Resurge el fantasma de la guerra nuclear                                                                                              

Mortificada por la guerra financiera declarada, la decisión de las potencias occidentales de prestar ayuda bélica a Ucrania y las altas bajas de sus tropas Rusia amenaza con transformar el conflicto ucraniano en una tercera guerra mundial que incluiría el uso de armas nucleares. El zar del s. XXI juega con el miedo y quiere atemorizar al mundo pero no se descarta el peligro de que este impredecible gobernante, que ha generado el conflicto, pueda lanzarse a una aventura temeraria de impredecibles consecuencias.       

El enfrentamiento armado que empezó con la invasión de Ucrania ha producido repercusiones impensadas en los 2 bandos durante la primera semana. Un hombre siniestro obsesionado con el poder imperial ordena bombardear edificios públicos, viviendas, hospitales, guarderías, infraestructura vial que han causado la muerte a más de 2.000 civiles y numerosos soldados ucranianos. Busca liquidar al enemigo y aterrorizar a la población. Mientras la gente asustada se refugia en los túneles del metro de la ciudad de Kiev desde el antiguo palacio de los zares o desde su búnker de Siberia el dictador arenga a los soldados para que sigan adelante por encima de los muertos, los heridos, las viudas, los huérfanos y las víctimas inocentes castigadas por el dolor y la angustia que está generando el conflicto.          

El invasor ha empezado la confrontación armada asesinando la verdad con eufemismos y mentiras que tratan de justificar sus decisiones: “No es una guerra, es una acción militar especial”. “No tenemos nada contra la gente de Ucrania, sino contra la junta que está en el poder”. La invasión a Ucrania es una acción cobarde empujada por un líder inescrupuloso que no tiene motivos legítimos para haberla realizado, sólo su ambición y su fascinación por la guerra.              

El miedo de que pueda conducir a la aniquilación de la especie humana ha impedido hasta hoy el desate de la tercera guerra mundial. Pero el conflicto bélico que ha empezado con armas convencionales podría devenir en una conflagración exterminadora si el ex espía de la antigua KGB decide utilizar el poder nuclear de Rusia, el país que lidera la producción de este armamento. Rusia  y Estados Unidos acaparan el 90% del total. Las  12.700 ojivas o cabezas nucleares registradas se reparten entre pocas naciones: Rusia 6375 ojivas nucleares activas, Estados Unidos 5800, China 350, Francia 290.                    

Seguros de la capacidad destructiva que contiene la fuerza atómica las potencias nucleares, que incluyen también a Reino Unido, Corea del Norte e Israel, han ido acumulando más armamento para consolidar su poder. De las 15 mil armas nucleares que tiene el mundo en el año 2022, bastarían sólo 3  para destruir 4 mil 500 ciudades. Eso implica que su poder devastador podría aniquilar a la especie humana y a los demás seres vivos del planeta por los efectos del invierno nuclear. Los supervivientes tendrían un difícil y muy largo trabajo para reconstruir la infraestructura de la tierra y los efectos de la devastación regresaría a los humanos a la era de las cavernas. “No sé con qué armas se luchará en la III Guerra Mundial, pero la IV Guerra Mundial será luchada con palos y piedras” (Albert Einstein).  

El conflicto bélico entre Rusia y Ucrania ha desatado el repudio al invasor y la solidaridad del mundo occidental con el invadido. Pero rusos y europeos concientizan que una guerra nuclear masiva desataría una hecatombe que pondría fin a la civilización y  claman que no pase de la amenaza.

El futuro de la raza humana está en manos de muy pocos. La posibilidad, aún lejana, de que la guerra nuclear venga a cambiar la cara del mundo, no deje vencedores y todos los seres humanos seamos derrotados conduce a todos a invocar la sensatez de los gobernantes de las súper potencias y a luchar sin tregua por la paz de las naciones.

Fuentes: BBC News Mundo, El País de España, El Tiempo de Colombia, Listin Diario, Vanguardia.

MORIR SIN MORIR                                                            

Moriré sin tiempo sin lugar sin fecha, / me iré a todas partes y a ninguna / en viaje sin boleto ni maleta ni destino.      

Moriré sin tiempo sin lugar sin fecha, / los sueños serán aviones / el día que yo me muera, / lo que nunca dije se comerá la  tierra, / lo que no escribí germinará en aire.       

