Ecuador: ¿llega la “muerte cruzada”?

Usted empezó su gobierno, presidente Guillermo Lasso, confrontando a un enemigo invisible y durante  4 meses se ha empeñado en lidiar con él; ahora  tiene al frente a una coalición de adversarios conocidos que buscan destruir su gobierno y la democracia. Su primavera se está desvaneciendo y llega el invierno con tormentas.

Los oponentes políticos no le perdonan que haya tenido éxito en la campaña de vacunación para combatir la pandemia y no les interesa sus planes para enfrentar la crisis económica y laboral que atenaza al país. Por eso se han empeñado en torpedear el proyecto  de “Ley Orgánica de Creación de Oportunidades, Desarrollo Económico y Sostenibilidad Fiscal” y mantienen atascado el documento que usted envió a la Asamblea. Ellos saben que sería una herramienta fundamental para su  gobierno  durante los próximos 3 años y medio y prevalidos en los votos que tienen en la legislatura utilizan su debilidad política para arrinconarlo. Nada es transparente en el poder  legislativo: El caso “Pandora papers” sobre los vínculos del presidente con compañías offshore y fideicomisos de Panamá, que exige una investigación detenida e imparcial, se lo ha entregado a una comisión integrada por opositores.

No aceptan sus afanes de cambiar el país, señor Lasso, porque usted se negó a pagar el precio indecoroso que le exigían para darle gobernabilidad a cambio de convertirlo en rehén. No hay posibilidad de acordar con decencia con el obstruccionismo que busca la inmovilidad y se burla de los  intereses de la nación.  Quienes  apostaron por su fracaso antes de que empiece a gobernar se han unido para bloquearlo. Populistas de izquierdas y derechas están juntos  para conspirar contra su gobierno: le piden que renuncie, inducen a la Asamblea a dar un golpe de Estado y anuncian con descaro que la cuenta regresiva ha empezado.  

Los enemigos de la democracia le empujan a  la guerra porque no conciben  el valor de la armonía y de la paz.  ¿Es posible gobernar junto a líderes hostiles y salir avante? Pienso que si es posible, cuando hay un mínimo de decencia política. La guerra también tiene normas que las partes deben  respetar.  

Los esfuerzos para conciliar y demostrar la rectitud de sus actos son inútiles, presidente. A los  obcecados y los golpistas solo les interesa su derrota.  Ellos le han dejado sin alternativas, pero  usted no permitirá que dinamiten la democracia y usará oportunamente recursos constitucionales como disolver la Asamblea Nacional a través de  la “muerte cruzada”.  Recurso riesgoso, pero hay que cruzar el río si la reputación y la patria están en juego.

No simpatizo con su ideología política y no voté por usted. Como muchos ecuatorianos estoy hastiado del pillaje, la mañosería y la indecencia y me duele mi país. Quizá su gobierno sea la última oportunidad para evitar que el Ecuador regrese a manos de políticos indignos que en nombre de la democracia se han empeñado en destruirlo por muchos años.

Ojalá acierte en su decisión y lo haga oportunamente. Ya no le queda tiempo.

La vida no vale nada

Foto: Segurad.com

Salieron los monstruos, agredieron con ferocidad,  asesinaron con saña; con puñales, granadas, fusiles, pistolas, dinamita llevaron el infierno a la prisión. No son monstruos, son seres humanos, o se parecen. Habitan en una cárcel del Ecuador, un ex país de paz, donde el odio ha infestado a la sociedad, la violencia y la muerte caminan libremente por las calles y ciudades del país.

Hombres inermes,  aterrorizados, se cubrían la cara y el cuerpo con los brazos mientras las balas y artefactos explosivos caían de las terrazas y los cuchillos salían de los patios y las esquinas. Los minutos de terror parecían siglos hasta que los agentes llegaron. Decenas de policías  no lograron neutralizar a los violentos y debieron multiplicarse por cientos para frenar  las atrocidades y controlar el caos.

Los agentes tropezaron con más de una centena de cadáveres con expresiones de terror en las caras yertas, cuerpos calcinados y mutilados, brazos y piernas cortados, decenas de heridos agonizando, una docena de cabezas rodando por los patios. La llegada de Los gendarmes armados frenó el desate brutal de los criminales e impidió que terminen jugando un macabro partido de  fútbol con las cabezas ensangrentadas, como lo hicieron meses atrás en otra prisión.

