Día de la madre ¿para qué diablos?

(Carta a Ella)

Mísero día, Vieja. Todos te usan: mercaderes, mass media, marqueteros, noveleros. Y llorones.                      

Yo no te llevaré flores, no te mandaré tarjetas, no recitaré canciones. Me cansé de ser el hijo que te sufre en cada mayo, que llora con tu recuerdo.                       

Para qué tu nombre, tu foto pará qué. Para qué llamarte, para qué extrañarte, para qué llorarte. Para qué buscarte en cielos, escudriñarte en galaxias. Para qué reinventarte en mis versos, para qué…

Para qué diablos este día. Para qué  mayos, para qué  diciembres. Para qué si eres mi aire, mi sombra mañana, hoy, siempre.  Para qué si estás aquí desnuda, sin forma, sin tiempo. Para qué si tiemblas en mi sangre, circulas en mi vida. Renaces en mi muerte. Para qué diablos este día. Para qué.      

Poema: Voltaire

Menuetto compuesto por Mozart tras la muerte de su madre

La primavera cabalga en la montura de mayo

Botticelli, La primavera, detalle

Mi tristeza se ahogó

en el último aguacero,

se muere la lluvia 

y se hunde en el cielo y el mar, 

Vivaldi danza en el viento 

con tremolos y ritornellos.

Mayo huele a pájaros parlanchines, 

a murmullo de flores,

a perros cantando.                                                                                                                                              

Piazzolla asfixia nostalgias

en las calles porteñas,

pone corbartín al tango,

se inventa otra primavera.

Mayo es nostalgia alborozada 

que baila descalza

al compás de violines, bajos, guitarras.

Y bandoneones.

Amor y Odio: el que construye y el que aniquila

“Con tres heridas yo: / la de la vida, / la de la muerte, / la del amor”. (Miguel Hernández)

Quizá resulte más  fácil desentrañar de dónde viene la vida y a dónde lleva la muerte. Pero con eso del amor no puedo. Sólo atino a pensar que el amor es un misterio que se pierde antes de la vida y después de la muerte. Y con el odio me confundo más, veo que amor y odio caminan juntos, el uno construye el otro destruye, el uno crea la luz el otro vive en las sombras.

Cuando la pasión se cruza es cuando más se juntan estos dos. Con la pasión el amor y el odio son amantes entrelazados que juegan con el éxtasis y la agonía, son dos extremos que construyen y destruyen.  Construyen la vida e inventan la muerte, renacen y agonizan. La pasión los pone tan cercanos y tan distantes. Los dos se interponen y conviven en luces y sombras. No se ven, solo se palpan, se consumen. El amor, el odio y  la pasión es cosa de amantes y odiantes. Amantes al amanecer, odiantes cuando la noche los habita. El amor genera sentimientos que elevan y construyen, el odio somete las emociones y degrada el alma.

Roberto Ferry, Desnudos

Universo perfecto, naturaleza que exalta la vida solo pueden ser producto del amor. Animales “superiores” destruyendo la vida, aniquilando espacios, despreciando y subyugando a los humanos, solo pueden venir del odio. Entonces es el caos. Pero hay locos intentando detener la carrera desbocada de un mundo que se destruye y quiere  extinguirse. “¿Por qué no tiramos flores en lugar de balas?»… Lástima, son voces que se ahogan en la arena.  

El lanzador de flores, Bansky

Tal vez la música, loca impenitente que hace soñar a los amadores y trata de entender a los odiadores, pueda frenar  el odio que inunda el mundo. Tal vez, quizá… La música es sutil, delicada. Y fuerte: puede romper muros y penetrar espacios insondables. Música y arte, cruzada de  locos que siguen creyendo en el amor, como L. v. Beethoven,  que creó hace doscientos años el himno al amor y a la fraternidad.

