
Ya está en Carondelet, presidente Guillermo Lasso, se ha hecho real el sueño que hace muy poco se esfumaba. Es alentador oírle que va a gobernar con “democracia, democracia y más democracia”, esa palabra esquiva que exige tolerancia, equilibrio, lealtad, encuentro y solo se la consigue con transparencia, voluntad, liderazgo y firmeza.
Usted asume un compromiso muy grande no solo con el pueblo que lo ha elegido sino con los 17 millones y medio de ecuatorianos que se mantendrán vigilantes de manera permanente para demandar el cumplimiento de sus responsabilidades y promesas.
La democracia se construye día a día, presidente, y usted se ha comprometido a esa tarea: “Más que un sueño, serán acciones dirigidas por un Estado eficiente para erradicar el hambre, la enfermedad, la falta de educación, el abandono…”. Se ha comprometido a levantar un país con elevados niveles de desempleo, preocupante desnutrición, deficitaria salud, inseguridad permanente, una pandemia brutal que su antecesor no ha tenido la capacidad de enfrentarla. Y también se ha obligado a desterrar a los caudillos mesiánicos, a los iluminados, a los que “ambicionan todo el poder y terminan pidiendo clemencia por los crímenes que ocurren cuando ese poder se les va de las manos”.
Para usted la política es el arte de lo posible aunque para otros es la fuerza del engaño. El pacto fallido ha quedado atrás pero no debe olvidar al viejo zorro y el conde Drácula. Ellos no lo han perdonado y están listos para colocar piedras en su camino. En cualquier momento llegarán vendettas, amenazas, presiones, chantajes, golpes.
El vampiro no se ha convertido en un humano amistoso y cordial como algunos piensan. Este Drácula es frio y calculador, usted ya lo conoce, sus golpes son arteros, aunque esta vez haya fallado. El conde y su pandilla no están agotados ni les importa la semiparalización del país y la angustia de los ecuatorianos. Ellos mastican rabia contenida porque se les ha evaporado la impunidad y la posibilidad de tomarse los órganos de justicia y de control que habrían planeado repartirse con el aliado. Los aliados no van a permitir que usted tenga gobernabilidad, prevalidos de sus 65 votos lo van a asediar desde la Asamblea.
La conquista del poder le ha demandado tiempo y paciencia, pero ejercitarlo es una aventura impredecible. Durante los próximos 4 años caminará entre la cumbre y el abismo, gobernará rodeado de detractores y aliados con quienes deberá buscar acuerdos con tacto y sagacidad. La política es muy dura, genera ambiciones y puede ser traicionera. Si usted necesita confiar en sus aliados no debe hacerlo a ciegas, el enemigo puede estar dentro de casa.
Usted sabe que si no maneja el poder con cautela puede estallarle en las manos, y ha decidido, por eso, borrar de su mandato la prepotencia y el autoritarismo. “Mi fuerza no nacerá de cuán alto alce la voz para gritar, sino de cuánto escucharé al pueblo antes de hablar».
“Bienvenidos al Ecuador del encuentro, gobernaré para todos”. Satisface a amigos y enemigos saber que usted ha elegido el camino de la paz, la armonía y la conciliación. Pero su responsabilidad de mandatario le impone también sujetar el timón con firmeza sin que le tiemble la mano para imponer el orden y el respeto a la ley con entereza y severidad.
No queremos un gobernante autoritario que nos agravie y humille, tampoco un pusilánime, abúlico o indeciso; necesitamos un presidente que nos lidere con respeto y mesura, que ponga el pecho a las balas y se mantenga inalterable en la vanguardia.