Choneros, Pipos, Lobos,  Tiguerones  y otros grupos de narco asesinos, apadrinados por carteles transnacionales, habían convertido a la prisión en campo de guerra disputándose el poder del mercado de la droga que gobierna a las prisiones ecuatorianas desde hace varios años y que ha logrado instalar un estado fáctico dentro del Estado constituido que ha perdido el control del crimen organizado.

El gobierno que tomó el poder hace 4 meses se vio forzado a encarar el efecto de las herencias malditas que le dejaron sus antecesores, mientras algunos ciudadanos miraban indiferentes  y hasta complacidos el último capítulo de la serie de masacres penitenciarias  que sigue exterminando delincuentes en un Estado inconsciente que se ha negado a rehabilitarlos.  

El Ecuador convive con 2 seres tenebrosos que se han burlado de su gente robando el valor de la vida y familiarizándolo con la muerte: El virus misterioso que llegó hace 2 años, dejando un reguero de cadáveres en las calles y colapsando cementerios, empieza a alejarse después de matar a más de 30.000 personas; y la pandemia con rostro humano que asesina sin piedad en las barriadas humildes y en los centros de reclusión, en donde ha eliminado centenares de presos de forma violenta, continúa inamovible sostenida por el poder tenebroso de la narco mafia.

La raza humana ha escalado alturas insospechadas con la ciencia, la tecnología, el arte y ha descendido a categorías ínfimas con la venganza, el odio y la crueldad. Los humanos que se ceban matando a otros humanos  son seres infrahumanos. Los animales matan para saciar el hambre, los humanos envilecidos por el poder y la codicia matan por maldad.  

Si convivimos  con el odio, si asesinamos la moral, si contemplamos el secuestro de la justicia, si cohabitamos con la indiferencia, si la sociedad no cambia la vida no vale nada.

“La vida no vale nada cuando otros se están matando / Y yo sigo aquí cantando, cual si no pasara nada».

 



Saudades de la casa

La casa  que pintan los últimos soles de verano  no es la misma, el paisaje no es el mismo, ni la gente; no somos los mismos ni queremos serlo, no hay vieja casa ni casa nueva  solo la casa, nuestra casa. Aquí amamos, reñimos  respiramos. Vivimos. El tiempo que queda  viviremos aquí con soles o con lluvias.                                     

¿Estamos viejos?  Saudades inevitables pintan la casa de risas y de penas, de humo de leños verdes, de hijos que han partido, de azulinas, palmeras, molles muertos; de conejos y perros enterrados.                                                                

Yo te miro, y me miro silente entre maderos y ladrillos, en la chimenea que fue,  en descolorido cuadro, debajo del jardín. Miro la casa donde anidaban gorriones,  desayunaban colibríes,  gritaban guitarras, rodaban canciones.                                                                 

Aquí no ha entrado la ausencia y el olvido, un peludo fiel comparte tus ternuras y las mías. La casa de los viejos no está vacía, la hierba está cortada y la nostalgia escondida en la memoria.                                                                  

La casa ha florecido, han amanecido primaveras de hortensias, tus manos han tejido madreselvas, telas y tijeras han alumbrado  corolas de lirios y zarcillos rojos;  perfumas de café las mañanas y esperas las campanas del domingo, en tu festivo silencio.                                                                             

El tiempo viejo y el tiempo nuevo se abrazan en las ventanas, no hay melancolías atravesadas, no hay edenes perdidos y cielos por venir; el tiempo los reparte cuando los hijos llegan y los guarda en baúles nuevos  mientras los nietos juegan detrás del alba con jilgueros, a las escondidas.

FOTOS Archivo Voltaire

 

La puta vejez del perro Ogu                                                           

Ogu se  tumba rendido en el kikuyo, sonríe con la cola y agradece el paseo matinal con su tibia lamida. Este septiembre no es el mismo para él: se le escapan las mariposas del parque,  ya no se embriaga con la fragancia de las flores del jardín y no devora su plato de comida con la avidez de siempre. Arrastra cerca de 90 años de humano y eso es mucha carga para cualquier perro, también para él.                                                                                                                   

Sus patas están enfermas, su  cuerpo torpe y lento,  su energía se ha achicado, su audición se ha desgastado, ha decrecido su novelería, su memoria ha menguado, el frío le somete, dedica mucho tiempo para dormir; y ya no le quedan arrestos para bronquearse con otros  perros y perseguir a las perras hembras en la calle. Está muy viejo y su tiempo se acaba; pero su corazón no envejece, se muestra más cauto y sensato y su cara de eterno niño está igual de fresca y bonita.     