El perro Ogu a punto de sucumbir a la tormenta

Mediodía de abril cálido, con saetas de sol cayendo sobre la tierra. Mi perro me mira sonriente, se revuelca sobre la hierba tibia y se recuesta a mis pies. Su pelaje de algodón absorbe el calor dorado que cae del cielo. De pronto Ogu se levanta, se sacude, huele extraños sonidos. Caza en el aire olores que no existen. Su carrera es torpe, sus patas están asustadas, su hocico quiere treparse al cielo. Y  ladra con voces agudas, mezcla de aullidos y gemidos.  

Se ha esfumado el sol, la atmósfera azul se ha manchado de gris. Relámpagos amenazantes llegan en tropel y una cascada de truenos se desata sobre la ciudad tibia. Por el pavimento corren caballos alocados fracturando la calzada. Son ríos desbocados que se desparraman arrastrando basura, taponando alcantarillas, inundando calles,  invadiendo casas. El violín  de Vivaldi es un “Storm” de corcheas hirientes que se estrellan sobre los recovecos de mi cerebro, con colores alucinantes.   

El aguacero fue un cataclismo que estremeció la ciudad durante quince, veinte minutos. Y se fue como vino frenético, despiadado y loco. Es el clima de Quito en los inviernos de marzo y abril.  Tras la tormenta una leve llovizna camina de forma pausada por la calle apaciguando a la ciudad y a la gente. Ogu se ha quedado inerme en un rincón del garaje. Evita mirarme porque no ha terminado de sacudir su miedo. Cuando intento mitigar sus temores con una caricia, me mira con ojos dolientes y me susurra al oído ese estribillo que cantan los quiteños en esta época del año: “Abril, aguas mil”.

El indescifrable romance de los genios y la música

No sé qué extraña relación existe entre genialidad, locura y música. Si lo supiera  tal vez comprendería porqué grandes genios  de todos los tiempos como Pitágoras, Aristóteles, Da Vinci,  Hawking, Einstein y otros, han tenido algún tipo de romance con el arte de los sonidos.  Ellos deben haber sentido que  “la naturaleza humana no puede vivir sin el placer de la música”, como lo advirtió Confusio hace varios milenios. O deben haber pensado como pensó Nietzsche,  otro loco genial: “Sin música, la vida sería un error”.

Las artes y las ciencias se han acercado a través de la música desde tiempos remotos.  Hace más de dos mil años Pitágoras descubrió la  escala pitagórica,  un compendio matemático de afinación  que ha sido  utilizado desde los tiempos de la música gregoriana hasta nuestros días.  Aristóteles, otro griego genial, nos enseñó a través de uno de sus grandes tratados que  la música no solo sirve para interpretarla ante el público sino también para educar la sensibilidad de las personas y “para cultivar el goce del espíritu”.

El sabio del Renacimiento Leonardo da Vinci, matemático, inventor, arquitecto, pintor,  poeta y músico, que llegó a dominar todos los círculos del conocimiento humano de su tiempo, tocaba el laúd y llegó a crear los planos de un sorprendente instrumento musical llamado “viola organista” que sonaba como órgano y viola a la vez.

Maga, terapeuta y milagrera, eso fue la música para Stephen Hawking, el físico más reconocido de los últimos años. Cuando la esclerosis lateral amitrófica, que llegó a paralizar todo su cuerpo le sometía con terribles depresiones, el científico se recluía en su cuarto, llamaba en su ayuda a Richard Wagner y lograba que  la música del compositor alemán conjure sus males físicos y emocionales, le ayude completar sus esquemas matemáticos y sus teorías sobre la radiación.

