Lasso ¿democracia y más democracia?

Ya está en Carondelet, presidente Guillermo Lasso, se ha hecho real el sueño que hace muy poco se esfumaba. Es alentador oírle que va a gobernar con “democracia, democracia y más democracia”, esa palabra esquiva que exige tolerancia, equilibrio, lealtad, encuentro y solo se la consigue con transparencia, voluntad, liderazgo y firmeza.

Usted asume un compromiso muy grande no solo con el pueblo que lo ha elegido sino con los 17 millones y medio de ecuatorianos que se mantendrán vigilantes de manera permanente para demandar el cumplimiento de sus responsabilidades y promesas.

La democracia se construye día a día, presidente, y usted se ha comprometido a esa tarea: “Más que un sueño, serán acciones dirigidas por un Estado eficiente para erradicar el hambre, la enfermedad, la falta de educación, el abandono…”. Se  ha comprometido a levantar un país con elevados niveles de desempleo, preocupante desnutrición, deficitaria salud, inseguridad permanente, una pandemia brutal que su antecesor no ha tenido la capacidad de enfrentarla.  Y también se ha obligado a desterrar a los caudillos mesiánicos, a los iluminados, a los que “ambicionan todo el poder y terminan pidiendo clemencia por los crímenes que ocurren cuando ese poder se les va de las manos”.

Para usted la política es el arte  de lo posible  aunque para otros es la fuerza del engaño. El pacto fallido ha quedado atrás pero no debe olvidar al viejo zorro y  el conde Drácula. Ellos no lo han perdonado y están listos para colocar  piedras en su camino. En cualquier momento llegarán vendettas, amenazas, presiones, chantajes, golpes.

El vampiro no se ha convertido en un humano amistoso y cordial como algunos piensan. Este Drácula es frio y calculador, usted ya lo conoce, sus golpes son arteros, aunque esta vez haya fallado. El conde y su pandilla no están agotados ni les importa la semiparalización del país y la angustia de los ecuatorianos. Ellos  mastican rabia contenida porque se les ha evaporado la impunidad y la posibilidad de tomarse los órganos de  justicia y  de control que habrían planeado repartirse con el aliado. Los aliados no van a permitir que usted tenga gobernabilidad, prevalidos de sus 65 votos lo van a asediar desde la Asamblea.

La conquista del poder le ha demandado tiempo y paciencia, pero ejercitarlo es una aventura impredecible. Durante los próximos 4 años caminará entre la cumbre y el abismo, gobernará rodeado de detractores y aliados con quienes deberá buscar acuerdos con tacto y sagacidad.  La  política es muy dura, genera ambiciones y puede ser traicionera. Si usted necesita confiar en sus aliados  no debe hacerlo a ciegas, el  enemigo puede estar dentro de casa.             

Usted sabe que si no maneja el poder con  cautela puede estallarle  en las manos, y ha decidido, por eso, borrar de su mandato la prepotencia y el autoritarismo. “Mi fuerza no nacerá de cuán alto alce la voz para gritar, sino de cuánto escucharé al pueblo antes de hablar».

“Bienvenidos al Ecuador del encuentro, gobernaré para todos”. Satisface a amigos y enemigos saber que usted ha elegido el camino de la paz, la armonía y la conciliación. Pero su responsabilidad de mandatario le impone también sujetar el timón con firmeza sin que le tiemble la mano para imponer el orden y el respeto a la ley  con entereza y severidad.

No queremos un gobernante autoritario  que nos agravie y humille, tampoco un pusilánime, abúlico o indeciso; necesitamos un presidente que nos lidere con respeto y mesura, que ponga el pecho a las balas  y se mantenga inalterable en la vanguardia.  

Llori hace llorar a los corruptos

Antes de entrar a la sesión inaugural de la Asamblea nadie pensaba en ella; 36 horas después, cuando fracasaban los intentos por elegir al candidato socialcristiano, surge de pronto su nombre y los 137 legisladores logran, por fin,  elegir a su presidente. Se llama Guadalupe Llori, proviene de la Amazonía, milita en la agrupación indígena Pachacutik y se ha convertido en la mujer que hace gemir y berrear a la pandilla, a su inefable jefe y a otros jefes, también.

