La hija enferma que Neruda abandonó.

Malva Marina Trinidad Reyes Basoalto, única hija del poeta y de Maria Hagenaar Vogelzang -Maruca-, su primera esposa, nació en un hospital de Madrid en 1934 y murió a la edad de ocho años, víctima de una hidrocefalia congénita,  bajo el abandono total de su padre.

 “¡Ven, Vicente, ven! Mira qué maravilla. Mi niña. Lo más bonito del mundo», le dijo Pablo a su amigo el poeta Vicente Aleixandre al compartirle el nacimiento de su hija. Y Federico García Lorca dio la bienvenida a la niña con tierno poema. “Malva Marina, quién pudiera verte/ delfín de amor sobre las viejas olas,/ cuando el vals de tu América destila/ veneno y sangre de mortal paloma/Niñita de Madrid, Malva Marina,/ No quiero darte flor ni caracola;/ Ramo de sal y amor, celeste lumbre/ Pongo pensando en ti sobre tu boca”.

Cuando Aleixandre miró de cerca a Malva Marina no tuvo un verso feliz para describirla. “Una criatura (¿lo era?) a la que no se podía mirar sin dolor…Una enorme cabeza, una implacable cabeza que hubiese devorado las facciones y fuese sólo eso: cabeza feroz, crecida sin piedad, sin interrupción, hasta perder su destino…”

No era la maravilla que Neruda creyó haber visto. La niña nacida con grave dolencia que le impediría hablar y caminar y que lo llevaría a una muerte prematura era un pequeño monstruo. Un ser frágil y enfermo  incompatible con las cosas  bellas y perfectas que perseguía el poeta chileno. Pero Neruda era más frágil. No pudo enfrentar la realidad y dejó explotar lo que invadía su corazón: “Mi hija, o lo que yo denomino así, es un ser perfectamente ridículo, una especie de punto y coma, una vampiresa de tres kilos”

El vate admirado, que compartía interminables juergas  con escritores, filósofos, músicos, y artistas en el Madrid de la preguerra no estaba preparado para enfrentar las dificultades que exigía cuidar a la hija discapacitada. La niña no dormía, había que alimentarla con sonda e inyecciones; los padres pasaban las noches en vela pendientes de la enferma que demandaba grandes cuidados.

El Pablo Neruda que se entregaba con pasión para salvar a los refugiados, el protector de los marginados, el defensor de los desposeídos, la paz, la justicia y los derechos humanos sucumbió ante el sacrificio que demandaba la hija enferma y decidió sacar de su vida para siempre a la pequeña vampiresa que le quitaba la tranquilidad. Malva Marina tenía dos años cuando el vate la abandonó para siempre junto a su madre y se fue a vivir con una amante en París.

María Hagenaar, con su hija enferma viajó a Holanda en donde se obligó a realizar diversos trabajos domésticos para sobrevivir. Los  pedidos de dinero hechos a su marido para la manutención y cuidados de la niña enferma no tuvieron la respuesta esperada. La hidrocefalia devoró a Malva. Murió el 2 de marzo de 1943 en Gouda-Holanda, donde fue enterrada.  Su madre avisó a Neruda de la muerte de la pequeña y pidió reunirse con él. Pablo le respondió con el  silencio. Ni siquiera asistió al entierro ni a visitar la tumba.

El abandono cruel de su desventurada hija cubrió de sombras negras la vida del eximio poeta que enalteció la cultura y el arte. Y fue castigado con severas críticas, desde el calificativo de  “padre despreciable” hasta cáusticos comentarios como aquel que escribieron Malcolm Otero y Santi Giménez en el libro El club de los execrables: «Neruda es uno de los poetas más populares del s. XX, pero también un sátiro, un vanidoso recalcitrante, un padre monstruoso, un envidioso y un iracundo amigo de los dictadores más sanguinarios»

Ni héroe ni canalla, el irresponsable y liviano Neptalí Reyes Basoalto cayó en el error imperdonable que han caído humanos deshumanizados.  Y ha tenido que pagar después de su muerte  la pesada factura que le ha pasado la fama. 

Se ha trizado el mito del gran poeta pero no se pueden dinamitar los valores intelectuales del autor de Canto general, Confieso que he vivido y de poemas como Farwell: “Desde el fondo de ti y arrodillado / Un niño triste como yo, nos mira. / Por esa vida que arderá en sus venas Tendrían que amarrarse nuestras vidas”.  O de versos en donde volcó tiernas emociones hacia el hijo con el que soñaba: “…Ay hijo, sabes, sabes / de dónde vienes? / De un lago con gaviotas / blancas y hambrientas./ De tantos sitios vienes, / del agua y de la tierra, / del fuego y de la nieve, / de tan lejos caminas / hacia nosotros dos…”

 ¿Seguirá Pablo Neruda siendo el poeta del amor y la ternura?

