Oscar Wilde y el pecado de ser gay.                                        

El hombre extraño de la celda 3, piso 3 del edificio C de la cárcel de Reading Gaol, que pasaba las 24 horas del día metido en su celda sin contacto con otros presos, no hablaba y solo escribía no era un criminal peligroso. Era el recluso más famoso del viejo presidio del sur de Inglaterra. 

Oscar Wilde, el célebre poeta y dramaturgo irlandés, guardaba prisión en Reading desde El 25 de mayo de 1895, después de haber sido condenado a dos años de prisión al ser declarado culpable de «actos de indecencia grave con otra persona masculina».  

Era el mismo personaje excéntrico de lengua mordaz que vestía pantalones de terciopelo, sombrero de ala ancha, medias de seda, pelo largo, llevaba un bastón con empuñadura de piedras preciosas y una flor en la solapa y no paraba de escandalizar con sus parrandas desenfrenadas.

A los 16 años el enfant terrible desconcertaba con sus desenfrenos al involucrarse sentimentalmente con otros estudiantes y con bellas actrices de la época. Y nadie reparaba en su homosexualidad, preferían llamarle el joven dandi.  

Wilde contrajo matrimonio a los 29 años con una mujer a la que nunca amó y le dio 2 hijos. Paseaba con sus extravagancias por bares y burdeles y no tuvo recato de llevar las parejas sexuales a su casa. La sociedad inglesa se había habituado a sus escándalos y lo llamaba el “caballero del clavel verde”.       

Su caída empezó el día que conoció a un adolescente, 16 años menor, que se convirtió en compañero de sus desenfrenos y suscitó una pasión obsesiva, delirante y turbulenta. La rubicunda belleza de Bosie llevó al escritor a la cárcel de la que emergió una sombra pálida llamada “Sebastián Melbmoth” que se extinguió en París a los 46 años.  

Al descubrir la aventura sexual que Wilde mantenía con su hijo el padre de Brosie, lord Rosebery, lo había acusado públicamente de sodomita desatando la ira del poeta que lo demandó por calumnia. El aristócrata contra atacó y con el poder de sus influencias y su dinero consiguió que el amante de Bosie fuera condenado a 2 años de cárcel y trabajos forzados por sodomía e indecencia.  

La sociedad inglesa nunca perdonó a Oscar Wilde su agudo ingenio y su actitud desenfadada ante la vida y el amor. Más que al “gay descarado” la justicia estaba castigando al hombre que se había revelado contra los falsos valores de la sociedad de su tiempo y había tenido la audacia de desenmascarar en sus libros la hipocresía y la moral  dudosa de esa sociedad.    

Desdeñaron al autor de La importancia de llamarse Ernesto y no se cansaron de censurar El retrato de Dorian Gray, la obra más renombrada de Wilde, en donde se burlaba de la sociedad británica y expresaba que el arte no tenía por qué ser moral. El día que apareció la novela lo tacharon de turbia e inmoral.   

Y prefirieron ignorar La Balada de la cárcel de Reading el poemario desgarrador que narra las aflicciones que soportaban los prisioneros en las sombras de la cárcel y el dolor congelado de un hombre que fue ejecutado por haber matado a su esposa.: “…Todos los hombres matan a lo que aman. Algunos lo hacen con una mirada amarga, otros con una palabra encantadora, el cobarde con un beso y el hombre valiente con una espada”.   

Después de despreciarlo y vilipendiarlo los enemigos del dramaturgo le hundieron en prisión para herir su ego, aplastar su rebeldía y liquidarlo moralmente. Repudiado y olvidado, uno de los escritores más célebres en lengua inglesa de todos los tiempos, abandonó Inglaterra para siempre luego de enterrar a Oscar Wilde en la Cárcel de Reading. 

(Al pie, O. Wilde con su amante «Bosie»).

 

Salomé, la adolescente fatal de Wilde y Strauss.                                