El jaleo aparece cuando el presidente electo decide  abortar el  pacto vergonzoso que el PSC y su propio movimiento CREO habían acordado con la agrupación correísta UNES. Guillermo Lasso interviene para impedir que el país se precipite en la aventura impúdica programada por los capos del socialcristianismo y el correísmo  para crear una Comisión de la verdad  que debía buscar  la absolución de los delincuentes que  han asaltado al país durante 14 años y otras condiciones no confesadas.

¿Traición?  Si, traición a un acuerdo indecoroso que pretendía reinstalar la indecencia y la inmoralidad y terminar de  frustrar a un pueblo que veía apagarse la pequeña luz que se había encendido tras la elección de Lasso.

Queda un ganador: el Ecuador; y 2 grandes perdedores: Nebot y Correa. El primero había triunfado junto a Lasso en las elecciones del 11 de abril y ahora acaba al margen de la presidencia, las vicepresidencias de la legislatura y fuera del CAL. El otro personaje es aquel que con extraño tono conciliador aceptó la derrota del 11 de abril y con expresión más sorprendente aún escribió: «Suerte a Guillermo Lasso, su éxito será el de Ecuador. Solo le pido que cese el “lawfare” que destruye vidas y familias». Hoy acumula 2 derrotas continuas: las elecciones para presidente de la república y la elección de presidente de la Asamblea que él esperaba convertirla en una fuente de poder.  

¿Qué ha ganado Lasso y qué ganamos todos? Al demostrar que un acuerdo circunstancial y tramposo se puede y se debe desbaratar, si se trata de favorecer el bien común, el gobernante electo se ha liberado de las trampas del correísmo y el utilitarismo político del partido socialcristiano; ha sacado del paso a los condenados por delitos de corrupción que se frotaban las manos esperando la ansiada impunidad; se ha liberado de los chantajes a los que le habrían sometido los 49 votos de UNES. Y, lo más importante, ha recuperado la credibilidad que estaba a punto de perder ante el pueblo que lo eligió.

Si Lasso habría persistido en el error del pacto tretero hoy estaría condenado a complacer sin fin las exigencias de 2 cancerberos que le habrían sometido sin tregua. Él ha preferido beber el trago amargo del equívoco, rectificar a tiempo, salvar su gobierno y salvar al país de un embarazoso reencuentro con delincuentes que ahora deberán pagar sus culpas sometiéndose a los dictámenes de la justicia y de la ley.

De los errores se aprende, presidente Lasso, cuando se actúa sin soberbia y sin tozudez. ¿Y qué pasa con la presidenta Guadalupe Llori? La nación espera que actúe con la rectitud y el acierto que exige su elevada función y no despilfarre la oportunidad brillante que la ha dado a ella y al pueblo indígena.

¿Está preparado Lasso para jinetear un caballo brioso?

El presidente electo aún paladea el sabor de la victoria. Hasta el  24 de mayo cuando se suba al corcel que deberá guiar en los siguientes 4 años. Lasso no debe esperar un caballo de paso fino sino un potro peligroso que puede lanzarle al piso.

En un país complicado como el Ecuador de 2021 Guillermo  Lasso deberá enfrentar retos enormes: manejo del déficit fiscal  marcado por ingresos  públicos insuficientes para cubrir gastos que superan los 4 mil millones de dólares, pago de obligaciones pendientes, creciente deuda pública adquirida con organismos internacionales, crisis económica y social  ahondada por la pandemia, escándalos de corrupción, avance incontenible de la delincuencia, marcado desempleo, pobreza creciente.

