Avión de junio

Un micro avión

con alas de gasa

cae del aire,

no cae

se da vueltas

con zumbidos que edifican la mañana,

planea sobre pista

de sol y nieve,

la pista abre su cuerpo

sonríe espera,

el avión le roza con la lengua

recital de violines y del viento

calle de honor del viento,

corta el avión el zumbido

abraza a la flor recién amanecida,

abeja y  gladiolo

se funden felices locos.

Estalla la vida

pintando romances

de verano

en el jardín.       

No entiendo la palabra padre

No me pertenecen mis hijos, porque apenas les di un poco de mi sangre y una parte de mi vida. Y no supe entrar en sus mundos, no supe oír sus preguntas, no supe darles sonrisas, no supe contarles sus cuentos, ni compartir sus juegos.   

No  me pertenecen porque ellos vienen de tormentas de amor, de explosiones de estrellas amantes y lejanas, de caminos que se pierden en constelaciones de ternuras, de raíces que se hunden en mares  apasionados. Y yo no he terminado de aprender a conjugar el verbo amar.

No me pertenecen porque me atreví a tomar sus vidas sabiendo que no eran mías.  Me atreví a  diseñar sus pensamientos, a modelar sus cuerpos y edificar sus almas. Y les dibujé castillos y palacios intentando atraparlos pero ellos se han ido sin remedio.

No me pertenecen porque no pude detenerles ni descifrar los caminos que les conducen a sus mundos y a sus sueños. Y yo me he quedado con distancias no andadas, con abrazos congelados, con besos entrecortados, con ternuras no expresadas, con palabras no dichas, con silencios estallados.       

No me pertenecen mis hijos porque no me alcanzó el tiempo para tenerles, ni la vida para amarles.

No me pertenecen mis hijos porque les inventé la palabra padre pero nunca la entendí. Y no la entiendo todavía.

Piazzolla, Adiós Nonino, dedicada a su padre muerto

¿De dónde salió Richard Carapaz?

Cuando le escuché en la tv a nuestro ciclista triunfador del Giro de Italia, me asaltaron las ganas de volver a tener 26 años. Y volver a soñar, a perseguir el triunfo y a creer en mi país. Es que Richard es más que un gran deportista. Su talante sencillo, sonriente, optimista ha impactado en toda la gente que lo vimos y lo escuchamos. Su actitud pausada, mesurada, equilibrada y madura es un ejemplo para los jóvenes y los niños del país, de la región y del planeta. Ya no quedan seres como él. En un mundo egoísta, desbocado, corrupto, Carapaz es una especie rara, extraña, ya casi extinguida. O no estrenada, todavía.

Pregunto a Carapaz: ¿Qué haces aquí, chico, con esa sonrisa a la vez franca y tímida, pidiendo a tus compatriotas  respeto para los ciclistas que circulan por las vías de nuestras ciudades. Respeto para las personas que caminamos por estas  calles desordenadas donde se agrede, se insulta, se irrespeta. Donde quedan pocos espacios para los niños, los ancianos, las mujeres? Ojalá no se evapore el entusiasmo y la novelería que ha convocado a miles de personas en torno a la figura del campeón.  Ojalá tu llamado al respeto y tu mensaje a soñar y a perseguir el triunfo a través del trabajo, la tenacidad y el enfrentamiento de la adversidad penetren en la mente y en el corazón de los ecuatorianos.

Después de haber observado la figura fresca y no contaminada de Richard Carapaz vuelvo a creer que en el Ecuador si existen mujeres y hombres de bien en quien confiar y de quienes esperar nuevas brisas que ayuden cambiar a este país. Pero al sentir la atmósfera nublada y gris que respiramos, con un presidente que genera sospechas; una asamblea que se aferra a los vicios del pasado; un ex presidente prófugo de la justicia, acusado de monstruosas corruptelas; con ex funcionarios prófugos y otros que arañan los tejados para escapar; ex funcionarios encarcelados;  dignatarios y comunicadores calumniados y amenazados por atreverse a denunciar a los delincuentes; cínicos que esperan lavarse la cara para volver a delinquir; con conformistas que critican pero se niegan a reaccionar… me vuelvo a refugiar en la severa reflexión de Diógenes “Cuando más conozco a los hombres más quiero a mi perro”.