Me moriré  de noche, de tarde / o de madrugada, / expulsado del infierno / y sin sitio en algún cielo / iré a ninguna parte, / pero quedaré latiendo / muy cerca de los que amé / para abrazarlos despacio / como nunca yo abracé.    

Moriré con Beethoven / o tal vez con Serrat, / con pianos o rondadores, / con boleros o con tangos, / con whiskis o con tequilas / o agua de manzanilla. 

Han regresado los gorriones                                                               

Ogu ya no está con nosotros  en este 11 de febrero de 2022 pero los gorriones que jugaban con él “a las cogidas” han  llegado al jardín muy temprano en la mañana  para cantarle Las mañanitas a su antiguo compañero de correteos.    

Los minúsculos pájaros no han venido a buscar agua y comida, como siempre lo hacían, han venido a pasear en la grama y a sentarse en el lugar donde el perro se bañaba de sol y de lluvia y les perseguía a ellos y a las mariposas, para ahí entonar sus trinos.           

Ogu no quiso esperar la llegada de su cumpleaños y se fue cuando faltaba 1 mes y 25 días para este día. Recibió en silencio el último arrumaco de las manos que le cuidaron y le amaron durante su vida. Y se durmió. En su cara no quedó rictus de muerte sino la eterna sonrisa que mostró en su vida. Cumplió el pacto que hicimos un año atrás cuando  él y yo cumplíamos años: me dejó su paz y  sus terapias infalibles para curar mis ansiedades.       

Él era un animal muy singular, practicó una castidad impuesta y tal vez injusta: no tuvo sexo con perra alguna y no dejó descendientes por su castración temprana. Lo aceptó con la sumisión de siempre y revirtió su abstinencia sexual en el amor inmenso que repartió todos los días a la familia que lo acogió y a los visitantes.              

Vivió feliz en su pequeño mundo y se fue sin conocer ni percibir el mundo desbocado de afuera. Cuando caminábamos por las calles del barrio entregaba sonrisas a los niños y a los viejos, no sabía por qué estaba turbio el cielo y por qué en los últimos años la gente caminaba enmascarada, con los ojos sombríos, asustada escondiendo sus culpas.    

Tampoco le permitimos ingresar a la iglesia del barrio donde él intentaba meterse, tal vez,  para aprender -o para enseñar- a rezar. Pero hacía felices a las viejas que le acariciaban al salir de la misa del domingo que recibían de él las lecciones de amor que, quizá, le faltó al cura en la homilía.                 

Nunca sabremos cómo habrían sido los hijos de Ogu. Tal vez habrían heredado sus ojos achinados y negros, sus orejas inmensas color miel, las locuras de sus años mozos estallando de felicidad y su talante de terapeuta presto a sanar heridas del alma. No todo se perdió: el pequeño cachorro, al que acogió con su habitual bondad cuando llegó a casa unas semanas antes de su muerte, tuvo la fortuna de recibir la ternura del abuelo bonachón, sus lamidas cálidas y heredar sus sabias lecciones de amor.                      

Los gorriones cantores que se han adelantado a entregarle sus gorjeos de felicitación han mitigado con sus trinos el dolor de la partida y nos han recordado que los seres buenos no mueren jamás. Y él, el amigo que nos sigue amando más allá de la muerte, sonríe ahí debajo mientras recibe las caricias que le tenía acostumbrado su madre Suka que descansa junto al hijo que nunca dejó de amar.

Ogu y Milo. Foto archivo Voltaire

 

El feminismo se inspira en Lilit “la famme fatale”                                                           

La figura de Lilit aparece arrinconada entre la religión y la mitología. Bella, rebelde, maligna, lujuriosa y con vocación de libertad, esta mujer misteriosa, que sería la primera mujer creada por dios, es la primera feminista de la historia.      

La historia de Eva la conoce todo el mundo porque su nombre está escrito en la Biblia, mientras de Lilit se sabe muy poco ya que de ella sólo se han difundido referencias orales. El Génesis no admite la figura de Lilit; la única mención de ella en la Biblia aparece en el libro de Isaías 34:14: “Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilit y en él encontrará descanso”. Lilit  surge de la mitología hebrea y esa tradición es recogida en un documento escrito entre los años 700 y 1000 A.C.        

La primera mujer de Adán es la rebelde que no acepta someterse al hombre, no quiere convertirse en mujer doméstica y no se resigna a la sumisión sexual: “¿Por qué he de acostarme debajo de ti? Yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual”. Entonces es sacada del Edén y se transforma en un diablo con forma de mujer que seduce a los hombres con los que concibe muchos hijos y es estigmatizada como infiel, lujuriosa, mala madre, corrupta, asesina y terrorífica.                             