Ogu y los animales de su clase son tan familiares y tan extraños para los humanos que arrastramos el pasado y obsesionamos  el futuro. Para el can no cuentan los años, a él le importan más las lamidas que puede dar cada día para ganarse los arrumacos que tanto le gustan y los amigos que puede conseguir con su talante de perro bueno.

No se desespera por la vida y no sufre pensando en la muerte, sólo le importa disfrutar los días y las horas que le quedan. No le importa que el  pasado se haya ido y que el futuro llegue o no.

Ogu es un perro feliz, quizá,  porque no se somete al tiempo, ese tirano que nos atormenta a los hombres y a las mujeres y no tiene el ego enfermizo de la raza humana. Es feliz  porque la razón no le gobierna. Y tampoco usa voces y palabras para mentir, amar, o maldecir. Sus ojos profundos, sus  orejas suaves y su cola lo expresan todo.

A mi amigo perro ya no le quedan septiembres, o quizá muy pocos. Cuando su tiempo se haya agotado se irá en silencio, como cuando llegó, tal vez por la tarde, tal vez en la madrugada. No sé si tendrá tiempo de despedirse. Cuando el aire empiece a evaporarse y el corazón  no quiera caminar el perro no dirá “me muero” y se irá con un coro de gorriones, entre risas de niños y ladridos de perros felices.

Cuando termine su viaje  el cielo recogerá sus carreras locas, sus paseos gozosos; las montañas se vestirán con el color dorado de su pelaje y los que fuimos sus amores pintaremos la casa, que seguirá siendo suya, con su eterna sonrisa.

Ogu no dejará  puta vejez alguna porque nunca la conoció y no aprendió a maldecir la chochez como lo hacen los humanos.

Bella, Cerda y las Manuelas

Arriba, Bella Jiménez; abajo, Rosa Cerda

Mientras una asambleísta de nombre Bella y una asambleísta de apellido Cerda añaden más tintes obscuros a la atmósfera política del Ecuador, que se muestra turbia y contaminada, las 3 Manuelas, desde su histórica altura, siguen generando luz sobre la cobardía de una nación que se resiste a salir del pozo que lo mantiene atascada.

La Asamblea ha cumplido sus primeros 100 días de gestión manchada de gris y los legisladores han evidenciado su incapacidad para rescatar la imagen de esta función del Estado que terminó el período anterior bordeada de escándalos y con mínima credibilidad.

Hace 1 mes y medio la asambleísta Cerda desconcertó al país con un indecente discurso que hacía una apología de la corrupción: “Si roban, roben bien, justifiquen bien, pero que no se dejen ver las cosas, compañeros”.  Después de los aplausos de sus coterráneos vino el silencio cómplice de los  compañeros de la bancada legislativa; las evasivas de la asambleísta: “me sacaron de contexto”, “soy víctima de una persecución”; la insulsa actuación del Consejo de Administración de la Legislatura (CAL) que la sancionó con  suspensión por 8 días en el ejercicio del cargo. La arengadora regresará a su puesto y su vergonzosa prédica morirá en los archivos de la Legislatura.

La asambleísta de nombre Bella, quien se autodefinió como “humilde, trabajadora, honesta”, “mujer de fe y valores”   está acusada de recibir coimas de 2 personas que aspiraban a trabajar en su oficina como asesor y asistente.  En el primer caso se hizo una transferencia de $ 3000 al hijo de la legisladora y en el segundo ella habría recibido un cheque de $ 2500. Bella acusa a los más débiles, dice que sus asesores han hecho mal uso de sus equipos de comunicación personal. La legisladora ha sido expulsada de la Izquierda  Democrática, a la que estaba afiliada, mientras el CAL investiga las denuncias que podrían concluir en su destitución como asambleísta. Y podría también ser enjuiciada civil y/o penalmente por el manejo doloso de recursos del Estado.

Los vicios de la Asamblea han llevado a la población a no mirarla como el centro del debate nacional sino el centro del reparto de privilegios, centro de las ambiciones y de la codicia, centro de la corrupción. Esas flaquezas de la legislatura están  reflejadas en las actitudes de asambleístas como Bella y Cerda que han puesto al descubierto sus anti valores exponiéndose a críticas y burlas de la ciudadanía.