Marilyn, la niña triste que incitaba al pecado

Marilyn Monroe la mujer más deseada y más desdichada de Holywood acaba de cumplir 93 años en junio. No es una anciana ajada, arrinconada en alguna mansión de famosos que viven arropados con fantasmas de gloria ya evaporados. Sigue siendo el mito sensual que el mundo congeló  en 1962 y que continúa fascinando con su mirada de niña buena, sus labios de fuego y su cuerpo de diosa sensual.

Cuando la Monroe entró al mundo cínico, codicioso y ególatra de Holywood los monstruos del espectáculo borraron a Norma Jean Mortenson Baker y crearon un mito de tentación, lujuria y poder. Arrancaron de su biografía a la niña abandonada de sus padres, ávida de abrazos y caricias; a la adolescente que fue violada por el hombre borracho que tuvo como padre adoptivo; a la mujer que a pesar de varios abortos motivados por su endometriosis no quiso renunciar a la maternidad y prefirió tolerar severos dolores menstruales para evitar la extirpación de sus ovarios.

El mundo frívolo de Hollywood utilizó con avidez sus encantos para cautivar al público y se inventó la leyenda de la rubia tonta de sonrisa ingenua y formas despampanantes para esconder sus auténticas cualidades. Nunca quiso mostrar  a la chica inteligente que atraía a grandes personajes e intelectuales como su amigo Truman Capote,  quien la calificaba como adorable criatura o el célebre  Arthur Miller que se convirtió en su tercer marido. Y se arrinconaron los éxitos alcanzados por Marylin con sus primeras películas, las nominaciones a  cinco premios Oscar y la obtención de un Globo de Oro a la mejor actriz.

El monstruo despiadado la devoró la madrugada del 5 de agosto de 1962. La empleada de la actriz, Eunice Murray, la encontró muerta en su cama.  El tanatólogo que realizó la autopsia al cadáver no halló restos de barbitúricos en el estómago, que se encontraba «casi totalmente vacío». Sin embargo, el informe de   prensa decía que había tomado cuarenta cápsulas de Nembutal y que se habría suicidado por sobredosis de drogas.

Cincuenta y tres años más tarde el agente retirado de la CIA Norman Hogdes, mientras agonizaba en la cama de un hospital, confesó que él lo había matado inyectándola una dosis de hidrato de cloral y Nembutal mientras dormía. «Teníamos pruebas de que Marilyn Monroe no sólo se había acostado con Kennedy, sino también con Fidel Castro. Mi comandante, Jimmy Hayworth, me dijo que tenía que morir, y que tenía que parecer un suicidio o una sobredosis. Yo nunca había matado a una mujer antes, pero obedecí órdenes… ¡lo hice por América! ¡Ella podría haber transmitido información estratégica para los comunistas, y eso no se podía permitir! ¡Ella tenía que morir! ¡Yo sólo hice lo que tenía que hacer!».

Se ha tratado de echar tierra sobre las revelaciones de Hodge pero es inútil borrar o esconder la relación extramarital que Marylin mantenía con el presidente J.F. Kennedy, que los encuentros sexuales se suprimieron porque resultaban peligrosos para los asuntos políticos del mandatario y que John endosó el romance a su hermano Robert Kennedy, quien habría considerado a la diva  como un simple «pedazo de carne».

A la hora de su muerte Marylin ya era un mito de morbo y sexo. El mundo se refería a ella como la fogosa mujer que dormía únicamente cubierta de “Chanel N º 5″, la  diosa del sexo que  animaba orgías en las que participaban destacados políticos y estrellas del espectáculo como Frank Sinatra, el juguete sexual que entretuvo a los dos hombres más poderosos del país más adelantado de la tierra. Nadie pensó en la víctima atrapada por la mafia, la ambición y el poder 

A la trágica mujer que se extinguió a los 36 años luego de una breve fulguración  en el mundo del espectáculo no le perdonaron el pecado de ser linda, inteligente y sensual. Tampoco le perdonaron su búsqueda obsesiva del amor porque no entendieron que trataba de suplir la falta de ternura que le negaron sus padres al haberla abandonado cuando era muy niña. Verla hundirse en el placer enfermizo rodeada de soledad y depresión fue parte del espectáculo.

Malylin vivió sola y se fue sola y abandonada. No encontró ayuda y tampoco supo ayudarse a ella misma. Se sabía aplaudida, envidiada y deseada. Pero se sentía atrapada en un pozo en el que le había hundido el mundo loco y frívolo que le tocó vivir. No quería mirarse en el espejo y prefirió usar hasta el final esa careta de eterna sonrisa que ocultaba sus depresiones y sus ansiedades.                                                    

Despojada de máscaras y espejos, ahora que ha vuelto a ser ella misma, Norma Jean Baker puede escuchar la plegaria escrita por el poeta Ernesto Cardenal.

Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de 
Marilyn Monroe
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a
los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.

Aznavour resucita en las esquinas bohemias

Paris, Barrio latino
Quito, Centro histórico

El tiempo se ha parqueado en la calle Chile. Ayer pasé por el viejo café  donde me refugiaba con mis amigos algunas tardes después de las clases en la universidad o cuando decidíamos cambiar asignaturas por  bohemia. El café se ha evaporado, hoy se exhiben baratijas chinas en vez de los tintos, pintados y tequilas que acompañaban nuestras tertulias.

En la Chile recitábamos versos que juntaban los reproches de las musas que nos rechazaban por feos y por locos; ensayábamos ser sátiros que asustan a las preciosas hasta que terminen llorando de emoción y de miedo, como en el poema de Lorca; hacíamos vaca con centavos para compartirle un tinto, alguna vez, al vendedor de lotería, pues nunca le compramos un billete. Éramos un grupo de orates inventando un nuevo mundo, como dios. Decíamos no creer en dios, pero los viernes de  tequilas proclamábamos que si él existe debe ser un bohemio que pinta poemas, dibuja canciones y quiere cantar como Charles Aznavour.                                                                                   

El creador de «La Bohème» recreaba su chanson française por las tardes y por las noches en bares y cafés pero siempre terminaba matándola: La bohemia, la bohemia / era una flor y al fin murió. El café ha muerto, Aznavour no está más,  los locos estamos viejos y más locos, y la  Bohemia de París / alegre, loca y gris / de un tiempo ya pasado sigue guardando nostalgias en las teclas del piano y convocando a bohemios trasnochados. Algunas canciones no tienen tiempo. Y los bohemios tampoco.

Viajar rodeado de boas gigantes

Bordeados por un concierto de zumbidos, trinos y rugidos alucinantes los visitantes que llegan a la amazonia ecuatoriana pueden recorrer parte de la mayor región selvática del mundo flanqueados por la anaconda, la serpiente más grande del mundo, o por monos minúsculos  que se sientan en la punta de un dedo. Y pueden disfrutar del exuberante paisaje y de la vida que fluye en estado casi primitivo en las plantas, los animales y los aborígenes que habitan en la región.

Mientras caminan por la selva tropical los turistas pueden palpar plantas medicinales, degustar frutas e insectos comestibles, deleitarse con el rumor de las cascadas,  divertirse con los monos que juegan en el bosque cerca de la playa. También pueden embarcarse en un bote o en un crucero para navegar por el río Napo, deleitarse con el parloteo de pájaros carpinteros, tucanes, orioles y el zumbido de miles de insectos; y, observar de cerca a las boas gigantes que emergen y vuelven a hundirse en el río como submarinos mientras la embarcación se desplaza por un callejón de agua y de muros de árboles. Los turistas más audaces tienen la opción de lanzarse a un viaje de rafting por un río de aguas bravas remando durante varias horas.

Pero la selva amazónica vive un constante proceso de destrucción y camina a su extinción. Acosada por la irracional explotación petrolera, la deforestación, la minería ilegal y la contaminación de los ríos no le quedan muchos años de vida al bosque tropical más extenso del planeta que se asienta en una dilatada cuenca hidrográfica de siete millones de kilómetros cuadrados de extensión, repartido en los territorios de nueve países de Sud América.

Una de las áreas más pequeñas de la gran cuenca del río Amazonas corresponde al Ecuador. Y  este país ha montado una gran infraestructura turística que a través de un breve viaje conecta a Quito, la capital, con los lugares más frecuentados por los viajeros: La Reserva de Producción Faunística Cuyabeno, El protectorado Huaorani, El Alto Napo o  el Parque Nacional Yasuní.

