su cara sonriente y su eterna juventud.                                          

Ogu guardaba voces de niños y canciones antiguas, traía palomas sin alas, lluvias envejecidas y ladridos apagados. Era luna menguante deslizándose lentamente en busca del mar. Hasta que se sumergió en la línea que une el cielo y la tierra.                                    

Tres meses después el joven Milo trajina en un campo recién amanecido, tiene el pecho lleno de auroras. Espera anhelante la hora del balanceado para devorárselo junto con su plato de agua; siente voracidad por la ración que le regala cada día la vida y quiere comerse las estrellas. Tiene  los ojos amarillos de tanta luz que se traga.                                           

La partida de Ogu solo ha sido una manera de quedarse. Su energía  de plata alunada se ha radicado en las plantas arraigadas en la tierra, las flores que cuelgan del cielo y en los laberintos de mi fatigado corazón.                         

Milo quiere dispararse al cielo como saeta encendida mientras el corazón de Ogu late en las verdes entrañas del cachorro loco.

 

 

Quito arrodillada ante la delincuencia                                                           

Con la complicidad de las sombras de la noche un escuadrón de reivindicadores de la justicia se juntó para salvar a más de 260 inocentes perseguidos por la perversidad del poder. 99 padres y madres de la patria mancharon el santuario de la democracia y celebraron un ritual que concedió perdón y olvido a las víctimas y decretó la restauración de la paz y la reconciliación de la nación.

Los jueces políticos dejaron su habitual holgazanería para consagrar los delitos que hace 2 años laceraron a Quito y al Ecuador cuando una horda salvaje se lanzó sobre la ciudad inerme, incendiando edificios públicos, asaltando recintos militares, destruyendo la propiedad privada, saqueando negocios, secuestrando a periodistas y policías, violando mujeres, destruyendo el patrimonio histórico con el uso de garrotes, morteros, artefactos paramilitares y piedras convertidas en proyectiles.

Cínicos, ignorantes y prepotentes los integrantes del primer poder del Estado han hecho magia para convertir los delitos comunes en incidentes políticos metiendo en el costal de los vándalos, terroristas y secuestradores a otros procesados por delitos de minería ilegal, tráfico de tierras, delincuencia organizada, asociación ilícita. Los complotados obligaron a los legisladores a votar en paquete y todos terminaron lavándose las manos y contando una de vaqueros a la población perpleja que debía aceptar los actos consumados.

Con la máscara de amnistía la ley de la selva ha pisoteado los derechos del pueblo de Quito. Hace 2 años y durante 11 días de asedio los incendiarios y terroristas pusieron de rodillas a la capital y dejaron  destrozos que semejaban los de una guerra. Ahora con la bendición de la Asamblea se burlan de todos y obligan a la ciudad patrimonio de la humanidad a agachar la cabeza. ¿Puede haber reconciliación con una horda que solo entiende el lenguaje de la violencia y nunca se arrepentirá de sus crímenes?  ¿Acaso las víctimas debemos abrazar a los agresores que se han victimizado con cinismo? ¿Debemos dar la paz a los pandilleros voraces que se escondieron detrás de los indígenas para pelear por su impunidad?

Los tambores de la guerra política se han silenciado por un momento. La jefa del poder legislativo que temblaba ante la inminente destitución ha vuelto a acomodarse en su asiento, el gobierno ha recuperado el equilibrio para seguir caminando en la cuerda floja. Y los desvergonzados reivindicadores de los luchadores populares hacen una señal obscena al pueblo ecuatoriano. Detrás de la pausa se esconde otro pacto de la vergüenza que todos ven pero nadie quiere admitir.

Los salvadores de la patria se tapan los oídos ante las críticas del pueblo ofendido y les importa un carajo que el país se vaya  al demonio. En una tierra sin dios ni ley los forajidos amnistiados festejan alborozados y se preparan para convertirse en nuevos padres de la patria. La pandilla mafiosa celebra el primer triunfo de la impunidad y afila dientes y uñas para el asalto final del  poder.