La historia de Einstein es más conocida. El físico alemán tenía un auténtico romance con su violín al que bautizó como Lina. Con Lina bajo el brazo aparecía en casa de sus amigos  para interpretar música de cámara. Einstein se había convertido en un apasionado de las sonatas de Mozart al descubrir que la música del gran Amadeus tenía la simplicidad y la perfección arquitectónica que buscaba en sus propias teorías. El autor de la Teoría de la Relatividad era un noctámbulo que  se pasaba largas horas improvisando melodías con su violón mientras resolvía los problemas planteados por sus alucinantes ideas y experimentos. De pronto un grito rompía el silencio de la noche. “Lo tengo”. Casi siempre los grandes retos del prominente  científico hallaban respuesta cuando él acariciaba su violín, con la complicidad del divino Mozart,  otro gran genio universal de todos los tiempos.

FUENTES

Nat Geo, la historia de amor de Einstein y su violín

¿A dónde se fue Alan García?

El ex presidente Alan García sigue en boca de todos. Unos lo condenan,  otros lo absuelven. Y para algunos es un pecador imperdonable. En uso de su libertad, García prefirió escaparse por el camino del suicidio antes que caer en manos de sus enemigos. Y se enfrentó solo con la muerte  

Alán García y la muerte, Ricardo Orihuela M, Artelista.com

Ay García, García, dónde te has ido. ¿Dónde?                                                                   

Será un lugar con sombras que te estallan en la cara                                                                                            

o un limbo de silencios quemándote los ojos                                                                   

o un infierno que te hiela con dioses y ángeles muertos.    

Te cansaste de que te asesinaran todos los días,                                                                     

y te liquidaste, aunque ya estabas muerto.                                                                                                   

Ahora vives en dimensión desconocida                                                                         

ya sin tormentos que te envenenen el aire.                                                                                                             

Ya no te acusan García,                                                                                                                                                 

no pueden hacerlo, pero festejan tu muerte.                                                             

Son otros pecadores que ya no encuentran piedras                                                                                                                                                                                                                                                                            

Saludos a mis paisanos los  poetas muertos.                                                             

A Medardo Ángel que hoy tiene nueva musa  para rimar canciones,                                                             

a Arturo que ya no busca morfina para amortiguar sus males.                                                                              

Vas a encontrarte  con Safo,                                                                                                       

la sirena hermafrodita, en algún mar;                                                                   

con Alfonsina, la que se  fue  en silencio vestida de mar.                                               

Y si tropiezas con Judas no lo agredas,                                                                          

que pistola o soga,  al cabo,  son lo mismo.

Ni valor ni cobardía,  ni heroicidad ni martirio.                                                  

No pediste vivir, te lo regalaron.                                                                

Cuando intrusos te destruyeron                                                                                        

los dejaste con despojos ya inservibles                                                                                                                                  

y te fuiste. Sólo te fuiste.

¡Hasta siempre Alan García!

El suicidio, Edouard Monet, Fundación E.G, BÜhrle, Zurich, Suiza

POEMA: Voltaire

La ridícula hazaña que instauró el Día Internacional del Beso

El beso, Pablo Picasso
Beso de Bezhnev y Honecker, Mural de Vrúbe, East Side Gallery, Berlín

Hace como seis años, un día de abril, en algún lugar del mundo un hombre y una mujer mantuvieron pegadas sus bocas por dos días y medio y alguien les dijo que habían obtenido el record del “beso más largo de la historia”.   

La pareja que ganó el concurso terminó agotada y hastiada. Los concursantes debían permanecer de pie todo el tiempo, debían ir al baño con sus labios pegados, para beber algún líquido tenían que usar una pajita. Los triunfadores establecieron un record Guinness por superar una competición contra el cansancio sin rendirse al dolor ni al amortiguamiento de los labios. Pero no ganaron el  concurso del mejor besador.        

El beso es una expresión de amor y cariño, pero también una forma de saludo. En España la gente se saluda con dos besos. Los normando se saludan con dos besos en cada mejilla. En Francia y Holanda se dan tres besos. En Rusia el saludo puede constar de hasta seis besos. Ese país registra uno de  los besos más famosos de la historia: en 1979 el mundo vio sorprendido la imagen de dos varones viejos hundiendo sus labios en la boca del otro, los líderes comunistas Erich Honecker, de Alemania Oriental, y Leónidas Brezhnev, de la URSS, se besaban durante un acto protocolario por el aniversario de la República Democrática Alemana. Fue el beso más polémico y ridículo de la historia, pero también el más pragmático: conveniencias políticas del socialismo de la época.

