El rey que pudo no serlo.

Un mundo alborotado se pegó a los medios electrónicos el último fin de semana cuando a un hombre mayor le calzaban sobre la cabeza, casi calva, un tocado de oro y piedras preciosas, de esos que en las culturas antiguas garantizaban el poder absoluto.

El abuelo de 74 años es el rey Carlos lll que logró poner a sus pies al pueblo británico cuando el obispo de Canterbury le coronaba como soberano del Reino Unido y le vitoreaba al grito de “Dios salve al Rey» mientras el coro de asistentes a la ceremonia replicaba la aclamación.

El flamante rey no podía ocultar la satisfacción tras la espera interminable de 70 años para suceder en el trono a su madre, la reina Isabel II, que alargó el nombramiento de sucesor mientras el hijo esperaba que abdicara.  

El carácter inseguro y la timidez del joven príncipe llenaban de dudas a la monarca. No confiaba en su hijo porque no encontraba en él la firmeza y las condiciones indispensables para entregarle el trono.

Carlos reflejaba en su personalidad la falta de atención de la madre que se había entregado a los asuntos de Estado descuidando a la familia y el comportamiento frío y represivo del padre que le intimidaba en público y le trataba como a un extraño.

El quemeimportismo de los padres y el trato hostil que recibió de los compañeros que le acosaban con burlas crueles, en uno de los colegios en donde le habían internado, hicieron de Carlos un adolescente cohibido que escondía sus emociones y se auto reprimía.              

El futuro rey también enfrentó episodios azarosos en el amor: En Camila encontró a la mujer que mitigaba sus conflictos emocionales, le daba comprensión y amor pero se unió a Diana en un matrimonio de conveniencia. Nunca amó a Diana, la madre de sus hijos, y debió contentarse con frecuentar de lejos a Camila que se convirtió  en “la otra” hasta que se separó de su esposa.

Carlos y Camila se han sentado por fin en los tronos soñados después de ceñir en sus sienes las coronas de oro y piedras preciosas envueltos en los oropeles propios de su condición de monarcas del Reino Unido.

Dibujantes y caricaturistas se han sumado a los festejos de la coronación de los reyes con sus lápices afilados: La revista francesa Charlie Hebdo puso en la portada de su último número un dibujo que muestra a un Carlos con cara de bobo sosteniendo sobre su cabeza la calavera de Diana, su esposa muerta, con la corona de reina, mientras sus hijos Guillermo y Enrique exclaman «¡Hasta mamá ha venido!».

Crítico y mordaz el periodismo gráfico ha recogido opiniones del pueblo británico que tiene dudas sobre la capacidad del anciano rey  para manejar las responsabilidades de jefe de Estado, no admite que la antigua amante de Carlos se haya convertido en la reina Camila y no ha logrado olvidar a Diana, la eterna “reina sin corona”.

¿Se podrá seguir manteniendo una dinastía anacrónica que oculta sus  privilegios detrás de símbolos y poderes de fantasía, mientras en el mundo hay millones de personas que viven en la pobreza extrema y al margen de los servicios básicos, millones de niños sufren desnutrición aguda y muchos infantes mueren antes de los 5 años por esa causa; y el propio Reino Unido enfrenta una dura crisis económica?

 

Alejandra Pizarnik, la niña monstruo.                                         

-Alejandra, ¡es Cortázar! -No, no, decile que no estoy. La poeta argentina se negaba a contestar la llamada de su colega y amigo. En el laberinto de su cuarto había perdido la única copia de la novela Rayuela que existía en ese momento y que el escritor le había confiado para que lo pasara a máquina.

Julio Cortázar se había convertido en el hermano mayor de  Pizarnick, la escritora que creó una de las obras literarias más sorprendentes del siglo XX: Árbol de Diana, La última inocencia, La condesa sangrienta y otros libros de versos libres y prosa poética. Su poesía oscila entre el automatismo surrealista y una exactitud racional.