Envuelta en tules que transparentan sus pechos y su carne adolescente la hijastra del rey Herodes seduce al rey con un baile voluptuoso. El asombrado Herodes balbucea: “Te daré todo lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino». Y Salomé, instigada por su madre Herodías, contesta: “Quiero en un plato, la cabeza de Juan el Bautista». El gobernante accede y la joven besa en la boca al profeta decapitado.  

La historia bíblica del s. l de esta era no ha parado de escandalizar durante 130 años, después que el dramaturgo Oscar Wilde le llevara a la literatura y Richard Strauss le convirtiera en poema sinfónico dramatizado o “drama musical” como lo definiera el compositor.  

La tragedia de Wilde, que se convertiría en piedra de escándalo de la sociedad inglesa, altera el texto histórico para pintar una Salomé -mezcla de candor y sensualidad- enamorada y rechazada por el Bautista; una Herodías que anhela ver muerto al hombre que ha condenado públicamente su incesto; y un Herodes lujurioso obsesionado de poseer a su hijastra que termina ordenando que la maten.    

El escritor irlandés explora las frustraciones y las pasiones de 3 personajes trastornados y llenos de sexualidad obsesiva que se enfrentan con sus miserias ante un hombre incorruptible, justo y virtuoso. Con prosa impecable y magistral Wilde crea una versión de Salomé llena de seducción, sensualidad y erotismo que adquiere tono siniestro cuando hace estallar las perversiones y la violencia carnal.

Seducido por el libro de Oscar Wilde Richard Strauss explora el  drama prohibido del irlandés para darle dimensión sinfónica al personaje bíblico y llevarle a los escenarios. El compositor alemán zarandea la moral de su tiempo y abre nuevos caminos en la creación musical.

La orquesta es la gran conductora de la ópera de un acto de Strauss. La sonoridad está por encima de las voces de los cantantes y los leitmotiv resaltan los estados de ánimo de los personajes. La fuerza dramática de la orquestación, el contrapunto desconcertante, las excentricidades bitonales hacen de este drama musical  “la obra más bella de Strauss”.

La censura impidió que la ópera Salomé pudiera estrenarse en ciudades como Viena, Berlín o Londres y Salomé fue presentada en la Ópera Real de la Corte de Dresde-Alemania en diciembre de 1905. Nadie pudo imaginar el éxito del estreno: el público exigió al compositor y los artistas salir 38 veces al escenario tras la subida del telón.  

Las críticas al compositor y su obra fueron  despiadadas y feroces. Luego de la presentación realizada en 1907 en el Metropolitan Opera de Nueva York los críticos acusaban a Salomé de “moralmente hedionda, una ópera repugnante”. Y un diario de la época calificaba a Richard Strauss como “un hombre inmoral”.     

La adolescente fatal recreada por 2 monstruos de la literatura y el arte musical, que hurgaron en los misterios de la muerte, el amor y el sexo ha desbaratado fabulaciones intocables y ha expuesto de manera descarnada las debilidades humanas que la hipocresía social había sobre dimensionado o escondido. La Salomé obscena, irreverente y pornográfica ha pasado a la historia del arte como una obra  inmensa y controvertida.       

Al pie se reproduce un fragmento, tomado de youtube, de la escena final de la ópera “Salome” de Richard Strauss con la soprano Catherine Malfitano y la orquesta Horst  Hiestarmann.

Cabeza de San Juan Bautista, atribuida a Juan de Mesa; Museo de la Catedral de Sevilla. (www.researchgate.net).

“Amadeus”, caricatura grotesca de Mozart                                           

El día que vi Amadeus, hace como 40 años, no pude soportar la indignación que me causó la  película de Milos Forman sobre la vida de Mozart. El bobalicón que personifica a una de las grandes figuras del arte universal es una caricatura irritante del gran compositor.

El director estadounidense maltrata y tergiversa la imagen de Mozart. Ninguna biografía aceptable del célebre austriaco habla de un joven amanerado, extravagante, obsceno, tonto y paranoico como el que protagoniza la ficción fílmica con su risa exasperante.     