A eso se suman las promesas de campaña: vacunar a 9 millones de personas en los primeros cien días de gobierno, elevar   el salario básico a $ 500 mensuales, crear dos millones de empleos, construir 200 mil viviendas rurales. No más entrar a Carondelet y las manecillas del reloj empezarán a marcar los primeros cien días en los que deberá anunciar, también, “los grandes proyectos de reformas legales que se requieren para transformar al país”. La reforma tributaria resulta indispensable para trabajar el plan económico, y sin una reforma laboral integral no podrá activar  acuerdos que concilien los intereses de trabajadores y empleadores. Dos proyectos ambiciosos que deberían enviarse a la Asamblea de manera prioritaria.

Quizá la reforma más importante sea la reforma de la Constitución vigente. La agenda política del Presidente electo contempla la convocatoria a una consulta popular para eliminar el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, “que no tiene razón de existir”. Pero no debe olvidar que las tropelías que han asediado al país desde hace 14 años se sostienen en la constitución correísta y debería, por eso,  solicitar una consulta popular que permita limpiar las trabas que pueden  obstaculizar los cambios que espera aplicar para rescatar el país.                                   

¿Cómo cumplirá Lasso sus promesas y obligaciones? El ha anunciado que no aumentará los impuestos sino que eliminará algunos y reducirá otros. Pero sin  medidas de ajuste no estará en condiciones de optimizar el funcionamiento del Estado, él sabe que  es necesario imponer obligaciones que pueden resultar dolorosas pero son necesarias. Por eso deberá conciliar para que los ajustes no resulten traumáticos y no golpeen a los más vulnerables. Sin duda,  un reto complicado.

Los desafíos del gobernante electo exigen el apoyo de la sociedad civil y de las fuerzas vivas de la nación. “El momento que vive el Ecuador requiere de un gobierno de unidad”. Él lo sabe y sabe también que el diálogo es la clave para lograr la unidad nacional. ¿Cómo lograrlo?  Sin duda, con un manejo sagaz de la negociación política. Tema espinoso y complicado pero urgente que debe enfrentarlo con oportunidad y firmeza.    

Lasso conquistó el poder venciendo en las urnas al correísmo, está seguro que este movimiento puede convertirse en peligroso opositor y debe, por eso, empezar el diálogo por ahí. Conversar, proponer, escuchar no es acordar. Pero podrían compartir acuerdos en temas que beneficien a la colectividad y a los desposeídos y que permitan sacar al país de la crisis. Lo que no se debería es contemporizar con la impunidad, las amnistías, los indultos o prestarse a mantener residuos  de la trama que asaltó a la democracia del Ecuador durante la década perdida. Eso implicaría caer en la socarronería política, una trampa que cobraría precio muy alto.

Con voluntad firme, decisión y constancia el presidente puede  alcanzar las metas que se propone. Pero también necesita una buena dosis de audacia para enfrentar y tumbar a los enemigos que irán surgiendo en el camino.

Mi madre intemporal ha vuelto

El día que dejé mi casa hace como sesenta años mi madre se quedó en la parada de buses agitando las manos en el aire. Hoy ha vuelto a levantar sus manos para recibir a un viajero agotado de  caminos arrastrando heridas que sangran por dentro. Ella se llamaba Rosa y era linda como las flores de aroma relajante y pétalos  profundos. Hoy ha vuelto con su pelo lizo azabache, sus mejillas tibias que calentaban mis besos cuando corría a la escuela, sus palabras mansas que  temperaban mis desenfrenos, su mirada transparente que me platicaba en silencio, su tristeza de hebras blancas que tejían ternuras.  La Rosa sin tiempo, ha venido para limpiar mis angustias y refrescar mi aliento. Es la rosa fresca de siempre, el tiempo no ha tocado su piel ni sus cabellos. Sus manos apacibles se deslizan otra vez prodigando caricias  hondas que bordan mis sueños.

Chuquiraguas para las madres indias

He traído un ramo de chuquiraguas para las madres indias que nos engendraron en el dolor y la brutalidad de los invasores blancos que las sometieron y violaron en nombre de dios. Las flores  más lindas de los andes para las  mujeres que transitan en nuestra sangre mestiza.

Mayo, el repartidor de flores nada ha traído para las madres indias que soportaron la pasión salvaje en vez del respeto y el amor que invocamos para nuestras progenitoras en el mes 5 de cada año.