Ciertos lectores han preferido hurgar en sus mitos, su locura, sus amores bisexuales, su suicidio. La figura menudita, graciosa y seductora que se tornaba nerviosa, insegura y tartamuda; las congojas que le llevaron a la depresión y a la muerte temprana han atraído más que sus libros.   

La adolescente rebelde acomplejada por su pequeña estatura, la tendencia a engordar, el acné, el asma, los celos por su hermana mayor preferida por su madre se sentía fea y rechazada: “Recuerdo mi niñez / cuando yo era una anciana. / Las flores morían en mis manos / porque la danza salvaje de la alegría / les destruía el corazón”.     

Alejandra aprendió a reprimir sus ansias de volar y se dejó atrapar por la bipolaridad. De la coquetería y el atrevimiento sensual saltaba a la timidez, enmudecía y terminaba refugiándose en los barbitúricos que atenuaban las ansiedades y controlaban su vida.

Perseguía en vano el amor que no pudo encontrar:“El Amor debe ser algo parecido a una huida de la crueldad, un abismo limpio. Un lugar en el que vivir tranquilos…”;  y lo sexual  era para ella el lugar en donde todo está permitido.

La “niña monstruo”, como se consideraba a sí misma, se pensaba deforme y mala. Cansada de buscar afecto cayó en la soledad y se guareció en la poesía a la que confiaba sus sentires de muerte, tristeza, crueldad: “La poesía es lo único que te salva de la banalidad de lo real”.

Sus textos literarios reflejan una vida acosada por desates incontrolables y arrebatos de violencia brutal : “La jaula se ha vuelto pájaro / y se ha volado / y mi corazón está loco / porque aúlla a la muerte / y sonríe detrás del viento / a mis delirios”. Aquello llevó a la crítica a llamarle “la poeta maldita argentina” y rodearle de leyendas negras.

La vida de Pizarnick estuvo llena de invocaciones a la muerte, y el mejor camino era  el suicidio que llegó a ser indetenible. «No soy de este mundo. No tengo miedo de morir; tengo miedo de esta tierra ajena, agresiva”. “¿Cómo no me suicido / frente a un espejo / y desaparezco para reaparecer en el mar…?”.          

Cuando Alejandra le contó a Cortázar que estaba en el hospital después de su fracasado segundo intento de suicido, el escritor le reprendió con dureza: “No te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra… Con qué ganas te daría una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo”.

Meses después salió del hospital psiquiátrico, se tomó 50 pastillas de Seconal  y puso fin a sus tribulaciones. En el pizarrón de su cuarto había escrito “No quiero ir / nada más / que hasta el fondo”.

Resentida con la vida, fascinada con la muerte Pizarnick , la “pequeña olvidada”, se fue hace 50 años. Sus mitos siguen ahí y su obra continúa respirando a través  de la ironía inmanente, el rechazó al mundo hostil que no le acogió y su descarada sensualidad: “Sólo quiero beber, comer y hacer el amor…”

Alejandra Pizarnick y Julio Cortázar.

 

El hombre que enfrentó a la vejez.                                                     

Nunca dejo que el viejo entre en casa. He tenido que sacarlo a rastras porque el tipo ya estaba cómodamente instalado” (Clint Eastwood).                                                                

El último fin de semana murió en Quito, arrollado por un bus de transporte público, el hombre que pateando obstáculos fundó una de las mejores universidades del Ecuador y de la región andina.     

La muerte ha expuesto la tenacidad del académico para crear un centro superior de excelencia docente en donde ha implantado el modelo de Artes liberales en la región y lo ha convertido en la primera universidad privada con autonomía integral del país.                   

El personaje fallecido tenía obsesión de trascender. Y se lanzó con todo para conseguirlo.   

Los cercanos lo consideraban visionario, polifacético y patriota.  Otros lo  calificaban de soberbio, egocéntrico, despectivo con los de abajo. Y se avinagraban con los delirios del hombre que se consideraba de mente superior y trataba con adjetivos denigrantes a los que no piensan igual.      