No todo es bueno o malo en el beso. Una publicación de origen colombiano cita una larga lista de beneficios: los besos aumentan  las  hormonas que nos aportan felicidad, mejoran  nuestra autoestima, disminuyen el estrés, reducen la ansiedad, aumentan la relajación, reducen las alergias. Los besos comparten la misma microbiota en la saliva y en la lengua y, por lo tanto, conducen a la  excitación sexual  y a la unión carnal completa.                                                                                                                  

Un periódico mexicano tiene la contraparte: Los besos pueden transmitir bacterias que causan enfermedades y virus como infecciones del tracto respiratorio superior, conocido como resfriado; fiebre glandular, infección por herpes que se transmite al tener contacto directo con el virus durante los besos; Hepatitis B, que se transmite cuando la sangre y la saliva infectada entran en contacto directo con los fluidos de otra persona, verrugas de tipo bucal. Y enfermedades más peligrosas como la enfermedad meningocócica, que incluye la meningitis, que puede ser mortal.

El beso no necesita concursos ni rememoraciones. Cada quien puede celebrarlo cuando le venga en gana. Al beso solo hay que sentirlo. Pero, claro, hay besos y besos. Detrás de los besos se esconden las más increíbles  pasiones y traiciones.  Conveniencias, mentiras y desde luego  momentos sublimes del espíritu humano.                                                                               

Se besan los buenos y los malos, los pobres y los ricos, los niños y los viejos y, por supuesto, los jóvenes. Pero no todos los humanos se besan, o al menos no pueden hacerlo en público porque en ciertos países se imponen sanciones muy severas por expresarlo. El beso no es  patrimonio de los humanos, quizá los que se besan con mayor naturalidad y libertad son los animales.

Los besos del amor y la pasión tienen su propio lenguaje. Hay besos que empiezan con formas delicadas y sutiles y terminan incendiando las bocas. Otros besos brotan sin palabras, en encuentros fugaces donde solo se besan con los ojos. Hay besos que nunca se olvidan y otros que al darse vuelta ya no se recuerdan. Los besos prohibidos son tal vez los más reales, porque marcan con fuego y hacen brotar sangre del alma y los labios. Los besos fatales arrebatan, desatan pasiones y terminan en tragedia. Los besos fingidos no se sienten pero destruyen y matan por traición. Y los besos seductores han sido cantados por poetas de todo el mundo.

Yo te enseñé a besar: los besos fríos 
son de impasible corazón de roca, 
yo te enseñé a besar con besos míos 
inventados por mí, para tu boca.                                                                                                                           

(Gabriela Mistral)

Pero hay besos por simples inexplicables,   como los que da la madre cuando arrulla al niño en sus brazos y deja ternuras de rosas sobre la piel del hijo. Y los besos  que se dan con el alma y los labios congelados cuando se depositan sobre el cuerpo inerte de la madre muerta.

https://www.muyinteresante.es/salud/fotos/beneficios-de-los-besos/

https://www.excelsior.com.mx/de-la-red/2016/05/04/1090642

Chavela Vargas cumple cien años llorando y cantando


Fuente: https://kavel70.wordpress.com/2012/08/06/chavela-vargas-1919-2012/



Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=k_IcFqJkmRU

A Chavela no hay que celebrarle el día de su muerte sino el de su nacimiento. Nació un 17 de abril y su corazón dejó de palpitar un 5 de agosto. Pero ella no se ha ido, sigue cantando con esa voz áspera y doliente que  retumba en la tierra y el aire de Latinoamérica. La diosa de los tablados y las cantinas cumple cien años y seguirá cumpliendo otros cientos más.