Mayo no tiene vergüenza de las mujeres de cuerpos turgentes que despertaban instintos enfermizos en los invasores que las sometían y embarazaban a la fuerza para venderlas en el mercado.

Mayo no tiene memoria de las mujeres que enfrentaron la violencia  para criar a sus hijos con dolor y enseñarlos a respirar en el cielo  contaminado que les rodeaba.

Las madres indias y sus descendientes no necesitan las flores de mayo. Ellas son flores de todas las primaveras, por eso he traído un manojo de chuquiraguas para contemplar sus rostros en las flores silvestres con puntas de espino que alimentan colibríes en los  páramos andinos.

He traído chuquiraguas para las madres indias y sus descendientes que sin amilanarse nos enseñan a sufrir, amar y a rebelarnos contra los abusadores que siguen caminando en la mentira del nuevo mundo.  

La tristeza gris del 1 de mayo

Los espectros del virus y la corrupción han puesto de rodillas a los trabajadores por segundo año consecutivo. El 1 de mayo de 2021 los trabajadores volvieron a festejar el hambre, la explotación y  la desesperación.

En el Ecuador más de un millón de trabajadores han perdido sus puestos de trabajo y más del 80 por ciento conforman el ejército de desocupados y sub empleados. Solo 3 de cada 10 personas de la población económicamente activa tienen un empleo adecuado.

La crisis que empezó a sacudir la economía hace un año zarandeó a las empresas y generó numerosos despidos. En los últimos meses apareció un leve resurgimiento  que solo ha permitido que el 30% de las familias haya recuperado los ingresos.

En medio de la tormenta el tele trabajo emergió como tabla de salvación a la que se aferraron los sobrevivientes. Empresarios y trabajadores se treparon al flotador  pero los resultados han sido traumáticos para los segundos. Los empleadores imponen con rigidez las normas y algunos han precarizado el trabajo sometiendo al personal a jornadas agobiantes que afectan su salud física  y emocional, sin considerar  que las presiones disminuyen sus horas de sueño y descanso y reducen su rendimiento  

Los mayores abusos han surgido entre los docentes de establecimientos privados  que no reconocen las horas extras, mueven los horarios según su conveniencia, obligan a los maestros a adquirir materias primas e insumos y correr con los costos de luz e internet sin reconocer ninguno de  esos valores. Hay acoso descarado, en algunos casos se adeudan varios meses y se juega con el miedo de los trabajadores que para no perder sus puestos se abstienen de acudir a las autoridades y denunciarlos.

Los abusos se cobijan en la Ley Humanitaria que  a través de normas como el Acuerdo Ministerial MDT-2016-0190 ha precarizado el ambiente laboral del tele trabajador permitiendo la  reducción de sus ingresos hasta en el 40%. La norma mantiene errores y contradicciones que terminan perjudicando a los más débiles. También hay trabajadores que abusan pero su número es bastante menor.

Los trabajadores han encendido una vela de esperanza para limpiar la atmósfera  triste y  gris  de este 1 de mayo con la promesa del presidente electo de elevar el salario básico a $ 500 y crear dos millones de empleos. Guillermo Lasso ha ratificado su compromiso de “garantizar los derechos laborales y crear oportunidades” pero debe estar consciente que la incertidumbre no solo ha estremecido al estrato socio económico más bajo de la población. Con la pandemia la clase media ha empezado a arrugarse y a desmoronarse en la pobreza. El incremento de despidos en los segmentos público y privado y otros factores surgidos en los últimos 14 meses han golpeado con vehemencia a este sector causando una preocupante disminución que podría llegar al 30%. A eso se suman los nubarrones que empiezan a oscurecer a los pensionistas del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social que también acumulan tribulaciones.

El trabajo ya no es “el mejor remedio contra todos los males”. El virus y la corrupción lo han convertido en motivo de estrés cuando no aparece y en fuente de inequidad cuando respalda a los menos y exprime a las mayorías débiles.