Este muerto no es bueno ni malo. Ya no está aquí; y no voy a enfilarme con defensores o detractores. Prefiero rescatar la figura del hombre que decidió quebrar el conformismo para enfrentar desafíos y reinventar su vida con el riesgo de equivocarse y caer.                    

No sé si el hombre de 77 años consideraba a la vejez como un castigo de la vida y por eso la esquivaba. O prefería sentarse a tomar café con la vida, como lo contaba Serrat.

Parecería que el controvertido personaje se guiaba por las recomendaciones del  gran actor  Clint Eastwood que se mantiene fuerte y activo a los 90 años. El nonagenario propone impedir que el viejo entre en casa porque quiere recluirte en la nostalgia: La vejez puede ser agradable y divertida si conservas la ilusión y procuras que sea decidida, creativa y llena de luz.                 

Acertando, resbalando, a veces haciendo el ridículo el académico celebraba la vida a su manera. Si fallaba no se rendía, ejercitaba la fe, renovaba la esperanza y se levantaba para intentarlo de nuevo. Era leal a su manía de perseguir los sueños hasta conseguir atraparlos.   

Las debilidades del fallecido no pueden borrar la obra que ha creado para cooperar con un país en donde ahora mismo se trabaja con frenesí para construir corrupción, pillaje, ilegalidad, impunidad.     

El hombre ganador y exitoso erró en su último desafío. Su audacia para enfrentar obstáculos sucumbió ente un automotor que en medio de la lluvia lo embistió sin permitirle atravesar la calle. No todo es posible. En este minuto soñamos, luchamos, vivimos; después nadie lo sabe.

El santón perverso.                                                       

No sé si el Dalai Lama esconde una vida degenerada pero el episodio que acaba de protagonizar con gran difusión mediática muestra una innegable aberración.     

Medios de comunicación del planeta han exhibido testimonios gráficos y documentales del evento registrado en la India, en donde el líder espiritual del budismo del Tibet pide a un niño subir al escenario, y luego de abrazarle y besarle en la boca, saca su lengua y le dice: ”chúpame la lengua”.    

El acto que ha escandalizado a la sociedad habría quedado escondido y quizá olvidado sin la mirada indiscreta de los medios convencionales y las redes sociales.                   

La controversia desatada gira en torno a la figura moral del personaje considerado como un gurú, o «maestro reencarnado», que ha condenado públicamente los abusos sexuales de los maestros budistas y ha manifestado que «Los corruptos no deberían rezarle a Dios”.          

Tenzin Gyatso, de 87 años, se convirtió en el décimo cuarto Dalai Lama hace 83 años. Es la figura budista viva más conocida del mundo. Además del premio nobel de la Paz ha recibido numerosas distinciones y doctorados honoris causa por sus mensajes que exhortan a la no violencia y la paz.  

El episodio que protagonizó días atrás ha sido calificado como “un hecho asqueroso y repudiable que merece ser castigado”. Un partido político de Sudáfrica llegó a pedir al gobierno de la India que el líder budista sea detenido y procesado por abuso infantil.        

La oficina del Dalai Lama ha lamentado el incidente y ha pedido disculpas  públicas anotando que «Su santidad a menudo se burla de las personas que conoce, de una manera inocente y juguetona”,  pero una cascada de críticas continúa agitando el internet.

En el Tibet se acostumbra sacar la lengua para saludar y desear la paz, aunque el Dalai Lama no es un tibetano más; él ha viajado por muchos países dando conferencias y predicando la paz y sabe que la pedofilia es una aberración en cualquier lugar del mundo.                   

A este hecho se suma un video grabado en Indiana-Estados Unidos, que muestra al Lama intentando tocar las piernas de Lady Gaga hasta que la artista coloca su mano sobre la de él para cortar los imparables intentos. Las condenas de Twitter rematan: “La gente piensa que un hombre como él es un dios. Gran error. Es solo un ser humano, con perversiones incluidas”.      