México no podrá olvidar a María Isabel Carmen de Jesús, la muchacha rebelde de 17 años que llegó de Costa Rica y se convirtió en uno de los grandes íconos de la canción mexicana. Vestía como un hombre, fumaba tabaco, bebía igual que los hombres y llevaba una pistola al cinto para conjurar cualquier intento de agresión.

Chavela entró a los escenarios de la mano del gran José Alfredo Jiménez.  Fueron amigos entrañables, compañeros de parranda, bohemios que lloraban junto con las guitarras  y que se convirtieron en los grandes cantores populares de México. Luego llegaron  Agustín Lara, Cuco Sánchez, Facundo Cabral, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, María Dolores Pradera y otros. Después vino la fama y con ella la admiración de grandes personajes de su tiempo como Picasso, Pablo Neruda, Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Nicolás Guillén y García Márquez que le honraron con su amistad.

Lo de los pintores Diego Rivera, Frida Kahlo y el revolucionario ruso León Trotsky es otra historia. La chamana vivió por varios años  en casa de los artistas y compartió la vivienda y hasta la cama con Frida, según las lenguas de doble filo. “Me invitaron a quedarme con ellos a vivir y aprendí todos los secretos de la pintura de Frida y Diego… Y éramos felices todos. Éramos una gente que vivía día con día, sin un centavo, tal vez sin qué comer, pero muertos de la risa”.  A la cantante le disgustaba hablar de Frida, quizá para frenar los rumores de lesbianismo que buscaban generar escándalo.  

En el escenario la Vargas se embriagaba de bohemia. Con su voz ronca y cascada de varón viejo y borracho sacudía los tablados. La gente decía que se emborrachaba para cantar mejor. Pero se equivocaba, no sabían que estaba ebria de sentimiento. Alteraba el ritmo, hacía rubatos  contrastantes y largos, suspiraba. Sus canciones eran canciones líricas hondas con expresión popular que desgarraban al público.

 A la Chavela de los primeros años no le faltó su tequilita, ni los amigos para compartirlo. “Sólo de borracho a borracho nos entendemos”.  Con ellos se sumergía en interminables noches de bohemia, hasta que cayó en graves depresiones que afectaron su vida personal, le apartaron de su carrera y de la gente y generaron un largo retiro. Pero nunca se rindió  ni ante el alcohol, ni los problemas, ni el olvido. Volvió a conquistar a su público y archivó el licor para seguir cantando.  

Su voz y su forma de cantar tenían acento universal. Cuando la actriz francesa Jeanne Moreau, que no sabía hablar español, la escuchó por primera vez captó perfectamente el significado de las canciones. «No hace falta que me traduzcas lo que canta, porque la entiendo perfectamente», le dijo a su traductor el director Pedro Almodóvar. Ese estilo peculiar le llevó a grandes escenarios de Europa y América, desde el  Carnegie Hall de New York hasta el Luna Park de Buenos Aires y, desde luego, al Palacio de Bellas Artes de ciudad de México “el mejor teatro del mundo”, en donde actuó muchas veces.

Con ese estilo muy suyo Chabela cantó las dulces mentiras del amor en Un mundo raro,  o las verdades brutales y tiernas de la pasión que reflotaban al calor de El último trago. Y se convirtió en la más completa llorona de México al interpretar la increíble versión de la  mítica canción que evoca a esa figura fantasmagórica que ha caminado durante setecientos años entre fantasías y leyendas, con su cabeza cubierta, su traje blanco brumoso y el lamento desgarrado a cuestas por la pérdida de sus hijos.  

La Chabela Vargas  de La Llorona no es ella, es un fantasma masoquista que camina repartiendo lamentos, la mujer doliente que tiembla de frío porque tiene congelada el alma. Chavela no canta, su voz es un aullido que penetra las entrañas, lastima las vísceras, paraliza la sangre.