El Ecuador se derrumba en la pandemia

Extenuado el Ecuador llega al borde del colapso sanitario. Los  médicos imploran el confinamiento para impedir que el país sucumba ante la pandemia. Piden decretar el confinamiento total para controlar las nuevas variantes del coronavirus que empiezan a invadir a  la población. “El país podría desembocar en una situación fuera de control y si no se toman las medidas urgentes y drásticas por parte de las autoridades pertinentes podríamos entrar en un caos” dice la Sociedad Ecuatoriana de Cuidados intensivos.

No hay crisis incontrolable cuando los gobernantes tienen decisión y firmeza para enfrentarla. Hace 400 años un papa salvó a Roma de la debacle sanitaria decretando medidas radicales para  evitar que la peste aniquilara a la ciudad. La epidemia que en 1656 mató al 55% de la población de Cerdeña, la mitad de los habitantes de Nápoles y el 60% de los residentes de Génova, en Roma solo afectó al 8%.  

El papa Alejandro VII dispuso desde el cierre de los portones de acceso a la ciudad hasta el confinamiento total. Prohibió las fiestas y concentraciones públicas, civiles y religiosas; suspendió las visitas diplomáticas, limitó las  actividades económicas y sociales; cerró los mercados para evitar el contagio; ordenó visitar las casas de los enfermos para auxiliar y registrar a los contagiados; otorgó ayuda económica a las familias que no podían salir de casa, entregándoles la comida por la ventana.

Alejandro VII, que ejercía la autoridad religiosa y civil, empezó aislando a la ciudad de Roma y prohibiendo el comercio con Nápoles y otras ciudades, y  cuando los contagios crecían previó la pena de muerte para quienes infringieran las normas. Con la rigidez de sus medidas logró reducir  el número de fallecidos a 9.500 personas del total de 120.000 que habitaban en la ciudad.

El Ecuador enfrenta ahora mismo, y desde hace un año y dos meses, una crisis sanitaria que se le ha ido de las manos al gobierno. En 2020 médicos señalaban que el ejecutivo desacierta porque no dispone de bases  científicas y técnicas, no cuenta con la infraestructura hospitalaria necesaria  ni de  test  para detectar y  tratar los casos. Y tampoco está preparado para controlar la transmisión e implementar medidas de prevención.

En abril del año anterior la peste había infectado  en Guayas  a 15.365, en Pichincha a 1.634 y  en Manabí a 1.886. Hoy los números han dado la vuelta y se han desbordado de manera alarmante: Pichincha  tiene 126 019 casos,  Guayas 47 324 y  Manabí 27 576.  En el país la cifra total de contagios llega a 361 154. 

Hoy la nación está igual o peor que hace un año. Entonces ya cundía el desacato en Quito y Guayaquil. Ahora los desobedientes se burlan de las autoridades, caminan sin mascarillas mientras comen y beben, se aglomeran, organizan fiestas en diferentes sectores de la ciudad y agreden a los agentes de control.  El número de muertos crece a diario, los medicamentos escasean, en la mayoría de hospitales las camas están ocupadas en un ciento por ciento, el personal sanitario está agotado y agobiado, las vacunas empiezan a llegar pero la inoculación es muy lenta  porque  no hay suficientes puestos de vacunación.  A la inestabilidad de los ministros de salud se suma un COE nacional lento e inoperante que nada lidera. Y el ejecutivo no se decide a priorizar el control de la crisis económica o de la crisis sanitaria.

Mientras el presidente vive sus últimos días en Carondelet  la incertidumbre hace presa del personal sanitario y la población. ¿Qué espera el presidente para decidir? ¿O es que pretende dejar que el nuevo gobierno solucione este problema?

El cheque en blanco de Lasso

Una película filmada hace 20 años cuenta la historia de un niño de 12 años que luego de ser  atropellado por un gánster recibe un cheque en blanco para cubrir los daños. Cuando el chico decide rellanar el cheque por un millón de dólares y cobrar el dinero en el banco aparece el delincuente para recuperar su plata.