¿Está el mundo occidental exagerando los hechos para condenar a un hombre que pertenece a una cultura distinta? La postura farisaica de una sociedad que ha contemplado impasible las corruptelas de ciertos papas que han solapado a obispos y cientos de curas pedófilos sería también condenable.”El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.             

No pretendo reprobar ni justificar a nadie. En un mundo donde unos defienden la moral individual, otros se han extirpado la conciencia para ahogar remordimientos  y otros esconden sus culpas negándolas con descaro, todo es posible. La corrupción no es patrimonio de nadie. También está oculta detrás de las túnicas y las sotanas.

Fuentes: Reuters, Efe, CNN, diario El Clarín.

 

Teresa Carreño, la prodigiosa pianista olvidada.                       

El padre enojado se dispone a regañar a su hija que juega con sus muñecas junto a las teclas del piano, y cuando la niña reacciona asustada: “-No, papito, no volveré a hacerlo-” el papá termina llorando de emoción al comprobar que la pequeña está tocando el piano.      

Casi jugueteando con el instrumento la chiquilla iniciaba una sorprendente carrera: a los 5 años practicaba el piano usando más de 500 ejercicios compuestos por su padre y a los 7 años dominaba la técnica del piano.  

Después de observar el debut de la pequeña como solista con la Orquesta Sinfónica de Boston y la Filarmónica de Londres un crítico musical del New York Times lo calificó como una “niña maravilla” que había logrado dominar las dificultades rítmicas y técnicas del piano y “había demostrado una sensibilidad de primer nivel”. 

La niña que a los 9 años había cautivado al presidente Abraham Lincoln, en un concierto que dio en la Casa Blanca, era María Teresa Carreño, artista  venezolana que ha sido considerada “la pianista más prolífica de América Latina durante los siglos XIX y XX, y una de las pianistas y compositoras más importantes del mundo”.  

A lo largo de su carrera Carreño demostró que detrás de su técnica y su virtuosismo se escondía el ingenio para encontrar el color de los tonos, poner matices entre ‘fuerte’ y ‘piano’; el uso impecable de brazos, manos y dedos, y la concentración total en la partitura.    

El prestigio y la fama de la pianista no llegaron de forma casual. Franz Liszt, Johannes Brahms y otros grandes compositores como Rossini, Gounod, Debussy quedaron fascinados por la pericia y el estilo que demostraba en sus interpretaciones.           

Después de escuchar por primera vez su Concierto en la menor para piano y orquesta de Edward Grieg, el célebre compositor noruego, llegó a comentarle: “Señora, no sabía que mi música era tan hermosa”.   

Viajera incansable, Teresa recorrió América, Europa, África y Australia presentando recitales en  ciudades como Nueva York, París, Berlín, Londres, Milán… En  el Carnegie Hall de Nueva York y otras grandes salas tocó bajo  la batuta de directores como Edvard Grieg, Gustav Mahler y otros.   

En su dilatada carrera de más de medio siglo la pianista venezolana ofreció más de 5.000 conciertos que incluyen obras de Chopin, Beethoven, Liszt y otros célebres compositores; y escribió más de 70 piezas para piano, voz y orquesta.

La niña que se atrevió a invadir un arte, que en su época solo era practicado por varones, se convirtió después en la «leona del teclado» por su estilo varonil, fuerte e impetuoso.  

Y demostró también su gran sensibilidad al interpretar obras como la Balada No. 1 de Chopín; y  componer piezas como “La cesta de flores”, o el vals “Teresita”, dedicado a una de sus hijas, en donde despliega sutilezas y ternuras escondidas. 

La genialidad y el trabajo esforzado no han bastado para que la prodigiosa pianista venezolana reciba  el reconocimiento que le responde en el mundo del arte. Tras 106 años de su muerte, los valores que Teresa Carreño construyó con virtuosismo y tenacidad, causando admiración en el mundo artístico de su tiempo, permanecen casi ignorados en muchos países de Latino América, y en su propio país.   

Teresa Carreño, La cesta de flores.
 

 

Aleluya: ¿Händel o Cohen?                       