Las fábulas de la Biblia y de la mitología hebrea crean las historias de Eva y Lilit, las primeras mujeres de la humanidad. Las 2 son culpables y las 2 terminan abandonando el paraíso terrenal por desobedientes. ¿Si Dios crea al hombre y la mujer  como seres iguales  (“Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” Génesis 1:26-27) porqué se ha considerado subversiva la actitud de Lilit que se niega obedecer a Adán?  

Detrás del repudio de Adán a Lilit, por insumisión, se esconde la actitud machista del varón que desde siempre ha buscado someter a la mujer. En un mundo dominado por hombres las mujeres independientes y libres han sido detractadas como brujas y amigas del demonio. En la literatura hebraica Lilit es la serpiente que induce a Eva al pecado, Eva es la mujer débil que sucumbe a la tentación y la víctima de las 2 es el pobre Adán.        

La mujer ha tardado centurias en reivindicar su dignidad ante el abuso y la marginación. Alentada por la actitud de la insumisa Lilit, que se negó renunciar a sus atribuciones como persona, la primera expresión feminista aparece a fines del s. XIII y a mediados del s XIX se organiza como movimiento  que confronta la dominación y violencia de los varones sobre las mujeres, exige igualdad social y cultural  y defiende sus derechos en ámbitos sociales, laborales y políticos.             

En la sociedad irracional de hoy, injusta, violenta, enferma de machismo la figura de Lilit se sobresalta ante los horrores que se cometen contra  las mujeres: Cada día alrededor de 140 mujeres mueren en el planeta a manos de su pareja o de un miembro de su familia; en las dictaduras asiáticas como Birmania los asesinos violan ancianas y asesinan niñas menores de 5 años todos los días; América Latina registra más de 4.000 feminicidios al año y los estados de la región se muestran impotentes para controlar estos desates de sangre y dolor; durante los 10 primeros meses del año 2021 en Ecuador se violentaron y asesinaron 172 mujeres entre las que se encuentran adolescentes menores de 18 años y niñas menores de 4 años.     

El mito de Lilit, la diosa de la lujuria, la mujer fatal, se ha convertido en símbolo de lucha por la igualdad, la equidad, la libertad; la batalla por el respeto a la vida y el derecho de la mujer a pensar, expresar y actuar de acuerdo a su pensamiento. 

 

Frustraciones y desencantos de la clonación canina                                                                         

Nadie vive por siempre y los que sueñan con clonar un ser querido juegan con ilusiones que pueden terminar  defraudándoles. Yo nunca habría clonado a mi perro Ogu, a quien amé mucho, porque me habría quedado con su figura y su forma pero su esencia la habría perdido.                                     

Cuando una afamada actriz de Hollywood acudió, hace 5 años, a una clínica especializada para que le saquen una copia de su querida mascota, antes de que se muera, consiguió 2 animales gemelos que alegraron su vida. La artista creía que la tecnología había hecho el milagro de prolongar la vida de su perro pero reconoció que los clones  aunque son físicamente parecidos tienen temperamentos diferentes al del can que murió.                                             

A partir de esa experiencia,  que implicó avances en medicina veterinaria, muchas empresas especializadas en clonación  canina han empezado a vender la esperanza de que “su querido perro podrá vivir para siempre” asegurando que la mascota clonada transmitiría atributos como la apariencia física y el temperamento.          

Utilizando la misma tecnología que se usó para clonar a la oveja Dolly, en 1996, el veterinario toma una biopsia de tejido del perro y envía una muestra para que se cultiven nuevas células vivas de la muestra que serán congeladas y almacenadas. El proceso permitirá  obtener el ADN del animal donante a través de la creación de un embrión. Ese embrión será plantado en el útero de una madre sustituta en donde se desarrollará la gestación como en un embarazo normal.                                   

Ciertos dueños de perros en el mundo han conservado los genes de sus canes convencidos de las aseveraciones hechas  por las empresas de que un perro clonado es genéticamente un gemelo del perro donante que no modificará ningún gen de éste. Pero muchos científicos han precisado que  la mascota clonada viene con otra personalidad. Mediante un proceso que se ha experimentado durante más de 20 años y por un costo de 40.000 a 50.000 dólares algunos esperanzados dueños de mascotas presuponen que pueden perpetuar a los animales que ya no están con ellos.    