Neruda y su esposa «Maruca»

Ahora los violentos quieren el poder

Los ecuatorianos de toda condición tienen derecho de aspirar a la Presidencia de la República. ¿También los sediciosos y los violentos? ¿Los que  pisoteando la constitución y las leyes pretenden reivindicar sus derechos utilizando el vandalismo, el terrorismo y el caos?

“Estamos pensando en ser una opción política para las elecciones 2021; eso es lo que pide el pueblo, no lo digo yo. Nosotros vendríamos a aglutinar a todos los sectores de centro y de izquierda en términos ideológicos”, soltó Jaime Vargas, el presidente de la Conaie que  comandó  el levantamiento indígena que trató de tomarse a la fuerza ciudades y carreteras para tumbar al gobierno ecuatoriano.

Este Vargas es el mismo que  pidió a los militares retirar el apoyo al presidente de la República; el que secuestró y vejó a militares, policías y periodistas; el que ordenó cerrar las llaves de los pozos petroleros. El que en una concentración indígena acaba de instar a la creación de un ejército propio: «…Vamos a organizar con nuestros excombatientes, con nuestra seguridad comunitaria, tenemos que hacer nuestro propio ejército, nuestro propio ejército».  

Con la fuerza bruta por delante y otros elementos que jugaron a su favor durante el conflicto los dirigentes indios se impusieron ante la autoridad legalmente constituida, trataron de someter a las fuerzas del orden y ahora pretenden crear su propio ejército. ¿Un nuevo ejército, para qué? ¿Para sustituir al Ejército Ecuatoriano o  para enfrentarlo?  

Eso no es todo. Mientras trabajan con el gobierno en la elaboración del instrumento que reemplazará  al derogado Decreto 883, Vargas ha manifestado que no solo desea analizar el tema del subsidio a los combustibles, también pretende revisar los contratos petroleros y los acuerdos a los que ha llegado el ejecutivo con el Fondo Monetario Internacional. Y se ha lamentado que no hay ambiente de diálogo. “No podemos estar en la mesa mientras nos están persiguiendo”.  

Ante la presencia de delegados de las Naciones Unidas, que se hallan investigando violaciones a los derechos humanos y actos de violencia que se han cometido durante el paro protagonizado por la conaie, los indios ahora dicen sentirse perseguidos,  pretenden victimizarse. ¿Es risible. No? Leonidas Iza, otro de los dirigentes indígenas, dijo días atrás que con juicios y fallecidos de por medio y con doce criminalizados por sabotaje no pueden seguir dialogando. Evidenció que pretenden  evitar la criminalización y judicialización de los dirigentes que participaron en el  paro nacional. Y buscan la impunidad.

Las violentas manifestaciones y el fallido golpe desveló entre otras cosas que dirigentes desbordados como Jaime Vargas  tratan de utilizar al pueblo para enmascarar sus ambiciones personales y abrazar la tentación del poder.

El poder es el objetivo de los audaces.  Y Vargas es audaz. Pero el camino no será fácil.  Las bases de la Conaie deberán decidir si convierten a la Confederación en partido político o si optan por Pachakutik, el movimiento político que tiene presencia activa en el país desde hace cerca de 25 años. Y deberán también considerar los nombres de ex dirigentes con prestancia y trayectoria como Nina Pacari, Blanca Chancoso, Salvador Quishpe y otros. El proceso será largo.

Si para consolidar la paz es necesario dar paso a la reconciliación habrá que  hacerlo. Pero no se debe ceder ante chantajes ni lloriqueos. Ni conmoverse ante lamentos tardíos ni explicaciones desechadas por el peso de las evidencias. Se debe dar el respaldo necesario para que la Fiscalía haga su trabajo con independencia y firmeza; y exigir a los órganos de justicia que actúen con oportunidad y transparencia.

Los audaces, los sediciosos, los violentos no pueden soñar con el poder sin enmarcarse en las leyes, haber rendido cuentas a la justicia y haber pagado sus delitos. No se puede construir democracia sobre la base de la impunidad

Ecuador: el inmenso costo de la paz

Quito, el corazón de la nacionalidad ecuatoriana, ha quedado aterrorizada e inerme, arrinconada junto a las piedras patrimoniales y adoquines que se transformaron en balas, los  árboles y flores asesinados,  la sensibilidad de la gente herida, la bandera tricolor pedaceada y enlodada que dejó la estampida de bárbaros que sometió al país durante doce días. La paz está en terapia intensiva mientras los ecuatorianos  limpian los destrozos y  el humo que mancha el cielo azul de su pequeño territorio.  