Amadeus se ha llenado de mitos más que de historia. Las alteraciones de la cinta molestan y  desorientan: El Réquiem en re menor no fue encargado por un enviado de Salieri sino por el conde Franz von Walsegg-Stuppach; esa partitura no fue completada por Salieri, lo hizo Franz Süssmayr, alumno de Mozart; el cadáver del compositor solo y abandonado no fue lanzado a una fosa común en un día lluvioso, muchos amigos asistieron al entierro en una tarde de primavera.       

Y Antonio Salieri, el reconocido compositor italiano que miraba con asombro y envidia al joven compositor austriaco, no fue el asesino que envenenó a Mozart  y terminó atormentado y loco invocando el perdón del célebre músico, como lo muestra la película.

Milos Forman y el guionista Peter Shaffer se toman muchas libertades para exagerar las debilidades humanas de Mozart y marcar contraste con la genialidad artística del compositor. Y consiguen convertir a la película en un tributo a este genio de la música universal.   

La banda sonora del film, interpretada por la orquesta de Neville Marriner, y la selección de obras que la integran; como Las bodas de Figaro, Don Giovanni, El rapto del Sarrollo, Cosi fan tutte, Clemenza di Tito, Réquiem de Mozart; es formidable.           

Cuando la representación escénica y los diálogos no bastan para exponer sus pretensiones Forman echa mano de la música de Mozart para provocar efectos estremecedores en el espectador y poner drama, suspenso y hasta terror en la película.        

El director utiliza la voz de Salieri para explicar de manera didáctica la trascendencia de las obras del gran maestro, como en la escena donde narra la visita de Constanza Mozart al músico italiano para entregarle las partituras del Concierto para flauta y arpa, la Sinfonía nº 29, el Concierto para 2 pianos, la Sinfonía concertante para violín y viola y otras que cautivan al espectador cuando la orquesta sonoriza fragmentos breves de esas obras.   

Impactante, intensa, controvertida la “fantasía sobre el tema de Mozart y Salieri» de Milos Forman no llega a la categoría de obra maestra del cine, que le dio la crítica después de su estreno en 1984, aunque se acreditó 8 estatuillas de la Academia, además de numerosos premios, y consiguió un rotundo éxito comercial. 

Las inexactitudes de la película habrán irritado a más de un espectador pero todos habrán valorado el trabajo y la tenacidad del director del film y el director de la orquesta, Neville Marriner, para lograr una banda sonora de elevado nivel artístico que ha proyectado con acierto el genio musical de Wolfgang Amadeus Mozart.        

La película que puso a la ópera y la música clásica al alcance del gran público de forma simple y placentera y rompió el mito de que esas expresiones del arte son para “públicos selectos” no puede quedar en el olvido. Amadeus debe ser removida  de los estantes para educar a las nuevas generaciones.

Requiem de Mozart, Lacrimosa, Orq. Sinfónica de Viena.

¿El planeta está poblado de idiotas?                             

En la introducción del libro “Historia de la estupidez humana” de Paul Tabori (1908 -1974) se hace notar que algunos nacen estúpidos, a otros la estupidez se les pega pero la mayoría son estúpidos por un esfuerzo personal. “Hacen el papel del tonto. Y hay quienes lo hacen de manera perfecta”.   

A través de una larga recopilación de anécdotas y relatos históricos el escritor pinta un panorama desesperanzador y sombrío de la especie humana que ha ido cayendo en la estupidez desde el conformismo, la codicia y los mitos que la han envuelto durante milenios.  

El autor anglo húngaro concluye que la estupidez ha brotado de manera generosa a lo largo de la historia. Pero su viejo libro hoy suena desactualizado porque Tabori no vivió para presenciar los avances increíbles que ha registrado la idiotez durante los últimos decenios y en el s. XXI.