Las debilidades de los asambleístas reflejan las debilidades de la población que los eligió. Si los ecuatorianos no buscan en las urnas mujeres y hombres que los representen con transparencia y honor las Bellas y las Cerdas seguirán repitiéndose.

Quiero ser optimista y me acojo a la teoría de que no todo está podrido en el Ecuador. Considero que en la Asamblea sí existen legisladores,  aunque su número es bastante limitado, que representan a sus electores con decoro. Y en otras funciones del Estado también hay jueces  y fiscales que cumplen con las aspiraciones de los ecuatorianos que desean vivir con dignidad.

¿Y las Manuelas qué? Las 3 heroínas que sobresalen en las grandes páginas de la historia siguen brillando como garantes de honestidad, fe y perseverancia.  Manuela “la libertadora del libertador” nos legó su pensamiento político, su valentía  y su lucha revolucionaria;  Manuela la lideresa del 10 de agosto de 1809 empujó a los 60 conjurados a tomarse  la casa de gobierno para lanzar el grito de libertad; Manuela, la hermana de  Eugenio Espejo enfrentó con valentía los abusos del patriarcado, se convirtió en precursora de la enfermería y pionera de los movimientos sociales en el país.

Los deshonestos y deshonestas son ejemplo de lo que no se debe repetir, las mujeres y hombres íntegros y las grandes figuras de la historia son guías de los ecuatorianos que esperan dejar atrás las sombras de la noche  y orientar sus pasos hacia un nuevo amanecer.

 

¿Quién es este mesías con poncho?

¿Quién es este iluminado, dueño de  verdades infalibles que deben aceptarlas los gobernantes y gobernados para solucionar la pobreza, el hambre, la desnutrición, el desempleo y otros males que agobian al  Ecuador?

¿Quién este mesías con poncho que enfundado de extraña autoridad habla a nombre de 17,5 millones de ecuatorianos; pretende obligar al presidente que derogue los decretos que liberan los precios de los combustibles; y amenaza con el paro, invocando el “derecho a la resistencia”, si el gobierno no atiende a sus pedidos? 

¿Quién es este insurgente que con las armas de la violencia y el odio  pretende combatir a los que no piensan como él atacando la infraestructura del Estado con acciones terroristas?

¿Quién es éste indígena que pretende imponer en el país eso que llama “comunismo indoamericano” para reemplazar la democracia, el capitalismo y la civilización actual?

¿No es el mismo que en octubre de 2019 lideró los actos vandálicos que aterrorizaron a los quiteños, los vejámenes a policías y militares, el secuestro a periodistas, la destrucción de calles y parques, el incendio a la Contraloría y hoy se pasea campante burlándose de la justicia cómplice que no le ha exigido cuentas por esos actos de barbarie?

¿No es aquel que pretende vender la falacia de que la invasión de octubre no fue  solo iniciativa de la dirigencia indígena sino de las clases oprimidas y que Octubre fue un hito revolucionario que se repetirá si el gobierno persiste en los errores que él y la CONAIE denuncian a la ciudadanía?

¿No es aquel que a través de un panfleto publicado  junto a otras 2 personas amenaza con la insurrección popular que buscará la destrucción del  “Estado burgués” y con la imposición de una sociedad indoamericana si los gobiernos persisten en mantener el “capitalismo liberal”?

¿No es aquel que sueña seguir las huellas de Sendero Luminoso, la tenebrosa organización  que hace 40 años, de forma brutal, sometió a campesinos dirigentes sindicales y autoridades; atacó a los bienes públicos y privados, al personal policial y militar y a la población civil más pobre del Perú?

Todos conocemos al actual dirigente de la CONAIE que hace cerca un año, durante 11 días, junto a otro líder también indígena, conmovieron a la sociedad ecuatoriana con  acciones vandálicas que pretenden repetir; al opositor que con el ánimo de amedrentar al gobierno lo amenazó con un paro cuando el presidente cumplía su primera semana en el poder.

El dirigente representa solo al 7 % de los habitantes del Ecuador pero la población y el gobierno no deben ignorarlo. Este líder campesino es un peligro palpable, por su terquedad y por su dogmatismo que lo convierte en  dueño de la verdad.

Con desparpajo y audacia maneja la amenaza, el ultimatum y el chantaje para obtener sus propósitos. Dice que acepta el diálogo propuesto por el gobierno pero bajo sus condiciones: no quiere asistir el 20 de agosto, día señalado por el gobierno, sino 4 días más tarde; y exige también que la reunión sea pública para tener a su disposición un amplio auditorio que le escuche en todo el país.