Y hay científicos que no están satisfechos con la clonación animal. Basados en los resultados conseguidos han afirmado con audacia y frivolidad que clonar un ser humano sería “perfectamente posible” y han realizado varios intentos  fallidos en medio de  debates bioéticos y obstáculos, hasta hoy insalvables, como la complejidad de las células de los seres humanos. La clonación humana sigue formando parte de la ficción por falta de pruebas científicas sólidas sobre la clonación  de embriones humanos.                                  

Si yo me habría atrevido clonar a mi perro Ogu, por una buena suma de dólares habría logrado, tal vez, rescatar su porte esbelto y la cara bonita que a muchos les seducía. Pero me habría comprado desencanto y frustración.  El día que mi amigo perro se quedó yerto en mis manos supe que lo perdí para siempre. Después de despedirnos de su cuerpo aniquilado por la enfermedad terminal lo llevamos a la fosa que acogió sus huesos con la fantasía ilusoria de que sus cenizas alimenten sonrisas en las flores del jardín.                                               

La belleza de Ogu estaba más adentro que afuera y ninguna clonación habría conseguido reproducir su sonrisa insustituible y su “alma” de niño grande que aprendimos a amar durante 14 años.

Foto de Ogu, archivo de Voltaire.

 

El amor y el sexo en un mundo loco

Una de las fuerzas que mueve al mundo ahora está dividiendo al mundo: mientras los brasileros sienten que el sexo les lleva a la gloria, a los japoneses,  en el otro lado del planeta,  las relaciones sexuales no les interesa o les molesta y les ha llevado a una abstinencia que han denominado “síndrome del celibato».                                                         

El mundo está loco y al revés: el corrupto acusa al honesto, el delincuente censura al justo, el pícaro denuncia al honrado; la inmoralidad suplanta los valores. El sexo es una mercancía y el amor se derrumba.                       

En un planeta violento, hambriento y desolado existen paraísos del placer que convocan a minorías privilegiadas: A la localidad española de Mallorca los turistas llegan atraídos por la isla del pecado para dar rienda suelta a la juerga, el alcohol y el  sexo; gentes de diversas latitudes, ávidas de arena, palmeras y sexo acuden anhelantes a las playas del Caribe; las  playas de Croacia bañadas por el mar Adriático reciben cada año turistas en búsqueda de música, baile y ardientes jornadas de sexo.  En la cresta más alta del placer Grecia y Brasil se muestran como los países más sensuales, que se sienten satisfechos de las relaciones sexuales y tienen los mejores amantes del mundo.    

El Brasil es un país de niños y de jóvenes, en donde el 40 %  tiene menos de 25 años. Los brasileros nacen y crecen con música de samba y ritmos tropicales, se alimentan de mar, sol y arena; y se entregan con pasión al placer.  Extrovertidos y sensuales comparten la satisfacción de vivir en una nación en donde la gente se declara feliz y se siente satisfecha de su sensualidad. La mayoría de brasileros  practica el sexo 145 veces al año, es decir 3 veces por semana; hombres y mujeres comienzan a ejercitar las relaciones íntimas de muy jóvenes y casi un tercio de ellos ha tenido relaciones antes de los 15 años; más del 23% ha contado más de 10 compañeros sexuales en la vida y cerca del 10% lo ha hecho con una persona del mismo sexo al menos una vez. La infidelidad entre las parejas es alta: más de la cuarta parte de los hombres y más de 12 % de las mujeres ha mantenido relaciones sexuales casuales con otras personas. La nación del fútbol, la música frenética y las bellas mulatas es una sociedad altamente erotizada. 

En otras naciones la gente  concibe de diferentes maneras el placer de los sentidos: a algunos el sexo no les interesa, otros pasan semanas y meses sin contacto sexual, hay  quienes se sienten fatigados y otros no lo necesitan. El Japón figura como el país más asexual del mundo.     

El desinterés de los japoneses por las relaciones sentimentales involucra a gran parte de la población: el 70% de los hombres y el 60% de las mujeres no tienen pareja y a la tercera parte de ellos no les interesa las relaciones íntimas; un número creciente de parejas no practica el sexo; el 35% de los hombres dice sentirse muy agotado para tener relaciones después del trabajo, y al 24 % de las mujeres el sexo les resulta aburrido porque llegan  muy cansadas de trabajar; al 20% de los jóvenes entre 18 y 25 años no les interesa o les desagrada el sexo; el 40% de los hombres y el 45% de mujeres de entre 18 y 34 años, aún es virgen.           