Quito está sola ante el complot delincuencial: los delincuentes de la calle se confunden con vándalos, terroristas, delincuentes políticos para seguir asaltando, agrediendo, robando a mujeres, niños, ancianos y hombres inocentes por el delito de trabajar y habitar en esta ciudad desguarnecida.

Quito debe gritar en las calles su rechazo al crimen y la impunidad.

 

¿Qué será de Nathalie la bella guía turística rusa?                                                      

Alta, espigada, cutis de durazno, piel blanca, pelo rubio. Sus tacones quiebran el tapiz de nieve de la Plaza Roja mientras muestra al turista extranjero el mausoleo de Lenin, la catedral de las cúpulas de cebolla, el recinto amurallado del Kremlin y un tal Café Pushkin. Sonríe con discreta coquetería y no puede ocultar un leve estremecimiento cuando su acompañante le toma de la mano. En un café de la plaza ella derrocha sus encantos y él la acosa con miradas seductoras al calor del chocolate caliente. Cuando las sombras caen buscan un refugio para vivir la pasión que les regala la noche moscovita mientras las burbujas de champan ponen a volar los sentidos y el amor junta los cuerpos y las almas. Al día siguiente la nostalgia camina descalza por la plaza vacía.                  

La bella guía y el turista francés lograron amortiguar las amenazas de una conflagración nuclear que lanzaba al mundo la Unión Soviética durante la Guerra Fría. Y proyectaron en las naciones de Occidente, por más de 50 años, una imagen acogedora y hospitalaria del pueblo ruso.                           

La canción de Gilbert Becaud evocaba a la Rusia de Catalina “La grande”, Lenin, Pávlov; la Rusia de Rimsky Korsakov, Tchaikovsky, Shostakovich; la Rusia de Pushkin, Dostoievsky, Chejov. Y al  patrimonio cultural del centenario país que encierra las colecciones del Kremlin de Moscú, las interminables salas con obras del arte universal del Museo del Hermitage de San Petersburgo, las creaciones artísticas de los maestros rusos del Museo Estatal, el Teatro Bolshói de Moscú convertido en templo del teatro, la danza y la ópera.          

La guía retrataba a las mujeres de belleza cautivadora, porte erguido, mirada expresiva; y al pueblo ruso que detrás de su talante reservado esconde gente cálida, ordenada, apasionada y emotiva capaz de gritar y pelear cuando está eufórica y de llorar de tristeza.             

El personaje sombrío y peligroso que inquieta hoy al mundo contradice las cualidades del pueblo ruso. La frialdad, arrogancia y crueldad de Vladimir Putin muestran las carencias afectivas que soportó durante su infancia en uno de los barrios más pobres de Leningrado, hoy San Petersburgo, donde creció en la Rusia de la posguerra. Su figura de súper macho corriendo por la estepa rusa, de jinete con el torso desnudo que exhibe su musculatura, de experto en judo que presume de cinta negra, proyectan la imagen de un líder invencible que no se doblega ante nada.                     

Totalitario, represivo, amigo del terror, enemigo de la libertad y los derechos humanos, el heredero de Stalin no ha logrado convencer a los jóvenes con la falsa democracia que ha instalado en el país. La gente joven votó en contra de la reforma constitucional que le permitiría continuar en el poder, pero Putin logró aprobarla abriendo las urnas una semana antes del cierre establecido en una controvertida consulta.             

El polémico presidente gobierna con el apoyo del poder militar y de la gente mayor de la población que confían en él. Y continúa obsesionado por crear una «gran Rusia» restaurando la antigua Unión Soviética, que es parte de la desastrosa campaña belicista que ha emprendido a través de las atrocidades que comete todos los días la maquinaria de guerra que ha invadido Ucrania.   

Cincuenta años después la imagen de la hermosa Nathalie se ha borrado del mapa de Rusia y el hombre que en su lejana juventud soñaba convertirse en el James Bond ruso no necesita licencia para matar con el revólver del agente 007, ahora Vladimir Putin asesina con bombas y misiles y amenaza destruir el mundo con ojivas nucleares.