Ha sido una semana y media de batalla campal que deja un líder derrotado, un líder supuestamente vencedor y víctimas inocentes de 16 millones de ecuatorianos que espectaron, entre sorprendidos y asustados, una película de horror y destrucción que ha costado algunos muertos, más de mil heridos, más de mil detenidos y miles de millones de dólares en pérdidas materiales.

El ex gobernante, hoy prófugo de la justicia, que desplegó un siniestro plan para sacar del gobierno a Lenin Moreno, sometiendo a sangre y fuego al pueblo que  repudió el estilo corrupto con que lo gobernó en la década asaltada, fue derrotado con vergüenza al descubrirse su  intento de golpe de Estado. Y  ha quedado claro  que los indios, que llegaron en tropel con  lanzas afiladas, no son los borreguitos mansos ni los angelitos negros que algunos ecuatorianos suponían.

Los indígenas vinieron para defender una causa que ellos consideraban justa. Llegaron  blandiendo una supuesta licencia para agredir y someter a los ecuatorianos. Se tomaron ciudades,  carreteras,  instalaron el caos. Y permitieron que se enanquen sobre sus planes para conseguir la derogatoria del decreto 883, que detonó el conflicto, hordas que llegaron dispuestas a saquear y aterrorizar al país. Eran las bandas de maleantes integradas por paramilitares, miembros de grupos subversivos y chavistas que vinieron a reforzar los planes de las huestes correistas.

La Conaie intentó justificar la violencia, desmarcarse del correismo y de las bandas criminales pero las evidencias la condenan. Turbas amenazantes  destruyeron fábricas de alimentos y plantaciones de flores, intentaron tomarse pozos  petroleros, atacaron con violencia física a medios de comunicación, atacaron fuentes de agua de una ciudad, secuestraron policías y militares e intentaron tomarse un cuartel militar. Los indios se condujeron de manera aborregada y dividida cayendo en  desmanes que la dirigencia no pudo controlar.  Mezclados entre esos grupos los criminales infiltrados escenificaron actos extremadamente violentos, con tácticas planificadas y el uso de armas caseras.

Nunca antes periodistas ecuatorianos habían sido secuestrados, vejados y amedrentados como lo fueron en el Ágora de la Casa de la Cultura donde acudieron  a una rueda de prensa. Los indios los secuestraron (ellos dicen que los retuvieron), les obligaron a difundir en los medios sus mensajes y a declarar ante la turba que permanecen allí por su libre voluntad. Un periodista de TV dijo su verdad, contradiciendo a los captores que con aullidos amenazantes lo vejaron. Mientras abandonaba el recinto lo golpearon e intentaron asesinarlo lanzándole una piedra en la cabeza. Testigos y víctimas de ese circo fueron también 8 policías a quienes los sometieron y obligaron a obedecer sus órdenes prepotentes y ridículas.

El Ecuador tiene una vieja deuda con los indios que han sido históricamente aplastados e ignorados. El gobierno debe atender sus pedidos en un marco de proporcionalidad, consciente de que no gobierna para el 7 por ciento de la población sino para  los 16 millones de ecuatorianos. Pero no debe olvidar las  bravuconadas  del rechoncho dirigente Jaime Vargas que llegó disfrazado con  sombrero de plumas de guacamayo y el rostro pintado para sorprender a todos.  Con desfachatez aprovechó que toda la población ecuatoriana lo estaba escuchando, en el curso del dialogo negociador,  para felicitar a su heroico pueblo  por la hazaña realizada y afirmó con cinismo que sus violentos reclamos representaban el pensamiento de todos los ecuatorianos. El primer mandatario evitó descender a responder agravios, pero los ecuatorianos han rechazado al malcriado que se sentó en la mesa  a negociar  con el “patojo de mierda” y que nunca se disculpó. La ofensa no fue en contra de Lenín Moreno sino de la alta investidura que lleva el primer ciudadano del país.

El aprendiz de dictador fracasó en el intento de desestabilizar al país cuando se denunció el plan preparado para sembrar el caos y poner contra la pared al gobierno. El anunció lo hizo hace un año el ex canciller Ricardo Patiño al incitar públicamente a los militantes de su partido a tomarse instituciones públicas y  cerrar vías. Y tomó forma cuando los lugartenientes de Correa pedían que se convoque a elecciones anticipadas para evitar que su jefe reciba sentencia condenatoria en el caso de los sobornos, mientras el ex gobernante visitaba La Habana y Caracas para ultimar detalles. Cuando el operativo golpista empezó a hundirse los roedores abandonaron el barco y buscaron refugio  en embajadas.  Pero han quedado claras evidencias. ¿Quién dirigió el feroz ataque al edificio de la Contraloría General del Estado que fue incendiado, saqueado y destrozado con el  propósito de destruirlo totalmente?  ¿A quién le interesaba  quemar documentos, entre los que se encontraban pruebas para encausar a autoridades correistas que están siendo procesadas por la justicia? ¿Quién diseñó el plan desestabilizador, compró armas artesanales y contrató mercenarios especializados en guerrilla urbana para atacar y aterrorizar a la población? ¿Quién? ¿Los indios, los enemigos políticos del gobierno, o los delincuentes interesados en borrar huellas?