El presidente de la república debe mantener el diálogo abierto con todos los sectores, debe gobernar con firmeza a toda la nación, sin favorecer ni perjudicar a nadie, pero debe actuar sin  temores ni temblores para imponer la ley y el orden en el país.

Leonidas Iza y Jaime Vargas lideraron la invasión a Quito en octubre de 2019

 

 

Han robado la antorcha de la libertad en Quito

La columna que conmemora a los héroes del 10 de agosto de 1809 en la Plaza de la independencia  ha sido mancillada por asaltantes que han escalado a la cumbre  para  atracar la tea que encendieron  los patriotas quiteños que iniciaron las luchas por la independencia en el Ecuador.

Este 10 de agosto de 2021 Quito está a oscuras, sin la luz que estalló en su cielo hace 2 siglos en la mañana del 10 de agosto, y las campanas de las iglesias que despertaron, entonces, a la ciudad han enmudecido.

Desde 1906, cuando fue inaugurado el monumento por el presidente Eloy Alfaro, la dama de la independencia que sostiene la antorcha de Quito, ha simbolizado el fin del oscurantismo y la entronización de la  razón que ilumina al país y a la región;  y desde su pedestal de piedra ha presenciado el desfile de gobernantes ilustres y de aventureros que han habitado las casas de los gobiernos nacional y municipal, situadas frente al  monolito.

Durante los últimos años las columnas dóricas y la estatua del monumento se han ido cubriendo de vergüenza y de mugre hasta terminar mancilladas por  políticos inescrupulosos de derechas y de izquierdas que han instado la indecencia frente al símbolo libertario.

Quito “Luz de América” está asustado  y paralizado. Por primera vez en su historia la ciudad ha visto con vergüenza la remoción de un alcalde inepto y deshonesto, procesado por actos de corrupción que lo implican directamente a él, a familiares y amigos.

La ciudad está abandonada desde hace 2 años. Eso permitió que sea invadida y aterrorizada  hace varios meses por  pandillas criminales que dejaron muerte y destrucción.  

La capital del país se encuentra postrada con un  alcalde defenestrado que hace fizga de la justicia y de la ley, un alcalde designado para sustituirlo que ha salido corriendo ante el regreso del intruso y una institucionalidad jurídica que le ha desamparado. 

Quito está inerme con una Corte de justicia conformada por jueces que se mueven entre la corrupción y la ignorancia y generan sospechas, con un Consejo de la judicatura dirigido por jueces indecorosos, con un Tribunal Contencioso Electoral indeciso, con una Corte Provincial de Justicia que luego de llamar a juicio al alcalde y otras personas acusadas del delito de peculado  hasta el momento no ha fijado audiencia de juzgamiento.

¿Qué hacer para rescatar a Quito?                                                                                  Hace 212 años un pequeño grupo de 60 conjurados, presididos por una dama valerosa, se lanzaron a las calles y a la Plaza grande para estallar el grito de libertad e invadieron la casa de gobierno para comunicar al presidente de la Real Audiencia, Manuel Ruiz de Castilla, que ha cesado en el cargo.

¿Acaso los quiteños del 2021 esperan la llegada de otra Manuela Cañizares que sacuda a los timoratos y se ponga a la vanguardia para ir a recuperar la ciudad?: “Hombres nacidos para la servidumbre ¿De qué tenéis miedo…? ¡No hay tiempo que perder…!”.

Manuela Cañizares, heroina de la libertad

 

Lo que nos dejó Tokio 2020

La llama olímpica se ha extinguido hoy en Tokio pero seguirá brillando en Ecuador.

Dos levantadoras de pesas y un ciclista son los humildes deportistas ecuatorianos que se atrevieron a invadir la morada de los dioses en estas olimpiadas. Ellas y él no lucharon con sus competidores sino  con ellos mismos, nunca bajaron  la cabeza, cayeron y se levantaron varias veces,  aprendieron perdiendo y se hicieron grandes en la adversidad.

Richard Carapaz, el ciclista que aprendió a conquistar la gloria en las grandes competencias europeas, derrotó a rivales que parecían invencibles y  consiguió la segunda medalla olímpica dorada en la historia de su país arrancando lágrimas y delirios en los aficionados del Ecuador y la región. El sencillo “mijin” ha saltado de un pueblito perdido entre las montañas del Carchi al podio más alto de las olimpiadas.