La ciencia y la tecnología han desbordado a la humanidad con inventos inimaginables como la tecnología de información que ha revolucionado la comunicación a través de las plataformas de redes sociales; la inteligencia artificial en donde las máquinas sustituyen a los humanos; los robots diminutos que permiten múltiples aplicaciones en el campo de la electrónica, la biología o la medicina por medio de la nanotecnología… 

La tecnología le ha permitido al humano vivir en un mundo mucho más rápido y cómodo,  pero también lo ha idiotizado creando autómatas que viven pegados a la pequeña pantalla del móvil que los mantiene atrapados, ignorando al mundo real y a los seres que están cerca de ellos.  

La tecnología camina muy rápido pero parecería que la estupidez le está ganando la cerrera. La gente acepta las mentiras de los medios y se atraganta con las estupideces que muestran las redes. No lee, no razona, se niega a pensar. Se embriaga de sensacionalismo, violencia, reguetón, pornografía. La humanidad vive un claro proceso de idiotización.       

Atrevida y agresiva, la estupidez se ha tomado el poder. Los políticos embaucan a los electores y cuando han llegado al poder instauran la corrupción, promueven la ignorancia, prostituyen la justicia, y terminan idiotizando a las masas. Todos saben que la política es una porquería pero siguen eligiendo a los mismos que les han defraudado, les han robaron, les han maltratado.

En la era de la ignorancia, el fanatismo y la aceleración no hay espacio para la decencia y el sentido común. La gente que se atreve a soñar, la que quiere ser auténtica, la que piensa diferente, la que no actúa junto a la manada hace el ridículo; y el que no sabe mentir y robar es un pendejo.        

Los imbéciles no están conscientes de que lo son, les llaman así a todos los que no piensan como ellos y siempre tienen una corte de admiradores. Por eso son peligrosos para la sociedad.  «Un imbécil que no tiene más que una idea en la cabeza es más fuerte que un hombre de talento que tiene muchas» (H. Balzac).

“El día en que la tecnología sobrepase a la humanidad el mundo solo tendrá una generación de idiotas”.

DIBUJOS: Quino.

Van Gogh, el loco del pelo rojo.                                  

El film El loco del pelo rojo  dirigido por Vicent Minnelli  en 1956 es, quizá, la mejor producción cinematográfica sobre la vida de Vicent Van Gogh. La  interpretación de Kirk Douglas muestra una impresionante conexión del actor con el vigoroso pincel y las aflicciones que torturaron al célebre pintor holandés.   

Douglas encarna con maestría al Van Gogh acosado por los trastornos emocionales y las penurias económicas que se deja seducir por el mundo del color y las formas y crea una de las obras más geniales del arte plástico universal hasta que sucumbe a sus tormentos en la plenitud de su vida.                   

¿Van Gogh estuvo efectivamente loco? La supuesta locura del pintor parte de especulaciones, más que de evidencias. Las cartas que escribió a su hermano Theo y a otros artistas muestran a un hombre lúcido afectado por el alcohol y el tabaco; acosado por el aislamiento, el hambre y la pobreza: “Mi salud no está comprometida por los excesos, sino por la falta de alimentos o por una alimentación que se ha tornado a la larga muy poco sustancial«.

Vincent vivía mortificado por la soledad, el rechazo de la sociedad, la falsa percepción de fracaso, la ansiedad y otros padecimientos mentales que lo mantenían al borde de la locura y desataban hechos violentos como la pelea a navajazos con su amigo Paul Gauguin que le llevó a cortarse la oreja izquierda por el remordimiento.    

Quienes sostienen que Van Gogh  sufría de bipolaridad señalan que la irritabilidad, los insomnios y los cambios repentinos en su estado de ánimo comprueban la presencia de ese padecimiento. Y también encuentran rasgos bipolares en las variaciones que se advierten en los cuadros pintados antes y después de los desates emocionales.    

El amor también trajo desventuras a la vida de Van Gogh con permanentes desengaños y rechazos. Se enamoraba perdidamente de religiosas y prostitutas; mantenía relaciones imposibles que le avergonzaban, pero confesaba que no puede vivir sin el amor de una mujer. Después de proponer matrimonio a 3 mujeres el joven Vincent conoció a Sien, una prostituta de de quien se enamoró profundamente. Todas ellas le respondieron “no”. 