El Ecuador no le ha entregado a Guillermo Lasso un cheque en blanco para que lo llene y lo cobre cuando él quiera. Un gran porcentaje de ecuatorianos votaron por Lasso para impedir el retorno de la pandilla que estaba a punto de lanzarse para terminar de arruinar al país. El ex banquero lo sabe y sabe también que la población espera que se conduzca como el presidente que tiene la impostergable tarea de emprender la recuperación de  la nación.

El cheque en blanco del presidente electo es para que rescate al país de  las torpezas y corruptelas que lo mantienen sumergido en la crisis sanitaria; y empiece a cubrir la escandalosa deuda que le heredan los antecesores que despilfarraron y saquearon los recursos del Estado.

Para crear puestos de trabajo para cientos de miles de hombres y mujeres que no esperan bonos ni limosnas sino un medio de ocupación honrado que les permita saciar el hambre y la angustia.

Para que reactive la economía impulsando la producción de petróleo, la explotación del agro, la minería y el turismo en un país que se sabe rico pero que vive rodeado de estrecheces y penurias.

Para que busque instrumentos constitucionales y legales que le permitan desterrar la corrupción, reinstalar las libertades y rescatar la justicia.

Para que instaure transparencia en los servidores del Estado cambiando despilfarro por austeridad e inmoralidad por honestidad y respeto.

Para que derrote la división, el enfrentamiento, el odio y logre unir a la nación.

Para que escuche la voz de los gobernados, respete los derechos de todos, defienda la justicia y deseche la impunidad.

El país se ha escapado de caer en una aventura que podía terminar en desastre, pero debe recorrer una ruta difícil y larga que tomará años de viaje. El líder debe encabezar la marcha llenándose de sensatez y firmeza para guiar con acierto a los pobladores.  

El grupo derrotado en las elecciones solo ha dado «un traspié”. Para no desentonar simula envainar las espadas,  sonríe  y se suma al coro de la democracia  pero no ha renunciado a volver…después de 4 años o cuando el presidente empiece a caer en errores, descuidos y contradicciones.

El Ecuador no debe seguir empantanado en  el canibalismo político, el juicio maledicente y la abulia de siempre. Esta  puede ser la última oportunidad. 

El dilema de no saber por quién votar

Nunca me he sentido tan confundido para sufragar. Ninguna de las 2 opciones me convence. Me resta anular el voto. Pero si lo hago arrojaría mi papeleta al tacho de basura y dejaría que otros decidan por mí. ¡Terrible dilema!

El domingo 11 el Ecuador elegirá al nuevo presidente de la república en medio de una democracia estropeada, con candidatos que no  generan confianza ni presentan opciones claras de gobernanza. Los equipos electorales exhiben propuestas y planes diseñados  para cazar adeptos. El candidato de la derecha representa a una coalición  desgastada, anclada a un pasado “non sancto”, sin propuestas claras para enfrentar la corrupción, la pobreza y el desempleo. El de la izquierda, tramposo y contradictorio, divulga propuestas torcidas llenas de populismo voraz y muestra desesperación por captar el poder  para allanar el camino  de regreso de los sentenciados y procesados de su pandilla. Y preparar el retorno del líder  de la banda que anhela completar su obra depredadora.

El voto nulo emerge como dedo  acusador de un sistema electoral de dudosa credibilidad que ha generado constantes irregularidades. Puede expresar   inconformismo, rebeldía, protesta,  y  rechazo a los 2 candidatos. Pero nada solucionaría. No archivo mi inconformismo, pero tampoco voy a prestarme para que la manipulación  y el caos invadan el país. Y no contemplaré impasible que el Ecuador se siga fracturando hasta caer en pedazos.

No quiero  que se vuelva a robar, matar, perseguir.  No quiero que se hagan obras para seguir robando. No quiero ver que pobres diablos se conviertan en nuevos ricos con plata del Estado. No quiero que la burocracia del sector público se siga llenando de incapaces y corruptos.

No quiero que se repitan los atropellos a trabajadores, maestros, indígenas, pobladores, estudiantes; ni que se acose  y reprima a quienes se atreven a criticar al gobernante.                               