No me atrevo a comparar el “Hallelujah” del compositor canadiense Leonard Cohen con el “Hallelujah” de Händel, una de las grandes obras de la música clásica y la música sacra, compuesta por un genio del barroco anglo-alemán.   

Las 2 obras han suscitado el interés de los creyentes del mundo católico, por su contenido espiritual. Músico contemporáneo, Cohen ha conquistado a los públicos jóvenes de la última parte del s.XX y del s. XXI, con su bello poema – canción. Händel, casi ignorado, permanece escondido en los estantes de los pocos melómanos que cultivan la música clásica.    

El Aleluya forma parte del oratorio “El Mesías”, que Händel se decidió a componer en uno de los momentos más críticos de su vida mientras se encontraba deprimido, enfermo, acosado por la crítica y a punto de ir a la cárcel por las deudas.                

Al escuchar el Aleluya el rey de Inglaterra Jorge II, que asistía al estreno del oratorio realizado en Dublín-Irlanda en 1742, se puso de pie para aplaudir al compositor. Este reconocimiento  señaló la recuperación de la salud, las finanzas y la reivindicación de Händel con su público.                

El Mesías, que fue compuesto para interpretarse por solistas, orquesta y coro, ha logrado miles de presentaciones, se han realizado cientos de versiones durante más de 280 años; y se ha convertido en una de las obras más interpretadas de la historia de la música clásica.              

Al igual que Händel , Cohen tomó pasajes de la biblia para componer su canción que expresa la felicidad y el dolor que provoca el amor. Es un canto intimista y atrevido escrito para pronunciarse en tono de oración: “Solía vivir en soledad antes de conocerte / He visto tu bandera en el arco de mármol / pero el amor no es una marcha de victoria / es un frío y roto aleluya”.                          

Poeta más que cantor, Cohen escribió un poema de cadencias líricas y le puso sonoridades simples que engendran sentimientos de tristeza.  El Aleluya de Cohen parte del pecado que cometió el rey David, al seducir a una mujer casada, para evidenciar el peligro de sucumbir en las trampas del amor: “Tu fe-era fuerte pero dudabas / la viste bañándose-en la terraza, / te venció su belleza bajo la luna”.                   

Con su voz cavernosa un Cohen místico marca el acento inglés de la letra hache, al entonar la palabra Hallelujah, como estribillo melancólico que se transforma en coro al final de cada estrofa. De la plegaria rumorosa salta a un torrentoso Aleluya: “En cada palabra / hay fuego divino, / no importa cuál tu hayas oído, / la santa o la rota Aleluya. Aleluya, Aleluya. Aleluya, Aleluya”.        

Al hurgar en la simbología judeo cristina que los ha inspirado los compositores se sumergen en las profundidades de las emociones humanas para buscar un camino de redención que conduzca al perdón, el sosiego y la libertad. Eso es lo que se percibe al escuchar la música de estos himnos sacros que surgen envueltos en halos misteriosos.     

Los aleluyas jubilosos, que suenan en los templos durante la semana santa, son voces que convocan a la pausa y la reflexión. Los cantores no quieren apagar sus voces, pero Händel  y Cohen se escuchan como susurros que no logran sensibilizar a un mundo materializado y vacío.        

Las partituras de Händel y Cohen, empero, encierran formas y contenidos universales que han logrado trascender el tiempo: el compositor barroco ha sobrevivido por cerca de 300 años y el poeta-músico canadiense por 40 años.        

Handel, El Mesias, Aleluya.
Leonard Cohen, Aleluya

 

Lasso en manos de sus enemigos.                        

El presidente sucumbe ante la ferocidad de sus perseguidores, la ineptitud de sus asesores y la persistencia de sus errores.      

Una Corte Constitucional inclinada y atemorizada por las presiones ha abierto el camino al juicio político permitiendo el festejo de los golpistas parlamentarios que afilan las espadas para aniquilar a su enemigo.          