Cumpliendo el acuerdo que puso fin al conflicto Lenin Moreno derogó el polémico decreto 883 que subía precios de los combustibles.  Un presidente más que débil quedó más debilitado aún al ceder a la presión violenta de los indios,  con cuya vigilancia debe preparar un nuevo instrumento “que permita canalizar los recursos hacia quienes más lo necesitan». ¿De dónde sacará los dineros para restaurar los destrozos causados a los bienes del Estado? ¿Podrá gobernar con un mandato resquebrajado ahora que las circunstancias le exigen mayor decisión y firmeza para enfrentar los retos que tiene sobre la mesa?                                     

Los indígenas han conseguido sus propósitos con el uso de la fuerza. Y el jefe de Estado ha cedido para recobrar la calma y  recuperar la paz, pero no debe permitir la impunidad. Ahora le toca gobernar frente a dos amenazas latentes que  pueden volver a desestabilizar  su gobierno: los indios que insistirán en cobrar la “deuda” imponiendo condiciones y chantajes;  y la no descartable  amenaza del prófugo de la justicia que no descansará hasta ver a su enemigo derrotado, sometido y pagando su “traición”.

Ecuador invoca al Chapulín colorado

Lenin Moreno instala temporalmente su gobierno en Guayaquil y anuncia que no dialogará con “zánganos”. Los indios que iniciaron movilizaciones y un  paro de actividades se niegan a conversar con él mientras no derogue el decreto que retira los subsidios de los combustibles. Acosados por vándalos y saqueadores, con el transporte público paralizado; con oficinas, mercados  y tiendas cerrados el Ecuador está atrapado entre dos intransigentes. ¿Habrá que pedir ayuda al Chapulín colorado?

La bronca empezó hace cinco días cuando el presidente decretó el alza virtual de los combustibles. Los transportistas se lanzaron al paro alterando la paz y el  orden, causando destrozos a la propiedad pública y privada pero lo suspendieron 24 horas después. Indios y sindicatos tomaron su lugar en calles y carreteras amplificando el caos.

Junto a los indígenas surgieron pandillas criminales que secuestraron a miembros de la fuerza públicas, incendiaron vehículos policiales y militares, invadieron negocios, fábricas y plantaciones agrícolas, destrozaron  vehículos destinados al transporte de alimentos. El presidente dictó el estado de excepción y se refugió en Guayaquil  mientras los indígenas, procedentes de provincias andinas del centro y norte del país, llegan a  Quito para presionar el retiro de las medidas.

En el pasado los indios han defendido con firmeza sus derechos. Han sido tenaces, persistentes; han llegado a jaquear a gobiernos pero no han descendido a los saqueos y robos suscitados ahora. Por eso no admiten que miembros de su movimiento hayan incurrido en actos vandálicos, señalan que no permitirán a personas extrañas  infiltrarse en sus filas y que detendrán  a quienes  inciten a actos violentos. Con Infiltrados o no, los hechos surgidos de los grupos movilizados han perjudicado y desgastado la imagen del pueblo indígena.

La presencia de delincuentes encapuchados  infiltrados en los grupos indígenas, armados de palos y piedras, que actuaban con el mejor estilo del chavismo-madurismo, que ha sometido al pueblo venezolano llegando a desplazar a los cuerpos de seguridad e imponiendo su ley a sangre y fuego es un cuadro inédito en el Ecuador.  Junto a esos delincuentes se alzaban coros que gritaban ¡Viva Correa! y ¡Fuera Moreno!  Eso le llevó al jefe de Estado a acusar a su antecesor del caos que inunda al país. “Maduro, ha activado junto con Correa, su plan de desestabilización…. Ellos son quienes están detrás de este intento de golpe de Estado».    

Cuando las dificultades arrecian los gobernantes tienen la oportunidad de demostrar su talla de estadistas. Moreno ha dado un paso importante  al retirar el subsidio a los combustibles pero es solo un paso. Si los indígenas se niegan a dialogar el gobernante debe generar iniciativas para negociar con ellos. Está bien la firmeza para mantener su decisión. Pero puede y debe ofrecer compensaciones. El presidente “dialogador” no debe dejar a sus interlocutores parados en la Plaza Grande. Tiene que dar la cara y para eso debe recibirles en la sede oficial del gobierno. Los indios siguen llegando a las grandes ciudades a buscar una vida mejor porque aún viven marginados en sus comunidades y es obligación del Estado escucharlos y atenderlos.