Ay de mí, Llorona, Llorona

Llorona de un campo lirio

El que no sabe amores, Llorona

No sabe lo que es martirio

La dama del poncho rojo,  que vivió más de noventa y tres años para soñar y cantar no es solo voz y sentimiento. En un país que desbordaba de machismo se enfrentó a los prejuicios que pregonaban que las mujeres se han hecho para la cocina y la cama. En el México  de los meros machos  nunca agachó la cabeza por su condición de lesbiana y defendió con entereza su derecho a ser ella misma.  “Yo nací así, desde que abrí los ojos al mundo. Yo nunca me he acostado con un señor. Yo no tengo de qué avergonzarme. Mis dioses me hicieron así”.

Pero la Vargas vivió especialmente para amar. Conjugó ese verbo de todas las formas, amaba a sus amigos y a la vida. Amaba al amor. Y amaba también la soledad, “Las personas, simplemente, aman o no aman. Los que aman, lo harán siempre a todas horas, intensa y apasionadamente. Los que no aman, jamás se elevarán ni un centímetro del suelo. Hombres y mujeres grises, sin sangre”.

Y cuando sintió que su tiempo se había terminado la Chavela tierna y rebelde  se fue cantando. Viajó a Madrid y ante los madrileños reseñó  la balada de su vida con ritmo de rancheras, boleros, tangos y sones cubanos; hizo el último homenaje a uno de sus grandes amores: García Lorca, artista del mundo y homosexualcomo ella; regresó a su México lindo y querido. Y se fue.  “Me voy. Les dejo de herencia mi libertad, que es lo más preciado del ser humano”.

Este abril 17 una luna con sonoridades de plata alumbra campos y  ciudades para regar  los caminos de México y Latinoamérica con los lamentos de la cantora de la vida, el amor y la libertad. Es que Chavela sigue cantando, rodeada de violines, guitarras, de amigos entrañables como “Joaquinito”… y de  tequila.

 FUENTES:

https://elpais.com/cultura/2012/08/01/actualidad. https://www.infobae.com/america/mexico

El Alma del cerrajero muerto que salvó a Notre Dame


Foto Catedral de Notre Dame desde el río Sena, https://www.cinconoticias.com








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El joven cerrajero Biscornet volvió a caminar este día por Notre Dame  para impedir que el diablo terminara de destruir el templo que estaba siendo devorado por las llamas. Como le sucedió a Cantuña en la construcción de la iglesia de San Francisco de Quito, atormentado por no poder terminar la construcción de la puerta lateral de la catedral, hace 150 años,  el artesano francés pidió la ayuda de Satanás y realizó un increíble trabajo de forja que recibió el reconocimiento de todos. Pero el demonio se llevó su cuerpo y su alma quedó vagando por la vieja catedral.

Nadie sabe que tanto hizo Birconet para “ayudar” a salvar el monumento artístico, pero al filo de la medianoche del lunes 15 Francia respiró tranquila después que los bomberos anunciaban que la estructura de Notre Dame «está a salvo y preservada en su conjunto». Desafortunadamente no se   salvaron del colapso la aguja de la catedral y el techo que irremisiblemente se fueron  abajo, además, otros artefactos que albergaba el edificio quedaron gravemente dañados.

El lunes rojo y negro de París la leyenda de la  Puerta del Diablo volvió a caminar por la mente de los asustados parisinos mientras contemplaban impotentes y horrorizados lo que parecía ser una inminente destrucción de su templo. Todos dudaban que el edificio se pudiera salvar.  La pesadilla empezó cerca de las siete de la noche cuando una columna de humo irrumpió sobre la iglesia, mientras las llamas se tomaban la calle de la Cité. Los turistas que se encontraban dentro del edificio fueron desalojados y la zona quedó acordonada por la policía. El incendió había surgido en un andamio en la parte superior del edificio. Cientos de hombres de la casaca amarilla se lanzaron a caza de las llamas para controlar el incendio y salvar las obras, pero el difícil acceso complicó su tarea.