Lasso ha resuelto acudir al recinto parlamentario para enfrentar a sus adversarios que lo han acusado sin pruebas de presunto peculado: “Soy inocente. Rechazo este juicio político inventado por asambleístas que buscan el poder de manera desesperada”.

22 meses atrás Guillermo Lasso iniciaba su mandato con la promesa de romper el hostigamiento y el caudillismo implantado por uno de sus antecesores, y ha terminado hostigado y cazado por el hombre al que dirigía sus reproches.                                                                

Antes de cumplir 6 meses en el poder el presidente conseguía una aprobación ciudadana superior al 70 % por la promesa cumplida de vacunar contra el covid-19 a 9 millones de ecuatorianos. Había logrado un proceso exitoso, luego de acordar con el gobierno de China la oportuna provisión de vacunas.      

Tras el breve ascenso empezó a naufragar en duras asechanzas del poder: violencia criminal, crisis carcelaria, movilización social y otras que llegaron en cadena. Su primer año lo celebró acosado por la Asamblea que votaba por su destitución, aunque no prosperó aquello.   

El presidente precipitó la caída de la imagen, que había logrado en los primeros 180 días, por no definir a tiempo su ruta política, y errores garrafales como aquel de buscar acuerdos con el enemigo político que le exigía, a cambio, una inaceptable impunidad.  

En la primera mitad de su mandato ha enfrentado a una cofradía de implacables acosadores: el enemigo íntimo que se alió para llevarle a la presidencia, el ex presidente prófugo que fue derrotado por Lasso en los comicios de 2021 y el vándalo siempre presto para atacarle.

Ahora se mueve en dos escenarios complicados: Buscar en la legislatura los votos que le permitan desvirtuar el juicio político y salvarse de la censura o decretar la muerte cruzada para disolver la Asamblea  y adelantar elecciones presidenciales y de legisladores.

Si acude al segundo tendrá que lidiar durante los últimos 6 meses de su mandato con el armador de embestidas terroristas, que está listo para volver a lanzar al pueblo indígena a las calles, con un paro nacional, en rechazo a lo que él considera un “mecanismo dictatorial”.       

Los promotores del juicio político, con criticable desparpajo, señalan que el  proceso “defenderá  los intereses del pueblo”, pero hay asambleístas que lo lamentan porque no están dispuestos a regresar a sus casas antes de tiempo.         

La persecución y el juicio político no ha estado dirigido a Guillermo Lasso, lo habrían hecho contra cualquier presidente que se oponga a la impunidad que permitirá regresar a los delincuentes prófugos para recapturar el poder e institucionalizar la narco política, el saqueo y la corrupción pandillera.

El presidente está atrapado en su laberinto. Pero no puede sentarse a esperar el desenlace sin defender su reputación y la de su familia.

 

Violencia y asedio contra el periodismo ecuatoriano.                  

Hace 12 años, en marzo de 2011, 2 comunicadores eran condenados a pagar una millonaria suma de dinero al presidente de la república por publicar el libro “El gran hermano”, donde denunciaban los negocios del hermano del presidente con el Estado.                

Aquello era parte de la persecución desatada por ese gobierno contra medios y periodistas que denunciaban los abusos y arbitrariedades del gobernante, como el caso de los directivos de diario El Universo, que fueron demandados por 80 millones de dólares y condenados a pagar 40 millones y tres años de cárcel -que luego los perdonó el gobernante- por haber publicado una columna donde se advertía al presidente las consecuencias del ataque al hospital policial el 30s.

Hoy ya no está el mandatario que implantó la violencia de Estado contra ciudadanos y comunicadores que criticaban sus abusos del poder, pero ha vuelto el asedio violento contra los periodistas que denuncian los atropellos que se cometen contra la ley, la democracia y la paz.  

El presentador de un noticiero de Tv recibió una nota amenazante y un dispositivo USB que explotó en el set de noticias al insertarlo en su computadora;  un sobre similar, dirigido al periodista y director de noticias, llegó a una cadena de tv, en Quito; un canal de noticias de Guayaquil recibió un dispositivo explosivo dirigido al presentador de un noticiero; en una radio de Quito se halló un paquete dirigido al conductor del noticiero que contenía un dispositivo con carga explosiva.         