Lenín Moreno fue elegido para gobernar cuatro años y debe terminar su mandato. Ha rescatado la paz y la democracia que se robó el correismo. Pero no ha podido enderezar la economía destrozada que le heredó su antiguo coideario y amigo. No ha cumplido ninguna hazaña quitando el subsidio a los combustibles. Solo ha hecho lo que debió hacer al empezar su gobierno. El presidente no es héroe ni villano en este drama.

Los chantajistas que quieren acorralar a Lenin Moreno

Un audaz dirigente  pretendió poner de rodillas al presidente. O deroga el decreto de eliminación del subsidio a los combustibles o paralizamos el país. Moreno debió haber respondido al minuto. Como no lo hizo lanzaron el caos. Hordas de vándalos se tomaron calles, avenidas y carreteras: interrumpieron el tránsito de vehículos, cortaron el paso de peatones y comerciantes, impidieron que estudiantes lleguen a las universidades, saquearon negocios y causaron destrozos. Quisieron tomarse el país.                    

La protagonista es  la inefable clase del volante, la que históricamente ha sometido a los gobernantes. La que ha conseguido privilegios y exenciones a cambio de un mediocre servicio. La que ha impuesto la fuerza bruta a punta de golpes, piedras, insultos, agresiones cuando no se atienden sus caprichos. La corresponsable de accidentes que han dejado dolor, sangre y muerte en las vías.

Si, se trata de una mafia. Detrás de los pocos conductores que manejan sus propias unidades se escoden miembros de la fuerza pública, políticos, dirigentes y autoridades. Por eso casi nadie los ha podido enfrentar. Es una mafia calculadora y hábil que no quiso arriesgarse con el gobierno más corrupto de la historia. Pero se alió con en él.

Cuando Rafael Correa se sintió cercado por la oposición se rodeó de transportistas que llenaron el coliseo Rumiñahui para proclamarle “abanderado de los pobres”. Luego de declararse respetuosos de la lay y el orden los choferes anunciaron que no plegarían al paro que organizaban los opositores del gobierno, se proclamaron como los auténticos trabajadores y amenazaron a los opositores.  “Golpistas no nos saquen de las casillas, vamos a estar vigilantes, no jueguen con el pueblo, al pueblo se respeta”. 

Claro que los devotos choferes que veneraban en público al presidente no lo hicieron por amor. Ya habían recibido subsidios a los combustibles, eliminación de  las salvaguardias arancelarias de más de 324 unidades para la FENACOTIP y Federación Nacional de Transporte Escolar,  asignación de 3.000 cupos para la Federación Nacional de Transporte Mixto, asignación de nuevos cupos para la importación de llantas con exoneración arancelaria. También una  inversión de  $ 9.000 millones en obras de infraestructura, que incluían 8.500 kilómetros de carreteras que sirven  al sector transportista,  según anunció el ex ministro Walter Solís. A esto se añadían nuevos pedidos como la asignación de más cupos para las diferentes modalidades de transporte;

El Ejecutivo debe hacer cumplir con firmeza sus decisiones sobre la eliminación del subsidio. Pero eso no basta. Se debe liquidar  el mercado negro de venta de cupos,  combatir la corrupción dentro de los trámites de la revisión vehicular, retirar las frecuencias a los choferes causantes de accidentes graves, suspender a los buses que circulan en mal estado. Y poner en su lugar a chantajistas y agitadores.

Los ecuatorianos sabemos que las medidas económicas son consecuencia del saqueo perpetrado por la pandilla que gobernó al país en la década robada. Esa que nunca conoció el significado de la palabra vergüenza y que ahora trata de agitar el avispero para seguir agrediendo a los ecuatorianas. El lindo país en manos de mafiosos y corruptos. No lo permita, presidente. Hace 40 años un estadista responsable y honesto tuvo la valentía de adoptar duras medidas que demandaba el país. Usted ha entrado a ese camino, recórralo con coraje hasta el final.

La sorpresa de Lenin Moreno

Tras caminar entre miedos,  indecisiones y tropiezos Lenin Moreno sorprende con medidas económicas y laborales. Con tardanza adopta decisiones que debió tomar al empezar su gestión. El globo de ensayo para pulsar reacciones que soltó pocos días atrás el vicepresidente Sonnenholzner pidiendo “comprensión” y “sacrificio”  ha generado un viraje inesperado: no sube el IVA y se suprimen los subsidios de  los combustibles.

En la primera mitad de su gobierno Moreno hizo bien una parte de su trabajo: Iniciar la restauración de la democracia y la institucionalidad que destrozó el correismo. Pero se olvidó de reconstruir la economía. Anunció que la mesa servida era una gran mentira de su antecesor aunque no hizo lo que debía para poner lo que falta en la mesa.