El pintor convirtió a Sien en su modelo, pero ella abusaba de él, le contagiaba de sífilis y volvía a las calles continuamente. La relación duró cerca de 2 años hasta que la prostituta se suicidó arrojándose al río Escalada en Rotterdam. Van Gogh amó a Sien, quizá, porque el dolor de ella se identificaba con el suyo.      

¿El artista holandés utilizó la pintura para expresar sus emociones buenas y malas y reflejar tanto el dolor como la alegría de estar vivo? Parecería que sí, aunque no existen certezas.  

No se sabe si el autorretrato con la oreja vendada expresa un pedido de auxilio o la decisión de seguir pintando. Y no se entiende por qué la crítica de ese tiempo se limitó a calificar como cuadro bonito a “Los girasoles” (1880), una de las obras maestras del pintor, sin valorar expresiones dramáticas como la de los pétalos puntiagudos pintados con vigorosas pinceladas y rotundos relieves que, más allá de resaltar la belleza del color, manifiestan la energía del pintor y su entusiasmo por la vida.         

Incomprendido y atormentado Vicent Van Gogh se fue en julio de 1890, a los 37 años, sin que se hayan aclarado los interrogantes que han envuelto su obra, su vida y su trágica muerte. No se logró descifrar los símbolos y los mensajes que encierran algunas de sus obras, no hay juicios fundamentados sobre las enfermedades que padeció, y tampoco se ha podido establecer si su muerte se dio por suicidio, asesinato o accidente fortuito. 

El arte de Van Gogh, que la sociedad de su época se negó a valorar, ha vencido al tiempo. 130 años después, se lo ha reconocido como uno de los más grandes pintores de la historia.

 

“Sorrow” (1882). La modelo que posa en el dibujo es Sien, la prostituta amante del pintor.

 

Día del padre: ¿regalos para qué?                                                   

Los hijos traen regalos como los reyes magos. ¿Para qué regalos?                       

Ustedes son el  obsequio que me entregó la vida.                                                               

Son regalos de su madre. Y ella el regalo de ustedes.                                                         

Para qué regalos si tengo sus ternuras colmando mi vida.                               

Gracias 18 de junio por traerme a los tres juntos  con sus cálidas  sonrisas.                 

¿Para qué regalos, para qué?

 

El negocio de los burros muertos.

Una mujer  compró un burro a un campesino en $400 y aceptó que el animal le fuera entregado al día siguiente. Al siguiente día el vendedor le contó a la chica que el burro había muerto, pero ella resolvió quedarse con el animal para rifarlo en el pueblo sin contar a nadie que se trataba de un burro muerto. Vendió 500 boletos a $20 cada uno y obtuvo $10.000. El único que le reclamó fue el ganador de la rifa a quien le devolvió los $20. 

La venta de burros muertos se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del Ecuador. Cada día obtiene más adeptos que con poco trabajo y una buena dosis de audacia consiguen copiosas  ganancias.

La mayaría de tramposos que llegaron hace 2 años a la Asamblea nunca lo habrían hecho sin la venta de los burros muertos que han utilizado para disfrazar sus ambiciones y engañar a los ciudadanos que votaron por ellos.

No pudieron cumplir con los electores porque carecían de la decencia y la capacidad para desempeñar sus funciones;  y para compensar montaron un circo grotesco que terminó defraudando y hastiando a todos.

El presidente de la república  disolvió  la Asamblea, hace 3 semanas,  para impedir que los conspiradores  cumplan el objetivo de destruir la democracia; pero la “muerte cruzada”  no ha matado a nadie. Los traficantes de poder se preparan para volver, aunque la ley les impide.

Durante 5 meses los ecuatorianos dejarán de observar los atentados contra la democracia, la constitución y la ley; pero las promesas mentirosas reaparecerán y la inmundicia volverá a instalarse en el poder.     

El país esperará en vano que el nuevo presidente y  la nueva Asamblea trabajen de manera honesta y armónica por la salud, el trabajo y la paz social. Los políticos no van a cambiar porque llevan en su ADN el vicio de mentir para captar el poder.