La catedral, construida entre los siglos XII º y el XIV ° ya sufrió daños por un incendio en 1871. Esta vez, el flagelo se desató mientras se  completaban las obras iniciadas, varios meses atrás, para limpiar las grandes manchas que había dejado la contaminación en el cielo raso y las paredes.

Notre Dame es una de las más preciadas joyas del estilo gótico que atesoran los franceses.  El edificio muestra diferentes estilos por la participación de diversos arquitectos en el proyecto de construcción.  En el año 1182 empezaron a realizarse en ella las primeras celebraciones religiosas, la construcción de las torres de la fachada se inició a comienzos del siglo XIII. Durante la Revolución Francesa se destruyeron muchos elementos de la catedral y fueron saqueados algunos de sus tesoros, en el año 1844 empezó una restauración que tomó 20 años.

En el interior del templo estalla la luz  a través de  los amplios ventanales colocados a gran altura durante las restauraciones que se llevaron a cabo en el siglo XIX. Como en la Basílica de Quito, otro gran monumento de estilo gótico, subir a las torres de la catedral parisina es uno de los grandes atractivos que atrae a los visitantes. Pero las torres de 70 metros de altura no disponen de ascensor, lo que demanda gran esfuerzo para subir 387 escalones, llegar a la cima y poder disfrutar con las vistas espectaculares de París.

Rescatada del infierno que amenazaba destruirla, la catedral de Notre Dame seguirá siendo el gran templo que guarda hechos relevantes de la historia de Francia como  la coronación de Napoleón Bonaparte, quién se coronó así mismo como emperador arrebatando la corona de manos del Papa Pío VII, el 2 de diciembre de 1804; la beatificación de Juana de Arco, la heroína que se convirtió en símbolo de la unidad de la nación francesa luego de haber sido quemada viva en la hoguera el 30 de mayo de 1431; la celebración de las misas de Réquiem del general Charles de Gaulle y los presidentes Georges Pompidou y François Mitterrand.

https://www.lemonde.fr/societe/article/2019/04/1

https://elpais.com/internacional/2019/04/15/actualidad

Las islas griegas donde todos quisieran llegar y quedarse

https://www.egrecia.es/blog/hydra

 

El día que zarpamos del puerto de El Pireo al sur de Grecia no buscábamos un lugar para vacacionar, solo queríamos sentir por unas horas la embriaguez del paisaje y la brisa del mar Egeo, y conocer los lugares por donde pasaron, tal vez, los cíclopes, héroes y dioses de la mitología griega. 

Pintadas  de tonalidades azules, verdes y blancas las islas griegas han sido por siglos asiento de guerreros, mercaderes, conquistadores e invasores. Ahora son asaltadas constantemente por turistas que buscan refugios temporales para escaparse del mundanal ruido. Nosotros escogimos tres islas del golfo Sarónico: Poros, Hydra y Egina,  islas pequeñas, sencillas pero irremediablemente  encantadoras. 

Sofía, nuestra hija, había viajado varias semanas atrás a Atenas para participar en una convención internacional sobre turismo sustentable, y aprovechó ese  viaje para conocer estas islas y reservar el mismo tour para la familia. Tour y transporte  de ida y regreso al puerto marítimo de El Pireo, todo está a punto.

Atenas amanece con una fría bruma, pero junto al hotel nos espera un sonriente chofer griego llamado Costa que además de su idioma nativo habla inglés y español. Simpático y parlanchín, Costa conoce bien su oficio y en pocos minutos nos deja junto al crucero que nos llevará a las islas Sarónicas.  