¿Por qué el presidente no se atrevió a ejecutar hace dos años los duros ajustes económicos que exigía el país? ¿Por qué no se decidió  asumir el costo político de las decisiones difíciles? ¿Por qué ha dejado escapar la mitad del tiempo que le dio el pueblo para gobernar y se ha comido la mayor parte del capital político que tenía al empezar su gobierno, bajando del 77 % de aprobación al 20 % que tiene hoy?

Hace cuatro  meses, cuando informaba a la asamblea sobre las gestiones cumplidas durante la mitad de su mandato, Moreno  dijo que el pasado no volverá, que no habrá más festines  con el dinero del pueblo, prometió dar vuelta la página y se mostró decidido a impulsar la producción. Pero solo ha tomado medidas tibias para poner orden en las finanzas públicas y reducir los salarios  del sector público, en especial los sueldos de 30 mil burócratas que ganan alrededor de USD 20.000 mensuales. Tampoco ha conseguido bajar el gasto y ha continuado  acudiendo al endeudamiento y a la emisión de bonos.

El proyecto de reformas económicas y laborales propone también medidas como aporte mensual de un día de su salario  de los trabajadores de las empresas públicas, eliminación de aranceles a la importación de equipos electrónicos,  USD 1000 millones para créditos hipotecarios a una tasa del 4,99%, contribución de las  empresas que perciben ingresos superiores a USD 10 millones al año, eliminación del anticipo del impuesto a la renta. Esto suena bien, pero el país espera que el mandatario pase de la retórica ampulosa a los hechos.  

Lenin Moreno le queda debiendo al país. El plan de austeridad que se ejecuta es insuficiente y el Estado sigue subvencionando el precio del gas que beneficia más a los hogares de mayores ingresos. Por su condición de transitorio el gobierno se empeñó en poner orden en la herencia horrorosa que le dejó la mafia que gobernó en los diez años anteriores. Se han conseguido buenos logros pero queda aún basura debajo de la cama y de las alfombras: la justicia sigue en manos de jueces que llegaron para sentenciar según las disposiciones del patrón que les llevó a esos cargos, funcionarios incapaces y corruptos ubicados por el “correato” siguen en funciones. Y  no se ha recuperando el dinero de la corrupción.

Usted, presidente Moreno, fue parte del gobierno al que ahora combate,  pero ha empezado a remover el basural que heredó. Ahora acaba de perder el miedo a las medidas duras y a que le censuren por tomarlas. Le falta demostrar que nada le ata a su antecesor. ¿Porque no terminar bien su trabajo? Cuando la   basura empieza a  contaminar el ambiente la limpieza tiene que ser total y si hay que fumigar la casa hay que hacerlo.

Caminar juntos

(A a mi hijo en el día de su boda)

Viajero tenaz de montañas y de mares,  te espera la caminata más trascendental de tu vida, hijo. Silva el tren mientras guardas en el viejo desván de la casa  camiones con alas, “politos” para comprar ilusiones, montañas con soles de nieve.

Pero qué lindo este viaje con dulce compañera de camino.  Qué linda aventura la de caminar juntos como palomo y paloma. Andar con los pasos del otro. Respirar, como el aire, las risas y los llantos del otro. Avanzar juntos hasta que el camino acabe.   

Caminantes, les espera el inaplazable horizonte de caminos: caminos  blancos y grises, caminos bordeados de flores y de espinas,  caminos de brizas mañaneras y cuestas empinadas, caminos de soles y de  lluvias.  

Cupido les aguarda en el camino. No caigan en engaño porque  el amor puede ser eterno o puede ser fugaz. Los arrebatos se pierden, la pasión se agota; pueden  llegar tormentas y puede obscurecer en la mitad del día. Pero si llegan las sombras no se inquieten que el sol sale todos los días y nunca se apaga.

Cuiden la frágil planta del amor. Riéguenla para que crezca  lozana, para que le broten hijos como ramas fuertes donde aniden amigos y pájaros cantores que alborocen su vida.   

No archiven la capacidad de soñar, que soñar no es cosa de locos. La vida sin sueños no tiene sentido y el que no sueña está medio muerto. Diseñen sus sueños cada mañana y hagan el inventario cada noche para volver a soñar al día siguiente. Sonrían con la utopía que pintaba Galeano cuando desvariaba con un mundo nuevo: “Seremos capaces de vivir cada día como si fuera el primero y cada noche como si fuera la última”.

Guarden celulares, escondan relojes, que esta noche es noche de bodas y de luna de miel. Vivan la calidez de la familia y los amigos. Llénense de luz y disparen cohetes al cielo que mañana llegarán las alegrías y las penas del amor.  El camino puede ser largo o corto, ¡y qué importa eso!  si van a caminarlo juntos… Pero este camino solo es pasar. Pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar. Caminantes no hay camino, se hace camino al andar. Caminantes no hay camino sino estelas en la mar.