La Reserva Faunística Cuyabeno, ubicada en la provincia de Sucumbíos, al noreste de la Región Amazónica, es una de las  zonas más biodiversas del planeta junto con el Parque Nacional Yasuní. Desde Quito se puede viajar a estos lugares por avión, autobús o en vehículo particular. Este paraíso tropical alberga más de 580 especies diferentes de aves como garzas, guacamayos, gallos de la peña; 60 especies de orquídeas entre las que están las orquídeas más pequeñas del mundo, con una dimensión de 2,1 milímetros; más de 350 especies de peces, que incluyen al mítico delfín rosado de río; una gran variedad de reptiles como anacondas y caimanes. Dentro de la reserva se encuentran 12. 000 especies de plantas y  todos los grandes mamíferos amazónicos, entre ellos,  los ciervos, tapires, manatíes, gatos del Amazonas como jaguares y pumas; 10 especies de monos;  y decenas de  tipos de roedores y murciélagos.   

El bosque biodiverso de la amazonia es el hogar de miles de indígenas pertenecientes a unas 200 nacionalidades distintas. Entre las más conocidas figuran los  Siona, Secoya, Cofán, Shuar, Záparo, Huaorani, que viven en las orillas de ríos muy importantes como el río Aguarico y el río Cuyabeno. Estas tribus que han habitado en la selva por más de 10 000 años son las guardianas ancestrales de la herencia biológica de esta región del mundo. Los turistas pueden llegar a estas parcialidades y conversar con los míticos shamanes, sabios curanderos  que guardan los grandes secretos de la selva milenaria legados por sus predecesores.

Para las etnias que habitan en este paraíso bíblico el bosque y el río son espacios sagrados que los comparten armoniosamente con los otros seres que viven cerca de ellos. Los indios han aprendido a respetar y amar a las plantas y a los  animales. También a las fieras salvajes, a las serpientes venenosas y a las monstruosas anacondas.  Saben que las boas dan vida a las fuentes de agua y que su desaparición podría disminuir o extinguir los recursos hidrobiológicos.

El tamaño y la fuerza depredadora de las anacondas ha generado mitos y leyendas que rodean a los  nativos de la amazonia: las relacionan con los oleajes fuertes de los lagos y los ríos, con ciertas vibraciones del suelo, y están seguros que las boas tienen poderes hipnóticos sobre otros animales y sobre los humanos. La fama destructora de estos reptiles ha concitado el interés de investigadores, artistas  y cineastas que han acudido a la selva para extraer  historias de terror que han sido llevadas a los libros y a la pantalla.

Gatos salvajes, serpientes y boas son respetados y temidos por los aborígenes de la amazonia. Pero también los aman porque son parte de la vida de la comunidad. Eso les ha llevado a crear mitos y leyendas como la leyenda de la boa y el tigre.              

Mientras una mujer indígena lavaba ropa en las orillas del río Napo su hija, que jugaba en la playa, cayó a las torrentosas aguas que engulleron a la pequeña. La madre advirtió la desaparición de la niña demasiado tarde y quedó sumida en la desesperación. Minutos después apareció una inmensa serpiente portando en su hocico a la pequeña. A partir de ese día la boa entró a formar parte de la familia  y se convirtió en guardiana de los niños. Un día que la anaconda tardó en llegar a la casa un hambriento tigre invadió la  morada, pero a los gritos de los menores llegó la serpiente y los rescató de las fauces del felino. La lucha a muerte de los dos animales puso fin a la historia cuando tigre y boa cayeron abatidos en la puerta de la casa. Los restos de la heroica amiga de la familia fueron enterrados con todos los honores.

Carta a la hija distante

Hace decenas de lunas llegaste a esta casa que siempre será tuya. Era noche de primavera de un día 26. Hoy es otra vez 26 y un mundo de tecnologías y redes me envuelve y me  engaña en la pantalla que proyecta tu imagen y tu voz.

Pero el corazón no me miente. Se abre con pétalos de girasol que exhalan tu olor y te dibuja con esa risa tuya que camina por los muebles de tu cuarto, acaricia los cuadros que cuelgan de las paredes y se descuelga por el jardín.

No estás cerca ni estás lejos. Por eso siento que llegas en un barco de papel evaporando distancias que existen y no existen y me dejas sentir tu respiración junto a mi cara como hace tantas lunas cuando jugabas con los muñecos rotos, con tu cajita de música que escondía a Beethoven, con boletos de avión y con tus sueños de gaviota viajera. 

El país del quemeimportismo se ahoga

Era un murmullo silencioso y cobarde el que contemplaba al Presidente del CPCCS cuando un coro de voces grotescas le agredió con aullidos cuando terminaba la última sesión de ese organismo. La víctima estaba sola ante la agresión y se marchó sola cercado por la yerba mala de la indiferencia que ha hundido raíces hondas en el país del insulto.