La policía ha señalado que ya conoce el nombre de la persona que envió los dispositivos. Pero ¿quiénes están detrás de los atentados que se han desatado mientras una oposición rabiosa conspira contra la democracia y presiona para tumbar al presidente a cualquier costo?     

Sin duda, detrás de los actos terroristas contra los periodistas amenazados, que investiga la policía y la Fiscalía, se esconden narco políticos y conspiradores que buscan la impunidad y el regreso a la dictadura constitucional.

Siempre serán condenables actuaciones violentas como las que se ejercieron en la década pérdida, donde se acosaba y se violentaba a los periodistas, se vulneraba su derecho a informar y opinar y se los amedrentaba para silenciar a ellos y a sus colegas.      

Pero también es censurable la falta de prevención y protección para los comunicadores por parte del Estado. Y la pasividad del actual gobernante para combatir las causas de la violencia contra los trabajadores de la prensa, y su incapacidad para controlar los actos criminales que han convertido al Ecuador en un país inseguro atrapado por la violencia.                                                       

El Ecuador dice basta al asedio contra los periodistas que se sienten indefensos y amenazados por aquellos que les han declarado la guerra por el pecado de ponerlos en evidencia ante la ciudadanía.

 

José Feliciano un músico ciego y feliz.                                         

El día que el presentador de televisión Don Francisco le preguntó a José Feliciano ¿Has pensado alguna vez en tener vista? el artista ciego le contestó: “No pienso en eso porque mi visión es un poquito más que la de todo el mundo. Los que tienen vista son más ciegos que yo porque no quieren ver los problemas de los demás”. 

El guitarrista, cantante y compositor puertorriqueño nació ciego por causa de un glaucoma congénito. No pudo mirar las cosas que le rodean pero nunca se aisló del mundo donde vive. Él ha aprendido a ver y sentir a través de las cuerdas de su guitarra. Con ella ha recorrido el planeta durante 50 años.         

Tenaz y de voluntad recia, José Feliciano es un hombre que ha aprendido a amar lo que le ha regalado la vida. Un ciego de nacimiento como él no ve colores, luces y sombras; no ve nada. Pero Feliciano ha logrado suplir la falta de visión aguzando el sentido del oído y el ritmo y mejorando la percepción táctil y sus funciones cognitivas.

Desde muy niño el futuro artista sentía que la música vibraba dentro de él. A los 3 años empezó a tocar con una lata de galletas, con 6 aprendía a tocar el acordeón, con 9 se lanzó a pulsar las cuerdas de la guitarra española y se obsesionó con ese instrumento, practicándolo 14 horas diarias, inspirado por la maestría de Andrés Segovia y otros grandes músicos como Ray Charles y Elvis Presley.             

Este virtuoso guitarrista ha sido reconocido por los críticos como “El más grande guitarrista viviente”. Su trayectoria en el mundo de la música popular es muy singular. Ha sido premiado con más de 45 discos de oro y platino, 9 Grammys, 1 estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Aunque él ha confesado que el cariño del público es lo que más le llena: «el mejor premio son mis fans».

Con su voz y estilo inconfundibles el genial puertorriqueño ha interpretado y grabado más de 600 canciones que han vendido 50 millones de copias y ha conseguido más de 12 millones de seguidores en las redes después de retirarse. Como compositor ha escrito más de 100 canciones registradas que le han llevado al Salón de la Fama de compositores latinos junto a destacadas figuras como  Armando Manzanero y Manuel Alejandro.    

Feliciano se ha convertido en “leyenda viva de la música popular” en inglés y en español. En 2022 fue el primer artista galardonado con el Premio Billboard Leyenda para artistas con carreras longevas y extraordinarias en las que han realizado valiosas contribuciones a la música.  