La ansiedad, el agotamiento,  la privación de sueño, el uso de antidepresivos, la obesidad, las presiones económicas, están llevando a la población nipona a la inapetencia sexual. También se añade el uso de la pornografía, de la tecnología on line y una larga lista de otros factores. El problema más gravitante parece ser el desbalance entre la vida laboral y la vida privada que surge de las jornadas que demandan a los hombres cumplir alrededor de 60 horas a la semana.  El desvanecimiento del apetito sexual y la caída de la natalidad han convertido al Japón en un país sin sexo con una población envejecida que proyecta un “futuro Japón sin japoneses”.   

El coqueteo, la seducción, el erotismo, los besos, abrazos y caricias que alimentan el amor y la pasión se están evaporando entre los torbellinos económicos, sociales y morales de una sociedad vacía. La sociedad humana requiere con urgencia restaurar la racionalidad, la austeridad, la honestidad y los valores humanos y morales para frenar al mundo loco en su carrera desbocada.

Fuentes: Agencia Efe, The  Guardian, El País de España.

 

Nino echa  a volar la libertad                                                                          

Nino Bravo no canta, vive la canción. Su voz de barítono-tenor denuncia una de las barreras más ignominiosas de la humanidad. Y sumerge al corazón en la libertad, el dolor y la muerte.      

El cantor valenciano canta las ansias de volar: salta con maestría de los tonos altos a los bajos; juega con los vibratos, con matices de cabeza y de garganta y deja brotar una apacible  melancolía. Con los ojos cerrados mira la figura de un joven que levanta alas para saltar la alambrada; sonríe, canta, sueña. Y su voz se hace lamento ante el fragor de las balas asesinas  que penetran el cuerpo del  muchacho que cae con las alas rotas y ensangrentadas. Y tendido en el suelo se quedó / sonriendo y sin hablar. / Sobre su pecho flores carmesí / brotaban sin cesar.                                                   

En 1949 la II Guerra Mundial había partido en dos a Alemania y su capital Berlín, en el sector occidental los aliados: EE.UU. Francia y Gran Bretaña (RFA) y en el sector oriental la Unión Soviética (RDA).           

La imparable migración de la gente de la Alemania Oriental hacia el lado occidental impulsó a la  RDA (República Democrática Alemana) a levantar una barrera para controlar ese paso y en agosto de 1961 empezó a construir el muro y cerrar los puntos de control. El Muro de Berlín terminó convirtiéndose  en una pared de hormigón de casi 4 metros de altura rematada por alambrada de púas y completada por un foso, una vía por la que circulaban vehículos militares de vigilancia, alarmas, armas automáticas y torres de vigilancia a los que se denominó la «franja de la muerte». Más de 5.000 personas intentaron cruzar el Muro, más de 3.000 fueron capturadas, más de 200 murieron en el intento.          

El 17 de agosto de 1962 Peter Fechter, un obrero de 18 años, fue abatido por certeros disparos de los guardias de la RDA, que custodiaban el Muro, mientras intentaba escalar la pared para cruzar al lado occidental. Arañando el suelo, entre gritos de dolor  Flechter  clamaba ayuda médica que nunca llegó. Los testigos del hecho estaban paralizados por el miedo y contemplaban impotentes la agonía del muchacho que murió abandonado y solo una hora después.            

Este fue uno de los milagros de dolor y muerte del muro de la vergüenza. Peter fue la primera víctima mortal que cayó un año después de construida la muralla: había cometido el crimen de buscar la libertad para juntarse con su familia en la Alemania Occidental.

En las últimas semanas de la década de los ochentas el mundo libre, saturado por la angustia de las dos Alemanias, miró con asombro el desmoronamiento de la inmensa pared.  El muro de Berlín no cayó por la presión alemana sino por las reformas aplicadas en la Unión Soviética  por el presidente Mijai Gorvachov.        

La larga pesadilla que controlaba las vidas de millones de alemanes, las manos levantadas buscando a los familiares y a los amigos enjaulados al otro lado de la pared,  la sangre de los fugitivos, la interminable espera de la libertad estallaron el 9 de noviembre de 1989 cuando cayó en pedazos el lóbrego símbolo de la Guerra Fría que había dividido a la capital alemana y a Europa durante casi 3 décadas.  