No quiero que la prepotencia y el autoritarismo vuelvan a enjaular la libertad y la justicia.  No quiero que el insulto, el odio, la burla  y la corrupción retornen para perpetuarse en el poder. 

No quiero vivir en Borregolandia ni en Absurdistán.                                                                                        

No quiero que los horrores de Venezuela, Argentina, Nicaragua se instalen en mi país.

No voy a anular ni a regalar mi voto. Voy a votar en contra de la inmoralidad y el vicio. Voy a votar por mi familia y mis descendientes. Voy a votar para evitar que se hunda mi país.

Andrés delincuente no es

Están frescas en la mente de los ecuatorianos las  exhibiciones del “niño prodigio” que en los últimos días  ha llegado a perturbar a  todos con sus acrobacias en la cuerda floja. Historias surrealistas escritas por un joven privilegiado que actúa en el país del absurdo.

El candidato de la izquierda a la presidencia de la república posee inagotable capacidad para sorprender, engañar, desorientar al público. Político y mago, irrumpió en la escena pateando la dolarización,  anunciando en su blog  que tiene 2 formas para desdolarizar al Ecuador. En las redes  lo cayeron a patadas. Él no se inmutó, escondió el texto, lo borró e inventó un nuevo discurso.

En su tránsito fugaz por el ministerio de Cultura firmó  un contrato con sobreprecio de 3 millones de dólares para la producción de un festival en Loja, que se había negado a suscribir su antecesor, y ante la denuncia que presentó el ex candidato Juan Fernando Velasco en el primer debate exhibió sin pudor un falso certificado que “probaba” que la Contraloría lo había exonerado.

Alardeando audacia y  con la inocultable  intención de comprar votos, ofreció regalar mil dólares a un millón de familias, que serían pagados con las reservas internacionales del Banco Central que “son de disponibilidad del Ejecutivo”.

Mientras la pandemia avanzaba sin tregua utilizó de manera inescrupulosa el nombre del presidente Alberto Fernández de Argentina para convencer a la población que ese mandatario le ha ofrecido más de cuatro millones de dosis de la vacuna de Astra Zeneca para atender a los ecuatorianos. Hasta que fue vergonzosamente desmentido por el presidente.   

El candidato  siniestro (me refiero a su condición de militante de izquierda) acumula una larga lista de falsedades y tergiversaciones como el ridículo ataque al “traidor Lenin Moreno” después de haber trabajado en la administración de él hasta hace pocos meses; y  reiteradas acusaciones lanzadas sin pruebas para desacreditar a su contrincante: El candidato de CREO financia su campaña con dinero del Banco de Guayaquil, tiene dinero en paraísos fiscales, su casa está a nombre de terceros, nunca puso una mujer en el directorio de su banco…

La venta de su renuncia al Banco Central en mayo de 2020 le sacudió el tablado. De los 12 años que estuvo vinculado al Banco Central trabajó solo 2 años, pero utilizó también los 10 años que vivió de licencia en licencia para cobrar $ 27. 000 de indemnización. Eso no es delito, es indecencia. Indecencia de quien aspira, de forma impúdica, a la presidencia de la república y sin pizca de vergüenza pide a los ecuatorianos que voten por él.

Andrés delincuente no es. Es indecente, corrupto, calumniador, manipulador, tergiversador. La venta de la renuncia en cerca de $ 30.000, mientras miles de jóvenes con  formación académica auténtica deambulan con sus carpetas buscando un trabajo para sobrevivir, le ha explotado en las manos. El arte de mentir ya no le ha socorrido, le ha descubierto. Desde el día que su competidor  le dijo basta, “Andrés no mientas otra vez”,  el  cuentero se ha quedado sin escenario, sin público, sin espectáculo.

Criado en la escuela correísta, Andrés compite con su mentor en cinismo, desvergüenza y falsedad. Pero está muy lejos del carisma y desparpajo que le sobran a Correa. El ex presidente prefirió como candidato a un mediocre manipulable y leal a alguien con atributos propios. Se equivocó y su irremediable tropezón puede ser fatal para sus ansias de volver.