A sus 77 años, más que la gran leyenda del arte musical, José Feliciano García es un hombre feliz, un artista humilde y solidario que ha descubierto en la música el secreto de la felicidad. «Dios me empujó al ámbito de la música, me estaba mostrando la luz desde que nací».»Me gustaría ser recordado como alguien que pudo aliviar a las personas con mi música y llevarles un poco de felicidad».

Mujeres que iluminan y mujeres que avergüenzan.                           

Son muchas las mujeres ecuatorianas que han puesto brochazos de luz para alumbrar al país. Y también hay otras que han esparcido sombras y están enturbiado la historia.  

Entre las heroínas de la independencia hallamos nombres admirables: Manuela, la “libertadora del libertador”, fue ultrajada por la sociedad hipócrita de su tiempo que le calificó de prostituta e infiel. Desconociendo su lucha  revolucionaria y su valentía le desterraron, le abandonaron  y después de su muerte intentaron borrar su pensamiento político.                

Manuela, la hermana de Eugenio Espejo, enfrentó al machismo del s. XVIII,  trabajó junto al prócer  y ha sido reconocida como pensadora y revolucionaria de nivel continental. Manuela Cañizares prestó su casa donde arengaba a los patriotas para lanzar el golpe contra el régimen español el 10 de agosto de 1809. Perseguida por los realistas huyó de su casa para salvar la vida.    

En el pueblo indígena también han surgido lideresas valerosas como Dolores Cacuango que nunca se doblegó ante  los opresores. Ella luchó sin pausa por los derechos de su pueblo, se reveló contra los terratenientes que querían mantener a los indios oprimidos y en la ignorancia, batalló por la aprobación de la Ley de Reforma Agraria y fundó las primeras escuelas bilingües quicha-español.

A ellas se suma el ejército de heroínas silenciosas que desde su posición de madres, esposas, empresarias, emprendedoras, funcionarias se multiplican cada día para construir la familia y la patria sin rendirse ante la adversidad.      

Las mujeres ecuatorianas están reivindicando sus derechos con firmeza y dignidad. Pero hay excepciones como la de aquellas indecentes que han denigrado a la política nacional.  

El país ha sido sorprendido por un hato de desquiciadas que se han tomado la Asamblea para agredir a quienes no piensan como ellas calificándoles de criminales. A través de una comisión ocasional, conformada para buscar enjuiciar políticamente al presidente de la república, han resuelto trabajar sin tregua hasta tumbar al mandatario, a cualquier costo. Sañosas y furibundas han llegado en tropel alardeando insensatez. Y han archivado la capacidad de pensar privilegiando a la ignorancia.

En las sesiones una de las comisionadas dirige el coro de chillonas con insultos que lanza con el dedo en alto; otra hace el ridículo diciendo que ha traído de Panamá pruebas definitivas de las offshores  del presidente pero nada puede probar con los documentos sin valor que ha presentado; la más audaz chantajea a la Corte Constitucional advirtiendo que si no califica el juicio político en contra del mandatario declararán la incapacidad mental del jefe de Estado. Para colmar el vaso, en el juicio político contra un ex ministro del Interior otra asambleísta lo ha acusado de haber actuado con mente criminal, señalando que tiene las manos y la cara manchadas de sangre, por el delito de haber protegido la integridad de los ciudadanos que eran agredidos en el ataque terrorista que soportó el país durante el último paro indígena.

Las innombrables de la Asamblea no están solas ni son tan estúpidas como parecen. Detrás de ellas hay narco políticos, golpistas y fuerzas oscuras que las manejan con fines protervos para crear caos, desprestigiar el poder ejecutivo y legislativo hasta que sucumba la democracia.

8 de marzo 2023, día triste para la mujer ecuatoriana. Para celebrarlo las damas decentes sabrán rescatar los valores de las heroínas que les han representado con honor en el pasado y concienciar a las nuevas generaciones sobre las miserias de las innombrables que de manera vergonzosa y censurable se han instalado en el primer poder del Estado para mentir, insultar y conspirar.