El desconocido decidido a transformar el país no va a aparecer. El nuevo mandatario no saldrá de la derecha o la izquierda, sino del  populismo corrupto que maneja a la nación. Y los asambleístas serán iguales o peores de los que se  fueron a sus casas.       

Unos cuantos ambiciosos se alistan para tomar parte en la carrera por el poder. Y nadie está dispuesto a deponer sus vanidades para apoyar al mejor a través de un frente común que les permita enfrentar al adversario de manera exitosa.

El pueblo no está consciente de que su voto le convierte en cómplice de los políticos que coloca en los más importantes poderes del Estado. Y el 20 de agosto el pueblo no va a cambiar. Volverá a elegir  ignorantes, incapaces  o corruptos llenos  de codicia  y ávidos de poder.  

El negocio se los burros muertos sigue siendo el más apetecido de todos porque siempre habrán electores a los que les da lo mismo la indecencia o la honradez  de sus representantes.

FOTO: caricatura de diario La Hora.

 

Yuja Wang y el odiado «Hammerklavier» de Beethoven.    

Luciendo tacones gigantes que casi le impiden caminar y un vestido oscuro ceñido que deja descubierta la espalda y la pierna derecha Yuja Wang saluda con reverencia al público antes de sentarse al piano para tocar un repertorio con obras de Brahms, Beethoven y otros clásicos en el Carnegie Hall de Nueva York.

La pianista se reacomoda en el asiento, respira, se concentra y acomete la Sonata No. 29 para piano «Hammerklavier» de Beethoven, una de las partituras prohibidas para los pianistas de los últimos decenios por el virtuosismo y la técnica excepcional que exigen los pasajes complejos de sus 4 movimientos.

Esta obra monumental de Beethoven requiere de intérpretes audaces como la pianista china que ha enfrentado grandes desafíos antes de atreverse con la partitura más difícil, y odiada por muchos artistas del teclado, que compuso el maestro alemán.   

Yuja Wang ha ido más allá de momorizar la partitura, ha explorado las circunstancias que rodearon al compositor para sumergirse en las emociones violentas de Beethoven y mover los dedos sobre el teclado según los preceptos del maestro.

La mano izquierda de Wang golpea con bravura las teclas del piano en el estoque inicial (Allegro) para poner en el escenario un ritmo fuerte y perfecto que electriza al público que colma los asientos de uno de los teatros más grandes del mundo la noche del 14 mayo de 2016.

En el scherzo transitorio los dedos de la intérprete vuelan sobre las teclas con seguridad y acometen luego, con sutiles arpegios, uno de los movimientos lentos más dramáticos que escribió Beethoven para piano. El adagio pone a flotar a los asistentes del teatro neoyorquino junto a la instrumentista, durante 14 minutos.

En el alucinante movimiento final Wang aguza la concentración, extrema su técnica interpretativa  y arremete la partitura sin arredrarse ante las audaces armonías y los violentos trinos de la fuga final. Con una danza endiablada de los dedos sobre las teclas remata la sonata. Levanta los brazos con euforia y sonríe triunfal antes de dejar el escenario.  

La artista ha logrado domar el monstruoso corcel que nos legó el compositor alemán hace más de 200 años convirtiéndolo en una pieza simple y atractiva para cualquier público. El exquisito sonido de su «Hammerklavier» ha puesto en vigencia a un revolucionario Beethoven del s. XXI.

La pianista adolescente que llegó hace 20 años a occidente y se dejó seducir por la música clásica se ha convertido en una formidable concertista. El aire de pop de sus interpretaciones atrae constantemente nuevos públicos a las salas de conciertos. Sus dedos prodigiosos han hecho de las partituras clásicas melodías actuales y frescas que se mezclan con los ritmos de este siglo. 