El muro de la muerte cayó hace 32 años pero siguen de pie los muros del totalitarismo que profanan la libertad.  La sentencia de J. P. Sartre “El hombre está condenado a ser libre” sigue  porfiando que no se debe admitir cadenas impuestas por otros hombres. Y la voz del  cantor valenciano continúa empujando a nuevos Peter Fechter a enfrentar muros y alambradas:  …Piensa que la alambrada sólo es / un trozo de metal / algo que nunca puede detener / sus ansias de volar.

Desayunando con Ogu                                                                                                   

Hoy me desayuné con tu sonrisa, Ogu. Tu cara pintada en mi taza de café me ha nutrido el día, como lo hacía contigo la papilla de papaya que te relamías en tu desayuno.     

El clima loco de Quito que se congeló aquella noche larga de tu muerte, hace 3 semanas,  hoy empapa de calor las noches y las madrugadas. ¿Qué sientes ahí abajo, Ogu, sin calor, sin frío, sin tibieza, sin edad, sin tiempo?

Con la taza que me dibuja por las mañanas tu retrato realizo cada día el ritual de regar la fosa que guarda los huesos yertos hasta que brote tu sonrisa fresca en las hortensias moradas.

¿Por qué tanta alharaca por la muerte de un perro, si no era más que un perro, viejo y enfermo?

El corazón no entiende razones razonadas…o estúpidas razones.

 

 

NOSTÁLGICA NAVIDAD SIN OGU

Te escribo después que el tiempo ha sosegado el corazón y ha congelado las lágrimas. Ha pasado una semana desde el viernes 17 de diciembre cuando tu hocico de terciopelo se quedó  yerto en mis manos asustadas, mientas  el frío de la muerte te invadía las patas, la cola  y te hinchaba el abdomen.                                  

Tus días se habían agotado, Ogu. Tenías que irte porque las cosas bellas no pueden durar demasiado. Por 14 años disfruté de tu compañía y asumí que seguirías siendo mío por mucho tiempo porque los humanos somos arbitrarios y posesivos. Pero tú no eras propiedad de nadie. Cumplida tu misión volaste a la estrella de donde viniste para re encarnarte, tal vez, en algún humano que venga a rescatar esta raza desbocada que se ha olvidado de amar, de perdonar y de compartir.                                                            

Ha sido dura tu enfermedad y tu muerte pero me has dejado la fortaleza para cambiar dolor por sosiego y serenidad. Necesito aprender de tu vida y de tu muerte, Ogu. Ojalá encuentre la serenidad y la frescura que nutrían tu felicidad para emprender mi viaje, cuando llegue mi día, sin penas ni rencores y con una sonrisa, como lo hiciste tú.              

Extrañaré tus lamidas curando mis ansiedades, tu mirada fija penetrando mis desatinos, tu alegre ladrido repicando en mis tristezas. Me queda tu  dulce sonrisa y tu cara feliz de  chiquillo grandulón. Atesoro tus consejos sabios que me hablan en el silencio de las madrugadas: Enfunda la espada y siembra la paz dentro de ti; saca las bondades escondidas de tu corazón, ama a tu familia cada día de tu vida, que ya te queda poco tiempo con ellos.  

Primera navidad sin ti, amigo del alma. Duele tu ausencia. Pero nos  reconforta tu sosegada energía que ha quedado flotando en los rincones de la casa. Hoy, viernes 24,  nos juntaremos los siete miembros de la familia para compartir el almuerzo navideño  y volveremos a sonreír sintiéndote sentado frente a nuestra mesa en el lugar de siempre.  He traído el gorrito rojo y blanco que te compramos un día como hoy para que te lo pongas y vuelvas a posar con facha de Santa Claus.                                            

Vivir sin ti no será tan difícil porque has muerto pero no te has ido. Seguirás siendo el compañero, el  terapeuta, el  amigo. Y el “ángel” de luz con pelos que llegó a esta casa hace 14 años cuando  la partera Sofía  te rescató de la niebla y te entregó a la familia que tanto te ha querido.                               

Te amé sin pasión ni locura, más que tu cara bonita  amé la serenidad y la  paz interior que a  mí me faltaba.                                                                              

Tu corazón de pájaro late en el parque donde tú jugabas con el viento y con los niños que te acariciaban. Tu cuerpo inerte duerme en la fosa que excavamos  junto a tu madre Suka; y cuando vuelva la lluvia a humedecer la hierba y  las  raíces de las plantas tú subirás a mirarnos en las flores multicolores de las hortensias del jardín.