Camilo no se ha callado, solo se ha muerto

Los cantores no mueren, Camilo Sesto.  O, tal vez, se mueren un poco cada día pero al siguiente día renacen.  ¿Qué pasó contigo? Llegaste, de pronto, de algún pueblito de España, guitarra al hombro  y carita de niño bueno. Eclipsaste  a todos los cantantes de tu generación, después te escondiste, luego reapareciste como estrella fugaz, empezaste a morir en soledad y sin más te fuiste.

Acabo de revisar tu vida, esa que todos conocen. La catarata de emociones y pasiones que desataban tus cantos de romántico irremediable, la audaz aventura de Jesucristo Superstar, las huellas inmarcesibles que sembrabas en las generaciones de los prodigiosos años setentas y ochenta que llegaron a amarte y admirarte con delirio en España y en América. Y también las  ambigüedades para definir tu sexualidad. Tu huidiza actitud con las mujeres y con las fans que te perseguían y se lanzaban a devorarte en medio de sospechosa frialdad. El temor a enfrentar las marcas que te dejaba el trajinar del  tiempo en tu cuerpo y en tu rostro, el afán obsesivo por comprar la eterna juventud. El hermetismo para envolver tu vida privada.

La vida te regaló capacidades inmensas que te elevaron a grandes alturas pero te faltó audacia para multiplicar esos talentos. Quizás no supiste administrar los grandes éxitos de tu carrera y hacer frente a los fracasos. Y esa candidez de tus primeros años, que nunca la pudiste ocultar, permitió que las envidias y las mezquindades te persigan sin que lo adviertas.  Cuando empezó a disminuir  el caudal inmenso de tu voz y tus emociones y a bajar el brillo de tus actuaciones  el cielo se volvió gris. Llegó el acoso del alcoholismo y las enfermedades, se alejaron los pocos amigos, te acorraló la angustia, te encerró en la soledad  y te secuestró en el silencio de tu casa.

-¿Cómo que me he muerto? ¡Si sigo aquí!                                                                       Sí, Camilo, estas aquí, allá, en todos los sitios donde se oiga tu canto. Los cantores no tienen ideología ni religión ni secta ni lugar definido. Pertenecen al grupo que  levanta la tristeza y rescata la alegría. Y no pueden morirse porque “la vida misma es todo un canto”. Y si te has muerto, como dicen, Camilo, seguirás renaciendo cada día y en cada lugar donde suene tu canto.

El día que Freddie Mercury se vistió de frac

Innovador, audaz, visionario, Freddie Mercury se lanzó hace treinta años a la aventura prohibida de juntar la ópera con el rock y el pop, amalgamando dos géneros imposibles, situados en  las antípodas de la música del mundo.

Sin saberlo, la culpable fue Montserrat Caballé que con su voz de soprano operística  atrapó a Freddie en el Royal Opera House de Londres donde él la vió por primera vez. El ritual empezó en 1987 luego de la velada del  Garden Lodge en donde los dos cantantes decidieron  emprender “Barcelona” el proyecto que cambiaría la historia de la música popular. Caballé y Mercury consumaron su sacrilegio un año después cuando cantaron y publicaron el  álbum.

Impensable que la sobria soprano y  el histriónico rockero pudieran acoplar sus voces antagónicas. Pero no imposible, Freddie y Montse lo hicieron. El  desbocado artista que alborotaba los escenarios se había tornado en un sencillo cantante que consiguió captar la admiración de la diva.

Barcelona fue elegido como himno oficial de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. La canción la interpretaron en Ibiza en mayo de 1987 y después como parte de los conciertos de «La Nit» en octubre de 1988. Pero no la pudieron cantar en la ceremonia de inauguración de los Juegos puesto que Freddie  Marcury había muerto ocho meses antes. ​

Sentado en el Opera House,  Mercury esperaba ver a su ídolo Luciano Pavarotti interpretar una ópera de Verdi. En el segundo acto apareció Caballé y embrujó al roquero  que se olvidó del gran tenor italiano mientras escuchaba embelesado a la diva catalana. Esa noche de 1983, con el padrinazgo del gran Pavarotti,  en el célebre teatro londinense empezó a germinar el proyecto de la canción y el álbum que cuatro años después sacudirían el mundo del  bel canto y del rock.

Montserrat Caballé, una de las grandes sopranos del siglo XX, dueña de una voz  de agudos brillantes, timbre fino y admirable  técnica vocal había logrado opacar a la inalcanzable María Callas transformándose en la reina del bel canto. Actuó con los más grandes directores de orquesta de su tiempo como  Karajan y Abbado. Su versatilidad  convocaba a miles de seguidores en todo el mundo.