No he tenido el placer de asistir a los conciertos de Wang pero he podido percibir en las grabaciones que reproducen las plataformas digitales a una artista elegida que deslumbra con sus interpretaciones que van  desde Beethoven y Liszt hasta Prokófiev y Rachmaninov. Su nombre figura junto a virtuosos como Daniel Barenboim, Martha Argerich, Khatia Buniatishvili y otros grandes pianistas clásicos de hoy.

Escuchar a Yuja Wang es, sin duda, escuchar a una diosa del piano.

Yuja Wang, Sonata No. 29 «Hammerklavier», Beethoven, fragmento.

 

El Ecuador no sabe a dónde va.

FOTO: elvanguardistaonline.com

Los ecuatorianos lo sabemos, el país vive en narco democracia.

Agresivo y siniestro, el narcotráfico ha penetrado en la política, la economía y otros estamentos de la sociedad ecuatoriana corrompiéndolo todo. El Ecuador vive una democracia repugnante que solo ha servido para que, cada cierto tiempo, los ciudadanos elijamos en las urnas  a nuestros representantes. No ha servido para preservar la paz y la armonía y para buscar el bienestar de todos con diálogo civilizado.   

La violencia y el crimen organizado han logrado imponer el miedo, alterar el orden y han escudado a un poder del Estado para que asedie a otro poder del mismo Estado en nombre de la democracia. Esa es la sopa que hemos tomado todos los días durante los últimos 2 años.

Con un proceso vergonzoso, en donde ha prevalecido la arrogancia y la ignorancia, los cazadores han arrinconado a su presa para liquidarla. Y el perseguido ha reaccionado como el Sansón de la biblia sacudiendo las columnas del templo para hundir el edificio que ha aplastado a sus enemigos y también a él.  

La “muerte cruzada” permite al Ecuador respirar democracia y descansar de oír estupideces parlamentarias por un breve tiempo. Disuelta la Asamblea conspiradores, haraganes, más unos pocos honestos, se han ido a sus casas. Y el ex presidente prófugo se frota las manos después de conseguir lo que buscaba.

Ha terminado el sainete democrático, aunque la pelea continúa y amenaza recrudecer. Torpes e inútiles los alfiles políticos han fracasado en la Asamblea pero el prófugo no dará el brazo a torcer: desde el ático sacude el poncho del líder terrorista y lo arenga para nuevos ataques vandálicos, mientras su pre candidato presidencial se alista para arañar el poder.                     

Si habría un ganador el triunfo sería  pírrico por el inmenso costo de la democracia subyugada, la paz lacerada, la justicia ultrajada. El presidente no puede sentirse orgulloso. Debe admitir su ceguera y su sordera para escuchar el clamor de la gente que le ha pedido frenar la corrupción de ministros y funcionarios, sacar del poder a los herederos de su enemigo y construir puentes para el diálogo.   

Los gobernados no deben lavarse las manos. Equivocado o acertado el pueblo eligió al presidente de la república y a los asambleístas. Si escogió a los peores es tarde para lamentarse de la “peor Asamblea del mundo”, aunque nos haya avergonzado a 18 millones de personas. 

¿A dónde va el Ecuador? Después de la tempestad el país ha quedado en la incertidumbre, es un barco sin brújula. Los problemas están igual, del despilfarro y la corrupción del correísmo ha caído en la falta de acción de los 2 últimos gobiernos, salvo los logros conseguidos en el control de la pandemia, el control de la inflación y el control de la economía que devastó el Covid-19.

Si durante los próximos 6 meses el presidente no logra recuperar el tiempo perdido y la población no despierta del conformismo el país seguirá a la deriva.

No hay mucho espacio para el optimismo. La tempestad ha pasado pero el invierno subsiste y los nubarrones grises pueden presagiar nuevas tormentas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FLOR PARA MAMÁ.                

 

Hoy has vuelto a mi lado, vieja, el frío de tu ausencia ha congelado mis huesos.       

Te entrego la flor que planté en mis sueños, cultivé en mis angustias, regué con tus lágrimas.

Yo me quedo con tus ojos tristes.                                                                                             

Te extraño tanto mi Rosa muerta.