Neisi Dajomes y Tamara Salazar son las primeras mujeres ecuatorianas que con tenacidad sorprendente han logrado atrapar las preseas de oro y plata en un deporte que parecía destinado exclusivamente a los varones. Las bellas deportistas de raza negra lucieron orgullosas sus turbantes multicolores reivindicando su condición de afro descendientes y demostrando al mundo que la halterofilia no tiene género ni raza.

En la capital de Japón los campeones ecuatorianos no hallaron los palacios de cristal donde habitaban los dioses de la mitología griega; pero lograron superar el escarpado camino que conduce a la cumbre con la práctica permanente de una rígida disciplina que parte del control de las emociones y  enfrentar situaciones adversas con actitud positiva  hasta dominar la voluntad y obtener la mejor salud física y mental.

Si nuestros competidores se habrían contentado con hacer solo lo que pueden habrían sucumbido pronto y ni siquiera  habrían formado parte del grupo de seleccionados olímpicos.  Su trayecto estuvo sembrado de caídas, lesiones, golpes, agresiones y marginaciones que no excluyen acosos y chantajes. No permitieron que el miedo detenga su hambre de gloria y el triunfo les sorprendió antes de lo esperado.

Tokio 2020 ha sido la gran revelación del deporte ecuatoriano. Ha patentizado que las chicas y los jóvenes del país tienen vena de campeones y ha evidenciado la necesidad de que el Estado investigue al COE, las federaciones de las diferentes disciplinas deportivas  y las  instituciones que manejan la cultura física del país para poner la casa en orden y desterrar las prácticas  corruptas.

¡Gracias Richard, Neisi y Tamara, los atrevidos (as) de Tokio! Sus trofeos de vencedores  (as) son símbolos radiantes para la juventud ecuatoriana y un grito que sacude a todos los pobladores de la nación para enterrar el desánimo y levantar la cabeza con la voluntad y la fe que han derrochado ustedes y aquellos deportistas ecuatorianos que con tesón ejemplar han conquistado diplomas y menciones.   

 

¿Qué pasó con mi lindo Ecuador?

Ecuador el país de los volcanes misteriosos, las playas fascinantes, las selvas lujuriantes; el de la gastronomía incomparable; el de la gente hospitalaria y amable yace  inerme y ennegrecido.  “El paisaje exuberante no es lo mejor del país, lo mejor es su gente”.  ¿Y los ladrones?

No me refiero a los que asaltan y matan sin piedad, me refiero a los que asesinan la decencia en oficinas públicas y privadas; a los que  exhiben con descaro el producto de su rapiña y su codicia: casas, departamentos, oficinas, autos de lujo; a los insolentes que caminan orondos por  las calles de una nación en donde las leyes se han expedido para apuntalar a la política corrupta y la administración de justicia se ha estructurado para amparar la inmoralidad y la indecencia.

El Ecuador no consigue salir de la sorpresa que ha provocado la frase pronunciada con osadía por una oscura legisladora proveniente de la Amazonía  que ha logrado graficar con su torpeza la cultura del robo que envuelve a la política ecuatoriana. “Si roban roben bien, justifiquen bien…” En el lindo país robar no es un acto de vergüenza, es una muestra de temple y coraje. “¿Yo ladrón? Pruébenme”, “Me envidian porque no pueden hacer lo mismo”, “¡Robé y qué!”

El país tampoco entiende el cinismo de la bancada legislativa que protege a la novel asambleísta, argumentando que es un simple exabrupto, y maniobra para evitar una sanción en contra de Rosa Cerda. Así se llama la asambleísta que con su pasmoso discurso induce al pecado del robo y que, por eso, debería estar fuera de sus funciones enfrentando las acciones legales pertinentes si en el primer poder del Estado existiría el decoro y la transparencia.

Las mafias han secuestrado al país. Están en todas partes, en la política, en la justicia, en las cárceles. Ecuador vive una de las transiciones más difíciles de su historia. El nuevo presidente de la república y el nuevo  alcalde de Quito, conscientes de esta coyuntura, deben trabajar con firmeza y honestidad. El país los vigila para premiarlos o censurarlos. Ellos están obligados a restaurar la decencia, la democracia, la justicia y la institucionalidad que le han arrebatado a la república durante los últimos 3 lustros.  