Con su peculiar estilo, Freddie Mercury  se había convertido en la estrella indiscutible del rock de los años ochentas. Sin contar con una voz de otro mundo, lograba que sus cuerdas vocales  vibren más y se muevan más rápido que las de cantantes líricos  como Pavarotti y Bocelli.

Mercury, considerado por  muchos como el mejor cantante del rock en la historia de ese género,  murió en noviembre de 1991, a la edad de 45 años,  a causa de complicaciones ocasionadas por el sida.  Caballé falleció en octubre de 2018, por problemas de la vesícula biliar.

Barcelona, la canción, tuvo el sortilegio de juntar  a dos grandes voces situadas en planetas contrapuestos, aunque Montserrat y Freddie se hallaban mucho más alto que la canción oficial de los Juegos Olímpicos. Solo la química y la admiración personal  lograron poner frente a frente a dos artistas  que consiguieron conmover el mundo del  bel canto y el rock. “No siempre tienes la suerte de cantar con alguien que sabe que se va y estar interpretando con él su último adiós”, dijo Caballé sobre Mercury, mientras el cantante inglés comentaba bromeando “gracias a mí se ha convertido ahora en una rockera”.

Montserrat Caballé y Freddie Mercury se adelantaron a las fusiones que se emprenden  hoy para evitar el naufragio de grandes géneros de la música universal  en el mar de ritmos y canciones livianas que se mueven a bordo de la  novelaría, el marketing  y las redes sociales.

Los asesinos de la Amazonia

La Amazonia del Brasil empezó a morir cuando el infierno se instaló en la selva más extensa del planeta y una niebla negra trajo la noche en mitad de la tarde a Sao Paulo y otras ciudades del país. ¿Quiénes son los criminales que devoran el pulmón del mundo?

Está agonizando la selva que cobija a 2,5 millones de especies de insectos, 2.500 especies de peces, más de 1.500 de aves, 550 de reptiles, 500 de mamíferos. Y a cerca de 400 comunidades indígenas.  

El 60% del bosque más extenso de la tierra, que tiene siete millones de kilómetros cuadrados  repartidos  entre nueve países, está en Brasil. En lo que va del año se han producido más de 80.000 focos de incendios en ese país.  Y en un mes se han consumido más de 500.000 hectáreas de bosques y pastizales que afectan a casi todos los estados amazónicos brasileros. Cada minuto desaparece una superficie de selva similar a un campo y medio de fúltbol.  

Detrás de este crimen de lesa humanidad se esconden    mineros, agricultores, ganaderos, madereros. Terratenientes, empresarios y banqueros apadrinados por el presidente Jair Bolsonaro que llegó al poder con la consigna de abrir la Amazonía para impulsar los negocios y el crecimiento económico talando la selva e implantando grandes áreas de pastoreo o de sembrado. 

Desde que llegó Bolsonaro, hace ocho meses, los incendios han proliferado y la deforestación se ha vuelto imparable. El gobierno cierra los ojos ante la tragedia y atribuye el alza en el número de incendios a la sequía, a sabiendas de que en este año la sequía ha sido mucho menos intensa que en años anteriores. Y el presidente endosa el desastre a activistas de oenegés que, según él,  “estarían actuando para favorecer a potencias extranjeras interesadas en la riqueza amazónica”.

El mundo contempla asustado la incontenible devastación de la selva y señala a Bolsonaro como uno de los grandes protagonistas de la tragedia, luego de observar con indignación su menosprecio al cuidado ambiental y de haber escuchado los comentarios que el mandatario ha soltado con desfachatez. “Hay una psicosis ambiental que solo restringe el negocio agropecuario”. “Ni un milímetro para tierras indígenas”. «Brasil es la virgen que todo pervertido extranjero quiere tener en sus manos». Y la grotesca recomendación: «Basta con comer un poco menos. Me estás hablando de una contaminación ambiental. Solo con hacer caca día sí, día no, mejoraremos bastante nuestra vida». 

 …El bosque ya no es el bosque… porque todos los días se queman árboles, asesinan flores, incendian pájaros, desaparecen  ríos. Anteayer fue en Centroamérica.  Ayer en Colombia, en Perú, en Ecuador. Hoy en Brasil. Tratan de asesinar y desaparecer a la última reserva verde del planeta.  

Hace varios años Joan Manuel Serrat vio monstruos que llegaban cargados de motosierras y guadañas para matar a los bosques. Ahora el mundo se lamenta. El Papa reza. Bolsonaro culpa a otros del desastre  Los asesinos callan, se esconden.

 …Padre, ya están aquí…Monstruos de carne con gusanos de hierro. / Padre, no tengáis miedo, decid que no, que yo os espero. / Padre, que están matando la tierra. / Padre, dejad de llorar que nos han declarado la guerra…