Los ecuatorianos de hoy nos burlamos de los borregos sumisos que crió el pastor descarriado durante la última década pero hemos caído en la misma sumisión vergonzosa. O en el quemeimportismo que es casi lo mismo.

«No hay nada más duro que la suavidad de la indiferencia… Si los buenos dejan el campo, serán los malos quienes se conviertan en victoriosos». Parecería que la voz profética de Montalvo se ha borrado de los libros y que muchos la han olvidado.

El país de Montalvo se hunde en la violencia sembrada durante diez años  y que ahora infesta calles, espacios públicos y privados. Reuniones de amigos terminan en grescas que nos se arreglan con simples puños sino con armas. Los policías no tienen autoridad, son repelidos a punta de pistola cuando pretenden detener a ladrones y delincuentes y cualquier infractor de tránsito responde con golpes a los agentes cuando le hacen notar su falta. La agresión y el insulto son armas que se usan para menoscabar y a veces liquidar a  los que no piensan como nosotros.

Don Juan Montalvo debe regresar para recordarnos que los insultos no deben ser alardes de patanería y ruindad y que sí se puede combatir el abuso  y la prepotencia con ideas e  ingenio, como lo han demostrado nobles alumnos del maestro de la palabra como Velasco Ibarra y Jaime Roldós.

El Ecuador, mi país, lo digo con dolor, ha aprendido a manejar el  arte de la mentira, la burla, el insulto, y el desprecio. Así empiezan los niños en las escuelas, se perfeccionan después en los colegios y terminan obteniendo maestrías de violencia para ingresar en el mundo de la política. Las marionetas amaestradas por el titiritero que les enseñó a repeler con diatribas y golpes a los que no piensan como ellos continúan ejerciendo su magisterio desde cualquier lugar.

Los ecuatorianos hemos enterrado la solidaridad y nos hemos encerrado en un mundo egoísta  donde solo buscamos qué nos pueden ofrecer, por eso la gente se queda impasible cuando los delincuentes asaltan y agreden a seres indefensos, por eso nadie reaccionó ante las agresiones contra el anciano político J. C. Trujillo. Por eso los violentos caminan orondos en el país de nadie.

El Ecuador espera que se vuelvan a introducir asignaturas de  decencia, honestidad, valores humanos, morales y cívicos en escuelas y colegios. Los niños y los jóvenes necesitan desterrar de su vida la pereza,  el conformismo, el quemeimportismo. Y deben prepararse para defender con valentía sus principios ante cualquier agresor. «Desgraciado del pueblo donde los jóvenes son humildes con el tirano, donde los estudiantes no hacen temblar al mundo». (Juan Montalvo).

El “gallo hervido” que nunca se amilanó

Gráfico: revista Vistazo

Ni humilde ni arrogante, Julio César Trujillo  nunca se acobardó ante la adversidad o los  contrincantes. Pero la última confrontación  acabó con él. Después que un grupo de individuos  hostiles identificados como “correistas” le reclamara  con gritos e insultos el que haya resuelto entregar las  funciones del CPCCS cuando sea oficialmente notificado un accidente vascular lo mantuvo postrado en la cama de un hospital durante cinco días y sucumbió.

Enemigos y detractores lo llamaban despectivamente con el apodo de gallo hervido con el que le motejara el ex presidente Carlos Julio Arosemena durante un enfrentamiento verbal ocurrido en la sala plenaria del ex Congreso Nacional. Para sacársele del camino Arosemena con su proverbial  mordacidad trató de humillarlo delante de sus compañeros diputados abucheándole:  “barbón sin barbas…gallo hervido…”.                                           

De pelo rubio, poblada barba y tez colorada, Trujillo recibió el apodo como alusión a su condición física y a su actitud de varón dispuesto a enfrentar con entereza los combates políticos.  Su vida profesional y política le llevó a poner la cara ante oponentes tanto de izquierda como de derecha. Enfrentó a adversarios como León Febres Cordero, Rodrigo Borja o Rafael Correa pero nunca  descendió al  insulto o la diatriba.

La dictadura militar que gobernó en los años setenta lo confinó en la Amazonía por haber denunciado que altos oficiales se habían adjudicado terrenos baldíos. Fue asambleísta constituyente y diputado por el Partido Conservador, después  se desafilió de esa agrupación política para trabajar junto a grupos excluidos. Pudo haber sido presidente de la República, Asaad Bucaram le pidió integrar el binomio presidencial de CFP junto a Jaime Roldós, pero prefirió ceder esa posibilidad a Oswaldo Hurtado. En los años ochentas fue candidato a la presidencia del país pero fracasó en el intento, quiso alcanzar un escaño legislativo a inicios del siglo XXI y tampoco lo logró.