La nación ecuatoriana está en compás de espera. Hace pocas semanas la mayoría de la población luego de conocer los resultados de las elecciones presidenciales exclamaba “Nos salvamos” y hace pocos días los quiteños celebraban la salida de un alcalde inmoral. Es poco tiempo para juzgar a las nuevas autoridades pero el país y la ciudad los están vigilando. Los códigos de ética no deben ser lindos enunciados para apantallar los planes de gobierno.  Si esos códigos no contienen normas obligatorias y sancionatorias para controlar la conducta de los funcionarios públicos no servirán de nada.

Presidente Guillermo Lasso y alcalde Santiago Guarderas, mientras ustedes no presenten planes de control ejecutables para erradicar la corrupción endémica del país y no barran la basura que les han heredado sus antecesores debajo de las alfombras, el Ecuador y su ciudad capital seguirán sucios y contaminados. Es indispensable fumigar al Municipio metropolitano de Quito. Y a los poderes e instituciones del Estado también.

¿Quién le hace caso a Richard Carapaz?

“He sido un deportista que ha salido sin el apoyo del país, nunca han creído en mí y este oro me pertenece a mí y a todos los que me apoyaron en su momento”. 

El que se lamenta es el campeón olímpico de Tokio 2020 dolido por el quimeimportismo de las autoridades del Ecuador, su país. La indignación del ciclista desvela el bochornoso lavado de manos de quienes manejan el ciclismo  ecuatoriano. Y muestra la orfandad del pedalista que ha acudido a instituciones del extranjero para representar con dignidad a la nación en el evento más significativo del deporte mundial: “Cuando hemos venido aquí con Jonathan (Narváez) hemos tenido que rebuscárnosla, buscando a alguien que nos de masajes porque no teníamos. Hemos venido solos y pedimos que nos colaboren y han sido los equipos europeos quienes nos dieron la mano cuando lo necesitamos”

Y tras el abandono la frescura del ministro de Deporte, Sebastián Palacios,  que  solo ha reaccionado ante el oro olímpico del campeón: “De acuerdo con Richard Carapaz. ¡Las cosas tienen que cambiar! Desde que llegamos estamos cerca de él. Si antes el deporte no era prioridad, ahora lo es. Si antes no tuvo apoyo, hoy estamos en el Ministerio de Deporte para cambiar las cosas y ser su mejor abasto!”. Usted no debe eludir responsabilidades con declaraciones ambiguas, señor ministro. Si  estuvo cerca de los deportistas desde que llegó a Tokio, como lo ha manifestado,  ¿porqué no se preocupó de atender oportunamente las necesidades de los ciclistas y deportistas de otras disciplinas que también tuvieron que arreglárselas solos?

Carapaz no solo es un gran deportista, es un hombre que ha sabido enfrentar con altivez a quienes lo han marginado y defraudado.  Nunca ha reclamado privilegios para él y cuando ha solicitado ayuda le han lanzado las puertas en la cara. 

La historia de Richard Carapaz es la historia de un ciclista relegado por la dirigencia del deporte ecuatoriano. A la desidia del Ministerio del Deporte se suman las irresponsabilidades del COE que no ha aceptado sus errores  y ha llegado a llamarle mentiroso;  y la actitud censurable de la Federación Ecuatoriana de Ciclismo que ha perseguido a Carapaz, se ha negado a  reconocer la categoría de deportista de alto rendimiento que le correspondía y le ha obligado a refugiarse en el ciclismo colombiano que ha contribuido a la formación profesional del ciclista.

La figura del héroe olímpico y triunfador de las grandes vueltas de Europa resulta extraña e incómoda para la dirigencia del deporte ecuatoriano generalmente manejada por ineptos, corruptos y mafiosos.

Decorosa la actitud del presidente de la república que ha llamado a Carapaz para felicitarle por su triunfo. Pero eso no basta, el gobierno debería hacer un homenaje público al campeón para desagraviarlo a él y a los deportistas maltratados por los impresentables dirigentes.  Si  el mandatario quiere componer y transparentar el manejo de la cultura física en el Ecuador debe intervenir según sus competencias en el sector dirigencial. Y debe hacerlo ya, antes de que se vuelvan a re editar los capítulos vergonzosos del ministro “comecheques” o del ex dirigente de la Federación Ecuatoriana de Fúltbol que fue sancionado por la FIFA a causa de recibir sobornos y condenado por la justicia ecuatoriana a 10 años de cárcel por lavado de activos.