El barco navega bordeando la costa griega que se recuesta junto a las aguas azul  turquesa  del mar Egeo, salpicado de cientos de islas de diversas formas y tamaños. La pequeña nave ancla en  Poros, la más pequeña de las tres islas, que la visitamos a través de un breve recorrido.                                                                                                            

Poros es una isla de vegetación verde exuberante. Le llaman la isla de la paz por el aire relajante y dormido que envuelve el paisaje y las playas de arena blanca. La Torre del Reloj, pintada de azul y blanco, que se asienta en la colina más alta, invita a los visitantes a trepar por largas escaleras de cemento viejo para alcanzarla. Desde la torre se otea el exultante paisaje marino y se observan  las casas blancas   con  caminitos angostos que se cuelgan debajo del cerro. Luego de un par de horas dejamos atrás  la isla del relax, las buganvillas y las plantas trepadoras con dirección a Hydra.

 El puerto de  Hydra muestra el paso de piratas y aventureros que se tomaban la isla para descansar por cortas temporadas. Muy cerca del atracadero encontramos la más singular estación de taxis: burros ensillados listos para transportar a los turistas, porque en Hydra el único automotor que circula es el camión de la basura.  La isla nos invita añorar a Quito. Tiene calles empinadas y retorcidas como las calles de nuestra vieja capital, casas pintadas de blanco con  techos rojos, puertas y ventanas azul añil y gatos que nos observan sentados junto a las puertas de las casas. Caminando por las calles de Hydra tropezamos con rincones y paisajes marinos que me sugieren el sueño imposible de quedarme a vivir en la placidez de este pueblo sin tiempo, pero mis compañeros de viaje me recuerdan que debemos ir a buscar los infaltables souvenirs antes de regresar al barco para almorzar.     

Hace cerca de 60 años llegó a la isla Hydra Leonard Cohen, el cantautor de Hallelujah. Cohen quedó atrapado por la insospechada calma del pueblo, se quedó a vivir allí varios años y compuso algunas de sus más celebradas canciones. Años más tarde llegaron otros famosos. El escritor Henry Miller, Mick Jagger, Jacqueline Kennedy, Sofia Loren y otros  más recalaron aquí escapando del ruido de las grandes ciudades. Pero todos se marcharon poco después y el melancólico aire marino de siempre sigue siendo el personaje más importante de la isla. 

En el barco las mesas están puestas  para degustar  las delicias de la cocina griega con carnes, verduras, dulces, vinos. Con el cansancio y el hambre a cuestas nos lanzamos sobre la comida pero no podemos dejar de comentar los increíbles parajes que hemos descubierto en la primera parte del viaje. Y después del almuerzo un evento folclórico con instrumentistas,  cantantes y  bailarines que nos divierten con el infaltable  Zorba el griego, música napolitana y música griega. Alentados por el calor del vino, algunos viajeros cantan y otros se lanzan a bailar en el escenario sin que les importe  la afinación ni el ritmo. El barco es una fiesta de fin de tour.                                                                         

La pequeña embarcación atraca  en el puerto de Egina. Es la más grande y más habitada de las tres islas y capta diariamente decenas de turistas que llegan atraídos por  vestigios del esplendor helénico como el templo de Athenea, el templo de Poseidón y el templo de Apolo, que se asientan en la cima de una colina de pinos y abetos. Al descender del cerro vendedores de pistachos ofrecen al turista pequeños paquetes con estas frutas secas típicas del lugar.

El tour termina con un recorrido por la iglesia de San Teodoro, el templo ortodoxo más importante de Grecia. En la arquitectura de este edificio religioso se advierte el legado del Imperio Romano de Oriente y del arte bizantino, con su planta en forma de rectángulo redondeado, que para los creyentes representa el Arca de Noé.

Cuando el  barco atraca en el Pireo Atenas está tibia, con miles de lámparas eléctricas que iluminan el puerto y la ciudad. En las aguas  y las islas del Egeo hemos dejado pequeños  jirones de sueños pero nos hemos robado, más que las fotos de las cámaras y los teléfonos móviles, siluetas de gentes, parajes, gatos curiosos y burros ensillados. Saudades que vivirán sin tiempo en nuestra fantasía.

Fuente: Crónicas de Viaje, Voltaire