Enemigo de dictadores y autócratas, batalló  desde el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio para desbancar la estructura de poder montada por la pandilla política que gobernó al país durante la década descarriada. Nunca se resignó a la restricción de las libertades, la creación de un marco jurídico represivo, el avasallamiento a los poderes del Estado, la desinstitucionalización   del país, el atropello a los derechos humanos y a las libertades, el  deterioro de la democracia,  la persecución a los movimientos sociales.  

Unas veces acertado, otras errado, defendió con pasión  y firmeza sus convicciones.  No quiso ser el venerable anciano de 88 años que desde el estrado del CPCCS espera sumisión, ni tampoco el emperador prepotente que con sorna le endilgaron sus adversarios. Pero fue el gallo de pelea que enfrentó sus responsabilidades hasta caer para no levantarse.    

En su epitafio podría escribirse: Batallador, transparente, incorruptible.  Y, Un hombre bueno.

¿Es Finlandia el país más feliz del mundo?

Castillo medieval de Olavinlinna, Finlandia (NAT GEO)

Mientras un informe de la ONU declara por segundo año consecutivo que Finlandia encabeza la lista de los países más felices del mundo,  algunos detractores señalan que esa nación tiene los rankings más altos de suicidios, consumo de alcohol, homicidios y violencia de género del planeta, generados por el clima exageradamente frío y la soledad que han convertido a los finlandeses en gentes taciturnas, melancólicas y carentes de sociabilidad.

Qué pasa, entones, con los habitantes de otras naciones nórdicas como Noruega, Dinamarca, Islandia y Suecia, que junto a Suiza, Países Bajos, Canadá, Nueva Zelanda y Australia, también lideran la lista de los países más felices de la tierra. ¿Son realmente felices o unos farsantes?  

La felicidad no convive con la riqueza económica y el poder. En Estados Unidos, el país más opulento del mundo,  la economía sigue en auge, los niveles de vida y el nivel de ingresos han mejorado, han disminuido las tasas de desempleo, pero ese país no forma parte de la nómina de los más felices de la tierra. La nación de la comodidad y el confort vive presa de las adicciones y absorbida por la tecnología, los  dispositivos electrónicos, el uso de redes sociales que han convertido a los norteamericanos en seres desintegrados e incomunicados entre si, en víctimas de la prisa con poco tiempo para el sueño y más tiempo para la novelería.

En un mundo caótico donde se ha desplazado el derecho y la democracia, el respeto a la libertad y al orden y los niveles casi inexistentes de corrupción de las culturas escandinavas resultan lenguajes ya extinguidos. Finlandia, el país que ha colocado a la igualdad y la educación como pilares fundamentales de la sociedad, ha instaurado la transparencia como norma de vida de sus habitantes, ha implantado el respeto a la naturaleza y al medioambiente y ha conseguido uno de los índices menores de pobreza,  resulta un planeta extraño.

Sí, Finlandia es un país raro. Está en una de las regiones más frías del mundo, en donde dominan los climas gélidos de los bosques boreales y de la tundra. Tiene más de  190.000 lagos, registra eventos naturales mágicos como la noche blanca, debajo del círculo polar ártico y el sol de media noche, encima de ese círculo. El  invierno polar de Finlandia dura 120 días en el sur y 180 días en el norte. 

Los finlandeses son de temperamento reservado, pero son cálidos, sinceros,  hospitalarios y siempre miran a los ojos. La naturaleza verde y fría  del paisaje les ha enseñado a dialogar con los bosques. Y cuando llega el breve verano de  sólo tres meses de vida, desbordan de entusiasmo con festivales musicales, mercadillos y ferias en las plazas.

Yo no conozco Escandinavia, pero puedo corroborar los valores humanos de su gente a través de los turistas que he podido tratar. Siempre admiré la cultura vikinga, especialmente la música, a través de compositores universales como Carl Nielsen, Edvard Grieg y el finés Jean Sibelius. En el Vals triste de Sibelius colores y sonidos llenan de melancolía el aire, invaden los grandes salones con el ritmo danzarín del vals y se evaporan dejando la dulce melancolía del paisaje nórdico.